El diapiro de Murguía (ver mapa de detalle en figura 3.15) está alineado con los de Villasana de Mena, Orduña, Maeztu y Estella siguiendo una dirección NO-SE. Esta dirección coincide con la dirección general de las estructuras en la CVC, y correspondería a la reactivación durante el Cretácico Inferior de un accidente tectónico de zócalo. El diapiro se encontraría en la intersección de este accidente con otra gran alineación transversal (dirección NNE-SSO) que pasaría por los diapiros de Salinas de Añana y de Guernica.
Los diapiros de la CVC fueron estudiados por investigadores alemanes en las décadas de los 50 y los 60. Lotze (1953) hace un esbozo de la distribución del Keuper diapírico y no diapírico, prestando especial atención al entorno de Orduña, Murguía, Villasana de Mena y Salinas de Añana. Von Stackelberg (1967) establece la estructura del diapiro de Murguía, consistente en un cilindro con un ensanchamiento de tipo lacolito en su parte superior, que deforma, verticaliza y/o invierte los estratos de los materiales encajantes. El mismo autor menciona la presencia de mineralizaciones de Pb-Zn, y las relaciona con fluidos ascendentes ligados a la tectónica alpina, que habrían entrado en contacto con brechas saturadas en hidrocarburos en la zona de contacto del diapiro. Brinkmann y Lögters (1967, 1968) realizan mapas de isopacas del Cretácico inferior y superior, así como un estudio gravimétrico, poniendo especial énfasis en el entorno de los diapiros. Destaca que el diapiro de Murguía presenta una anomalía gravimétrica positiva, esto es, un exceso de masa, atribuido por los autores a la presencia de grandes masas de ofitas englobadas en el Keuper diapírico. Casas et al. (1990) realizan la prospección gravimétrica en los diapiros de Murguía, Orduña y Salinas de Añana. Mientras que los dos últimos diapiros muestran anomalías negativas, típicas de las estructuras salinas, el primero presenta una anomalía fuertemente positiva, y como Brinkmann y Lögters (1967, 1968), atribuyen la anomalía a la presencia de masas de ofitas. Más
700 700 700 700 800 700 700 600 600 600 600 600 600 700 700 800 500 600 500 500 400 800 700 800 700 800 700 800 800 700 800 800 700 700 700 700 700 Domaiquia Guillerna Amegaza Luquiano Vitoriano Aperregui Santuario de Oroko Saindutegia Murguía Sarria Marquina Jugo Andagoya Gujuli Beluntza Izarra Anda Altube Beluntza Aperregui Mina de Vila Jugo Iturlum FV-1 FV-2 FV-16 Cuaternario
15: Aluvial, coluvial y terrazas Terciario
14: Conglomerados Maastrichtiense 13:
y areniscas
Areniscas calcáreas y areniscas conglomeráticas Campaniense
12: Calizas arrecifales 11: Calizas y margas Calizas de Subijana
10: Calizas, calizas margosas y margas Margas de Zuazo
9: Alternancia de margocalizas, calizas y margas Calizas de Gárate
8: Calizas y margas Serie Rítmica Cenomaniense 7: Alternancia de calizas y margas Formación Valmaseda 6: Lutitas negras 5: Calizas arrecifales
4: Alternancias de areniscas y lutitas Jurásico
3: Carniolas, calizas dolomíticas y dolomías laminadas Triásico 2. Ofitas 1. Arcillas y evaporitas
2 km
Albiense Cenomaniense Turoniense Coniaciense Cretácico Inferior Superior C u a t e r n a r i o Triásico (Keuper) CampanienseTerciario: Oligoceno Inf.
Superior Inferior Superior Inf. Sup. Inferior Medio Inferior Sup. Jurásico 1 2 3 4 5 6 5 7 8 10 11 12 14 15 13 Maastrichtiense 9
N
Límite diapíricoContacto mecánico (Falla) Falla inversa
Antiguas labores mineras
Río Bayas Arr oyo Izarra de
recientemente, se han realizados modelos gravimétricos de diferentes diapiros de la CVC (Pinto et al., 1998, 2000, 2005), pero ninguno trata los diapiros de Murguía y Orduña.
3.3.1. Entorno peridiapírico
Los alrededores del diapiro de Murguía presentan una gran variedad litológica y una cierta complejidad estructural, debido en parte a su historia evolutiva relativamente larga. La descripción de los materiales y sus potencias, detallada a continuación, procede de CGS (1996).
El núcleo del diapiro está constituido por materiales triásicos en facies Keuper (arcillas, yesos y ofitas). En cuanto a los materiales peridiapíricos, están representados por materiales del Complejo Supraurgoniano y del Cretácico Superior. Los materiales supraurgonianos son de edad Albiense superior-Cenomaniense edad, y son asimilables a la Fm. Valmaseda, básicamente terrígena, pero que alrededor del diapiro incluye lentejones de calizas arrecifales, en facies similares a las urgonianas, y que se han interpretado como atolones arrecifales diapíricos, desarrollados sobre la intumescencia producida por la halocinesis (Reitner, 1986). Los materiales del Cretácico superior son series esencialmente margosas y alternantes para el Cenomaniense Superior y Turoniense (Alternancia Cenomaniense, Calizas de Gárate y Margas de Zuazo), mientras que es predominantemente calizo para el Coniaciense (Calizas de Subijana). En el sector Sureste, dentro del perímetro diapírico, afloran materiales carbonatados y lutíticos del Campaniense-Maastrichtiense. Se trata de relictos aislados y de escasa extensión que "flotan" en los materiales del Triásico, y que corresponden a un arrecife instalado en la cúpula del diapiro, que colapsó debido a la disolución de las evaporitas subyacentes. En el sector NO, y también dentro del perímetro del diapiro, existen materiales del Oligoceno, consistentes en conglomerados, brechas, areniscas, lutitas, margas y calizas.
La sección inferior de la Fm. Valmaseda (alternancia de areniscas y lutitas) afloran al N y NO del diapiro de Murguía (figura 3.15), con potencias de más de 350 m, y en escamas tectónicas a lo largo de los bordes NO, E y S, con polaridades de normales a invertidas. La sección superior (lutitas negras, NAA) aflora totalmente al NO de Altube y presenta potencias de 200 m.
Las Alternancias Cenomanienses afloran ampliamente hacia el NO del diapiro, donde alcanzan una potencia superior a 500 m. En cambio, los afloramientos existentes alrededor de los bordes S y E son limitados, y con una potencia reducida (de 220 a 280 m) como consecuencia del relieve positivo que representa el diapiro, tal como ya se ha visto en el estudio estratigráfico.
Las Calizas de Gárate afloran al sur del diapiro, y constituyen una serie de 160 m de potencia. También están representadas hacia el NE, donde llegan a alcanzar más de 100 m de potencia. Hacia el margen NE es imposible conocer la potencia total, ya que falta el techo, pero al menos supera los 80 m.
3.3.2. Desarrollo del diapirismo
El ascenso del diapiro de Murguía parece haberse iniciado en el Cretácico inferior. Los materiales más antiguos que afloran en el borde diapírico corresponden al Albiense, y en ellos se advierten numerosos indicios (disminución de la potencia hacia el diapiro, desarrollo de atolones arrecifales) que apuntan a que ya existía una manifiesta estructura en almohadilla. El desarrollo de dicha estructura continuaría de manera intermitente hasta el Campaniense, pero con menos intensidad. Una nueva fase halocinética tendría lugar en el Paleoceno, coincidiendo con la Compresión Alpina, de manera que el diapiro extruiría a la superficie, fracturando la cobertera y formando bloques separados, algunos de los cuales se hundirían parcialmente y quedarían englobados en el Keuper, siendo preservados de la erosión. Tal sería el caso de los relictos de Campaniense y Maastrichtiense existentes en el sector Sureste del perímetro diapírico. En el sector Noroeste se desarrollan cubetas aisladas, relacionadas con las fallas que limitan los bloques cretácicos, en las que se acumulan los materiales del Oligoceno inferior, que incluyen un depósito de lignito. A partir del Oligoceno inferior, la erosión afecta a toda la zona y proporciona materiales que rellenan la cuenca lacustre que se originó en gran parte del diapiro (CGS, 1996).