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Appendix E Methodology A Determination of the Study Population

La pitahaya (Hylocereus spp. Britton and Rose) de origen mesoamericano. Es una planta perenne, suculenta, epifita o rastrera que crece generalmente sobre árboles o bardas de piedra, de las cuales se sujeta a través de sus raíces adventicias.

Sus tallos son generalmente triangulares, con tres aristas simétricas y grupos de 3 a 5 espinas de 2 a 4 mm de longitud, ubicadas sobre las areolas; la epidermis es una capa cerosa de aproximadamente 1 mm de grosor. Cada una de estas características varía, dependiendo de la especie y/o variedad observada (Bravo, 1978; Calix, 1996).

27 Las pitahayas tienen dos tipos de raíces; a) la raíz principal la cual está presente cuando la planta es obtenía por la vía sexual (por semilla), la cual se origina de la radícula y que al poco tiempo deja de desarrollarse y se atrofia, y b) las raíces adventicias básales y aéreas que en ambos casos surgen del haz vascular (Castillo et al., 1996; Rodríguez, 1997).

Las flores son hermafroditas, acampanadas, blancas y de gran tamaño (20 a 30 cm). Poseen aproximadamente 20 sépalos, 20 estructuras de transición de sépalos a pétalos y 20 pétalos; más de 1000 estambres y un ovario ínfero.

La apertura de su flor solo ocurre durante la noche, en la cual los estambres están completamente erectos y el estilo adopta una posición de reposo con el estigma hacia las anteras para facilitar la polinización que es realizada, aparentemente, Ortíz, (1995) menciona a las abejas como los principales polinizadores, pero también evidencias de la presencia de murciélagos nectarívoros como posibles polinizadores nocturnos (Fleming y Nassar, 1998; Álvarez et al., 1998). El fruto es una baya de color rojo púrpura, compuesto por brácteas o escamas, formaciones salientes que le dan el nombre de "pitahaya orejona".

De forma ovoide y globoso, mide de 10 a 12 cm y posee una pulpa muy dulce formada por filamentos granulosos, y al extremo de cada filamento se encuentran las semillas lustrosas y pequeñas, (Aponte y Guerrero, 1990).

Las semillas miden 3 milímetros de diámetro y son muy numerosas, de color café oscuro o negro, se encuentran distribuidas en toda la pulpa y contienen aceite. La gran diversidad de colores de la pulpa, que van del blanco grisáceo al rojo intenso, es lo que le da la característica de "fruto exótico" en el mercado internacional. El cultivo de la pitahaya se desarrolla desde 0 hasta 1850 metros sobre el nivel del mar.

Requiere de temperaturas entre los 18 y 26 ºC, la planta necesita una intensidad de luz de moderada a alta para su desarrollo adecuado, se debe establecer a libre exposición con una luminosidad mínima de 1500 horas luz/año, faltando aún por determinar el intervalo óptimo de ésta (Prada y Ruiz, 1990).

28 La precipitación apropiada está comprendida entre los 1500 y 2000 milímetros anuales. Prefiere los climas cálidos subhúmedos (clasificados Aw, de acuerdo a Köppen modificado por García, (1988), pero también se adapta a los climas secos (Rodríguez et al., 1993). En México, las zonas donde se encuentra van de los 400 mm anuales (Zapotitlán, Puebla), hasta los 3502 mm (Escuintla, Chiapas), clasificadas desde semiáridas (BS), hasta trópico húmedo (clasificación de Köppen modificado por García, 1998).

Los informes más recientes sobre la distribución de Hylocereus en México (Calix, 1996), manifiestan que se desarrolla desde los 2 m.s.n.m. (Puerto Vallarta, Jalisco), hasta los 2 750 m.s.n.m. (El Oro y Vía de la Victoria, Estado de México), en zonas con precipitaciones anuales de 430 mm (Metztitlan, Hidalgo), hasta zonas con 3 500 mm (Escuintla, Chiapas), y temperaturas promedio anuales de 13 ºC (San Rafael, Estado de México) a 28.5 ºC (Arriaga, Chiapas), lo que habla de la capacidad de adaptación de este género, es decir, indica una gran plasticidad genética (Bárcenas, 2006).

La planta crece en suelos livianos como los de textura franco-arenosa con alto contenido de materia orgánica. Suelos de excelente drenaje son los ideales ya que la pitahaya posee gran habilidad para absorber y retener agua y nutrientes por sus tallos y el exceso de humedad en el suelo perjudica al incrementarse los problemas fitosanitarios, principalmente la presencia de hongos.

Al evaluar el efecto del tipo de suelo en el establecimiento de esquejes de pitahaya (Hylocereus undatus), Bárcenas et al., (2002), observaron que el mayor número de raíces se presenta en suelos de textura arenosa, sin embargo, el mayor número de brotes y la determinación de zonas potenciales para el establecimiento de plantaciones de pitahaya mayor velocidad de crecimiento se obtuvo en las estacas establecidas en suelo franco arcilloso. Con relación a la fertilidad del suelo, la planta responde en forma favorable a las aplicaciones de materia orgánica como gallinaza y bagazo de caña (Prada y Ruiz, 1990).

El pH del suelo que se menciona como óptimo para su crecimiento está entre 5.5 y 6.5 (Alonso, 1992), aunque se ha observado crecimiento de brotes en soluciones ácidas con valores de pH cercanos a 3 (Acevedo et al., 1996).

29 Aún cuando la pitahaya se desarrolla en suelos salinos como los mencionados por Cruz et al. (1995), en Tehuacán, Puebla (CE de 12 dS m-1, pH de 7.3), se ha observado que un alto contenido de sales en el suelo no es bueno para el cultivo, porque hace muy lento el desarrollo de las plantas (Acevedo et al., 1996).

Castillo et al. (1996), identificaron que los suelos en donde se han encontrado diversas especies de pitahaya van de vertisoles a litosoles, pedregosos, someros, erosionables y aún en suelos de 10 cm de profundidad se desarrolla adecuadamente.

2.10.1 Enraizamiento de esquejes

El material que se utilizará en la propagación vegetativa de Hylocereus undatus deberán ser de plantas adultas o en etapa de producción, cuyos tallos tengan al menos dos años de edad. Las plantas “madre” deben ser vigorosas, no presentar daños de sol, plagas y o enfermedades. No es conveniente utilizar esquejes muy largos porque se dificulta su manejo (Livera, 1991; Rodríguez, 1997; Ortíz, 1999).

Las estacas o esquejes deben ser lavadas con un detergente e inmediatamente después sumergirlas durante 5 minutos en una solución desinfectante de 10 g de fungicida Ridomil- Bravo® más 10 g de bactericida Agrimicin 500®, en 10 litros de agua (Ortíz, 2000).

La pitahaya se adapta a climas tropicales y subtropicales del continente Americano, prefiere suelos ricos en materia orgánica, no son susceptibles a áreas con temperaturas altas (>102°C) e intensidades de luz intensas (Zee, 2004).

Los esquejes se cortan en trozos de 10 cm de largo y se mantienen en sombra a bajas temperaturas en un periodo de 5-7 días con el fin de estimular la emisión de raíces y la cicatrización de los cortes; una vez emergidas las primeras raíces se siembran en un sustrato rico en materia orgánica (Chang y Yen 1997).

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