Protocol Review Guide Protocol Number and Title
IV. Other issues that need to be addressed/discussed
4.4 Appendix IV Protocol Maintenance
Influido por el ambiente práctico de Wisconsin, Hull exploró cam- pos tan distintos como el desarrollo infantil (Hull y Hull, 1919), la gra- fología (Hull y Montgomery, 1919) y el test de asociaciones libres de
2. El primer título alude al aprendizaje analítico de Thorndike. Sin embargo, Hull prefiere “estudios cuantitativos sobre los procesos del pensamiento”.
3. Véase “Clark L.Hull” en The National Cyclopaedia of American Biography (vol. 41, New York: James T. White ed., 1956).
Jung (Hull y Lugoff, 1921), por no citar más que unos ejemplos4. Pero su trabajo más interesante es el de los efectos psicológicos del tabaco (Hull, 1924a), realizado por encargo de Michael V. O’Shea (1866-1932), profesor del Departamento de Educación y presidente de la Comisión encargada de dictaminar la influencia del tabaco en la actividad inte- lectual de las personas.
1.1. EL TABACO Y LAS FUNCIONES MENTALES
En mayo de 1919, Hull construyó una pipa placebo dotada de un sistema de calefacción eléctrica que calentaba el aire que circulaba por ella. Tras superar las primeras pruebas realizadas con tres estu- diantes, en el verano le fue concedida la subvención del “Comité Americano para el Estudio de los Problemas del Tabaco” con la que realizó los experimentos, que se prolongaron hasta finales de 1921 o principios de 1922.
Con la diligencia y minuciosidad que le caracterizaban, Hull traba- jó con una muestra de 18 universitarios del sexo masculino, –la mitad fumadores habituales y la otra mitad no fumadores. Su tarea consistía en fumar con los ojos vendados durante 25 minutos, ya sea de una pipa auténtica, ya de la pipa placebo construida por Hull, y después some- terse a las pruebas pertinentes para medir sus efectos.
Para las funciones más simples se utilizaron los registros del pulso y temblores de manos y brazos, tests de tiempos de reacción, fatiga muscular y una prueba consistente en señalar todas las letras A dis- persas en un montón de letras.
La evaluación de las funciones mentales complejas se realizó con tests de lectura de palabras, memoria de pares de asociados del tipo “figuras geométricas - sílabas sin sentido”, sumas aritméticas, memo- ria de dígitos y memoria de larga duración.
4. El trabajo de la grafología pretendía verificar si las líneas ascendentes indican ambición, pero los resultados fueron negativos (Hull y Montgomery, 1919). En lo que respecta al test de asociación, Hull vio que el indicador de complejo más fiable era la repetición; la perseveración y el alargamiento del tiempo de reacción no lo eran tanto (Hull y Lugoff, 1921).
La única prueba que dio resultados significativos fue la de sumas aritméticas, donde los fumadores mostraron un incremento del 5.21% y los no fumadores un descenso del 2.77%. En las restantes, las dife- rencias fueron casi imperceptibles. Los tests de lectura y memoria de corta duración señalaban una ligera mejoría, mientras que los de memoria de dígitos y memoria de larga duración mostraban un leve empeoramiento.
Las funciones mentales simples tampoco se vieron significativamente afectadas, si exceptuamos las pulsaciones y temblores de manos que fue- ron más pronunciados después de fumar, aunque en un grado mínimo5. A la vista de unos resultados tan parcos, Hull se mostró cauto en las conclusiones. Tal y como escribió: “Conviene recordar que, estricta- mente hablando, estas formulaciones sólo son válidas para la primera hora y media después de fumar. Las generalizaciones a partir de ellas deben hacerse con extremada cautela” (Hull, 1924a, pág. 145).
Es posible que los resultados no respondiesen a las expectativas de los detractores del tabaco, pero los experimentos le brindaron a Hull una excelente atalaya para observar “in vivo” los efectos de la suges- tión. Porque algunos estudiantes no pudieron dar crédito a lo que oían cuando se les dijo que habían estado inhalando aire caliente, y otros mostraron el deseo de hacerse fumadores después de sentir el placer de la pipa placebo.
1.2. TESTS DE APTITUDES
Como vimos en el primer capítulo, los intereses psicométricos de Hull hunden sus raíces en sus años de estudiante en Michigan, en los que recibió la influencia del movimiento eugenésico. Los tests de inte- ligencia eran un instrumento de primer orden para detectar la debili- dad mental e impedir su propagación. De ahí que la medición de la inteligencia con la técnica de los caracteres chinos figurase entre sus primeros proyectos de investigación.
5. Los registros del pulso y de los temblores musculares eran parecidos a los encon- trados en otros estudios de la época (Hull, 1924a, págs. 53, 58).
Cuando Jastrow le ofreció el curso de los Tests y Medidas Mentales, Hull lo aceptó con sumo agrado. En la Autobiografía dice que ello fue debido a su interés por la manipulación matemática de los resulta- dos, pero, a juzgar por otros escritos, también le atraían los princi- pios de la medida mental. Como decía esta “idea sobre el aprendiza- je” del año 1926, “los detalles concretos de la construcción de tests no me dicen casi nada, pero sí los principios y métodos” (I.B. IX, pág. 176).
Impulsado por el deseo de unir teoría y experimentación en el estudio de las aptitudes, Hull publicó artículos sobre la correlación parcial (1921), las puntuaciones de los tests (1922a), la correlación de Pearson (1922b) y los problemas planteados por la ecuación de regresión (1923a).
Además diseñó una Batería Universal para evaluar las posibilidades de una persona en cada una de las profesiones más relevantes. La elec- ción de carrera es tan crucial para el joven que debería realizarse con un conocimiento exhaustivo de sus aptitudes para las distintas profe- siones. Como escribió en el artículo “Producción conjunta de equipos de tests”:
La posibilidad de predecir la aptitud vocacional de un joven en una o dos profesiones puede servir muy bien a los propósitos de un posi- ble empresario, pero no a los del joven que busca una vocación para su vida. Lo que éste desea es conocer cuál de las profesiones existen- tes en la actualidad se acomoda mejor a sus cualidades. Lo cual sólo puede decirse cuando de alguna manera se han conocido sus aptitu- des para cada una de ellas (Hull, 1923b, pág. 405).
La Batería Universal de Tests era el instrumento idóneo para una meta tan ambiciosa como ésta.
La batería universal
Mientras redactaba el artículo que acabamos de citar, hacia fina- les de 1922 o comienzos de 1923, Hull proyectó construir una bate- ría con todos los tests de aptitudes cuya eficacia estuviera sólida-
mente demostrada6. Como el proyecto era complicado, pensó que lo mejor sería “venderlo a la oficina de investigación de algún sistema importante de escuelas municipales, como el de Grand Rapid, Michigan” (I.B. VI, pág. 103).
Unos meses después, el 5 de agosto de 1923, planeó un libro que, según escribió, estuviese “más o menos relacionado con la orientación vocacional, todo para inaugurar una nueva época en el movimiento de los tests mentales” (I.B.VI, pág. 101).
Hull era consciente de que los resultados de los tests no deben inter- pretarse maquinalmente, dado el número de variables que intervienen en la elección de carrera. Según escribió en los Libros de Ideas:
Por supuesto que en absoluto se sigue que, al hacer las predicciones, deba elegirse la profesión en la que se obtenga la puntuación más alta. Uno podría puntuar 9.6 en artesanía y 8.5 en ingeniería o leyes. Como es obvio, será más ventajoso que estudie una carrera universitaria, aun- que esté mejor dotado para un trabajo repetitivo. De donde se sigue que el consejero vocacional no debería limitarse a echar una ojeada a la tar- jeta de predicción o estimación, y recomendar una o dos profesiones en las que tenga mejores puntuaciones. El orientador deberá leer el cues- tionario rellenado por el sujeto y sostener una conversación con él. Una vez evaluada la personalidad, y con la tarjeta de predicción delante de él, debería darle un consejo general (I.B. VI, págs. 131-132).
El número de pruebas de la Batería Universal no sería demasiado elevado, porque solo pensaba incluir en ella a las que no se solapasen, y éstas eran poco numerosas a la vista de las correlaciones existentes entre los tests más conocidos.
Las ventajas prácticas del proyecto eran impresionantes, sobre todo en lo que respecta a ahorro de tiempo y trabajo. Suponiendo que el número de profesiones fuese 40 ó 50, y que la aplicación de cada test requiriese una o dos horas, serían precisas unas 100 horas de trabajo por persona. En cambio, como indicó Hull al final de uno de sus artí- culos:
6. En una fecha indeterminada, entre diciembre de 1922 y marzo de 1923, Hull dice que “mientras escribía el artículo sobre ‘la producción conjunta de equipos de tests’ me vino la proposición de un equipo universal de tests”. (I.B.IV, pág. 238).
Si... dispusiéramos de una batería más o menos universal que... pudiese aplicarse a grupos de 25 ó 50 sujetos, la orientación vocacio- nal fácilmente sería lo suficientemente económica como para hacerse universal. El método implicaría la multiplicación de varias ecuaciones de regresión, cada una de las cuales ponderaría de modo distinto al mismo equipo de tests, en función de los requisitos mentales exigidos para triunfar en cada profesión. De esta forma sólo habría que admi- nistrar y corregir un grupo único de tests. Y finalmente habría un apa- rato automático de cálculo... que resolvería las ecuaciones de regresión. Después de perforar los datos del sujeto, los pondríamos en la má- quina y ella nos daría toda la serie de predicciones, registradas en las unidades de una escala uniforme que permita su comparación. Por supuesto, todo esto es muy utópico. Pero sin una revolución metodo- lógica como la que proponemos es difícil que la orientación vocacio- nal científica se convierta en una realidad práctica para las masas (Hull, 1923b, págs. 405-406).
Al igual que en la tesis doctoral, Hull buscaba una renovación meto- dológica con vistas a conseguir que la orientación profesional fuese una especialidad rigurosamente científica.
La máquina de correlaciones
La Batería Universal requería el cálculo de muchas correlaciones, con el consiguiente gasto de tiempo y energía. Para facilitar la tarea, Hull construyó una máquina de correlaciones en el verano de 1923 y después, en diciembre de ese mismo año, la mostró en la convención anual de la APA celebrada en la Universidad de Wisconsin.
En la reunión del año siguiente, celebrada en Nueva York, los asis- tentes pudieron contemplar con asombro una nueva versión de la máquina preparada para hacer predicciones sobre el rendimiento futuro de un joven en cuarenta profesiones diferentes. Bastaba con introducir en una cinta perforada los datos del sujeto y las ecuaciones, para que el aparato calculase automáticamente las ecuaciones de re- gresión múltiple y escribiese los resultados en otra cinta.
Financiada por el Consejo Nacional de Investigación gracias a los buenos oficios de Robert M. Yerkes (1876-1956), Hull la dio a conocer en varios artículos (Hull, 1925a, 1925b) que llamaron poderosamente la atención de los psicólogos.
La orientación vocacional despertó muchas expectativas en Hull, como lo indica esta nota del 14 de marzo de 1925:
Parece claro que en las posibilidades de mi esquema para la orien- tación vocacional tengo la oportunidad de mi vida, si es que quiero aprovecharla.
Todavía el tiempo no está maduro, pero lo estará cuando el esque- ma venga a la existencia.
En el caso de la máquina de correlaciones, algunos pusieron en duda la posibilidad de construirla para ejecutar la tarea deseada. Ahora funciona mejor de lo esperado... Del mismo modo tiene que funcionar el esquema de orientación vocacional, aun cuando es tan revolucionario que la mayoría creerá que es demasiado bueno como para ser verdad (I.B.VIII, págs. 175-176).
Un programa tan ambicioso como éste requería la colaboración de una empresa especializada, pero Hull dudaba en recabar la ayuda de otros porque ello le brindaría menos fama y dinero que si lo hiciese por cuenta propia. En julio de 1924, trató de las posibles fuentes de finan- ciación con Guy M. Whipple (1876-1941), una de las primeras autori- dades en los tests mentales.
Además planeó un análisis estadístico de los tests de aptitudes escolares y profesionales, para lo cual pensó en reunir las pruebas de inteligencia general, aptitud para el trabajo de oficina, aptitudes mecánicas, talento musical, dibujos, carpintería, etc., y aplicarlas a una muestra representativa de sujetos. Hull realizó un estudio preli- minar sobre las habilidades requeridas por las distintas profesiones, pero no parece que fuese más lejos en este proyecto7.
7. A principios de julio de 1925, Hull observa que “en Madison parece haber pocas oportunidades de hacer un trabajo verdaderamente grande de orientación vocacional. El lugar más indicado parece ser la ciudad de Nueva York, donde pueden encontrarse grandes cantidades de trabajadores” (I.B. VIII, pág. 200).
El “Bureau” estadístico
En julio de 1925, Hull registró en los Libros de Ideas los planes para una oficina especializada en el cálculo de correlaciones a gran escala. Tal y como escribió:
Cuanto más lo pienso, más me convenzo de que debería organizar una oficina regular de correlaciones. Parece haber una gran demanda de este trabajo y en una magnitud que daría bastante dinero.
Otra cosa que parece favorable es el hecho de que en la agricultu- ra y en la economía se están realizando muchas investigaciones corre- lacionales subvencionadas por el Gobierno de Washington. Dado que ellos son los que encargan el trabajo, es natural que deseen realizarlo en el sitio más barato (I.B. VIII, pág. 209).
La oficina estadística iba a ser el embrión de un centro especializa- do en la selección de talentos humanos8. Hull la presentó en el artículo “Tests psicológicos y diferenciación de las aptitudes vocacionales” con un entusiasmo parecido al de sus trabajos estudiantiles, al menos en lo que respecta a su fe en las posibilidades de la ciencia. Según escribió:
Nuestro tiempo es una época de logros científicos extraordinarios. Hasta el presente, la mayoría de las maravillas científicas han perte- necido al campo de la física, química y matemáticas. Sin embargo, muchos piensan que estamos en vísperas de una transformación igual- mente profunda derivada de los descubrimientos científicos sobre el elemento humano. Por consiguiente, no tengo ninguna duda en hacer el pronóstico de que en unos pocos años tendremos una orientación profesional científica que se acercará a ese ideal un tanto utópico que acabo de mencionar. Entonces ya no será preciso que tenga que con- fiar en el ciego azar el joven que se enfrenta a la tarea de elegir un tra- bajo para toda la vida. Quedará reducida al mínimo la posibilidad de elegir una profesión en la que sea un tercio o la mitad de eficaz que en otra que pudiese haber elegido (Hull, 1926, págs. 33-34).
8. El 15 julio de 1925, anotó los siguientes nombres: “Bureau Americano de Correla- ciones”, “Bureau Nacional de Correlaciones”, “Servicio Americano de Correlaciones”, “Servicio Nacional de Correlaciones” y “Servicio Estadístico Nacional” (I.B. VIII, pág. 217). Si tenía éxito, escribió Hull, la oficina “sería un paso para elaborar media docena de ecua- ciones de regresión e iniciar un bureau de orientación vocacional” (I.B. VIII, pág. 218).
El día en que la Batería Universal se hiciese realidad, la máquina de correlaciones se encargaría de evaluar las aptitudes diferenciales y el rendimiento en cada una de las profesiones. Tal y como continuaba Hull:
El joven podrá tomar la tarjeta de la máquina y ver en ella la lis- ta de potencialidades. Dentro de los límites pronósticos del sistema de tests, podrá decir en qué líneas de actividad será probablemente débil y, por consiguiente, deberán evitarse. También podrá ver en qué líneas posee una fuerza especial. Tras estudiar las profesiones más prometedoras a la luz de sus intereses, gustos y oportunidades, elegi- rá el trabajo de su vida con un grado de inteligencia desconocido y difícilmente soñado en la actualidad.
Esto parecerá un cuento de hadas extravagante a quienes no hayan seguido los últimos avances de los tests psicológicos. Pero les aseguro que la mayoría de mis afirmaciones se basan en hechos fidedignos. Prueba tangible de ello es la máquina para la predicción automática de la aptitud... Esta máquina ha sido construida bajo mi dirección en la Universidad de Wisconsin con un coste aproximado de 3.000 dóla- res (Hull, 1926, pág. 34).
A pesar del optimismo que reflejan estas líneas, el interés de Hull por la orientación profesional comenzó a declinar cuando comprobó la falta de validez y fiabilidad de los tests de aptitudes9. En el libro Tests de Aptitudes (Hull, 1928a) trató de los principios de la medida mental y de los métodos para el diagnóstico de las aptitudes diferenciales. En marcado contraste con sus trabajos escolares de Michigan, evitó el tér- mino “inteligencia” por sus connotaciones mentalistas, y utilizó el tér- mino más neutro de “aptitud académica”. Tal y como indicó al comien- zo del libro:
Entre los especialistas de los tests se da la tendencia cada vez más acusada a pensar que los llamados tests de “inteligencia general” son en realidad tests de aptitud académica; es decir, una clase de prome- dio general de las aptitudes requeridas para el aprendizaje de las dis- tintas materias escolares (Hull, 1928a, pág. 19).
9. Como confiesa en la Autobiografía, “la investigación que me llevó a publicar los
Tests de Aptitudes me dejó con una idea pesimista sobre el futuro de los tests y por eso
En su opinión, la noción de “aptitud académica”, definida operati- vamente como el promedio de las puntuaciones en los tests de inteli- gencia, era la causa principal del progreso espectacular de los tests de aptitudes en los años recientes10.
En julio de 1929, Hull accedió a colaborar en un proyecto de inves- tigación eugenésica dirigido por Thorndike desde el Instituto de In- vestigación Educativa del Teachers College. Pero lo hizo un tanto a regañadientes y sin entusiasmo, porque el tema había dejado de inte- resarle11.
Unos meses después, en septiembre de 1929, la Batería Universal figura entre sus proyectos para la nueva etapa del Instituto de Rela- ciones Humanas (DIARY, págs. 5-6), pero probablemente ello fue debi- do a las presiones de las autoridades académicas. Porque en aquellos momentos lo que más le interesaba eran los experimentos de la hip- nosis y, por otra parte, la teoría del aprendizaje comenzaba a abrirse camino en su horizonte intelectual.
La Batería Universal no revolucionó la orientación profesional y, con el paso del tiempo, se convirtió en una pesada carga para Hull, a pesar de que la máquina de correlaciones y los escritos psicométricos le ganaron una merecida fama de científico riguroso. Aunque en más de una ocasión lamentó el tiempo perdido en los tests, ellos fueron su principal credencial para el Instituto de Relaciones Humanas de la Universidad de Yale y su ingreso en este prestigioso centro fue decisi- vo para la difusión de su obra teórica posterior.
1.3. HIPNOTISMO Y SUGESTIÓN
En junio de 1927, cuando daba los últimos retoques a Tests de Aptitudes, la preocupación principal de Hull era “escribir un volumen sobre la hipnosis, aprovechando el material experimental más reciente, algo parecido a lo que hizo Cannon con las emociones” (I.B. X, pág. 2).
10. Para la noción de inteligencia en Hull, véase el artículo de Nadine Weidman sobre su controversia con Lashley (1994, págs. 172-178).
11. Véanse las notas del 16 de julio de 1929 sobre “un plan para gastar $20.000 anuales
El nuevo libro era el fruto de muchos años de trabajo clínico y expe- rimental. Como se recordará, el interés de Hull por los fenómenos de sugestión colectiva se remonta a su adolescencia, cuando frecuentó las reuniones de la secta de los Santos. Posteriormente, las graves enferme-