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APPENDIX: MEASURES AND METRIC INVARIANCE TABLE A1: CONSTRUCTS AND MEASURES

res, actitudes y hábitos de comportamiento de los restantes miembros de la familia, escuela o sociedad en general”. En la actualidad este tras- torno se puede controlar si se trata de una manera adecuada, ya que según los expertos al conocer que “los comportamientos nocivos aso- ciados al TDAH tienen una causa biológica, mejora sustancialmente la situación personal, familiar y escolar del afectado”.

Ahora bien, no se trata de una enfermedad, sencillamente, son perso- nas diferentes de las demás en una característica determinada, no observa- ble de manera directa: su capacidad atencional, lo que dificulta en algunos casos su adaptación, según las conclusiones de la jornada internacional sobre el TDAH, celebrado en Buenos Aires en agosto de 2003.

Las MANIFESTACIONES más habituales de este trastorno se relacio- nan con los siguientes comportamientos:

- Actividad motriz: superior a lo normal en otros niños de su edad,

manifestada en un continuo movimiento que le lleva, entre otras situa- ciones a levantarse de su asiento, charlar, hacer ruido...

- Escasa capacidad de atención durante un periodo largo de tiempo: No parece escuchar cuando se le habla de forma directa, se dis-

trae con facilidad...afectando a su relación con sus compañeros. Sin embargo, puede aprender a mantener distracciones muy cortas, para volver después al centro de atención.

Niñez o la Adolescencia”, categorizados por el DSM IV-TR (Clasificación de las Enfermedades Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría) como Trastornos por Déficit de Atención y Comportamiento Perturbador:

Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad

Aunque este Trastorno siempre ha existido, bajo diferentes denomi- naciones en clínica y en educación, en los últimos años ha tomado rele- vancia su conocimiento, fruto de la preocupación social (a nivel perso- nal, familiar y de relaciones), y profesional (dado el incremento de estu- dios en todas las disciplinas). Es nuestra responsabilidad como trabaja- dores en el ámbito educativo (profesorado, Equipos Directivos, Tutores y Tutoras, Orientadores y Orientadoras, etc.) conocer las manifestaciones del TDAH para poder dar respuesta a las necesidades que presentan, casi el 15 % de la población infanto-juvenil, según los últimos datos.

Existe consenso, cosa harto difícil, dadas las numerosas investigacio- nes publicadas en los últimos años sobre el TDAH, y, en ocasiones, con resultados contradictorios, fruto del incremento de este diagnóstico, en que “el TDAH es una condición o patrón de comportamiento inadapta- do, de base neurobiológica, iniciado generalmente en la infancia, cuyos síntomas básicos son de carácter cognitivo-conductual: falta de aten- ción, hiperactividad e impulsividad”.

DÉFICIT DE ATENCIÓN

Caracterizado por:

- Dificultades para mantener la atención en tareas.

- Dificultad para centrarse en una sola tarea de trabajo o estudio. - No prestan atención suficiente a los detalles, incurriendo en erro-

res en las tareas o trabajo.

- No siguen instrucciones y no finalizan las tareas o encargos. - Parecen no escuchar.

- Dificultades para organizar, planificar, completar y/o ejecutar las tareas.

En lo que se refiere a las CAUSAS hay que decir que todavía no se han determinado de forma precisa, aunque en la mayoría de los casos se deben a causas genéticas, hereditarias y ambientales. Destacamos las siguientes:

Un desarrollo fetal anormal en algunos niños produce unos efectos en las regiones del cerebro que controlan la atención y el movimiento.

Se relaciona con un desequilibrio químico denominado dopamina y en menor medida con otro llamado noreprinefrina. La dopamina se con- sidera cono el neurotransmisor fundamental involucrado en TDAH.

Otras causas, menos actuales, se relacionan con las toxinas, desórde- nes ambientales, mala dieta, lesión, problemas de la glándula tiroides... Entre las causas ambientales, se encuentran algunas ligadas al entor- no psico-social del niño, como el ambiente que le rodea, situación eco- nómica y familiar...

Tras el análisis de las causas y manifestaciones del TDAH, vamos a ver su TIPOLOGÍA. Con respecto a este trastorno, existen 2 clasificaciones a nivel internacional: la de la OMS y la de la Asociación Americana de

Psiquiatría (APA) que es sobre la que nos basaremos. En ésta, se ubica

al TDAH en el apartado de los trastornos por déficit de atención y com- portamiento perturbador, así los subtipos según el síntoma que predo- mine serán 3:

Predominio del déficit de atención: en las que prevalecen las difi-

cultades relacionadas con la atención y concentración, tanto en las tare- as escolares como en los juegos. Los síntomas son: dificultad para man- tener la atención, que lleva a cometer errores en el trabajo escolar, en los juegos..., no parece escuchar cuando se le habla directamente, es desordenado en tareas y actividades, olvida cosas necesarias del día a día, evita aquellos juegos o actividades que requieren esfuerzo mental sostenido, se distrae fácilmente, suele sentirse inseguro...

Predominio de la hiperactividad-impulsividad: en las que preva-

lece la dificultad de autocontrol. Las características más significativas son:

Relacionadas con la hiperactividad: continuo movimiento, dificultad de permanecer sentado, habla continuamente y en exceso...

- Bajo rendimiento escolar: que se manifiesta con dificultades en la

lecto-escritura, memoria secuencial, problemas de aprendizaje, escasa memoria...

- Poca persistencia en la ejecución de tareas: lo que hace bien un

día, lo puede hacer fatal al día siguiente.

- Dificultad de concentración: se distraen muy fácilmente, por lo

que necesitarán más tiempo para realizar las tareas y los resultados sue- len ser bajos.

- Impulsividad: tanto cognitiva como del comportamiento. A veces esa

impulsividad, la impaciencias y la necesidad de terminar lo antes posible, le llevan a cometer errores de todo tipo, saltarse sílabas o palabras, confundir unas palabras con otras...Puede ir unido a la desobediencia.

- Muestra un alto grado de desorientación: y poco cumplimiento

de los horarios. No tiene muy claro el concepto del tiempo ni cómo emplearlo.

- Emotividad: reacciona frecuentemente con una rabieta, llanto o

con otros estallidos emocionales, suelen mostrarse ante los demás como una persona con muy poca capacidad de autocontrol.

- Baja autoestima: es frecuente que ante estos niños, tanto profe-

sores como padres y compañeros se quejen de sus comportamientos, lo que origina en el afectado sentimientos de frustración, baja autoesti- ma...pudiendo desembocar en otros problemas. Por ello hay que evitar a toda costa dirigirse a ellos con palabras que le “etiqueten” y que potencien lo negativo de su comportamiento.

- Dificultad en las relaciones sociales: es una consecuencia de

todo lo anterior.

En ocasiones, el TDAH, aparece con otros trastornos psiquiátricos como la depresión y la ansiedad, producto de toda la situación que le rodea; fracaso escolar, dejado por los amigos, reñido por los padres, etc.

Estas manifestaciones se originan en los primeros cursos escolares, de ahí que debamos de estar atentos ante su aparición, para que su diag- nóstico sea lo más temprano posible así como para que no sean confun- didas con otros problemas como: DV, DA, RM, problemas psiquiátricos...

Las principales MANIFESTACIONES suelen ser según la CIE-10, DSM III-R y DSM IV:

- Se enfadan con relativa frecuencia.

- Discuten continuamente con los adultos, desafían sus reglas, son provocadores.

- Intentan en todo momento molestar y fastidiar. - Utilizan un lenguaje obsceno.

- Suelen tener problemas académicos.

En ocasiones, los niños pueden presentar unos síntomas parecidos a los que caracterizan este trastorno, pero que son pasajeros y propios de la edad.

Las CAUSAS de este trastorno son hoy en día motivo de discusión. Para algunos autores las causas están dentro del ámbito familiar, pero estudios recientes han llevado estas causas a 2 teorías:

- La teoría del desarrollo: que parte de una edad tempran: 1-2 años, en la que el niño encuentra problemas de autonomía y dificultades para separarse de las figuras de apego. Son cuestiones del desarrollo normal mal resueltas.

- Teoría del aprendizaje: para quien las características negativas de este trastorno son actitudes aprendidas.

De inicio adolescente

Cuando hay ausencia de cualquiera de sus características antes de los 10 años de edad.

Una gran cantidad de las conductas que aparecen en esta etapa no difieren en demasía de las que muchos adolescentes mantienen en el camino, hacia la búsqueda de su identidad, para la cual, la oposición a las normas sociales, constituye una prueba de los límites del individuo en la construcción y reafirmación de la personalidad.

La presencia de un Trastorno Disocial, también, implica u deterioro importante en las actividades escolares, sociales y/o laborales del sujeto, situación que se convierte en el principal factor de reproducción de las conductas perturbadas de los sujetos.

Relacionadas con la impulsividad: responde sin pensar, interrumpe constantemente, le resulta muy difícil planificar actividades, tiene dificul- tad para entender y cumplir las reglas que les imponen...

La manera de manifestarse la hiperactividad en el niño depende enor- memente de su edad:

Primer año de vida: trastorno del sueño, irritabilidad, dificultad en la alimentación...

Segundo año de vida: inquieto, corre más que camina, destructivo, no tiene sentimiento del peligro, coge todo lo que tiene a su alrededor... Entre los 3-4 años: no parece escuchar, cambia de actividad constan- temente, es rechazado por sus compañeros, no responde a premios ni castigos...

Niños entre 6-9 años: presentan problemas de conducta escolar, difi- cultades para aprender, se distraen fácilmente, baja tolerancia a las frus- traciones...

Mixto o combinado de los dos anteriores: predominan tanto los

síntomas de desatención como los de impulsividad-hiperactividad. Es por tanto que en el déficit de atención se puede mezclar los tres síntomas más frecuentes (falta de atención, hiperactividad o impulsivi- dad), o aparecer 2 o uno sólo de estos síntomas. Es decir, que un niño puede tener TDAH y no ser hiperactivo. De ahí la importancia que un buen diagnóstico y un trabajo multidisciplinar tiene en su superación.

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