• No results found

1 6 4 Los O c h o S a b b a t s d e l a s B r u j a s

Los Dioses y los hombres lloran juntos por ti. ¡Dios del Sol, Dios de la Luz, vuelve! \ ¡Vuelve a tu hermana, tu esposa, que te ama!

¡Vuelve! ¡Vuelve! ¡Vuelve!”

Cuando se han completado las siete vueltas, la suma sacerdotisa deja el sistro sobre el altar y se a '■rodilla junto al sumo sacerdote, con las manos descansando en su cuerpo y a espaldas del altar. (Véase Fotografía 16.)

Todos los miembros del conventículo, excepto la doncella, juntan sus manos y se mueven lentamente en sentido de las agujas del reloj alrede­ dor de la suma sacerdotisa y del sumo sacerdote.

La doncella, junto al altar, recita:7

“Reina de la Luna, Reina del Sol,

Reina de los Cielos, Reina de las Estrellas, Reina de las Aguas, Reina de la Tierra, ¡Tráenos al Hijo Prometido!

Es la Gran Madre quien le da a luz, Es el Señor de la Vida que nace otra vez; ¡Las tinieblas y las lágrimas se desvanecen Cuando surge el Sol por la mañana!”

Cuando la doncella termina su declamación la suma sacerdotisa se incorpora poniendo de pie al sumo sacerdote. Si lleva el velo puesto, se lo levanta de la cara. La suma sacerdotisa y el sumo sacerdote se ponen uno frente a otra y se estrechan las manos cruzadas, empezando a girar en sentido de las agujas del reloj rodeados por el conventículo. El corro del conventículo se hace más alegre y rápido.

La doncella continúa:

“Sol dorado de la colina y la montaña, Ilumina la tierra, ilumina el mundo, Ilumina los mares, ilumina los ríos,

7. Escrito por Doreen Valiente a partir de un villancico navideño incluido en Carmina

Gadelica, recopilado por Alexander Carmichael a partir deAngus Gunn, campesino escocés

de Lewis. (Véase Carmina Gadelica, volumen I, página 133, o The Sun Dances, página 91.) "Se trata del primer cántico o invocación que escribí para Gerald," nos dice Doreen, en .la Pascua de Navidad de 1953, cree recordar. Él le encargó la tarea de escribir la letra del ritual sin previo aviso, después de comer, "deliberadamente poniéndome en dificultades para ver lo que era capaz de hacer".

chofisnay@ hotmail.com

P a s c u a d e N a v id a d , 22 d e D i c i e m b r e 165

¡Aleja el dolor, derrama alegría en el mundo! Bendita sea la Gran Diosa,

Sin principio ni fin,

Eternamente durable, ¡lo E vo! ¡H e!8 ¡Bendita sea! ¡lo Evo! ¡H e! ¡Bendita sea!

¡lo Evo! ¡H e! ¡Bendita sea!...”

Todos los miembros del conventículo se unen al canto ¡lo Evo! ¡He! ¡Bendita sea!, y la doncella deja el guión y la vela uniéndose al corro que gira. Los cantos y el corro continúan hasta que la suma sacerdotisa grita “\Abajo\”

Cuando todos están sentados, el sumo sacerdote se pone de pie y va hacia el altar para coger una vela. La lleva hasta el caldero y enciende la que hay en su interior. Después, vuelve a dejar la vela sobre el altar y si hay un árbol de Navidad, enciende sus luces.

A continuación, vuelve a su lugar frente al altar, donde la suma sa­ cerdotisa se reúne con él y ambos se sitúan mirando hacia los miembros sentados del conventículo.

La suma sacerdotisa dice:

“Ahora, en la profundidad del invierno, se ha cumplido la declina­ ción del año y el reinado del Rey del acebo ha terminado. El Sol ha vuelto a nacer, y comienza el crecimiento del año. El Rey del roble debe matar a su hermano el Rey del acebo y gobernar mi tierra hasta el momento cul­ minante del verano, cuando su hermano se levantará de nuevo.”

Los miembros del conventículo se levantan y, excepto los dos reyes, abandonan el perímetro del círculo. Ambos reyes se sitúan uno frente al otro en el centro del círculo, el rey del roble de espaldas al oeste y el rey del acebo de espaldas al este.

El rey del roble pone las manos sobre los hombros del rey del acebo y presiona hacia abajo. El rey del acebo cae de rodillas. Mientras tanto la doncella coge la banda y entre ella y el rey del roble le cubren los ojos al rey del acebo. Después, ambos se apartan del rey del acebo arrodillado. La suma sacerdotisa camina a su alrededor lentamente, en sentido de las agujas del reloj, tres vueltas, y se reúne con el sumo sacerdote frente al altar.

El sumo sacerdote dice:

“El espíritu del Rey del acebo se ha ido lejos de nosotros para descan-

8. Pronunciado 'Ayo eyvo, hey'. Grito griego de bacanal. Sobre sus posibles significados sexuales, véase Natural Magic de Doreen Valiente, p. 92.

166 Los O c h o S a b b a t s d e l a s B r u j a s

en Caer Arianrhod, el Castillo de la Rueda de Plata, hasta que, con el del año, llegue la estación en que volverá a reinar de nuevo. El espí- : se ha ido, en consecuencia dejemos que el hombre que ha representa­ do a ese espíritu quede libre de su tarea.”

La suma sacerdotisa y la doncella se adelantan de nuevo y ayudan al rey del acebo a levantarse. Le conducen a la vela del oeste, donde la doncella le quita la venda de los ojos y la suma sacerdotisa la corona, dejándolos junto a la vela. El hombre se vuelve y de nuevo se convierte en un miembro más del conventículo.

Ahora se representa el Gran Rito, la doncella preparada con el cu­ chillo ritual y el rey del roble con el cáliz. (Si el sabbat se celebra con sus participantes desnudos, la doncella ayudará antes a la suma sacerdotisa a quitarse la túnica, que, al ser blanca, podrá utilizarse como velo que cubra su cuerpo durante la primera parte del Gran Rito.)

Tras el vino y las pastas, el caldero se coloca en el centro del círculo y todos saltan por encima como de costumbre antes de que comience la fiesta propiamente dicha.

Al día siguiente, cuando el fuego de la chimenea (si se tiene) está ya frío, se recogen las cenizas del Yule Log para esparcirlas por el campo o el jardín o, en caso de vivir en la ciudad, en el parque o campo cultivado más cercano si es que no se tiene ni siquiera una jardinera.

Nacimiento,

Related documents