2. Implementation of an optimal method to reduce the channel impulse response by aggregating
2.5. Channel clustering techniques
2.5.3. Reduction of the impulse response using the Single Linkage Approach
2.5.3.2. Application to the channel impulse response reduction and results
El nombramiento del mariscal de Italia Rodolfo Graziani para Ministro de Defensa Nacional del gobierno fascista republicano fué acogido con mucha complacencia por los neofascistas. La figura del viejo combatiente africano, que había reconquistado Libia, que había ocupado con fulmíneos avances la parte meridional del África Oriental Italiana, que había sido virrey de Etiopía y que llevaba en la carne la señal de las heridas de la guerra y de las cien astillas de bomba del atentado de Addis Abeba, era muy popular en Italia; los fascistas vieron con alegría que Graziani, que había tenido unas clamorosas diferencias con Mussolini después de las operaciones en el Norte de África a comienzos de la guerra, deponía todo rencor para poner su espada al servicio de la Patria, en un momento tan grave.
El discurso que pronunció por radio la noche del 27 de septiembre, y el que pronunció en ,el teatro Adriano el 1 de octubre reanimaron a los fascistas. "Oficiales, soldados, marinos, aviadores y militantes de las fuerzas armadas italianas, pueblo italiano: Asumo la dirección del Ministerio de Defensa Nacional en el período más trágico de nuestra historia —había dicho Graziani por radio—. Quien os habla es un mariscal de Italia, que, durante su larga vida de soldado, ha conocido la buena y la mala suerte, y, para sus armas, el sol de la gloria y la sombra del desagradecimiento. Ahora ha sido llamado por el destino para apretar en su puño la espada para borrar la mancha de la vergüenza, con la que la infidelidad y la traición han ensuciado la bandera de Italia. La base de toda tradición militar es el sentido del honor."
En los primeros meses de la república social la popularidad de Graziani aumentó de tal manera que hubo quien pensó sin más en sustituirle a Mussolini, para dar al gobierno de la república un carácter militar y al mismo tiempo apolítico.
En la primera reunión del Consejo de Ministros en Rocca Delle Camínate el 28 de septiembre, Mussolini había declarado- "Las directivas que guían la acción del gobierno no pueden ser más que éstas: mantenerse fieles a la alianza con las naciones del Tripartito y por esto recobrar nuestro puesto de combate junto a las unidades germánicas a través de la más solícita reorganización de nuestras fuerzas militares." Graziani cargó con el grave peso de esta reorganización. Partió el 18 de octubre para el Cuartel General del Führer y un comunicado oficial anunciaba que "el Jefe del Tercer Reich se había cordialmente entrevistado con el mariscal Graziani conversando sobre el tema de la reorganización de las fuerzas armadas italianas y de su participación en la lucha para la libertad de Europa".
Cuenta Graziani que Hitler le dijo, saludándole: "Siento mucho que le haya tocado precisamente a usted esta ingrata tarea Sin embargo ha hecho bien en aceptar, a pesar del injusto tratamiento recibido, ya que, para un soldado, no es posible permanecer aleia do del campo de la acción y del honor."
Graziani, en nombre de Mussolini, pidió que fueran sacados cuanto antes posible de los campos de concentración a la sazón re cien constituidos, los elementos voluntarios necesarios para la re constitución de cierto número de divisiones. Hitler se demostró contrario a tal petición, juzgando que aquellos hombres desmoralizados por lo que les había ocurrido, no se encontraban en condiciones para poder confiar en su rápida recuperación. Graziani insistió para que se le concediera visitar inmediatamente los campos de concentración. Le fué denegado, puesto que los campos aun estaban en vías de construcción. Graziani pidió entonces que regresaran en seguida a Italia los internados que declarasen estar prestos para empuñar de nuevo las armas. El estado mayor alemán propuso, en cambio, que se organizaran las fuerzas armadas italianas sacando de los campos de concentración solamente un cierto numero de oficia es y suboficiales destinados a formar con los oficiales y suboficiales que se habían presentado en Italia sus cuadros Los efectivos de las tropas habían de ser sacados de Italia con llamamientos a filas, pero el adiestramiento de las tropas debía tener lugar en Alemania. Se hubieran podido reconstituir primeramente cuatro divisiones, más tarde ocho y por fin doce En el caso de aceptación del proyecto por parte de Mussolini la leva de reclutas tendría lugar en Italia y su adiestramiento en los grandes "Lager" alemanes; la duración del adiestramiento sería de seis meses. Mussolini y Graziani eran contrarios a los llamamientos de quintas; el estado mayor alemán insistió; sobre
esta base se inició la reorganización de las fuerzas armadas italianas, que, por otro lado, ya había empezado con la constitución de la Milicia, a las órdenes de Renato Ricci. En su discurso pronunciado por radio Munich, seguidamente después de su liberación del Gran Sasso, Mussolini en efecto había dicho: "Hay que preparar sin demora la reorganización de nuestras fuerzas armadas alrededor del núcleo de la Milicia; solamente quien está animado por una fe y combate por una idea no mide la magnitud del sacrificio." Y Ricci había comenzado a crear un ejército fascista. Al principio, la Milicia había llevado a cabo un alistamiento de carácter exclusivamente voluntario para constituir un cuerpo combatiente que fué llamado "Cuerpo de las Camisas Negras". Habían afluido a las filas de las Milicias muchos jóvenes de quince a diecisiete años. Mussolini, hablándome de la afluencia de estos adolescentes a las armas, me dijo en un día de octubre: "No podemos contar más que con los más jóvenes y con los ancianos, con los que tienen menos de veinte años y con los que tienen más de cuarenta; con los hombres de mediana edad no hay que contar." Observé que era preciso tener en cuenta que la mayor parte de los hombres entre los veinte y los cuarenta años se hallaban en los campos de concentración de la India, en Kenia, en Inglaterra, en América o en Rusia, y bastantes centenares de miles se encontraban en Alemania.
Más tarde nació, de la fusión de la Milicia con los "Carabinieri" y con la P. A. I. 14, el 19 de noviembre de 1943, la Guardia Nacional Republicana, que fué definida la "cuarta fuerza armada de la república", y que tuvo también la labor policíaca que desempeñaban anteriormente los "Carabinieri". Los "esponsales" como fué llamada esta fusión, no fué una boda de amor; y muchas incompatibilidades de carácter no tardaron en manifestarse. Un buen día, la mayoría de los "carabinieri" fueron llevados a Alemania para prestar allí servicio de seguridad y antiaéreo (por alistamiento voluntario, dijeron los alemanes; a la fuerza, dijeron los "carabinieri", muchos de los que lograron escabullirse, alcanzando los montes). Más tarde Renato Ricci fué, por voluntad de los alemanes, desposeído de su cargo y Mussolini asumió personalmente el mando de la G. N. R.
El general Emilio Canevari, conocido escritor de asuntos militares, colaborador ordinario de "Régimen Fascista" con el seudónimo de Maurizio Claremoris, fué nombrado secretario general del Ministerio de la Defensa y el general Gastone Cambara, jefe de estado mayor del ejército.
En el Consejo de Ministros del 27 de octubre, fué aprobado el decreto sobre la organización militar del nuevo Estado. El artículo I declaraba que el Real Ejército, la Real Marina y la Real Aeronáutica, habían dejado de existir el 8 de septiembre de 1943. (Un comunicado del Mando Supremo germánico ya había afirmado, el 12 de septiembre, que "las Regias Fuerzas Armadas italianas habían dejado de existir").
El artículo II decía: "Con fecha 9 de septiembre se consideran reconstituidos: el Ejército nacional republicano, la Armada nacional republicana, la Aviación nacional republicana."
Desaparecieron las estrellas y apareció, en la solapa de los uniformes, el gladio.
Efectivamente las reales fuerzas armadas habían dejado de existir el 12 de septiembre. La rendición incondicional las había disuelto. Aproximadamente unos 600.000 soldados, con 22.000 oficiales habían sido capturados, desarmados, y enviados a Alemania. De la suerte de estos 600.000, Mussolini se preocupó al principio intentando hacerlos encuadrar en las nuevas divisiones del ejército republicano (sin embargo los alemanes no quisieron. Los llamaban "Badoglio-truppen" con significado abiertamente despreciativo y aceptaron solamente a los que, aun antes de la constitución del gobierno fascista republicano, habían pedido el honor de volver al combate) y más tarde pidiendo que fuesen considerados como trabajadores, lo cual se logró después de la entrevista que tuvo el Duce con el Führer el 20 de julio de 1944.
El estado mayor alemán desconfiaba instintivamente de toda especie de ejército italiano. Alguien ha afirmado que en una ocasión el Feldmariscal Keitel dijo: "El único ejército italiano que no nos podría traicionar es un ejército que no existiera."
Aun antes de la constitución de las fuerzas armadas republicanas, aprobada por el Consejo de Ministros del 27 de octubre, se había iniciado la organización de la Armada republicana alrededor de la "Xa Flotilla Mas" que, en la Spezia, se había negado a obedecer las ordenes de rendición y no había arriado su bandera, continuando su acción de guerra. La "Xa" era mandada por el Príncipe Valerio Borghese, y era la que había llevado a cabo las gloriosas hazañas de Gibraltar,
Suda, Alejandría, por las que su comandante había sido condecorado con la medalla de oro del valor militar. En torno a la bandera de la "Xa Mas" acudieron miles de voluntarios hasta alcanzar en 1944 los efectivos de una entera división de infantes de marina, que precisamente fué llamada "Décima".
La canción de la "Décima Mas" tenía este estribillo: "Victoriosa en Alejandría, Malta, Suda y Gibraltar — victoriosa ya en la mar — ahora también en la tierra, ¡vencerás!".
La moral combativa en la "Xa Mas" era muy elevada y el apego de los "maró" 15 al príncipe Borghese era tal, que hubo quien temió, en un cierto momento, que la "Xa Mas" quería hacerlo todo por su cuenta y que su comandante hiciera sombra a Mussolini, hasta que un día Valerio Borghese fué arrestado por la G. N. R. Sin embargo, fué liberado al poco tiempo, pero la "Xa", a pesar de estar encuadrada en las fuerzas armadas republicanas y de su devoción a Mussolini, quedó como un grupo autónomo y siempre sospechoso de extravíos políticos. Los "maro" tenían entre ceja y ceja al "lago" y a los hombres del Garda; y parece que en efecto habían proyectado una acción de "limpieza" a orillas del Benaco. De manera que, para alejar toda sospecha, se decidió que el grupo "sommozzatori" 16 y una compañía de la guardia se instalasen en Saló y en sus alrededores, cerca de los "hombres del lago".
Con Borghese había otros valientes oficiales de marina, primero la Medalla de Oro Arillo. En la Décima entró también Osvaldo Valenti, cuyo alistamiento fué ilustrado en la portada de la "Domenica del Corriere".
La "Xa" combatió en el mar, en Anzio y en las costas francesas; y en tierra, en el frente de Nettuno con el batallón "Barbarigo" siendo la primera formación de las fuerzas armadas republicanas que fué a la línea de fuego y que luchó contra los anglo-americanos; más tarde luchó en el frente del Senio el batallón "Lupo", donde se encontró frente a los soldados del ejército real de la división Cre-mona. Los batallones "Valanga", "Freccia", "Sagittario" se batieron contra los guerrilleros de Tito en la frontera oriental y destacamentos de la "Xa Mas" defendieron Pola, Lusimpiccolo y Fiume de los eslavos, sacrificándose hasta el último hombre. Salvaron también a Gorizia de la invasión de los guerrilleros de Tito. En el momento de la rendición le fueron concedidos honores militares por los anglo-americanos, en Padua. Simultáneamente a la "Xa" había seguido luchando el comandante Enzo Grossi con su base de submarinos en Burdeos.
La Aviación se reorganizó con los pocos medios salvados del naufragio y la escuadrilla de aéreotorpederos "Buscaglia", la escuadrilla de caza "Asso di Bastoni" y los paracaidistas de la "Nembo" participaron activamente, cuanto les permitieron las provisiones de gasolina, en la guerra aérea. En la primavera de 1945 se disponía de un centenar de aviones de caza de tipo germánico, todos con pilotos italianos, que participaron en la defensa de las ciudades del Norte contra los múltiples bombardeos anglo-americanos.
También la Aviación pasó sus desventuras por obra de los aliados alemanes, pero Mussolini consiguió salvarla. El 25 de agosto de 1944, a las ocho de la mañana, se presentó en las oficinas del subsecretario de la Aviación, Manlio Moliese, en Bellagio, el teniente coronel Dietrich, oficial de enlace entre el mando de la Luftwaffe y nuestro subsecretario. Comunicó a Moliese que en aquel momento los representantes de la aviación alemana, con una acción simultánea y coordinada, habían ocupado todos los campos, los depósitos, los almacenes y los cuarteles de la aviación republicana; que los mencionados representantes tenían la orden de disolver la aviación italiana, inclusive los grupos de vuelo combatientes y abrir, en cambio, el alistamiento voluntario de nuestros aviadores y del correspondiente personal aeronáutico para una Legión Italiana; que esta legión se encuadraría con uniforme alemán a las fuerzas armadas germánicas; que todos los demás hombres, a saber los que no se adhiriesen a la legión, serían trasladados a Alemania o, en el caso de estar provistos de una particular competencia, asignados a los grupos de la artillería antiaérea; en fin, que todo esto se hacía de acuerdo con el Duce. El subsecretario Moliese reaccionó inmediata y violentamente, excluyendo de la manera más categórica que el mando germánico pudiese estar de acuerdo con el Duce en una tan deplorable iniciativa, de la que él personalmente no había recibido ninguna comunicación y, después de señalar la incorrección política del gesto, pidió al coronel Dietrich que suspendiera las operaciones en curso para que se
15Maró=marinero.
pudiese informar si efectivamente la acción había sido llevada a cabo con la conformidad del Duce. Moliese se puso seguidamente en contacto con Mussolini, quien no solamente negó que hubiese autorizado la operación, sino que le ordenó que se opusiera con todos sus medios a los alemanes. Luego de esto, Mussolini intervino personalmente protestando contra este nuevo atentado a la soberanía de la R. S. I. Ocurrió entonces que, al enterarse del punto de vista del Duce, aquellos aviadores que de buena fe se habían apresurado a adherirse a la Legión, se retiraron de ella; los que se habían desbandado, alrededor de unos 18.000 hombres, que no querían adherirse ni tampoco ser enviados a Alemania, alcanzaron poco a poco sus antiguas sedes; y los cuatro promotores italianos del alistamiento, incitados a favorecer la acción germánica, fueron borrados de la lista de la aviación republicana, por decreto del Duce. Y ya no se volvió a hablar más de una legión italiana encuadrada en las fuerzas armadas germánicas. Al poco tiempo, el general von Richtofen, jefe de la aviación alemana en Italia, fué llamado por Hitler a Alemania y sustituido por el general von Pohl. Sin embargo en noviembre, después de un mes de dura resistencia de Mussolini, también el comandante Moliese, por voluntad del mando supremo alemán, tuvo que abandonar su cargo; y fué nombrado consejero de estado.
El ejército se reconstituyó con las cuatro divisiones de infantería: Italia, San Marco, Monte Rosa, Littorio, compuestas en parte de voluntarios y en parte de jóvenes reclutas.
La división "Italia" estaba formada por "bersaglieri", la "Monterosa" de "alpini", la "San Marco" de infantería de Marina, y la "Littorio" de infantería.
Los reclutamientos dieron al principio unos excelentes resultados. El alistamiento fué casi total. Pero las defecciones empezaron cuando se tuvo que partir para los campos de adiestramiento de Alemania. Las sucesivas llamadas a filas, también requeridas por el estado mayor germánico, tuvieron un éxito menos favorable. Los reclutas prófugos fueron muchos y sirvieron para ampliar las huestes de los guerrilleros. El fenómeno asumió proporciones considerables. Circulaba por aquel entonces el chiste que las llamadas a filas se hacían a fin de reforzar las huestes de los guerrilleros. El 25 de abril de 1944, fué promulgado un bando que, mientras preveía severas sanciones penales para los militares y paisanos reunidos en bandas operantes en perjuicio de las organizaciones del estado, se daba un período de franquicia de 30 días, durante los cuales quien se presentase espontáneamente a las autoridades, sería exonerado de cualquier procedimiento y sanción penal. Transcurrido este período se llevaría a cabo una acción de gran envergadura contra los rebeldes obstinados. Con fecha 26 de mayo fué comunicado que se habían presentado aproximadamente unos 35.000 desbandados.
Las cuatro divisiones fueron adiestradas en los "Lager" alemanes, pero los reclutas los dio el Centro de Constitución de Grandes Unidades que tenía su sede en Vercelli.
Además de estas cuatro divisiones fueron creados batallones costeros y grupos autónomos de voluntarios, legiones de S. S. italianas y batallones combatientes de la G. N. R.
Después de su alejamiento del cargo de secretario general del Ministro de la Defensa, fué nombrado jefe de las S. S. italianas el general Emilio Canevari. El 22 de abril de 1944 fué arrestado por las S. S. "polizei" por ser sospechoso de actividades antigermánicas y antifascistas. Fué procesado por un tribunal militar alemán y condenado a ser deportado al penitenciario "Sanatorium" de Munich. Sin embargo, por la intervención del general Haster, comandante de la SD. de Verona, le dejaron en Italia. Después de seis meses de detención en la cárcel de Verona fué desterrado como paisano en Torri del Benaco.
Las sospechas sobre los generales estaban en la orden del día. Los C. L. N. 17
desarrollaban una hábil acción para rebajar la confianza de las tropas en sus comandantes y para crear confusiones y diferencias en el campo fascista.
Por esta ley de la sospecha, que tanto turbó la vida de la R. S. I. otros generales fueron arrestados y más tarde liberados, como el general Navarra-Viggioni y el comandante regional de Milán, general Diamanti. La inocencia de éste fué reconocida de tal manera que no solamente fué reintegrado solemnemente en su puesto de mando, sino que además fué nombrado más tarde comandante de la plaza de Milán, unificando a sus órdenes todas las formaciones militares que obraban también autónomamente en la metrópoli lombarda.
En el Consejo de Ministros del 19 de abril fué constituido el "Servicio Auxiliar Femenino", para los servicios subsidiarios de las fuerzas armadas. Las voluntarias del servicio Auxiliar llevaban uniforme militar de pana gris-verde con los distintivos de los grados.
El 22 de abril Mussoiini se fué a Alemania para visitar a los soldados de la división San Marcos en sus campos de adiestramiento, y pronunció un discurso.
La vida de los soldados italianos en los "Lager" era descrita vivazmente por los enviados especiales. Tanto Mussoiini como Graziani dieron muestras de viva satisfacción por el adiestramiento de la tropa y por su vida en aquellos campos. Graziani contaba que "el aspecto de aquellos jóvenes era de lo más marcial y castrense que uno se pueda imaginar. Parecían transformados; su moral era muy elevada". Por lo que se refiere a los "Lager" Graziani afirmaba que eran "una soberbia institución, de la que nuestro estado mayor no había sido nunca capaz de