Sería difícil interpretar esta sección sin traer a la memoria tres pasajes previos. El primero está en 59:17–19 y trata de la armadura de Jehovah como Dios de juicio, la cual incluye casco de sal- vación y manto de celo retribuidor. El segundo está en 61:2 y habla del año de la buena voluntad de Jehovah y el día de la venganza de nuestro Dios. El tercero está en 62:11, y dice: ¡He aquí, su recompensa viene con él; y delante de él, su obra!
Bosra
La ciudad de Bosra fue la antigua capital de Edom, una de las ciudades más antiguas de los tiempos bíblicos. Podemos notar esta característica por las referencias bíblicas con relación a esta ciudad (Gén. 36:33; 1 Crón. 1:44). Se menciona el nombre de Bosra y Edom en Isaías (34:6 y 63:1).
En la geografía actual, se le identifica con la moderna ciudad de Buseira. En los tiempos bíblicos fue una ciudad amurallada e inex- pugnable.
Con frecuencia se menciona a este pueblo como enemigo de Is- rael. La antipatía entre Israel y Edom tiene raíces muy profundas. Tenemos que remontarnos a Jacob y Esaú, estos eran gemelos, hijos de Isaac. De Jacob proviene el pueblo de Israel y de Esaú la nación de Edom. Por motivo de este parentesco fue prohibido a los israelitas aborrecer a los edomitas porque es tu hermano (Deut. 23:7, 8). Sin embargo, desde los pleitos de los dos hermanos estalló una amarga enemistad, que se prolongó durante el curso de su historia. Las principales cuestiones de esta enemistad fueron dos: (1) La venta de la primogenitura y (2) los edomitas impidieron el paso por territorio
al pueblo de Israel cuando salió de Egipto. Para los profetas, Edom era símbolo de oposición al pueblo de Israel. En el siglo V a. de J.C. la nación de Edom fue subyugada y la población forzosamente inte- grada con los judíos en el siglo II a. de J.C. La familia de Herodes era del linaje edomita.
Existe un paralelismo muy marcado entre Isaías 63:3 y Apocalip- sis 19:11–16, en cuanto a las características que posee. Es jinete, fiel, verdadero, el Verbo de Dios, Rey de Reyes, Señor de Señores. Además se nota que Isaías 63 tiene la misma perspectiva que Apoca- lipsis 19:l con relación al triunfo en la batalla final.
A partir de este mensaje profético es imposible concebir la intervención de Dios en la historia humana, sin considerar los dos aspectos de su obra:
a) El juicio divino (llamado venganza o recompensa v. 4); b) La redención de su pueblo, presen- tada en términos de la analogía de la liberación del año de jubileo, como expresión de la buena voluntad de Jehovah, cuya palabra es ley en su pueblo. Hemos venido desarrollando el tema de la liberación y de la redención, pero ahora es el momento de referirse al advenimiento del Dios ven- gador.
Se ha comentado que los vv. 1–6 se refieren exclusivamente a la victoria divina sobre el pueblo de Edom. Esto no es así, como lo revela el v. 6 en el que la referencia es a los pueblos enemigos en general. También la palabra de Edom (v. 1) puede ser vocalizada para significar enrojecido (meo- dam 112), como lo muestra el v. 2: ... está enrojecida tu ropa... Igualmente, la palabra de Bosra (mi-
Bosra 1219), puede ser vocalizada, con cierto apoyo de la Septuaginta, como mi-bosér 1219, signifi-
cando: Más que de un vendimiador. Sin embargo, es verdad que no obstante su referencia más amplia, el caso particular de Edom estaba en el centro de las expectativas del profeta, por cuanto la participación de Edom, apoyando e incitando a los destructores de Jerusalén y del templo, es- taba latente en el recuerdo de los judíos. No es por casualidad que los masoretas vocalizaron estas palabras como Edom y Bosra, la capital de Edom.
Otro problema que hay que atender antes de entrar a los detalles centrales de la interpretación es el significado de la palabra jamuts 2558 begadim 899, que la RVA ha traducido como vestiduras
brillantes por el paralelo que tienen con las palabras habur 1921bilbushó 3847, de ropa esplendorosa.
La palabra jamúts 2558 también puede tener doble sentido. Puesto que la palabra jómets 2588, que
significa vinagre tiene las mismas letras que jamúts 2558, [página 253] puede implicar también la
asociación de ideas con el color del vinagre, lo que nos llevaría también a traducir enrojecidas.
Oración intercesora
Casi al final del libro de Isaías se puede distinguir una preciosa intercesión que es de las más conmovedoras en toda la Biblia. Em- pieza en el 63:7 y sigue hasta el 64:7. Además se puede notar que los caps. 65 y 66 son en realidad la respuesta a esta intercesión.
La oración de intercesión es la que se hace a favor de otros. El profeta ora por el pueblo de Israel. Hay por lo menos cuatro elemen- tos en la oración de intercesión:
1. Reconocimiento de la grandeza de Jehovah. 2. Acción de gracias por las bendiciones recibidas. 3. Súplica porque la misericordia de Dios sea generosa. 4. Confesión de pecados.
El personaje descrito hace su entrada triunfal en Jerusalén, donde en 62:6 y 7 se dice que han sido puestos guardias para velar en oración, sin descanso, para lograr que Jehovah recuerde. La expresión allí es elíptica y puede significar dos cosas: a) Que Jehovah se acuerde de cumplir todas sus promesas de gloria para Jerusalén y para Israel; y b) Que Jehovah recuerde a los que la arruinaron, para ejecutar venganza sobre ellos.
Semillero homilético
Un repaso de la historia 63:7–19
Introducción: Escuchamos con frecuencia referencias a la revisión de la historia. Si volvemos a Isaías para leer de nuevo lo que el profeta dice que Dios ha hecho para la humanidad, nos impresiona con va- rias lecciones.
I. El repaso hace énfasis en el amor y la misericordia de Dios. 1. Mostrado en la liberación de esclavitud (v. 11).
2. Mostrado en la ilustración del amor de una madre (v. 8). 3. Mostrado en el ángel divino que les salvó (v. 9).
II. El repaso traza la época oscura de la nación. 1. La rebelión del pueblo (vv. 10–14).
2. El olvido de la mano divina para cuidarles (vv. 10–14). III. El repaso resalta la redención provista por el Mesías. 1. Motivado por su compasión (v. 9).
2. Manifestado en su presencia constante (v. 9b). 3. Confirmado por el Espíritu Santo (v. 14).
Conclusión: El repaso de la historia del trato de Dios con su pueblo nos motiva a agradecerle por su misericordia, y a la vez a consagrar- nos de nuevo al Señor.
En respuesta a la constante oración aparece en 63:1 el Dios vengador, después de haber lo- grado la victoria sobre sus enemigos: Porque el día de la venganza ha estado en mi corazón, y el año de mi redención ha llegado (v. 4). La redención de Sion viene juntamente con la venganza de Dios contra sus enemigos.[página 254]
Dios ha intervenido directamente. Dice el v. 3: He pisado el lagar yo solo. De los pueblos nadie estuvo conmigo. No hubo en este caso otro Ciro, o alguna otra nación que Dios utilizara como vara o como martillo para ejecutar juicio, como el caso de Asiria y Babilonia en el pasado.
Las palabras del v. 5 se parecen a las de 59:16.