Phase 4: Longer-term future
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Freud se acerca a la comprensión del juego infantil en su escrito “El poeta y los sueños
diurnos” (Freud. 1996/1907), en el cual el autor compara el juego del pequeño con la actividad creadora del poeta en su obra. En este escrito Freud describe el juego como “la
actividad favorita y más intensa del niño” (Freud. 1996/1907, p. 1343) a través de la cual el
individuo crea su propio mundo tratando de darle un orden nuevo, grato, a las situaciones y cosas de su mundo real. El niño deposita sus afectos en el juego, sin embargo esto no lleva al pequeño a desconocer las condiciones de su entorno, por lo cual utiliza objetos visibles y tangibles que le permiten expresarse a través del juego. El uso de estos objetos reales diferencia el juego de la fantasía.
A medida que el niño va creciendo el juego empieza a disminuir, pareciera que el pequeño renuncia al placer de jugar, y es entonces cuando aparecen las fantasías, las cuales podrían ser vistas como una sustitución del juego, ya que el ser humano se niega a renunciar a algo que le producía placer. Es importante aclarar que el niño no teme mostrar su juego frente a los adultos, sin embargo los adultos no dan a conocer sus fantasías a los demás, ya que las considera algo íntimo y personal (Freud. 1996/1907).
Es entonces cuando el autor propone la siguiente idea: “el juego de los niños es regido
tratando de mostrarle al lector como el pequeño a través de su juego imita acciones o situaciones que ha observado en el mundo de los adultos, seres como los cuales desea ser, y no oculta su deseo debido a que no tiene un motivo para hacerlo.
Años después, Freud realiza un nuevo acercamiento al juego como expresión de la vida psíquica del niño en su escrito “Más allá del principio del placer” (Freud. 1996/1920). En
este artículo describe el juego de un pequeño de año y medio que arrojaba sus juguetes lejos de si, hacia un rincón del cuarto o en sitios escondidos, y al hacerlo producía el sonido o-o- o que a juicio de la madre y el autor significa fort, fuera. Resalta el hecho de que el infante tiene buena relación con sus padres y la persona encargada de su cuidado, aunque es la madre quien se ocupaba, permanentemente, del cuidado del niño.
Un día observa un cambio en el juego del pequeño; este toma un carrete de madera que se encuentra atado a una cuerda y lo arroja fuera de la baranda de su cuna al hacerlo decía o-o-o y luego lo hala saludando su regreso con un entusiasta “aquí”. Al ver el juego
completo se da cuenta que se trata de un juego de “desaparición” y “reaparición”, el cual
relaciona con el ir y venir de la madre (Freud. 1996/1920). Sin embargo aparece un elemento importante relacionado al control que el pequeño realiza sobre estas acciones es decir sobre el objeto, en este caso la madre, y el placer experimentado por tal situación, el objeto se va y regresa cuando el niño lo desea, permitiéndole de esta manera simbolizar la separación de su madre y ejercer un dominio sobre la misma.
Un año después este mismo niño tira sus juguetes contra el piso diciendo: “vete a la guerra”, en ese momento le habían dicho que su padre estaba en la guerra. De esta manera,
según el autor, el niño manifestaba el deseo de “no ser estorbado en la exclusiva posesión
de la madre”, a través del control del objeto (Freud. 1996/1920).
Freud plantea que los niños dan salida a través del juego a aquellas situaciones que no puede entender por la impresión que causan en ellos, esto los lleva a tratar de dominar la situación a través del acto de jugar. Propone que el juego está marcado por el deseo del niño de ser como los adultos y poder hacer lo que estos hacen, desvirtuando la descripción del juego como una simple imitación de las acciones que ha podido observar en estos (Freud. 1996/1920).
Concluye diciendo que: “bajo el dominio del principio del placer existen medios y
caminos suficientes para convertir en objetos del recuerdo y de la elaboración psíquica lo
desagradable en sí” (Freud, 1996/1920, p. 2513). Relacionado al juego podría entenderse que bajo la actuación del principio del placer el niño a través del juego elabora las situaciones desagradables que puede experimentar en su diario vivir.
Freud utiliza el ejemplo del juego infantil para explicar que hay “Más allá del principio del placer”, resaltando que el juego del niño no solo está ligado a experimentar placer o
displacer, sino que muchas veces se repiten situaciones que han sido dolorosas para el pequeño. De esta manera el autor plantea que el principio del placer no puede explicar por completo el juego del niño y concluye diciendo que se repite eventos dolorosos para recordarlos y de esta manera poderlos elaborar (Freud. 1996/1920).
Es importante resaltar que Freud no trabajo directamente con niños. Su acercamiento a la psique infantil la hace a través del análisis de sus pacientes adultos. Sin embargo, en su
realiza el análisis de un niño a través de las cartas que su padre le enviaba; solo hubo un encuentro directo con el pequeño, por lo tanto no se puede hablar de una técnica de análisis de niño utilizada o creada por este autor.
A continuación presentare un fragmento del Caso Juanito que le permitirá al lector acercarse al trabajo terapéutico que hace Freud con el pequeño paciente:
Historia de Juanito
Juanito es un niño de 5 años analizado por su padre bajo la orientación de Freud, la comunicación entre estos se realiza a través de las cartas que el padre del pequeño escribe al analista, con el cual el niño tiene solo un encuentro.
El pequeño inicia análisis debido al “miedo a que un caballo lo muerda en la calle”
(Freud. 1996/1909), este temor lleva a que el niño tema salir de su casa y acercarse a estos animales. El padre le hacía un seguimiento desde pequeño, entre los datos que aporta al
analista se encuentran: a los tres años muestra interés por “la cosita de hacer pipí”, a los tres
años y medio nace una hermanita y se interesa por los genitales de esta, se generan intensos celos que desaparecen medio año después. Antes del nacimiento de la hermana el niño comparte lecho con los padres.
A continuación unas de las cartas escritas a Freud:
“11 de abril. Juanito dice durante el almuerzo: “si siquiera tuviésemos en Gmunden una bañera para no tener que ir a la casa de baño…” En Gmunden para poderle bañar en agua templada, le llevábamos a una casa de baños cercana, contra lo cual solía Juanito protestar con grandes llantos. También en Viena llora cuando quieren hacerle sentar o echarse en el baño grande, y tienen que bañarle sentado o en pie”.
La frase antes transcrita de Juanito, el cual empieza ahora a suministrar alimento al análisis con manifestaciones espontaneas, establece un enlace entre sus dos últimas fantasías (la del
fontanero que destornilla el baño y la del fracasado viaje a Gmunden). De esta última había deducido el padre, exactamente, una repugnancia contra Gmunden. Todo ello nos prueba una vez más que para la inteligencia del material surgido de lo inconsciente no hemos de apoyarnos en el material antecedente, sino en el ulterior.
“le pregunto si le da miedo bañarse y por que Juanito- me da miedo caerme en el baño
Yo- ¿Y cómo no te daba miedo antes cuando te bañabas en la bañera?
Juanito- Porque como era más pequeño no podía echarme y tenía que bañarme sentado Yo- Y cuando en Gmunden paseábamos en barca, ¿no te daba miedo?
Juanito- No, porque me agarraba a la barca y no podía caerme. En el baño, lo que me da miedo pensar es que me puedo caer dentro.
Yo- Cuando te bañas estas siempre con mamá. ¿Es que tienes miedo de que mama te tire al agua?
Juanito- De que me suelte y me caiga de cabeza al agua Yo- Sabes muy bien que mamá te quiere mucho y no te soltara El- Pero lo pensaba
Yo- ¿Por qué? El- No lo se
Yo- ¿Quizá porque habías sido malo y creías que mamá no te quería? El- Si
Yo- Cuando veías a mama bañar a Hanna, ¿no deseaste alguna vez que la soltara para que Hanna se cayese al agua?
El- Si”
A través de este fragmento se puede ver como Freud tiene en cuenta las relaciones primarias que el pequeño establece con la madre, el padre y la hermana, y a partir de la comprensión de estas orienta al padre en el análisis del niño. Es importante resaltar, que el paciente niño que está en la mente de Freud no es construido a partir de un trabajo directo con él, sino de un niño pensado a través de los escritos del padre, los cuales sirven de sustento para las interpretaciones que hace el autor.