Chapter 2: The optimal scope of trade secrets law y
3.6 Appendix
Según el diccionario didáctica es «el arte de enseñar». Nos parece una definición miope. Didáctica es, en realidad, «el arte de conseguir que alguien aprenda». Como todo arte permite alcanzar grandes cosas con medios míni- mos. Fijaos lo que un dibujante hace con un lápiz y un papel. O un músico con un papel pautado. O un matemático con una tiza y una pizarra. Nuestro arte también nos permite conseguir un bello resultado –que nuestros alumnos aprendan– con muy pocos elementos: las que denominamos herramientas
educativas básicas. Algo así como los colores de la paleta de un pintor o como
las letras del abecedario, que cuando se saben utilizar permiten producir grandes obras. La sabiduría pedagógica consiste en saber cómo utilizarlas, en qué momento, con qué intensidad.
Las herramientas pedagógicas básicas que hemos destilado de la bibliografía y de la práctica son de varios tipos. Unas son conductistas, es decir, aprove- chan los métodos de aprendizaje de conductas, de cambio o modificación conductual (el refuerzo positivo y negativo, los cambios en el entorno, el hábito, etc.). Otras herramientas son cognitivas. No pretenden cambiar la conducta, sino los antecedentes cognitivos o afectivos de la conducta (aprendizaje significativo, cambio de creencias, cambio de sentimientos, metacognición, etc.). Es sorprendente la facilidad con que ambas herra- mientas han sido separadas por los teóricos por prejuicios teóricos. En los libros conductistas sobre educación, como los de Skinner, no se habla de las herramientas cognitivas; y en los cognitivos, como la popular Psicología
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APÍTULO
SEGUNDO
| 39 | Estas son las nueve herramientas que hemos identificado y seleccionado,
es decir, los nueve colores de nuestra paleta pedagógica:
• Herramienta 1. Organizar el entorno de manera adecuada para facilitar el aprendizaje. Se trata, en unos casos, de evitar obstáculos, que pueden
ir desde el excesivo ruido al desorden en la clase o a la presencia de motivos de distracción. También se puede favorecer el aprendizaje con la distribución de las aulas, la formación de grupos de trabajo y el clima de aprendizaje.
Tradicionalmente, uno de los procedimientos más eficaces para educar era seleccionar el tipo de información que recibía el niño o el adolescente. Sigue siéndolo. Nuestros alumnos reciben información por dos vías prin- cipales. La primera es la experiencia. Si un niño está sometido a violencia, la información que recibe es destructiva. La segunda vía es la información que recibe a través de un canal determinado: lo que oye en clase, lo que ve en televisión, lo que le dicen los amigos. En la actualidad, es muy difí- cil controlar la cantidad de información que recibe cualquier niño, y eso hay que tenerlo en cuenta. Las dos fuentes de información se unen en la práctica educativa cuando diseñamos situaciones de aprendizaje, cuando
enfrentamos a los alumnos a proyectos que tienen que realizar, a problemas que tienen que resolver o a conflictos que deben solucionar.
• Herramienta 2. Los premios. Cualquier conducta tiende a ser repetida
si ha sido premiada. Esa es la teoría clásica del refuerzo positivo. Todo deseo, toda motivación, intenta conseguir un objetivo que tiene valor para el agente. Conseguir el objetivo es vivido como un premio. Hay muchos tipos de premios, porque hay muchos tipos de alumnos, y lo que para uno puede resultar agradable, para otro puede ser indiferente. Hay pre- mios externos (un objeto o dinero) e internos (el elogio, el sentimiento de triunfo, el orgullo, etc.). En cada situación tendremos que decidir cuál es la recompensa que refuerza el comportamiento que deseamos que adopte el alumno.
• Herramienta 3. Las sanciones. Sancionar es una herramienta necesaria,
pero que hay que aprender a usar. Debe evitarse que las sanciones –que a veces son imprescindibles– parezcan un castigo, una venganza por la irritación o las molestias que os ha producido su comportamiento. Debe quedar claro que son una consecuencia de los actos. Son sus actos los que
le «castigan», no vosotros. La sanción debe ser inmediata, proporcionada y calibrada, para que pueda cumplirse.
• Herramienta 4. El ejemplo. Imitar es una función esencial de la inteligen-
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AR
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Descripción de las funciones ejecutivas
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de nuestro comportamiento se aprende por modelado, observación o experiencia vicaria. Hay un modo de modelaje muy eficaz, que Vigotski estudió con el nombre de «zona de desarrollo próximo». En ella, el niño es capaz de realizar determinadas acciones, pero acompañado de un adulto, que debía darle después las instrucciones necesarias para que pudiera hacerlo solo.
• Herramienta 5. Cambio de creencias. Ya sabéis que hay creencias que
influyen poderosamente en nuestros sentimientos y decisiones. Las más importantes tienen que ver con la idea que vuestros alumnos mantengan sobre sí mismos y sobre su capacidad de enfrentarse con los problemas. La autoconfianza, el sentirse capaz, las ideas que tengan sobre la escuela, sobre lo que estudian, sobre sus profesores son importantes para explicar o cambiar su comportamiento.
• Herramienta 6. El cambio de sentimientos y deseos. Nuestra inteligencia
generadora está compuesta por esquemas generadores. Son redes neurona-
les, cargadas de información, que asimilan información, la interpretan, y producen nueva información, que puede ser consciente. Por ejemplo, el ESQUEMA DE FURIA convierte una experiencia en sentimiento de ira. El ESQUEMA DE MIEDO interpreta un objeto como peligroso y produce el sentimiento de miedo. Si cambiamos algún elemento de ese esquema, cambiará también el sentimiento. Un niño puede sentir terror a ir a la escuela. Podemos intentar eliminarlo dándole más seguridad en sí mis- mo, quitándole ideas negativas sobre sus compañeros, etc. El cambio de sentimientos favorece un cambio de acciones.
• Herramienta 7. El razonamiento. El razonamiento no suele tener efecto
inmediato en la conducta, pero es imprescindible porque es «productor de significado», es decir, da sentido a todo lo que estamos intentando conseguir. En general, intentamos que el «pensamiento frío» –basado en argumentos– se imponga al «pensamiento emocional», que es fuer- temente motivador.
• Herramienta 8. La repetición y el hábito. Mediante la repetición debemos
favorecer que se establezcan hábitos fuertes para evitar que el estudiante tenga que decidir en cada momento si ha de ponerse a estudiar o no. Si son las seis, entonces tienes que ponerte a estudiar. Si has estudiado el tiempo acordado, entonces puedes jugar con el ordenador. Cuando conseguimos diseñar las rutinas adecuadas (SI te parece que vas a es-
tallar, ENTONCES respira tres veces profundamente; SI crees que estás
empezando a enfadarte, ENTONCES cambia de conversación o vete a dar
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• Herramienta 9. La reflexión sobre el aprendizaje. Se llama metacognición
a «la reflexión de una persona sobre su propio proceso mental». Permite al alumno dominar mejor sus procesos mentales, lo que siempre es una satisfacción. Además, puede evaluarlos, y el sentimiento de progreso es un motivador fortísimo. La consideramos una función ejecutiva en sí misma, pero además constituye un elemento crucial para el desarrollo del resto.