Chapter V: Field Theoretic Techniques to Study Fluctuations
5.7 Appendix
Mencionamos antes que la idea de activos remite a un conjunto de recursos – materiales e inmateriales– sobre los cuales los hogares e individuos poseen control. Mediante su activación es posible mejorar la situación de bienestar, evitar el deterioro de las condiciones de vida o disminuir la vulnerabilidad. (Kaztman, 1999)
Su conceptualización debe pensarse como una herramienta heurística y analítica y ello implica algunas estrategias de trabajo conceptual.
Una primera estrategia es buscar una tipología. La división que establece Kaztman es relevante porque distingue las fuentes, usos y atributos diferenciales del portafolio de recursos (1999), y sostiene que los posibles puntos de corte serán los que permitan colocar a la vivienda y la educación en tipos diferentes, ya que sus lógicas de producción y reproducción así como sus usos posibles son notoriamente diferentes.
En este sentido, y remontándonos nuevamente a los orígenes de este enfoque, la idea de Sen (1985a) es referirse a “entitlements” los cuales pueden ser de dos tipos: de propiedad y de intercambio. Se tienen derechos sobre recursos físicos como la tierra, el trabajo, etc. y sobre otros recursos que permiten acceder a bienes por intercambio (dinero, crédito, favores).
Luego de realizar una síntesis sobre los diferentes sistemas de clasificación de activos, Moser (1998), propone una lista de recursos básicos o fundamentales de las familias urbanas:
Trabajo, que es el activo más importante de la gente pobre.
Capital humano, comprende el estado de salud, las habilidades y la educación.
El primero determina la capacidad de trabajo y los otros las posibilidades de obtener un buen trabajo.
Activos productivos, que para los pobres urbanos el más importante es la vivienda.
Relaciones en el hogar, definido como el mecanismo que utilizan los miembros
Capital social, entendido como la reciprocidad que surge dentro de las comunidades y entre las familias, basada en la confianza que producen los lazos sociales.
Todas las clasificaciones admiten superposiciones y carencias. Kaztman encuentra que en la de Moser las relaciones del hogar y el capital social se superponen. Sin embargo, nosotros consideramos que las relaciones al interior de una familia constituyen algo que puede ser incorporado al capital social definido por Moser, pero las diferentes formas que adquiere la familia, su composición y estructura, así como distintos aspectos de vulnerabilidad socio-demográfica, escapan al concepto de capital social y deberían considerarse como otro tipo de capital y en ese marco denominarse ‘capital familiar’.
Kaztman sostiene en general que todas las clasificaciones de activos revisadas mezclan criterios de diverso tipo: la fuente del activo, la forma del activo y su uso. Y propone entonces, tres tipos o formas de activos básicos:
Capital Físico (que se distingue en capital financiero y físico)
Capital Humano (que incluye el trabajo como activo principal de los pobres y el
valor agregado al mismo en inversiones en salud y educación), y
Capital Social.
Presenta además como fuente de los activos a la estructura de oportunidades del Estado, el mercado y su realización en el trabajo remunerado y la comunidad y membresía comunitaria.
En uno de sus trabajos Kaztman (2000) indica que hay activos “posicionales” que son estudiados por los teóricos de la estratificación social y que son los que disponen a los hogares a enfrentar las crisis económicas de manera similar. Sin embargo, familias con los mismos activos posicionales reaccionan de manera distinta debido a que tienen otro conjunto de activos que las diferencian. Son los activos “dinámicos” y de ellos se ocupan los teóricos de la capacidad de sobrevivencia y de los modelos de decisión familiares (conformación de las familias, contenidos mentales de sus miembros y habilidades para movilizarse a fin de obtener metas colectivas).
Estas son las investigaciones más difíciles de realizar porque, en general, no se dispone de datos secundarios específicos. En esta investigación proponemos analizar
como activo posicional el nivel educativo del jefe de hogar, que otorga a la familia un determinado estrato socioeducativo y como activos dinámicos la sociabilidad, la familia y la situación de salud.
Por su parte, Pizarro (2001) en un estudio sobre la vulnerabilidad laboral en los sectores urbanos de los países de América Latina ubica a los activos de los hogares como distintas dimensiones en que se ha manifestado la vulnerabilidad social: trabajo, capital humano, capital físico y relaciones sociales.
Después de realizar un reconocimiento de los distintos sistemas clasificatorios de los activos de los hogares observamos coincidencia en los contenidos aunque difieren las agrupaciones y los conceptos utilizados, por consiguiente, sugerimos que una clasificación debería incluir los siguientes recursos: familia, trabajo, sociabilidad, capital humano y capital físico.
i) Familia. La familia es la institución básica de la sociedad, donde se produce la socialización primaria y se desarrolla la procreación, reproducción cotidiana (cuidados de los hijos y tareas domésticas) y social (educación de los hijos, trabajo, cuidado de la salud). Algunos aspectos de la estructura y composición de las familias las hacen más vulnerables desde el punto de vista demográfico como la dependencia de los inactivos sobre los activos, la situación de los adultos mayores, las familias sin uno de los progenitores, la maternidad adolescente, la fragilidad de los vínculos conyugales, etc.
ii) Trabajo. Es el principal activo de los sectores pobres.21 A través del trabajo se
obtiene el ingreso para adquirir los bienes y servicios necesarios para tener una vida digna. Pero el trabajo no implica sólo la utilidad material, sino que otorga temporalidad y sentido a la propia vida; probablemente, los estudios que se han realizado sobre los efectos de la desocupación sean los que mejor valorizan este recurso. De hecho, no sólo se pierde el ingreso sino que aparecen una serie de problemas psíquicos por la pérdida de la valoración y la autoestima.22 Los
trabajadores están muy expuestos a la inestabilidad y precariedad del empleo y a un creciente aumento de la informalidad, por lo cual se enfrentan a mayores riesgos.
21 Por esa razón, la gran mayoría de los estudios sobre vulnerabilidad analizan la situación laboral de los
hogares y las personas, la estructura del mercado de trabajo y las políticas laborales.
iii) Sociabilidad. Las relaciones sociales o redes de contacto interpersonales, la reciprocidad y la confianza permiten acceder a información y a la obtención de otros activos. Las relaciones de tipo más formal que se establecen por la participación en organizaciones o grupos secundarios también constituyen un activo social y son fuente de otros activos que se intercambian.
La reciprocidad a corto plazo (dinero y respuesta a crisis como muertes y enfermedad) y a largo plazo (como agua, comida, cuidado de niños) son una condición previa para la generación de confianza y cooperación (Moser 1998).23
La obtención de un empleo, la ayuda en situaciones de emergencia, la estrategia económica de familias extendidas, el crédito, el uso de una vivienda prestada, tienen en muchos de estos sectores, como base, la amistad. Los lazos fuertes y débiles que menciona Granovetter (1983), en tanto redes de confianza y redes de oportunidades prometen constituirse en líneas de sumo interés para entender las estrategias y logros de bienestar de diferentes familias y comunidades (Coleman, 1990). Se ha
documentado en diversos estudios que los pobres ponen en marcha una serie de mecanismos de supervivencia, entre los que sobresalen el trabajo de los miembros del hogar y el intercambio social (Lomnitz 1975, 1994; Torrado 1995; PNUD 1998; Enriquez Rosas 2000; Boso 2003).
“Las redes sociales son aquellas estructuras de sociabilidad a través de las cuales circulan bienes materiales y simbólicos entre personas más o menos distantes. Es el vínculo que permite a la madre dejar a su pequeño hijo con la vecina cuando debe llevar a la hija al policlínico, el que permite a un padre solicitar trabajo para un hijo a otro colega. Las redes sociales operan como uno de los recursos básicos de
supervivencia de familias en condiciones de precariedad. Se trata de uno de los mecanismos importantes de movilidad social y aprovechamiento de
oportunidades”(PNUD 1998:142). También se ha evidenciado que son importantes entre los sectores medios en épocas de crisis económicas.
Por su parte, la participación institucional hace a la representación de los individuos y al reconocimiento de los mismos de parte de las instituciones y tiene efectos positivos en el desarrollo de la sociedad, manteniendo la cohesión entre sus miembros y su valoración.
iv) Capital Humano. Esta es otra dimensión donde se observa un aumento de la vulnerabilidad de las personas. El estado de salud, la educación, las capacidades y habilidades individuales son los atributos básicos de este activo. Su uso fundamental se encuentra en el acceso al empleo o autoempleo remunerado, lo cual constituye una fuente adicional de múltiples tipos de activos.
La atención de la salud y la oferta de educación para las personas de los estratos bajos dependen casi exclusivamente del Estado. La excepción son los casos de escuelas de gestión privada, generalmente confesionales, que atienden a los sectores de menores ingresos.
Especialmente las calificaciones y la educación se encuentran expuestas a procesos de desvalorización ajenos al control individual. Si bien las personas toman decisiones de inversión o uso de capital humano hay factores externos que inciden en su desgaste o desvalorización. Los procesos de reconversión industrial y transformación productiva de la década de los 90 ponen de manifiesto los aspectos no controlables que se encuentran detrás de este tipo de capital.
v) Capital Físico. Se distingue en capital financiero y físico.
El capital financiero es el ahorro monetario, rentas y créditos a que puedan acceder las personas, en otros casos, acciones, bonos, etc.). Constituye uno de los medios fundamentales para el acceso al bienestar básico. Cabe distinguir entre el ingreso indispensable para la reproducción cotidiana e inmediata de la unidad familiar, del capital excedente potencialmente acumulable o pasible de ser invertido. En rigor sólo esta última forma de capital financiero constituye un activo utilizable como base de bienestar futuro, ya que el indispensable se gasta en forma inmediata. El capital financiero en los sectores más vulnerables se apoya en las relaciones sociales y son asequibles en forma limitada y para funciones específicas (el fiado en la despensa, el préstamo en situaciones de emergencia). El acceso a la tarjeta de crédito aumenta notoriamente sus potenciales funciones y usos.
El capital físico incluye la vivienda, animales, maquinarias, medios propios de transporte, etc. Este tipo de capital posee menor liquidez y es más estable. Aunque hay que considerar que el uso y el tiempo los desgasta y se requiere mantenimiento o
reposición para no ser consumido totalmente. Para los sectores pobres la vivienda y la tierra constituyen el capital físico por excelencia.