6.10.1 Significado de microempresa
En México, la Ley para el Fomento de la Microindustria (enero, 1988) (UNAM, 1991) define la microempresa de la siguiente forma (Márquez y van Hemelryck, 1996): "...Establecimientos con un máximo de 14 trabajadores y cuyo total de ventas no sobrepasa la cifra de 200 millones de pesos (Oct- Dic 1987) anuales.”
Las definiciones que se valen de indicadores cuantificables son a menudo más operativas que las de tipo cualitativa, por cuanto ellas parten de lo evidente, de sus características más visibles. En el caso de la microempresa, su mismo nombre alude a lo cuantitativo, a lo pequeño (Márquez y van Hemelryck, 1996).
Las definiciones operativas provenientes de agencias internacionales de desarrollo y de instancias académicas no son abundantes. En el caso de las agencias, ello se explica porque el objetivo perseguido es entregar lineamientos generales para políticas hacia el sector de la microempresa. En el caso de las instancias académicas, más que generar definiciones operativas, lo que interesa es conceptualizar y problematizar la realidad del sector (idem). Respecto a las definiciones desde programas nacionales de promoción, Márquez (1996) menciona que el criterio de número de trabajadores continúa siendo el más utilizado. Sin embargo, en casos como Colombia; Chile y Perú se encuentran algunas especificaciones al interior del rango de ocupados, pudiendo así diferenciarse tipos de microempresa. Por otra parte, se observa que el criterio de número de ocupados siempre se acompaña del de ventas anuales y/o activos totales.
El Programa de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en América Latina define a la microempresa en forma amplia, utilizando como principal criterio operativo el número de trabajadores. Esta definición tiene como único objetivo delimitar la población beneficiaria de los programas de apoyo al sector. Se busca así, incorporar una basta gama de experiencias existentes en Latinoamérica (Díaz citado por Márquez y van Hemelryck, 1996).
Para América Latina, PREALC, con fines académicos y de generar propuestas de políticas hacia el sector microempresarial, propone una definición de la microempresa según número de ocupados y su cercanía al sector informal de la economía (1990) (Márquez y van Hemelryck, 1996):
“Las pequeñas empresas urbanas han sido definidas como aquellas unidades productivas
que tienen un tamaño de hasta 10 ocupados y combinan características de los sectores modernos e informal. Al respecto (...) ha sido posible establecer que en torno a un 30% del empleo en este segmento es generado por pequeñas empresas vinculadas al sector moderno, en tanto el 70% restante corresponde a ocupados en microempresas de hasta 5 ocupados con un perfil de productividad e ingresos más cercanos al sector informal
6.10.2 La microempresa rural
Si se ve la economía rural, como parte de un proceso integral más amplio al cual convergen diversas actividades, es posible identificar nuevas alternativas para los productor@s y entonces la agricultura deja de ser la única opción. Es posible identificar actividades de generación de empleo e ingresos en el sistema agropecuario-agroindustrial, capaces de dinamizar el desarrollo rural.
Pérez y Jofre (2000), menciona que en su caracterización (de la microempresa rural) hay que destacar ante todo el carácter empresarial que está explícito en la denominación misma. Se trata de empresa en el pleno sentido de la palabra, es decir, 1) de una unidad permanente de producción de bienes o servicios que busca la rentabilidad en su operación, en el sentido mínimo de obtener un resultado económico por encima de los costos de insumos, trabajo y maquinaria, y 2) de una unidad dotada de un mínimo de tecnología moderna y organización empresarial, que trabaja para el mercado con base en la competitividad que aquellas le garantizan. El elemento "micro" califica este carácter empresarial, restringiéndolo al ámbito de la actividad económica en pequeña escala.
Pero el concepto de microempresa implica algo más específico de naturaleza cualitativa, que consiste en una clara diferenciación frente al concepto de unidad tradicional de economía campesina, por una parte, y al de agricultura comercial capitalista moderna, por la otra.
La unidad campesina se limita a la producción primaria que lleva al mercado inmediato por canales tradicionales, prescindiendo de cualquier proceso de transformación, y aplica tecnologías tradicionales en cuanto a utilización de insumos y técnicas culturales. La agricultura comercial, por el contrario, produce para el mercado moderno con sistemas modernos de producción teniendo una visón de empresarios.
Para Pérez y Jofre (2000), la microempresa rural es aquella unidad permanente de producción de bienes y servicios en el sector rural, capaz de generar valor agregado, en la que el empresario y su familia participan directamente en el proceso de producción, existe una escasa
división técnica del trabajo y se labora en pequeña escala para el mercado introduciendo sistemas y equipos modernos de producción de tecnología intermedia.
Esta definición toma como base la familia como el principal agente productivo, que con la combinación de del trabajo, insumos, herramientas y sistemas, generan bienes y servicios, pero no toma en cuenta la integración o la organización de personas en grupos con la intención de trabajar de manera conjunta por objetivos en común.
Cabe señalar que la visión microempresarial en sus objetivos se enfoca a la contribución del crecimiento económico. Ante esto Pérez y Jofre (2000) menciona que las empresas de menor tamaño tienen un importante potencial para expandir las exportaciones nacionales, precisamente por abastecer mercados de nicho en los países desarrollados, que valoran productos diferentes, artesanales, con alto valor agregado, de alta calidad y producidos en forma ecológica. Esta visión de la microempresa choca con la visión tradicional de l@s camesin@s de México y Latinoamérica, puesto que es más de subsistencia y que por lo general tienen una integración parcial del mercado, con poco desarrollo tecnológico y no consideran el concepto de ganancia y eficiencia en los procesos de producción.
6.10.3 Tipos de microempresa rural31
Desde una perspectiva más empírica, se pueden distinguir cuatro tipos de microempresas rurales:
a) Producción agropecuaria tecnificada para el mercado moderno.
Son explotaciones agropecuarias o grupos de explotaciones agropecuarias que se articulan a través de relaciones contractuales de coordinación horizontal o vertical con agentes comerciales cumpliendo con las condiciones de calidad, homogeneidad, cantidad y oportunidad de entrega del mercado. Se podría hablar aquí de unidades agropecuarias en proceso de modernización, tecnificación y vinculación contractual al mercado. Las distingue de la producción primaria tradicional la vinculación al mercado moderno y, en función de ella,
31 Tomado de Perez, A y Cofre, I. (2000). Del El Programa de Apoyo a la Microempresa Rural de América Latina y el Caribe PROMER.
la modernización tecnológica. Se ubican aquí los proyectos tecnificados de producción de hortalizas, frutas y semejantes con destino a mercados modernos específicos.
b) Comercialización
Son unidades empresariales surgidas de la integración de unidades agropecuarias con el fin de adquirir insumos o de comercializar sus productos llegando al mercado con la oportunidad, las cantidades y los requisitos de calidad y homogeneidad exigidos por éste, condiciones que les permiten agregar valor y retener parte del valor agregado a la producción primaria.
Se ubican aquí los proyectos asociativos de comercialización que agregan ofertas importantes y que añaden a la producción primaria el valor de las actividades de postcosecha como selección, empaque y transporte, con miras a mercados modernos.
c) Agroindustria
Son unidades empresariales surgidas por lo general de la integración de productores agropecuarios, con el fin de efectuar procesos agroindustriales de transformación o procesamiento de la producción primaria, con el objetivo de llevarla al mercado moderno con un nuevo valor agregado y reteniendo parte de éste.
Pertenecen a este tipo los proyectos agroindustriales adelantados por organizaciones campesinas, sean cooperativas o asociaciones de productores, o simplemente uniones temporales.
d) Bienes o servicios no agropecuarios
Son unidades empresariales conformadas por integrantes de la comunidad rural que no realizan actividades agropecuarias o no dedican a ellas todo su tiempo disponible, las cuales se dedican a realizar en la localidad actividades extraprediales de producción de bienes y servicios diferentes a la actividad agropecuaria.
Aquí se ubican microempresas similares, por su actividad y organización, a las microempresas urbanas, que se dedican al comercio, la manufactura (madera, cuero, metal) y los servicios.
Algunos de estos son específicos del área rural, como son los servicios que giran en torno al turismo, sea de tipo convencional, sea en las nuevas formas de turismo agrológico y ecológico.