Cada producto recibe una evaluación en cada una de las tres dimensiones discutidas. Las tres dimensiones están, a su vez, divididas en varias facetas. Este modelo ha sufrido varios cambios, por lo que diferentes investigadores, incluidos sus autores, han considerado diferentes facetas en diversos estudios.
En nuestro caso, hemos tomado como base el modelo original y otros estudios que proponen alternativas a este modelo. Además, completamos la propuesta con nuevas facetas que plantemos para solucionar algunas carencias detectadas, para proponer un total de 66 facetas, clasificadas en las mismas tres dimensiones. La Tabla 5 muestra, clasificadas en las tres dimensiones, las 66 facetas de nuestra adaptación del modelo CPSS.
Dimensión Novedad Dimensión Resolución Dimensión Estilo
Fresco1 Lógico 1 Habilidoso 1
Nuevo 1 Con sentido1 Bien hecho 1
Inusual 1 Relevante 1 y 2 Bien elaborado1
Único 1 Apropiado1 Meticuloso 2
Original 1 Adecuado 3 Cuidado 3
Sorprendente 3 Acertado3 Bonito 4 / Agraciado 2
Espontáneo 5 Útil 1 /Necesario 2 Detallado 2
Impactante 5 Valioso 5 Con técnica artística 4
Interesante 2 Capitalizable 5 Claro 4
Emocionante 4 Culto 5 Reproducible 5
Ingenioso 2 Sociable 5 Atractivo 2
1 Extraído del estudio de Besemer (2013)
2 Extraído de la versión de CPSS utilizado por White y Smith (2001) 3 Extraído del estudio de Horn y Salventy (2006)
4 Extraído del modelo de evaluación de productos de Lavie y Tractinsky (2003) 5 Aportación propia para completar carencias detectadas
Frecuente 2 Social 5 Organizado 4
Diferente 2 Eficiente 2 Vistoso 4
Inspirador 5 Divertido 5 Importancia del color 5
Intrigante 4 Confidente 5 Fascinante 2 y 4
Extravagante 5 Con valor histórico 5 Ordenado 4
Moderno 4 Con potencial viral 5 Limpio 4
Rompedor (Ruptura con
lo tradicional) 5 Facilitador de entorno creativo 5 Nivel de improvisación 5
Deseable 2 Trascendente 5 / Importante 2 Esmerado 2
Llamativo 5 Relevante 5 Expresivo o con ritmo 5
Significativo 2 Con sentimiento 4 Intencionado 5
Extraordinario 3 Popular 5 Elegante 2
Tabla 5. Dimensiones y facetas de nuestro modelo
Esta clasificación de facetas seleccionadas para el modelo es una propuesta inicial basada en diferentes estudios de la medida de la creatividad en los productos, y ha sido completada en base a carencias que detectábamos. Será el propio uso del modelo, el que acabará indicándonos cuáles son las facetas más importantes en la medición, cuáles se usan más y cuáles de las que tenemos seleccionadas son prescindibles. Para ello asignaremos un coeficiente a cada faceta. Este coeficiente irá variando en función del uso y de la importancia ésta. Se tendrá en cuenta que, dependiendo de en qué campo o disciplina de la creatividad estemos analizando, existirán unas u otras facetas con mayor protagonismo y peso.
El alto número de facetas consideradas y su definición más precisa están motivadas por la necesidad de objetivar la medida de la creatividad de los productos. Además, esta propuesta de facetas es genérica para cualquier producto. Para uno en particular, algunas facetas pueden no ser aplicables, esto se desarrollará en un estudio posterior con la inclusión de etiquetas para diferentes disciplinas, pero consideramos que no es el objetivo de este trabajo, sino más bien una ampliación que queda pendiente para futuras investigaciones.
La selección de facetas se ha realizado a partir de diferentes clasificaciones que hemos estudiado en el capítulo 3 de la tesis: de los modelos de Besemer (2013), Horn y Salventy (2006), White y Smith (2001) y de Lavie y Trancinsky (2003). Hemos incorporado otras que, basándose en las teorías que hemos ido analizando sobre la
creatividad, veíamos que podían completar todo lo necesario para que pueda ser considerado cualquier producto como creativo.
Para la evaluación de cada faceta, Besemer y O'Quin (1999) utilizan una escala de Likert de 7 valores, mientras que Taylor y Sandler (1972) proponen una escala de 5 valores. Aunque no hay consenso con respecto al número de puntos que se deben utilizar en una escala de este tipo, la escala de Likert (1932) más frecuente es la que evalúa el producto entre 1 y 5 (donde 3 sería una calificación neutral y, por debajo o por encima la calificación sería negativa o positiva, respectivamente). En nuestro modelo, consideraremos una escala de Likert de 5 valores por ser la más frecuente y porque hemos considerado que 5 es suficiente para poder realizar una buena medición. Sin embargo, este aspecto no condiciona en absoluto el modelo y podría adaptarse fácilmente a una escala de Likert con diferentes números de valores. Como resultado del proceso de evaluación, el producto se caracteriza por el valor asignado al conjunto de facetas, estructurado en las tres dimensiones (Figura 3).
Figura 3 Atributos del producto
5.4 El individuo creativo
El individuo que realiza el proceso creativo es el objetivo final de la evaluación. Al ser creador del producto, la evaluación de sus atributos se obtiene de la evaluación de los
atributos de los productos que ha creado. Como adelantábamos en el estado del arte, Rhodes (1961) considera que los individuos que produjeron productos creativos también lo son.
El individuo creativo se evalúa, al igual que los productos, en las tres dimensiones descritas: originalidad, resolución y estilo (Figura 4). Su evaluación dependerá de la evaluación de sus productos, la cantidad de productos a evaluar y la tendencia ascendente o descendente de las evaluaciones a lo largo del tiempo.
Aunque a lo largo de todo el trabajo hablamos de individuo creativo, el concepto es extenso de forma que, para trabajos colectivos, el concepto individuo creativo engloba a todo el equipo de trabajo que ha dado lugar al producto evaluado.
Figura 4. Atributos del creativo
5.5 El evaluador
Los evaluadores son los responsables de evaluar los productos a través de un cuestionario de evaluación. En casi todos los modelos de medición de la creatividad, los evaluadores son expertos en el tema. Sin embargo, en algunos estudios, como el de Susan P. Besemer y Treffinger (1981), se indica que vale la pena considerar la evaluación que pueda hacer cualquier usuario, lo que facilita la medición de las pruebas, ya que generalmente es difícil encontrar expertos disponibles y dispuestos a
realizar evaluaciones. Además, contar con evaluadores expertos también conlleva en muchos casos exigencias económicas mientras que, al contrario, con jueces inexpertos, se puede configurar un grupo de una manera más rápida y económica. Besemer y O’Quin (1986) consideran que los jueces inexpertos o no cualificados en un campo de aplicación de un producto, pueden constituir una herramienta válida y confiable para establecer juicios de creatividad acertados de un producto determinado.
En nuestra propuesta, cualquiera puede aportar su opinión en la evaluación de los productos. Por esa razón, tendremos un grupo de expertos sobre el tema, un conjunto más amplio de iniciados y un mayor número de novatos. Todos los evaluadores son anónimos, por lo que la evaluación es más completa y se evitan los prejuicios. Los expertos tendrán más importancia que los no expertos, pero se cuenta con todos. En el modelo propuesto, los evaluadores se clasificarán según su nivel de experiencia y su grado de éxito con el consenso resultante en cada evaluación en la que participen. Para esto, establecemos niveles de confianza asociados a los evaluadores, como se explica a continuación.