Característico de este ámbito de la reforma fue la fluidez de las vinculaciones internacionales y la conformación de redes reformistas que traspasaban las fronteras de los Estados, y que sirvieron de espacio para la producción y circulación de conocimiento y prácticas institucionales relacionadas con la cuestión social.
Se ha señalado en este sentido, que la inserción de grupos intelectuales y profesionales en este tipo de redes, cumplió un papel fundamental en la consolidación de los Estados, actuando como “bisagra” con respecto a los circuitos de ideas y prácticas institucionales en boga a nivel internacional115. Como veremos más adelante, el MSA fue una puerta de entrada al país de antecedentes y proyectos legislativos extranjeros -en cuestiones tales como los seguros sociales, la cooperación o el derecho rural-, y de prácticas y diseños institucionales; igualmente de proveyó información y documentación argentina a instituciones y redes extranjeras.
La entrada “Elites intelectuales globales”, de The Palgrave dictionary of
Transnational history116, redactada por Eduardo Zimmerman ofrece una buena síntesis de los aportes hechos en esta dirección. El texto recoger estudios que ya no
113 HEILBRON, 1995, 1-8. 114 ALTAMIRANO, 2004. 115 GONZÁLEZ LEANDRI, 2004, 512. 116 ZIMMERMANN, 2009.
65 conciben los movimientos internacionales de ideas como transmisiones unidireccionales, sino que ponen énfasis en los procesos de adaptación e hibridación, y atienden a la formación de redes internacionales en las que científicos, académicos o escritores se desenvuelven. Lo que viene a subrayarse es que los procesos de tránsito de ideas y personas son procesos históricos de “creación” de conocimiento. Quienes participan de este movimiento son “formas sociales específicas”: intelectuales, escritores, científicos, políticos, académicos, y sus redes, conferencias, periódicos y libros117.
Zimmermann presenta distintos procesos en los que la circulación transnacional de ideas, teorías, modelos e individuos tuvo un rol destacado desde finales del siglo XIX: la institucionalización y profesionalización de las disciplinas académicas en la universidad moderna, en las que misiones científicas, conferencias internacionales, programas de intercambios o proyectos de investigación fueron canales de interacción para las elites académicas; el desarrollo de nuevas áreas de intervención estatal en cuestiones sociales y económicas, que coincidió en el tiempo y tuvo conexiones con el proceso de globalización científica; y la expansión de ideas filosóficas políticas y económicas, entre las que menciona el pensamiento desarrollado en la III República Francesa como inspirador de intelectuales, políticos y periodistas latinoamericanos118. Aunque no de manera homogénea, los miembros del MSA estuvieron implicados en estos tres procesos en su desarrollo específico en Argentina.
Con respecto a la producción y tránsito de conocimiento referido a la reforma social -de especial interés para nuestro trabajo- Zimmermann destaca la categoría de “transferencia de tecnología social” que acuñó Hennock para referirse a la copia, modificación y adaptación de instituciones sociales o legislación relacionadas con la cuestión social119. El intenso movimiento transnacional de iniciativas de reforma social y de políticas sociales innovadoras conectó a funcionarios, académicos y periodistas con ideas afines en campos como la legislación laboral y la arbitración de disputas laborales, la protección y el bienestar
117 Ibid. 118 ZIMMERMANN, 2009. 119 HENNOCK, 1987, 6.
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de la infancia, los seguros sociales, el desempleo, la vivienda, la planificación urbana, la salud pública, la reforma de las prisiones o la asistencia a los pobres120.
Subraya el autor que en el proceso de creación de nuevo conocimiento que se dio en las interconexiones intelectuales, la tensión entre fuerzas locales y transnacionales fue un rasgo común. Si existió una búsqueda de un paradigma científico “universal” y las referencias internacionales fueron fuente de legitimidad y prestigio –especialmente en América Latina-; también se desarrollaron reivindicación de escuelas “nacionales” en las ciencias y hubo una presión de los Estados hacia los intelectuales para que su labor contribuyera a la construcción de identidades nacionales.
La introducción de ideas o prácticas extranjeras en la política doméstica no ocurría sin mediación; baste recordar, en términos de Bourdieu, el “efecto de prisma deformante” que ejercen tanto sobre la producción como sobre la recepción de textos e ideas, los campos intelectuales nacionales y las categorías de percepción y de pensamiento que ellos imponen e inculcan121. Bourdieu distingue ciertos factores estructurales generadores de “malos entendidos” a los que están sometidos los intercambios internacionales. El primer factor es que los textos circulan sin sus contextos, no llevan con ellos su campo de producción, y sus receptores, incluidos dentro de un campo de producción diferente, los reinterpretan en función de la estructura del campo de recepción. Así el sentido y la función de una obra extranjera es determinada tanto por el campo de recepción como por el campo de origen. Primero, porque el sentido y la función en el campo original son frecuentemente ignorados. Y también porque el traslado de un campo nacional a otro se hace a través de una serie de operaciones sociales: una operación de selección, una operación de marca (editorial, colección, traductor, prologuista) y una operación de lectura.
Desde hace ya algunas décadas, algunas propuestas122 sugieren una mirada transnacional sobre la construcción de los Estados sociales, cuestionando sus
120
ZIMMERMANN, 2009.
121BOURDIEU. 2002. "Les conditions sociales de la circulation internationale des idées." Actes de la
recherche en sciences sociales no. 5 (145), 3-8. .
122
RODGERS, 1998, SAUNIER. 2004. "Circulations, connexions et espaces transnationaux." Genèses no. 57, 110-126. La mayor parte de estos trabajos están explícitamente referidos a un horizonte
67 orígenes estrictamente nacionales123. Autores como Pierre-Yves Saunier o Daniel Rodgers invitan a desnacionalizar el estudio de políticas sociales, y atender a “contactos, circulaciones y conexiones” que traspasan las permeables fronteras de los estados y que se pierden de vista cuando construimos historias nacionales. Subrayan así el interés de los espacios intermediadores y de las redes internacionales que propiciaron contactos e intercambios de ideas, prácticas institucionales, savoirs-faire, y la elaboración de discursos, normas y reglamentaciones124.
Rodgers, en una obra ya clásica, sostiene que la era nordatlántica de la política social tuvo sus orígenes no en una hipotetizada “Europa” ni en una imaginada “América” sino en el universo que hay entre ellas; y que los debates sobre los problemas de las ciudades industrializadas, las inseguridades del trabajo asalariado, el atraso social de las zonas rurales, se sostuvieron en “un intenso tráfico transnacional de ideas, políticas e iniciativas legislativas reformistas”125.
Saunier, se refiere a “espacios de conversación” transnacionales dónde experiencias y categorías del pensamiento y la acción social fueron discutidas, y se afirmaron prácticas y formas institucionales de regulación social; y que proveyeron “recursos y oportunidades” para actores sociales locales y extranjeros. Esto resulta en la formación de un horizonte nord atlántico de referencias en materia social en el que se ponen en marcha mecanismos de legitimación transnacionales en la construcción de realidades nacionales.
El autor propone el concepto de “regímenes circulatorios”, entendidos como las estructuras que enmarcan las posibilidades de los actores, los contenidos de las
nordatlántico. Julia Rodriguez ha iniciado la historia de los South Atlantics Crossing con su estudio del desarrollo de la dactiloscopía por Vucetich en Argentina, su adopción por la policía argentina y más tarde por la de otros países, enmarcada en la red de conexiones e intercambio de conocimiento social presentes en la configuración de las políticas sociales, la legislación y la formación de los Estados en los siglos XIX y XX. RODRIGUEZ. 2004. "South Atlantic Crossings: Fingerprints, Science, and the State in Turn-of-the-Century Argentina." The American Historical Review no. 109 (2), 387-416.
123
Definidas estas últimas como “el conjunto de prácticas experimentales que permiten identificar y responder a lo que se constituyó en ‘cuestión social’ en el sillage de la revolución industrial y su globalización” BERTRAMS y KOTT. 2008. "Introducción al dossier 'Actions sociales transnationales'."
Genèses no. 71, 2-3.
124
BERTRAMS y KOTT, 2008.
68
circulaciones, sus direcciones y posibilidades126. Proporciona herramientas teóricas para su estudio y define históricamente tres regímenes.
Sugiere cuatro pistas para seguir estos regímenes circulatorios: la primera es la de los dispositivos prácticos de intervención social (legislación, reglamentación, campañas) no limitadas a las políticas públicas. Una segunda pista se refiere a “un espacio de conversación, dónde las experiencias, conceptos, valores y categorías son discutidas, y que proveen a actores alejados e incluso a veces sin lazos directos, recursos y oportunidades afectivas, cognitivas y políticas”. Aquí es donde se enmarcarían todos los congresos y conferencias internacionales, las asociaciones, los viajes de estudios, las suscripciones a revistas extranjeras, las nomenclaturas, las estadísticas. Una tercera pista es la de la administración de las políticas sociales, y una cuarta atiende al desarrollo de profesiones relacionadas con el ámbito de la reforma.
La definición de una configuración circulatoria, debería apoyarse en la identificación de ciertas categorías: la existencia de un grupo de actores individuales y colectivos que invierten tiempo, energía y recursos en establecer, mantener y usar conexiones destinadas a hacer circular objetos específicos, más allá de los límites de sus sociedades y comunidades de origen; la formación de comunidades de “inter- conocimiento” e “inter-textualidad”; la definición de interacciones durables entre actores mutualmente identificados; el acuerdo de estos actores en un lenguaje común, el desarrollo de proyectos, trayectorias, aspiraciones e instituciones para establecer conexiones y nutrir circulaciones en direcciones precisas; la producción de un paisaje diferenciado y desnivelado donde el valor de las regiones y sus habitantes está ligada a su nivel de integración a la configuración y de su rol en ella. Y finalmente propone tres regímenes circulatorios más o menos sucesivos. Tras un primer régimen circunscrito a la primera mitad del siglo XIX en el que se define la “cuestión social” a partir de la observación de las condiciones sociales en las ciudades industrializadas; un segundo régimen funcionaría al calor de una demanda más institucional. Se desarrolla en un momento en que experiencias más amplias de políticas sociales son puestas en funcionamiento, donde el conocimiento
126
SAUNIER. 2008. "Les régimes circulatoires du domaine social 1800-1940 : projets et ingénierie de la convergence et de la différence." Genèses no. 71, 4-25.
69 de la sociedad aparece como saber especializado, y el campo de la reforma social se especializa, formándose grupos de discusión y de trabajo. Es cuando emergen agencias gubernamentales, se sistematiza la acción de las asociaciones, se produce una explosión de congresos y conferencias alrededor de las exposiciones, y se acentúa la atención por las experiencias legislativas extranjeras. Se generan de espacios de pensamiento, de documentación y de acción, think tanks o laboratorios de la reforma, puestos en marcha en todo el arco del espectro político y social. Un tercer régimen se superpone a los dos primeros a principios del s. XX, en él se percibe “una aspiración universalista marcada, aquella de crear norma y estándares en el campo de las políticas, las profesiones o las prácticas del dominio social con la vista puesta en el ‘bienestar de la humanidad en todo el mundo’”127.
Para la definición de sus regímenes circulatorios, Saunier se apoya en la trayectoria de tres asociaciones internacionales y sus respectivas secciones nacionales la Asociación Internacional de Seguros Sociales (Association Permanente
des Assurances Sociales, AISS en adelante) y su Comité permanente (Comité Permanent des Assurances Sociales, CPSS en adelante), la Asociación Internacional
para la Protección Legal de los Trabajadores (Association Internationale pour la
Protection Légale des Travailleurs, AIPLT en adelante), la Asociación Internacional
para la Lucha contra el Paro Forzoso (Association Internationale pour la Lutte
contre le Chômage, AILPF en adelante), precedentes del Organización Internacional
del Trabajo (OIT en adelante) y muy presentes en el desarrollo del MSA.
Jasmien Van Daele y Sandrine Kott, estudiosas belgas de estas redes de reforma y su transformación al momento de la formación de la OIT128, han ensayado en sus trabajos la categoría de “comunidades epistémicas” propuesta por Peter Haas. Haas define una comunidad epistémica como una red de profesionales con reconocida experticia y competencia en un dominio particular, que reivindican una autoridad en el conocimiento relevante para las políticas dentro de ese dominio. Comparten un conjunto de normas y principios; un consenso sobre
127
Ibid., 20.
128 KOTT. 2008. "Une 'communauté épistemique' du social? Experts de l'OIT et internationalisation
des politiques sociales dans l'entre-deux-guerres", Genèses no. 71, 26-46, VAN DAELE. 2005. "Engineering social peace: Networks, ideas, and the founding of the International Labour Organization." International review of social history no. 50 (03), 435-466.
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relaciones causa-efecto en los problemas de sus campos de especialidad que constituyen la base para elucidar los múltiples vínculos entre las posibles acciones políticas y los resultados deseados; y comparten criterios de validación, y un conjunto de prácticas comunes asociados a un conjunto de problemas en los que competencia profesional interviene, con la convicción de que el bienestar humano se verá reforzado como consecuencia129. La noción de comunidad epistémica permitiría sobrepasar los estudios que reducen a las organizaciones internacionales a un arbitraje entre gobiernos nacionales.
Van Daele también ha atendido al desarrollo de la AIPLT, a la que considera que en tanto “comunidad epistémica”, actor crucial en la difusión de nuevas ideas asociadas a la reforma social durante el tournant de siècle y las primeras décadas del s.XX, que habían sido desarrolladas a través de la adquisición e intercambio de conocimiento en redes internacionales130. Kott hace un uso más crítico de la categoría en el estudio de la conformación de la OIT en el período de entreguerras. Parte de la afirmación del rol jugado por los expertos en la puesta en marcha de los Estados sociales nacionales, del espacio internacional como lugar de legitimación de especialistas y de la experticia social como valor que pusieron en juego las organizaciones internacionales para imponer sus orientaciones políticas en los escenarios nacionales. Pero modera el papel de las “ideas” y los consensos de especialistas, para rescatar las negociaciones, conflictos nacionales y políticos y la movilización de redes políticas y sociales en la consolidación de ciertos expertos y sus propuestas.
Para un período algo más temprano, y en el marco de su obra sobre el
Musée Social de París, Janet Horne utiliza el concepto de “comunidad de discurso”,
para hablar de un movimiento “presente en cada país industrial a finales del s. XIX”, unificado en torno a la iniciativa de “repensar las relaciones entre el individuo y el Estado en la sociedad industrial”131. Incluye aquí a los new liberals ingleses, los
progressives norteamericanos y los reformateurs franceses. Para la autora este
concepto permite explicar cómo personas de diversas naciones, preferencias
129 HAAS. 1992. "Epistemic communities and international policy coordination: Introduction."
International Organization no. 46 (1), 1-35.
130
VAN DAELE, 2005, 436.
71 políticas o religiosas, y procedencia social, podían al menos “conversar” sobre la cuestión social132.
Este movimiento de reforma internacional al que se refiere Horne, se articuló en buena parte en torno de los congresos científicos y asociativos, exposiciones, y encuentros internacionales que proliferaron desde finales del siglo XIX; lugares de sociabilidad, de difusión nuevas de ideas, de encuentro y formación de redes, se conjugaron en ellos debates y elaboración de nuevas propuestas, búsqueda de legitimación de nuevas disciplinas, afirmación de proyectos nacionales y conformación de grupos de presión133.
Como hemos anunciado más arriba, en un momento de auge del nacionalismo en Europa y de consolidación de Estados nacionales e incorporación a la economía mundial de regiones periféricas como la latinoamericana, otras lógicas además de las que pueden reconocerse como “reformistas” estuvieron implicadas en estas circuitos y movimientos internacionales134; en ellos también se desplegaron estrategias propagandísticas y se produjeron enfrentamientos más o menos velados entre diversos países. Las exposiciones internacionales eran la ocasión para cada país de exponer al resto de las naciones sus señas de progreso; en los congresos, enfrentamientos nacionales fueron mediatizados por las disputas entre corrientes científicas dentro de las disciplinas (antropología italiana vs. antropología francesa, por ejemplo)135, o por modelos de gestión de lo social (mutualidad francesa vs. modelo bismarckiano de seguros sociales).
Las experiencias extranjeras fueron utilizadas con frecuencia en los debates locales en la búsqueda de una legitimidad que parecían otorgar por sí mismas; en este sentido, el MSA, explotó hábilmente sus contactos en el exterior para reafirmar su posición en la escena nacional. Aunque en el ámbito reformista tuviera cabida un amplio espectro de posiciones políticas, y aunque se utilice esta categoría de análisis precisamente para esquivar estas etiquetas, la vinculación ideológica y política entre los new liberals de Inglaterra, los progressives norteamericanos, el solidarismo francés o, si aceptamos las hipótesis de Zimmerman, un liberalismo
132 Ibid., 100. 133
Ver entre otros: TENORIO-TRILLO, 1996, PROCHASSON, 1991.
134
En este sentido es ilustrativa la obra TENORIO-TRILLO, 1996.
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reformista argentino, formaron parte de y contribuyeron a tejer estas redes internacionales.
Como nodos de las redes internacionales de reforma, se ha señalado para espacio nordatlántico el papel de una serie de instituciones y asociaciones extraparlamentarias y extraestatales que tuvieron un significativo papel en la emergencia del Estado social136:
Ni organismos oficiales, ni representantes de intereses profesionales, ni emanaciones de partidos políticos, se autodefinían como asambleas de especialistas reunidos con el fin de realizar estudios sociales imparciales, y cumplían roles que los hacían medios de transmisión de conocimiento, laboratorios de ideas, o grupos de presión137.
Se enfatiza el interés en el estudio de las formas institucionales y de lenguaje de este tipo de asambleas o encuentros, más allá del significado mismo de las ideas allí discutidas. Como resume un autor: en la fórmula laboratorio de ideas, el peso está en laboratorio138.
El término “laboratorio de ideas” fue muy utilizado en la época, encontramos una definición actual en una compilación de Ginette Kurgan- Van Hentenryk referida a Bélgica y Canadá:
lugares de encuentro organizados o grupos informales que, por su posición social, el objeto de su reflexión y /o los objetivos que se fijan, son susceptibles de influenciar la evolución social. Tienen como característica común, el surgir de iniciativas puramente privadas. Si algunas forman parte integrante de algunos de los pilares de la sociedad belga otras tienen la ambición de superar los clivajes socioeconómicos y políticos139.
Buscan llevar a cabo investigaciones científicas, educar a la opinión pública a favor de reformas sociales e influir en las políticas estatales. Tienen como rasgo la pluralidad, y el convencimiento que el intercambio y difusión libre de ideas son condiciones del mejoramiento social. Sus debates se validan menos por la argumentación teórica que por su contribución al diseño de técnicas sociales y dispositivos de intervención.
Seguimos de cerca estas contribuciones, estudiando al MSA como laboratorio de reforma social inserto en las redes reformistas internacionales.
136 HORNE, 1999, 122. 137 GREGAREK, 1999. 138 TOPALOV, 1999c, VANTHEMSCHE, 1994. 139 KURGAN-VAN HENTENRYK, 1994, 8.
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CAPITULO II