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Preparación del terreno

Elegir preferentemente terrenos donde hubo maíz o sorgo, chapolear y aplicar el hongo Trichoderma sobre la paja, para posteriormente proceder a incorporarla. Preparar perfectamente el terreno considerando las siguientes labores:

Barbecho: Barbechar con arado de discos, reja o vertedera, a una

profundidad de 25 a 30 cm.

Rastreo: Dejar pasar al menos 30 días para favorecer la intemperización del terreno y dar un paso de rastra; posteriormente, dar un segundo rastreo en forma perpendicular. Nivelación: Nivelar o emparejar después del rastreo, con niveladora o escrepa, o con un tablón pesado.

Bordeo: A una separación de 92 cm a 1 m, procurando

profundizar lo más posible para la formación de bordos altos. Formación de camas e instalación del sistema de goteo: Se

raja el bordo alterno y de esta forma se hace una cama 1.84 a 2.0 m de ancho, a la cual se le da forma con la acamadora; posteriormente se procede a instalar la cintilla de goteo.

Fecha de siembra

El periodo óptimo de siembra para el cultivo de chile jalapeño queda comprendido del 15 de junio al 31 de agosto, con lo que el trasplante se realizará de 35 a 40 días después (20 de julio al 15 de septiembre). En siembras realizadas antes del periodo indicado, hay riesgos por excesos de humedad, problemas con enfermedades bacterianas y fungosas y alta radiación al establecimiento del cultivo; por el contrario, en siembras posteriores al periodo recomendado (siembras tardías), existe un alto por el alto riesgo de daños y pérdidas por las enfermedades virales.

Producción de planta y densidad de población

Para lograr mejores resultados, es necesario producir la planta en charolas e invernadero; para esto se utilizan preferentemente charolas de 200 cavidades, las cuales se llenan con un material estéril que puede ser un sustrato importado o alguno de fabricación nacional (Sunshine, Terralite, Cosmopeat, Germinaza, etc.). Es conveniente mezclar 200 g de Micorriza comercial por bulto de sustrato. Una vez llenas las charolas, aplicar la bacteria Bacillus

subtilis, a razón de 1.0 mL del producto comercial (Probacil, Bacifol,

etc.) por litro de agua; la aplicación se hace sobre las charolas en forma lenta para que el producto penetre en el sustrato. Lo anterior se hace con el fin de evitar problemas con enfermedades de la raíz durante el desarrollo de las plántulas. Las plantas se desarrollan en un lugar cubierto con plástico para protegerlas de las lluvias y los rayos solares. Los riegos por lo general son diarios y en ellos se pueden aplicar fertilizantes y fungicidas. Si el sustrato es pobre en

nutrimentos, puede auxiliarse a la planta con una solución N-P-K, lo que se consigue diluyendo 35 g de Fosfonitrato (33% N) más 64 ml 8-24-0 y 90 g de nitrato de potasio en 200 L de agua; esta solución se deberá aplicar dos o tres veces por semana como agua de riego. Aproximadamente 35 a 40 días después de la siembra, las plantas alcanzarán el tamaño apropiado para ser trasplantadas (15 a 20 cm). Para que las variedades e híbridos de chile expresen en mayor grado su potencial de producción y calidad de fruto se recomienda utilizar una densidad de población de 33 mil a 36 mil plantas por hectárea, lo que se consigue trasplantando en camas de 1.84 a 2.0 m, a doble hilera, y colocando tres plantas por metro lineal.

Manejo de agua y nutrición

Los aspectos más importantes de la tecnología de producción de chiles con riego por goteo y fertirrigación para el sur de Tamaulipas son: 1) El correcto manejo y conocimiento de la fertilidad edáfica con base en el muestreo y análisis de suelo y agua, 2) Conocer los componentes, funcionamiento y mantenimiento del sistema de riego, 3) El uso eficiente del agua a través del cálculo de volúmenes de agua de riego a aplicar en forma diaria, semanal, mensual y total al cultivo, y 4) Una apropiada nutrición del cultivo mediante el diseño y operación del programa de fertirrigación (Bello y Pino, 2000). Entre los factores que ejercen una mayor influencia en la productividad del chile, está la fertilización, cuya dosis debe basarse en los requerimientos del cultivo (Alva, 2005), el análisis de suelo, agua y la eficiencia de la

planta para aprovechar el fertilizante (Etchevers, 1997; Kafkafi, 2005). En el sur de Tamaulipas generalmente no se consideran estos factores en el manejo de la fertilización, por lo que es común aplicar cantidades excesivas de fertilizante o cantidades menores de las requeridas por el cultivo, lo que afecta el rendimiento en ambos casos. Cuando se realizan aplicaciones excesivas de fertilizante, caso particular de nitrógeno (N), además de incrementar los costos de producción, puede ser una fuente de contaminación a los acuíferos (Voogt, 2005).

La fertirrigación es la aplicación de nutrientes solubles por medio del sistema de riego, su uso en la producción de cultivos ha incrementado en los últimos años. La eficiencia de la fertirrigación, la aplicación de la cantidad de agua y de nutrientes deben ser manejados lo más preciso, para prevenir un sobre-riego o percolación de los nutrientes. La eficiencia del sistema de riego por goteo es entre 90 y 95%, abasteciendo cantidades pequeñas de agua diaria a través de los emisores. Cuando la fertirrigación no es programada, puede resultar severas deficiencias o toxicidades de los elementos y por consiguiente la reducción del rendimiento (Mata et al 2010).

Es conveniente señalar que el manejo nutrimental con la tecnología de fertirrigación es muy diferente al manejo en el sistema tradicional, debido que con la fertirrigación se tiene mayor oportunidad de fraccionar la cantidad total de nutrimentos requeridos por el cultivo, de acuerdo a la demanda de la planta en cada etapa fenológica y las condiciones climáticas durante el

pueden ser aplicados en cada riego o basados en un programa de curva de crecimiento. Este programa consiste en aplicar después del trasplante, fracciones de nutrientes de acuerdo al desarrollo del cultivo, las cantidades se incrementan progresivamente hasta alcanzar un punto máximo de aplicación de nutrientes, y posterior a este punto disminuye (etapa de senescencia), por otro lado se recomienda una fertilización de presiembra entre 30 y 40% de la dosis total recomendada y el restante se aplica de acuerdo a la curva de crecimiento del cultivo (Locascio, 2005).

En el Cuadro 3 se muestra una recomendación general de fertirrigación para el cultivo de chile en el sur de Tamaulipas, donde se especifican las unidades de N, P y K requeridas en cada etapa de desarrollo del cultivo y los fertilizantes comerciales necesarios para obtener dichas unidades; sin embargo, las cantidades de los elementos pueden ajustarse con base en resultados de análisis local de suelo del terreno en que se establecerá el cultivo de chile, así como de los resultados de los análisis foliares que se harán durante el desarrollo del cultivo (Mata et al, 2010).

Cuadro 3. Cantidades de fertilizante requeridas en cada etapa de

desarrollo del cultivo de chile

.

Etapa DDT*

UNIDADES/ha/día Productos comerciales (kg/ha/día)

N P K Fosfonitrato (31%) Ácido fosfórico (85%) Nit. de Potasio (12-0-44) 1 -10 1.2 1.2 1.1 2.9 1.4 2.5 11 - 30 1.6 1.5 1.7 3.6 1.7 4.0 31 - 50 2.0 1.0 2.2 4.5 1.2 5.0 51 - 75 2.6 1.0 2.9 5.8 1.2 6.5 76 - 105 3.5 0.5 4.4 7.4 0.6 10.0 TOTAL 254 102 294 561 121 668

Para el sur de Tamaulipas y zonas similares se sugiere aplicar de 254 unidades de nitrógeno (N), más 102 de fósforo (P) y 294 de potasio (K), distribuidas de la siguiente manera: de trasplante a 30 días, aplicar 34 unidades de N más 42 unidades de P y 46 unidades de K; de los 31 a 75 días después del trasplante (ddt) aplicar 105 unidades de N, más 45 unidades de P y 116 unidades de K; de los 76 a 105 ddt, aplicar 105 unidades de N más 15 de P y 132 de K y durante el periodo de cosecha, 100 unidades de N más 30 de P y 80 de K (Mata, 2002; Mata et al., 2003; Mata 2005; Mata et al., 2010). Por otro lado, para la zona media de San Luis Potosí y regiones similares se recomienda la fórmula 180-90-00 (Gamiño, 2180-90-002); finalmente, para alcanzar el mayor rendimiento y calidad de fruto, la fertilización deberá ser aplicada preferentemente durante todo el ciclo con riego por goteo, y hacer los ajustes por predio, con base en el análisis de la fertilidad del suelo previo al establecimiento del cultivo, y con apoyo de análisis foliares durante el ciclo de desarrollo de la planta. Así mismo, debido a la naturaleza alcalina de los suelos en que se produce el chile, es recomendable utilizar fuentes de fertilización ácidas o bien aplicar acidificantes del agua de riego como el ácido sulfúrico, ácido fosfórico y/o ácido nítrico, para favorecer la disponibilidad de nutrimentos en la solución del suelo.

Combate de maleza

Dar de tres a cuatro escardas mecánicas o manuales cuando la población de maleza sea elevada. En siembras directas se puede utilizar el herbicida Napropamida en dosis de 1200 g.I.A./ha o

antes de que emerja la plántula de chile, en siembras directas, o bien antes del trasplante, cuando el cultivo se establezca bajo este sistema.

En siembras de trasplante, se pueden aplicar los productos citados anteriormente, o bien, el herbicida Oxadiazon en dosis de 250 g.I.A./ha (Ronstar 25, 1.0 lt/ha); en todos los casos, la aplicación del herbicida deberá realizarse al menos dos días antes del trasplante.

Manejo integrado de plagas

Una vez que se ha obtenido un material genético de alta calidad productiva como los recomendados en esta publicación, es necesario hacer un manejo integral del cultivo, para obtener los mayores beneficios del mismo, y en este concepto, es necesario incluir el manejo integrado de plagas que atacan al cultivo de chile. Este concepto es tan amplio que requiere como principio una buena planificación de todas las actividades; se parte de una buena selección del terreno a utilizar, el cual deberá tener un buen drenaje a fin de propiciar un buen desarrollo de la planta, y no deberá tener a su alrededor residuos de cosecha de cultivos de chile o tomate, ni siembras muy adelantadas o abandonadas de estos cultivos. Producir planta sana sin infecciones de enfermedades (bacterianas, fungosas y sobre todo de geminivirus), utilizar las fechas de siembra o plantación donde se tengan las más bajas poblaciones de las plagas e incidencia de geminivirus. Existe la necesidad de hacer una nutrición balanceada y buen manejo del agua para no retrasar el desarrollo

fenológico de la planta, ya que eso le da ventaja sobre el desarrollo de la plaga. El problema de mosca blanca (Figura 3) y geminivirus (Figura 4), está considerado como uno de los más difíciles que afecta fuertemente el sistema de producción, para el cual (Avila e Hinojosa, 2000, Garza y Rivas, 2003 y Arcos, 2004) sugieren desarrollar las siguientes actividades para disminuir considerablemente los daños.

1) Fecha de siembra temprana (15 de junio al 15 de agosto), en la cual la población infectiva del vector es mínima y las fuentes de inóculo también.

2) Establecimiento de barreras físicas vegetales (maíz o sorgo), o sintéticas (mallas) alrededor del cultivo.

3) Alta densidad de siembra, cuyo principio es aumentar el número de plantas que lleguen sanas a la etapa productiva, y a la vez al eliminar las plantas enfermas cortar el desarrollo de la enfermedad en la plantación de chile.

4) Acolchados de plástico, los cuales actúan como reflejantes de luz y dificultan la localización de la planta por el vector.

5) Control de malezas; esta práctica disminuye la fuente primaria de inóculo y las hospederas donde el insecto se desarrolla abundantemente.

6) Trampas amarillas; al combinar la atracción del color amarillo sobre los insectos y un pegamento, se atrapan gran cantidad de

vectores y disminuye el riesgo de infección. Las trampas pueden colocarse dentro de la huerta o alrededor de la misma.

7) Control químico; el uso de los insecticidas recomendados para el control de vectores refuerza las otras prácticas recomendadas dentro del manejo y se muestran en el Cuadro 4.

Cuadro 4. Principales plagas del chile serrano y sugerencias para su control en el sur de Tamaulipas. INIFAP, CEHUAS, 2015.

Plaga Insecticida (nombre común) Dosis (g.I.A./ha) Nombre Comercial Dosis/ha producto comercial Epoca de control Mosca blanca

Bemisia tabaci Genn.

Imidacloprid Thiametoxan Paecelomyces fum. Pymetrozine Endosulfán* 350 150 1.0 x 1011 UFC 250 537-716 Confidor 350 SC Actara 25 W Pea-F, Pae-Sin Plenum Thiodan 35 CE 1.0 L 0.6 L 1.0 – 1.5 L 0.5 Kg 1.5-2.0 L

En siembra directa, aplicar a la base de la planta a 10 ó 15 días después del aclareo. En trasplante, aplicar a la base de la planta a los 20 a 30 días de establecido el cultivo.

Aplicar al observarse alta incidencia de mosca blanca y bajas poblaciones de fauna benéfica..

Picudo o barrenillo del chile Anthonomus eugenii Cano Tiametoxam Oxamil* Clorpirifos* 85-100 520-780 750 Actara 25 W Vydate L Lorsban 50W 0.3 a 0.4 Kg 2.0-3.0 L 1.5 Kg A partir de la primera floración.

Afidos (pulgón verde)

Myzus persicae

Sulzer

Pymetrozine 30 Plenum 0.5 Kg Al observar la presencia de adultos alados. Minador de la hoja Liriomyza sativa Abamectina Cyromazina Rynaxypyr Thiametoxam+ Clorantraniliprol 9 75 7.5 13.1+6.6 Agrimec 1.8% Trigard 75 PH Coragen Durivo 0.5 L 0.1 kg 0.375 L 0.750 L

Foliar, al observarse las primeras minas. Por goteo al observar las primeras minas Gusano soldado Spodoptera exigüa Tebufenozide Spinosad Bacillus thuringiensis 48 80 250-500 Confirm 2F Tracer Lepinox WDG 0.208 L 0.181 L 0.5-1.0 kg

Controlar durante todo el ciclo, según la incidencia.

Acaro blanco Polyphagotarsone mus latus Araña roja Tetranychus spp. Abamectina Azufre 9 725 Agrimec 1.8% Sultrón 0.5 L 1.0 L

Todo el ciclo, según la incidencia.

*Para el control del barrenillo o picudo en muchas regiones las aplicaciones del producto Fipronil* (Regent) es de alta efectividad, sin embargo, el producto no está autorizado por la DGSV en México ni tiene tolerancias EPA para el mercado de Estados Unidos.

**Consultar a su técnico si es necesaria la aplicación de estos químicos, ya que pueden afectar

a la fauna benéfica.

Figura 3. Adulto de Bemisia Figura 4. Daño por Geminivirus.

tabaci Gennadius.

Existen algunas medidas de control biológico de mosca blanca, las cuales a continuación se describen. Hacer liberaciones de crisopa Chrysoperla carnea, para el control de larvas pequeñas de defoliadores de hasta 1.5 cm (Figura 5), ninfas de mosca blanca y larvas de minador de la hoja (Figura 6), que atacan los cultivos hortícolas (chile, tomate y cucurbitáceas) pueden ayudar a disminuir las poblaciones de estas plagas y el daño que causan, al complementarse con otras prácticas de control ya indicadas. El uso eficiente de este predator puede llegar a controlar más del 50% de las poblaciones de ninfas de mosca blanca, ya que el insecto llega al envés de las hojas donde forma colonias de ninfas y donde, el control químico resulta deficiente. Para esto, se recomienda la liberación en campo de un mínimo de 4 mil huevecillos por hectárea en cada liberación.

Figura 5. Chrysoperla alimen- Figura 6. Larva de Chrysoperla tándose de gusano soldado. atacando larva de minador de la hoja.

Normalmente, la crisopa se consigue en el mercado en bolsas de salvadillo de trigo o polvo de arroz donde vienen mezclados los huevecillos, indicándose en éstas la cantidad que contienen. Las liberaciones deberán efectuarse en base a muestreo (revisando el envés de 100 hojas por punto muestreado), las cuales deben realizarse semanalmente, desde el inicio del cultivo y cuando se tenga un promedio de dos ninfas por hoja, se procede a liberar la crisopa, distribuyendo el producto adquirido entre las hojas de la planta. Adicionalmente para el control de mosca blanca, puede ser utilizado el hongo entomopatógeno Paecelomyces fumosoroseus y

Verticillum lecanii en dosis de 2.4 x 1012 conidios por hectárea, en dosis comerciales de 1.0 L. Este último hongo también tiene buen control para el pulgón verde.

Los enemigos naturales más eficientes para el control de gusano soldado son los parasitoides Cotesia sp (Figura 9) y

Chelonus sp (Figura 10), chinches asesinas (Figura 11) y el

parasitoide que proporciona en más de un 70% el control de minador de la hoja es una avispita del género Chrysocharis sp

(Figura 12). Adicionalmente, deberá considerarse que los híbridos Coloso y HS-52, tienen tolerancia al ataque del minador, con respecto a genotipos susceptibles como San Luis, Papaloapan y otros, que en años normales puede disminuir hasta en dos o tres aplicaciones para control de minador de la hoja.

Es conveniente que el uso de los insecticidas, dosis y frecuencia de aplicación se ajusten a las sugerencias, tratando de dar un manejo de menor impacto ecológico. Por lo tanto, es necesario hacer un manejo de los insecticidas convencionales, de tal forma que permita que los enemigos naturales que son abundantes en plagas como gusano soldado (Figura 7) y minador de la hoja (Figura 8)(Salvo y Valladares, 2007), puedan hacer su labor de mantener las poblaciones sin que causen daño económico Arcos et al., 2010. Esto se logra al no hacer aplicaciones de los insecticidas en las primeras generaciones de ambas plagas, que son poco abundantes pero que son atacadas tanto por parasitoides como depredadores, lo cual permite que se incrementen los enemigos naturales en la plantación y solo recurrir a los insecticidas, cuando el control natural no logre mantener bajo control a ambas plagas (Arcos et al., 2011).

Figura 7. Larva de gusano soldado.

Figura 8. Adulto de minador de la hoja.

Figura 9. Parasitoide adulto de

Cotesia sp.

Figura 10. Chelonus sp

parasi-tando huevecillos de

Spodoptera exigua Hübner.

Figura 11. Chinche predando larva de Spodoptera exigua Hübner

Figura 12. Parasitoide adulto del género Chrysocharis sp.

Se debe favorecer el uso de insecticidas biológicos