Los principales efectos de los cambios en el clima como, el calentamiento de la temperatura superficial del mar y la acidificación del agua, así como el ascenso del nivel del mar, y la erosión costera, constituyen amenazas potenciales para los ecosistemas en las áreas marítimas colombianas.
El conocimiento sobre el efecto del calentamiento de los océanos, así como sobre el estado y la dinámica del medio marino, a nivel mundial se ha acelerado en los últimos años con los resultados de las mediciones y estimaciones publicadas por el IPCC entre otros; sin embargo en el ámbito nacional su progreso no ha tenido el mismo ritmo de crecimiento.
Los estudios de cambio climático en las zonas costeras del país donde se incluye la evaluación de posibles impactos en ecosistemas marinos y costeros, han sido liderados por el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras “José Benito Vives de Andréis” – INVEMAR, iniciando en el año 2003, con el proyecto “Definición de la vulnerabilidad de los sistemas biogeofísicos y socioeconómicos debido a un cambio en el nivel del mar en la zona costera colombiana (Caribe y Pacifico)” , cuya segunda etapa fue el proyecto “Construcción de capacidades para mejorar la
adaptación al ascenso en el nivel del mar en dos áreas vulnerables de las zonas costeras de Colombia (Tumaco – Pacífico, Cartagena de Indias – Caribe)” (INVEMAR, 2008).
Posteriormente en respuesta a las inminentes alteraciones como consecuencia del cambio climático o de las interacciones entre esté y la variabilidad climática, el país estructuró y desarrolló el proyecto Piloto Nacional de Adaptación al Cambio Climático - INAP (IDEAM, 2011), con el fin de definir e implementar medidas piloto de adaptación y opciones de política para prever anticipadamente los impactos del cambio climático en ecosistemas de alta montaña (componente A), salud humana (componente B) y áreas insulares del Caribe Colombiano (Componente C). Dentro del componente C, se definieron 2 medidas que fueron: el establecimiento del sistema de observación de los océanos (GOOS) en el Caribe occidental basado en la instalación de estaciones de monitoreo físico y biológico marino y el soporte a la implementación de un Área Marina Protegida en el área de Corales del Rosario, San Bernardo e Isla Fuerte. Estas medidas, buscaban fortalecer el Sistema Nacional de Monitoreo de Arrecifes Coralinos en Colombia SIMAC.
A nivel regional, el INVEMAR ha evaluado la vulnerabilidad de la zona costera incluyendo los sistemas marinos y costeros, en la Ciudad de Cartagena de Indias (INVEMAR, 2011), en el departamento del Magdalena y Distrito de Santa Marta (2010), en las áreas insulares del Distrito de Cartagena y de San Andrés Isla (INVEMAR et al., 2014, 2015 a,b).
En cuanto a los efectos del cambio climático, se encuentran pocos estudios específicos que evalúan la respuesta de los ecosistemas marinos y costeros tales como arrecifes de coral, pastos marinos, manglares y playas a los cambios climáticos. Los trabajos más recientes son los siguientes:
Rojas y Pabón (2015) quienes mediante una síntesis bibliográfica exploran las señales de calentamiento y de acidificación del océano y de su impacto en los ecosistemas marinos y costeros en el territorio marítimo colombiano. Concluyen que de acuerdo con la literatura revisada, es muy probable que durante el siglo XXI, con la agudización del calentamiento y la acidificación del océano, se reducirá la calcificación de los organismos marinos en magnitudes que regionalmente podrían superar hasta en 30 veces la tendencia global, y los ecosistemas marinos costeros colombianos se vean fuertemente afectados, así como sus bienes y servicios ambientales.
Romero-Rodríguez et al., (2014) evaluaron las variables ambientales durante los fenómenos de blanqueamiento coralino que han tenido lugar en el Caribe colombiano. A partir del análisis de datos históricos, determinaron que la alta sensibilidad de los corales al calentamiento de la TSM, está relacionada con la alta presión que ejercen los eventos naturales extremos, los cuales al ser combinados con los impactos antropogénicos, disminuyen la calidad del agua, dejando a los corales más expuestos a blanqueamientos. En el sector oceánico la temperatura juega el papel principal en el blanqueamiento, mientras que en los sitios costeros, las descargas continentales influyen de manera significativa en la intensidad. De manera específica, identificaron que las condiciones ambientales más propicias para eventuales blanqueamientos coralinos se
Análisis de vulnerabilidad marino costero e insular ante el cambio climático para TCNCC 100
temperaturas, abundante entrada de agua dulce y turbidez, lo cual se puede asociar con el incremento del porcentaje de blanqueamiento desde 2005 hasta la fecha. Finalmente concluye que los blanqueamientos a escala de la cuenca (área insulares del Caribe) se han relacionado especialmente con el aumento en la temperatura superficial del mar, mientras que en los blanqueamientos a escala continental y local (Caribe continental), la temperatura y el caudal han sido los principales factores, lo que involucra, igualmente, el tiempo de exposición de los corales a valores anómalos.
Tigreros y Blanco (2012), realizaron una revisión de información secundaria generando una contextualización de los mares colombianos frente a la problemática de la acidificación marina, tomando en cuenta la dinámica del océano el ciclo del carbono y la circulación de las agua y los posibles efectos sobre la biodiversidad marina.
Adicional a lo anterior, a través de esfuerzos institucionales el país cuenta con una base de información sobre las características de los ecosistemas y su estado actual, no obstante es información que ha sido recopilada, analizada y publicada por diversos autores y entidades, y desarrollada en diferentes años y metodologías. Para los arrecifes de coral, se cuenta con la información histórica registrada por el Programa SIMAC desde el año 1998 hasta el 2012, el cual se modificó desde el año 2013, hacia un sistema de medición de indicadores sobre la integridad de los ecosistemas: arrecifes, pastos marinos y manglares, con miras a su potencial de restauración.
No obstante, los únicos estudios de línea base sobre la distribución extensión de los arrecifes de coral y pastos marinos en todo el país, se realizaron hace más de 10 años y fueron Díaz et al., (2000) y Díaz et al., (2003) respectivamente. Posteriormente se cuenta con actualizaciones por sectores, o áreas específicas, destacándose el trabajo de pastos marinos en el año 2014 actualización cartográfica del atlas de pastos marinos de Colombia sectores Guajira, Punta San Bernardo y Chocó.
Para las áreas de manglar, pocos estudios se han realizado con énfasis evaluar los efectos del cambio climático, si se comparan con los avances la región tropical y Gran Caribe donde los autores tratan de comprender esos procesos y monitorearlos de manera que se encuentren algunas estrategias para adaptarse (Gama, et al., 2000). Además de los diagnósticos, zonificación y planes de manejo de las áreas de manglares de las costas Colombianas elaborados por el Ministerio de Ambiente con participación de las Corporaciones Autónomas e INVEMAR (entre el año 1998 y 2012), el país cuentan con estudios puntuales en el marco del Subsistema de áreas marinas protegidas y algunas exploraciones en el secuestro y captaciones de CO2. Actualmente Colombia cuenta con los lineamientos generales para desarrollar de acciones de restauración ecológica en manglares, definidos a partir del diagnóstico de los manglares de los departamentos costeros del país, de manera que se cuenta con un portafolio desarrollado a partir de estrategias ligadas al conocimiento científico de estos ecosistemas, este documentó tipifica y priorizar los manglares deteriorados o degradados y que tengan potencial de restauración ecológica “Protocolo Nacional de Restauración Ecológica de Manglares de Colombia (PREM)”; el cual alimenta el Sistema de Información para la Gestión y Manejo de los ecosistemas de manglar en
Colombia (SIGMA), el cual es una herramienta de soporte a los procesos de Monitoreo, Restauración y Manejo de los manglares que se desarrollen en los litorales Caribe y Pacífico.
La revisión de información secundaria que se ha avanzado sobre los estudios recientes en playas como ecosistemas y los efectos del cambio climático, demuestran que son escasos los trabajos al respecto. Por parte del INVEMAR, se han realizado investigaciones de las playas a partir de su geoforma y evolución, profundizado en el diagnóstico de erosión costera (Posada y Henao, 2008; Posada et al., 2009; Posada et al., 2011). Posteriormente se ha desarrollado estudios de monitoreos de línea de costa en algunas zonas costeras (departamento del Magdalena) y la elaboración del protocolo de evaluación de la variación de línea de costa (Navarrete 2014). Adicionalmente las playas son de interés especial, para los estudios de grupos de fauna vulnerable como son las tortugas marinas, aves marinas y playeras, ya que ofrecen refugio para estas especies en algunos estadios del ciclo de vida. Sobre el tema se encuentran avances a nivel internacional tales como el proyecto de adaptación al cambio climático para tortugas marinas en el Caribe (WWF, 2009) y Predicción de vulnerabilidades de aves playeras al cambio climático en Norteamérica (Galbraith, 2014). En Colombia se encuentra el trabajo realizado por Gúzman 2013, sobre los potenciales efectos del cambio climático global sobre la red trófica de las aves playeras del género Calidris en sustratos blandos del Pacífico colombiano.