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APPENDIX b – SSA’S CPIC PROCESS

In document Information Resources Management (Page 97-102)

2.0 Dos niveles de existencia y respuesta: confusión y conflicto

como niveles múltiples del existir e indicadores de lo nuevo

Fink: ¿Le trasmitiremos al doctor Erickson su primera queja? Ella

no está aprendiendo nada.

Erickson: Y esta noche no hay flores. Sujeto: No, no hay flores.

Erickson: ¿Hay algo aquí que no le guste? Sujeto: No, creo que no.

Erickson: ¿Conque no ha aprendido nada? ¿Qué quiere decir con

eso?

Sujeto: Creí que aprendería algo de psiquiatría o psicología, pero

hasta ahora no he aprendido nada.

Erickson: ¿Quiere apostar? Sujeto: No.

Fink: Y a se lo pregunté. No me parece que quiera apostar, ni aun

consigo misma.

Erickson: ¿Por qué no? ¿No cree que quizás ha aprendido algo? Sujeto: ¡Ahí va otra vez! Quiero pensar «n o » y digo «sí». Pero

no podemos tener dos pensamientos simultáneos, ¿o sí?

Erickson: ¿Entonces ha aprendido algo?

Sujeto: Sí. Supongo que esa es una de las cosas que he aprendi­

do: que las personas pueden tener a la vez dos pensamientos dia­ metralmente opuestos. ¿Acerté?

Erickson: H a aprendido algo en un nivel inconciente, pero aún

no lo sabe en forma conciente.

Rossi: Sí. Esta sesión se produce dos meses después de la an­

terior y, aparentemente, la señorita S tiene una amnesia con

1 Presentes en la Sesión I I , en 1945: doctor M ilton H. Erickson, doctor Jero-

me Fink, la sujeto (■■señorita S » o «Jane») y el señor B eatty. Presentes en los co­

mentarios de 1979: doctor M ilton H. Erickson, doctor Ernest L. Rossi y doctor

respecto al trabajo que usted efectuó con ella en su papel del Hombre de Febrero. Su queja de que no ha aprendido nada proviene de su nivel conciente que quiere pensar »no», pero hay algo en su interior, algo distinto, que quiere decir «sí». No cabe duda de que experimenta por lo menos dos niveles o tendencias de respuesta simultáneos y opuestos.

Cuando nos sucede algo así espontáneamente, en la vida diaria, tendemos a vivirlo como una perturbación o un conflic­ to. Sería mejor comprenderlo como una oportunidad de poner­ nos en sintonía con nuestros diversos niveles de existencia, en vez de identificarnos simplemente con nuestra experiencia personal de conflicto aparente, que es la más superficial. En realidad, la confusión y el conflicto son manifestaciones de los nuevos estados existenciales internos desarrollados en forma espontánea en un nivel inconciente, que ahora interfieren (o sea, han entrado en conflicto) con las actitudes, estados e iden­ tidades de la conciencia yoica largamente arraigados.2

2.1 Un no saber que indica una amnesia original del trabajo de

trance efectuado previamente con el Hom bre de Febrero

Erickson: M e pregunto si usted sabe por qué ha venido aquí esta

noche.

Sujeto: El doctor Fink me pidió que viniera.

Erickson: ¿Y usted tuvo alguna razón para hacerlo?

Sujeto: Sí. Quería verlo a usted, para enterarme de cómo funcio­

naba la cosa.

Erickson: ¿Qué cosa? Sujeto: El hipnotismo.

Erickson: ¿Ha sido hipnotizada alguna vez? Sujeto: Sí.

Erickson: ¿Por quién?

Sujeto: Por el doctor Fink y . . . ¡oh, sí, por la señorita Jones! Erickson: ¿Y por alguien más?

Sujeto: No.

Erickson: ¿Qué opina de la hipnosis? Sujeto: Me parece una técnica muy buena. Erickson: ¿Le gustaría ser hipnotizada? Sujeto: ¡Seguro que sí!

Erickson: ¿Quiere lograr algún propósito específico?

2 Para un desarrollo detallado de este concepto, véase Rossi (1972a/1985).

Sujeto: Ninguno, salvo saber un poco más.

Erickson: ¿Quiere decir realmente eso. saber un poco más?

Sujeto: Sí.

Erickson: ¿Podría hipnotizarla? Sujeto: No lo sé.

Erickson: ¿Tiene en mente alguna otra respuesta? Sujeto: Un sí, pero no sé por qué.

Rossi: Los comentarios que formula la sujeto en esta sección

indican claramente que, en su nivel conciente, ha olvidado la hipnoterapia que hizo con usted. ¿Esta amnesia obedece tan sólo a que la paciente es un sujeto hipnótico excepcionalmen­ te bueno, o se relaciona más con su necesidad (harto real) de recibir una terapia?

Erickson: No. Una vez que usted recibe su terapia, deja que

se convierta en parte de su ser.

Rossi: Cuando ella responde a su pregunta «U n sí, pero no sé

por qué», tiene una amnesia original del trabajo hipnótico que hizo con usted.

Erickson: Correcto.

2.2 Inducción de trance mediante la levitación de la mano y la

directiva im plícita: empleo del « observador oculto»; autorregula­ ción en la experiencia de trance; señales conducíales y profundi­ dad del trance

Erickson: ¿Cómo debería proceder?

Sujeto: Veam os. . . H ay varias técnicas, ¿no? La primera vez que

el doctor Fink me hipnotizó, levanté las manos.

Erickson: [Levantándole una mano.] ¿Ahora puede dormir? Sujeto: Creo que sí.

Erickson: ¿Le gustaría hacerlo? Sujeto: Sí.

Erickson: M uy bien, adelante. Puede dormirse. Puede cerrar los

ojos y entregarse a un sueño profundo, muy profundo. Puede dor­ mirse sintiéndose cómoda. Puede dormirse sintiéndose cómoda y disfrutar del sueño; así estará muy cómoda. Relájese y siéntase completamente cómoda. Relájese hasta sentirse cómoda, hasta dormirse profundamente, muy profundamente. Un sueño sosega­ do, profundo, muy profundo. . . Y duerma profundamente, muy profundamente. Su mano izquierda se elevará despacio para ha­ cerme saber que está profundamente dormida. Se elevará cuan­

do usted esté profundamente dormida, pero no antes de que se haya sumido en un sueño sosegado y profundo, muy profundo. Y su mano derecha se elevará para darme a entender que dormi­ rá un sueño continuo y profundo, que dormirá un sueño continuo y profundo, como se lo sugiero. Ahora su mano izquierda se ha elevado para hacerme saber que está profundamente dormida, y su mano derecha se está elevando para hacerme saber que dormi­ rá en forma continua. Y eso está bien, ¿no? ¿Y eso la hace sentir­ se cómoda? Muy bien. De ahora en adelante, puede sentir que sus brazos se relajan. Relájese y esté cómoda. Y yo puedo hablar conmigo mismo, o con cualquier otra persona, sin que eso signifi­ que nada para usted, ¿no es así? [La sujeto asiente. Erickson re­

sume al doctor Fink las acciones de la paciente.] La mano izquier­

da se elevó primero y luego la derecha. Les impartí la sugestión de que podían bajar. La mano izquierda había sido la primera en elevarse; en consecuencia, fue la primera en descender. Luego lo hizo la derecha. [Dirigiéndose nuevamente a la sujeto.] ¿Hablaba con alguien?

Sujeto: Sí.

Erickson: ¿Prestó atención? Sujeto: Sí.

Erickson: ¿Le agrada lo que dije? A uno le gusta hacer las cosas

bien. Ahí tiene algo que aprender, ¿no le parece? ¿Ya sabe qué es? ¿Estará dispuesta a aprender aunque le resulte arduo? Ha pasado mucho tiempo desde que la vi, ¿verdad? [La sujeto asien­

te.] Han pasado meses. . . semanas, meses, ¿no es así? ¿Puede

decirme cuánto tiempo ha pasado? H a sido un largo tiempo, ¿no? ¿Puede decirme qué día es hoy?

Sujeto: Domingo. Erickson: ¿De qué mes? Sujeto: Junio.

Erickson: ¿Y de qué año?

Sujeto: De 1945. [Su respuesta es correcta; la señorita S está bien orientada con respecto al tiempo presente.]

Erickson: ( . . . ) Supongamos que el señor A y el señor B están

en una habitación cerrada discutiendo un tema polémico. ¿Cuántas personas hay en esa habitación? B etty [la esposa

de Erickson] contestó al punto; «Seis. El señor A tal como

es, el señor A como cree ser y el señor A como el señor B cree que es. Lo mismo vale para B ». Y o establezco las bases de esto, ahí [con la secuencia]:

«¿Hablaba con alguien?».

«S í».

«¿Prestó atención?». «S í».

Con esto indico [indirectamente] a la sujeto que aprenda a no prestar atención, a no hacer caso.

Rossi: ¿Le dice a su mente conciente que no preste atención,

mientras otra parte de ella aprehende lo que se dice?

Erickson: Sí. Hilgard llama a esto «el observador oculto» (Hil-

gard y Hilgard, 1975). Aquí lo uso adrede.

Rossi: En resumen, en esta sección usted emplea su técnica

corriente de inducción de trance: guía hacia arriba la mano izquierda de la paciente: le imparte sugestiones de sueño y comodidad, y utiliza la directiva implícita «Su mano izquier­ da se elevará despacio para hacerme saber que está profunda­ mente dormida» a fin de que ella pueda indicarle con una se­ ñal el momento en que entra en trance. A continuación, usted imparte otra directiva implícita: una vez que esté sumida en un sueño «continuo y profundo», deberá indicárselo alzando su mano derecha. Ella da estas señales, y luego responde a su pregunta asertiva «H a pasado mucho tiempo desde que la vi, ¿verdad?» asintiendo en silencio. Como parece hallarse en un adecuado estado de trance, usted le da las señales de la regresión de edad: «Han pasado meses. . . semanas, meses, ¿no es así? ¿Puede decirme cuánto tiempo ha pasado?». Usted abri­ gaba la esperanza de que ella regresara espontáneamente a su última «visita » en el papel del Hombre de Febrero, pues así podría situar su «visita » actual unos pocos meses después, pero no tuvo esa suerte. La paciente responde a sus pregun­ tas indicándole que aún está en el presente, que todavía no se ha producido ninguna regresión de edad. ¿Esto se debe acaso a que han trascurrido un par de meses desde su última en­ trevista, y ella necesita un poco más de tiempo para volver a familiarizarse con el trabajo de trance y lograr la regresión de edad?

Erickson: No. Se está autorregulando. Rossi: ¿Qué quiere decir con eso?

Erickson: Ella se percata de que se ha dormido y yo le hago

saber que dormirá un sueño p^-fundo, cómodo y constante.

Rossi: Entonces, ¿esta autorregulación en la inducción hipnó­

tica es una etapa previa a la regresión de edad?

Erickson: Sí. Ella tiene que autorregularse para saber dónde

está. Después podrá autorregularse. . .

más acerca de esta regulación, Milton? ¿En ella el yo observa atentamente el proceso de entrada en trance? ¿El yo ayuda a gobernar el proceso de inducción hipnótica?

Erickson: Cuando usted emprende la ascensión de un cerro,

¿le basta llegar hasta la mitad del camino? ¿Quiere trepar los dos tercios de la ladera, o sus tres cuartas partes? ¿El 80%? Ella tiene que saber hasta dónde quiero yo hacerla llegar. Se autorregula para cerciorarse de que responde plenamente.

Rossi: ¿Usted diría entonces que hay una autorregulación cons­

tante durante el trance?

Erickson: No; tan sólo en el momento en que se asigna una

tarea.

Rossi: ¿Cuando usted asigna una nueva sugestión el yo vuel­

ve a coadyuvar al proceso. . o qué?

Erickson: Ella tiene que medir la profundidad alcanzada en

su trance. Una vez que alcance la profundidad suficiente, po­ drá hacer ciertas cosas.

2.3 Técnicas de regresión de edad mediante el «parecer», la diver­

sión, el olvido, la incertidumbre, el no saber y la confusión; contar de 1 a 20; el trance sin percatación, una de las técnicas de induc­ ción preferidas p or Erickson

Erickson: La fecha es esa pero el tiempo puede variar, ¿no? Y

quiero que olvide algo. No le diré qué es, pero irá olvidándose de algo de un modo paulatino, lento, fácil y cómodo. Casi parece que podría ser un lunes, o quizás un sábado o aun podría ser un viernes. Quiero que parezca así, y me gustaría que usted se sin­ tiera un poquito divertida al empezar a confundir las fechas y lo disfrutara. [La sujeto sonríe.] Es lindo, ¿no? [Ella ríe.] Y como no sabe qué día es, le será difícil decir qué semana es. Tiene que ser esta semana, p ero. . . ¿qué semana es esta semana? ¿Es la última semana de mayo o la primera de junio? Tal vez no sea ni la una ni la otra. Quiero que disfrute con eso. [Ella vuelve a

reír.] Junio, mayo, mayo, junio, y cuando menos lo piense le ven­

drá a la mente la idea de que es abril, y no puede ser junio, no puede ser mayo, no puede ser abril. Y quiero que ahora, al experi­ mentar esa sensación, usted se dé cuenta de que ha olvidado otra cosa. Ha olvidado que el mes es mayo, y si piensa que es abril o marzo, o aun si piensa que es febrero. . . se ha olvidado de mar­ zo, abril, mayo y junio. Y ahora quiero que descubra que no sabe con certeza si el año es 1944 ó 1945. [La sujeto frunce el entrecejo.]

Y siga durmiendo cómodamente. Podrá decirme qué mes es de 1944. Tan pronto esté en condiciones de decírmelo, hágalo.

Sujeto: No s é . . .

Erickson: Es sorprendente, ¿verdad? Casi la aterra. Y sin embar­

go puede sentirse cómoda, porque me recordará. ¿Puede decirme qué año es?

Sujeto: Sí, 1942.

Rossi: En esta sección la sujeto retrocedió tres años. ¿Cómo

lo consiguió? Usted parece valerse del olvido, la confusión y el no saber.

Erickson: «Casi parece que podría ser un lunes, o quizás un

sábado, o aun podría ser un viernes». El viernes precede al sábado y el sábado precede al lunes. Retrocedo en el tiempo.

Rossi: Este es su modo de facilitar la regresión de edad.3 En

la vida diaria, la experiencia del «parecer» (imaginación), la di­ versión, la incertidumbre y la confusión son procesos o reac­ ciones que en general no creemos controlar. Pensamos en ellos como nuestras reacciones naturales ante situaciones de la vi­ da exterior que no controlamos. En cambio, en esta situación de trance, usted hace que la sujeto utilice estas reacciones na­ turales en forma controlada, a fin de facilitarle la regresión de edad.

Erickson: Lo importante es que el lunes no precede al sábado.

El sábado precede al lunes cuando se añade otro día, como el viernes.

Rossi: El sólo hablar de estas cosas, ¿facilita la regresión? Erickson: Ajá.

Rossi: ¿Las palabras provocan un cambio de significado? Erickson: Lo provoca el modo en que usted las usa. El lunes

puede ser un lunes anterior a un sábado pero, si añade el vier­ nes, tiene que ser el lunes posterior al sábado.

Rossi: [Relee la oración en negrita, en actitud dubitativa.] Erickson: Cuando usted cuenta hasta 10, tiene: 7, 8, 9, 10. Prue­

be a contar así: 1, 7, 2, 5, 8, 8, 4, 6, 9, 10.

Rossi: Repita eso.

Erickson: 1, 7, 2, 5, 8, 8, 4, 6, 9, 10. Rossi: No comprendo. . .

Erickson: Conté de 1 a 10, empecé con el 1 y terminé con el 10. Rossi: Pero alteró el orden. . .

Sobre las técnicas ericksonianas de regresión de edad (teoría y práctica), véa­ se Erickson (1980), vol. I I I , Segunda parte, sección 3, págs. 102-42.

Erickson: . . entre el 1 y el 10.

Rossi: ¿Qué intenta demostrar con eso?

Erickson: Le he demostrado que se puede ir del 1 al 10 sin

dejar que los demás lo sepan. Todos reconocerán los otros nú­ meros, los intermedios entre 1 y 10. [Se refiere a que esos nú­

meros distraerán su atención.] Rossi: ¿Para qué lo hace?

Erickson: Para contar hasta 10 sin permitir que el otro lo se­

pa concientemente.

Rossi: ¿Como en aquella situación en que usted condicionó al

paciente para que entrara en trance cuando usted contara de 1 a 10? Si usted disimula el recuento, el paciente entrará en trance sin advertirlo.

Erickson: El paciente aún trata de descubrir alguna otra rela­

ción entre los números.

Rossi: El paciente entra inconcientemente en trance, con una

especie de deslizamiento rápido, mientras su mente conciente se distrae tratando de dilucidar las desconcertantes relacio­ nes entre los números intermedios entre 1 y 10. ¡De modo que usted lo induce al trance sin que se percate!

Erickson: Es una de mis técnicas favoritas. «Puedo contar has­

ta 20 y usted entrará en trance», digo, y poco después comen­ to: «Fulano tiene ocho hijos y ellos vienen más baratos p or

docena».4

Rossi: A usted le gusta este tipo de inducción de trance por­

que la mente conciente no puede interferir en ella. N i siquiera sabe que está experimentando el trance.

Erickson: Exactamente. Cuando una persona trata de resol­

ver un problema que ha venido evitando durante años, usted derriba sus defensas [con esta inducción encubierta].

Rossi: De manera tal que los pacientes pueden entrar en un

trance hipnoterapéutico sin sus pautas de evitación habitua­ les. Quizá se sorprendan al descubrir que han resuelto el pro­ blema, sin saber siquiera que han estado en trance. Se podrían

4 Véanse las variaciones de su técnica de inducción hipnótica del trance y el despertar contando de 1 a 20, en Erickson, Rossi y Rossi (1976) y en « A transcript o f a trance induction with com mentary», Erickson (1980), vol. I, págs. 206-57. A veces, Erickson contaba de 1 a 8 y luego preguntaba con curiosidad «¿Los hijos son realmente más baratos por docena?», para completar encubiertamente la cuenta hasta 20. ¡8 más una docena es igual a 20! E l paciente resolvía este acertijo en su nivel inconciente —y, de este modo, era inducido a entrar en trance— antes de que la respuesta (8 + 12 = 20) llegara a su conciencia. Por lo tanto, entraba en trance antes de haber tomado conciencia de las connotaciones de la respuesta.

hacer muchas y buenas investigaciones basándose en esta téc­ nica del trance sin percatación.

Erickson: [Cita varios ejemplos de pacientes que entraron en trance sin darse cuenta, p or la sencilla razón de que habían sido condicionados para hacerlo cuando el terapeuta indujera el trance mediante alteraciones de su voz. Toda vez que el te­ rapeuta empleaba determinado tono de voz, el paciente entra­ ba en trance sin percatarse de ello.]

2.4 Novena «v is ita » del Hom bre de Febrero: escritura de trance

tendiente a poner cómoda a la paciente y profundizar su regre­ sión de edad

Erickson: Es 1942. ¿Y quién soy yo? [La sujeto se muestra muy perturbada.) ¿Te acuerdas de mí?

Sujeto: Sí. Es el Hombre de Febrero.

Erickson: ¿Qué te perturba tanto? ¿Puedes decírmelo? En ver­

dad puedes decírmelo, ¿no es así? ¿Quieres decírmelo ahora?

Sujeto: No tiene mucha importancia.

Erickson: Querría ayudarte. No fue cómodo, ¿verdad? Fue real­

mente incómodo, y no quiero que tengas nada en mente que te haga sentir incómoda. Creo que deberías compartirlo conmigo. ¿Quieres decírmelo? Puedes pensarlo un poquito más. Aquí tie­ nes un lápiz. Tal vez no quieras decirlo, pero puedes escribirlo. A lo mejor no te gusta decirlo, pero quizá te agrade escribirlo. ¿Puedes hacerlo? Muy bien, escríbelo rápidamente. Ahora escu­ cha con atención lo que tengo que decir. Soy el Hombre de Febre­ ro. No está del todo claro qué significa eso, pero sí significa que puedes contarme muchas cosas para poder llegar a comprender mejor muchísimas cuestiones. ¿Está claro eso? Cosas que podrías haberme contado cuando eras una niña pequeña; que podrías ha­ berme contado ayer, y el año pasado o el anterior. ¿Me compren­ des? Y bien, ¿es preciso discutir este punto? [La sujeto menea

la cabeza.] Ahora escúchame con atención. Estamos en 1942, ¿no

es cierto? El tiempo está cambiando, cambiando, y pronto no se­ rá 1942. Pronto no será 1941. Muchas cosas van resbalando, es­ cabullándose de tu mente; estás olvidando, y olvidando, y olvi­ dando, y olvidando, y eres apenas una niñita de corta edad. . . tan sólo una niñita y te sientes feliz. Ahora puedes hablarme. ¡Hola!

Sujeto: Hola.

Sujeto: Seis.

Erickson: ¿Cuánto hace que los cumpliste? Sujeto: Hará un mes.

Erickson: ¿Sabes quién soy? Sujeto: Claro que sí.

Erickson: ¿Quién soy?

Sujeto: El Hombre de Febrero.

Erickson: ¿Cuántas veces me has visto? Sujeto: Montones de veces.

Erickson: ¿Volverás a verme algunas veces más? Sujeto: ¡Seguro! Usted dijo que volvería a verlo.

Ros si: Usted extiende su regresión espontánea de tres años;

para ello le da primero la oportunidad de escribir lo que no pueda expresar verbalmente, sea lo que fuere. Es obvio que usted percibe señales faciales que indican cierta sensación de incomodidad; por eso le ofrece la oportunidad de expresar y dejar en claro cualquier dificultad que pueda tener en su avan­ ce hacia una regresión de edad más profunda. Después le im­ parte sugestiones más directas que vuelven a familiarizarla

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