• No results found

APPENDIX A: List of publications

Articulación horizontal con

98 El conocimiento de lo social I. Principios para pensar su complejidad

círculo cerrado de sus disciplinas, al menos para aceptar, con humildad y modestia, que ningún fenómeno, ningún acontecimiento, ningún pro- blema, ninguna realidad es reducible a una sola disciplina (Vilar, 1997: 44). Esta aproximación no es solo para intentar comprender el todo

sino para avanzar en la comprensión de sus propias partes, pues resulta

insuficiente quedarse en los límites de la disciplinas especializadas. La sola división disciplinar no es productiva; requiere del cruce, de la intersección, de la ubicación en los límites, fronteras y encrucijadas del conocimiento. Jesús Ibáñez Alonso, sociólogo español, lo dice en un juego de palabras: “el saber no se produce en las casillas en que el orden académico encierra a sus sabios; para eso tienen que salirse de sus casillas” (1985: 38). Más adelante, añade:

Los especialistas de una disciplina tienen la propiedad privada del objeto de esa disciplina, en los dos sentidos del término “privada”: privan a los demás sujetos o especialistas del acceso a esa parcela y privan al objeto de todo resto no contabilizable o conmensurable (1985: 38).

Por tanto, el conocimiento sistémico invita a la inter y transdisciplina, no solo como necesidad teórica sino como exigencia también práctica. De aquí la importancia de impulsar el diálogo entre las disciplinas, la necesidad de crear equipos con métodos transdisciplinares, la urgencia de investigar conjuntamente las innumerables facetas de la realidad, recurriendo a recombinaciones constructivas, o de reconocer la reali- dad a través de un método complejo que permita reorganizar nuestro pensamiento, entre otras muchas propuestas.

Explicar e intentar dar respuesta a un problema aislado que ha de ser resuelto puede aliviar temporalmente sus síntomas; sin embargo, a largo plazo, será mucho más efectivo tener en cuenta sus interrela- ciones con otros aspectos vinculados al mismo y con el contexto en el que se manifiesta ese problema.

Al dividir constantemente los problemas para que sean atendidos por áreas de especialización, ignoramos el contexto más amplio, que da a las cosas su sentido y significado en el conjunto de la realidad. De hecho, este espíritu de fragmentación ha permeado por siglos y se ha convertido en el paradigma dominante, no solo en la ciencia y la tecnología sino en nuestra visión general de la vida. nos centramos y detenemos en los problemas parciales y concretos, cuando estos están relacionados con un entorno más amplio, que recibe las consecuencias negativas de las respuestas o soluciones que se ofrecen a los proble- mas vistos pragmática, temporal y aisladamente.

El pensamiento complejo establece un bucle recursivo que va de la simplificación a la complejización de la parte al todo y viceversa. En este sentido, no solo es indispensable sino deseable cierto grado de especialización en el conocimiento, aun como recurso heurístico, pero siempre y cuando se entienda que la especialización y podríamos decir también la simplificación es un momento de la dinámica del co- nocimiento, pero no todo su conocimiento.

El pensamiento complejo no está en contra de la disciplina sino a favor de su proyección hacia las demás. El peligro es asumir que el conocimiento especializado no guarda relación alguna con otros co- nocimientos y considerar que siempre se puede seguir estudiándolo separadamente.

Lo anterior me recuerda una de las enseñanzas de Juan de Mairena, que nos relata en su libro el poeta español Antonio Machado. El profe- sor plantea a sus alumnos el siguiente argumento para hacerlos pensar: “Cuando el saber se especializa, crece el volumen total de la cultura. Esta es la ilusión y el consuelo de los especialistas. ¡Lo que sabemos entre todos! ¡Oh, eso es lo que no sabe nadie!” (1973: 10).

En relación a lo anterior, no está por demás la advertencia de quien fuera premio nobel, Ilya Prigogine, quien afirma que es necesario man- tener las diferencias y tensiones entre las disciplinas —que, como bien sabemos, han estimulado el avance de sus propios descubrimientos—,

100 El conocimiento de lo social I. Principios para pensar su complejidad

pero sin caer en concepciones pseudomísticas del conocimiento con- junto, portador de certezas. Prigogine confiesa los riesgos de ese impul- so utópico, en el que él mismo cree, el cual busca construir una alianza entre las ciencias para que nos conduzca a otra manera de vivir (1983).

una concepción metodológica basada en la complejidad —como metacamino de los caminos practicables en las disciplinas— puede facilitar la articulación de los conocimientos parcelarios y conducirnos a una mejor comprensión de la realidad.

LAS InTERACCIOnES SISTÉMICAS AnTE LAS DIMEnSIOnES DE LO REAL

El conocimiento de lo social implica el considerar no solo diversas dimensiones de la realidad sino su encuentro y comunicación. Su pre- tensión es establecer puentes entre lo que es juzgado por el observador como incompatible o como carencias de información que se ha omitido reunir. Este aspecto cobra fundamental relevancia en las investigacio- nes que buscan vincular lo micro y macro, los aspectos cualitativos con los cuantitativos, lo subjetivo y lo objetivo, lo general con lo par- ticular, del orden y el caos, la dinámica histórica y la estructural, lo biográfico y lo histórico, el conocimiento racional con otros tipos de conocimientos. El siguiente párrafo del astrónomo y divulgador de la ciencia, Carl Sagan, expresa las interacciones sistémicas entre las dimensiones de la realidad:

nuestro planeta es indivisible. En norteamérica respiramos el oxí- geno generado en las selvas ecuatoriales brasileñas. La lluvia ácida emanada de las industrias contaminantes del Medio Oeste de Es- tados unidos destruye los bosques canadienses. La radiactividad de un accidente nuclear en ucrania pone en peligro la economía de la cultura de Laponia. El carbón quemado en China eleva la tem- peratura de Argentina. Los clorofluorocarbonos que despide un

acondicionador de aire en Terranova contribuyen al desarrollo del cáncer de piel en nueva Zelanda. Las enfermedades se pro- pagan rápidamente a los más remotos rincones del planeta, y su erradicación requiere un esfuerzo médico global. Por último, la guerra nuclear y el impacto de un asteroide suponen un peligro no desdeñable para todos. nos guste o no, los seres humanos estamos ligados a nuestros semejantes y a las plantas y animales de todo el mundo. nuestras vidas están entrelazadas (1998a: 90–91).

Esta misma complejidad de la realidad es la que está amenazada per- manentemente por divisiones y fragmentaciones. Sea por las diversas miradas de los observadores y sus posibilidades interpretativas, por los distintos recursos metodológicos o paradigmáticos empleados en su conocimiento, por las visiones institucionales o por los poderes facticos que están ligados a intereses específicos. También la parcela- ción del conocimiento puede tener relación con la falta de procesos educativos que formen en el desarrollo de capacidades que permitan o favorezcan la articulación de los conocimientos disciplinarios.

Reitero, el conocimiento de las realidades parciales —que es avance del conocimiento a fin de cuentas—, vislumbra certezas provisionales como guías de referencia que pueden remitir a otras informaciones y articulaciones, gradualmente de mayor complejidad (1996: 56).

El conocimiento complejo aspira a ser, por tanto, un conocimien- to sistémico que tiende a un conocimiento englobante, articulado y reflexivo, el cual debe ser construido a posteriori y, al mismo tiempo, impulsor de las investigaciones científicas especializadas y parciales. Es el caso de la antropología general que nos propone Morin, que no se concibe como una yuxtaposición de diversas disciplinas (psi- cología, historia, sociología, ciencias de las religiones, etnología, economía, etc.) sino el intento de lograr un punto de vista unita- rio y multidimensional que complemente la parcialización de las ciencias dedicadas al conocimiento de lo humano como producto

102 El conocimiento de lo social I. Principios para pensar su complejidad

El uso de la cibernética y la informática en el análisis social es un potencial que apenas inicia, el cual podría facilitar e impulsar la realiza- ción de estudios complejos.6 Es un ámbito prometedor que requiere de la vinculación de diferentes disciplinas, de investigaciones teórico–em- píricas, de la formación de profesionales conocedores de esas tecnolo- gías y de esquemas cognitivos reorganizadores (Morin, 2001a: 153–155). De aquí se desprende que una concepción compleja de lo social invita a privilegiar ciertas estrategias metodológicas en su aproximación a la realidad empírica; tarea que tiene que ser acompañada de una re- flexión amplia sobre los aspectos técnico–metodológicos aplicados al conocimiento complejo de lo social. Este aporte está en sus inicios y aún hace falta avanzar en su reflexión, propuesta y demostración de sus potenciales aplicaciones.

Finalmente, el principio sistémico convoca a sostener una metodo- logía que permita, a la vez, observar la conservación de los rasgos esenciales del sistema y su evolución, que en un determinado momento lo alejan del equilibrio y lo conducen a una inexorable bifurcación. En esos momentos de la bifurcación el sistema se renueva o se trasforma. Esto significa, que, desde el pensamiento complejo debemos atender el tipo de equilibrio que mantiene el sistema su tendencia al orden en la organización así como las fluctuaciones, ruidos o desviaciones su tendencia al desorden (Wallerstein, 2005a: 44).

En la gráfica 3.6 se intenta representar gráficamente el compor- tamiento de un determinado sistema en el tiempo, el cual presenta fases de equilibrio y desequilibrio. Observando un sistema en un periodo de tiempo cronológico —de T1 a Tn— podemos distinguir

6 “Las nuevas tecnologías de la información, del conocimiento y de la comunicación, desorganizan la antigua división del trabajo: en parte, también desplazan a los antiguos especialistas y a aquellas personas imposibilitadas de abrirse a otros conocimientos. La rapidez del nuevo sistema, la posibi- lidad de establecer instantáneamente conexiones múltiples, pasa por encima de los comportamien- tos estancos de los especialistas y de sus respectivas jerarquizaciones” (Motta, 1999: 11).

sus etapas de mayor equilibrio y estabilidad, al inicio y final del perio- do, con un momento de temporal recuperación en T3 y otro de mayor desequilibrio en T4. La inestabilidad del sistema puede seguir dos caminos, el sistema puede volver a reorganizarse, o bien, puede desor- ganizarse de tal manera que se trasforme en otro tipo de organización.

Related documents