B. Considerations in Tenant Selection
2) Application Process and Waitlist Management
En relación con la minería, en el Estado de México más del 95 % de las localidades mineras de la entidad se localizan en su porción suroccidental, en municipios como Temascaltepec, Tejupilco, Sultepec, Tlatlaya, Zacazonapan y Zacualpan. El 5 % restante se localiza al occidente del estado y siendo esta una región minera por abolengo, está representada por la zona de El Oro, que es la más cercana al área de estudio.
Por su parte, el mayor número de localidades mineras no metálicas se localiza al centro y nororiente del Estado de México, en municipios como Huixquilucan, Ixtapaluca, Texcoco, Metepec, Calimaya, etc. Ahí, las estructuras volcánicas dieron origen a los diversos depósitos de arena, grava, tezontle, roca, cantera, perlita, pómez y obsidiana, entre otras.
En el Estado de México en los últimos años se ha registrado un incremento en el volumen de producción y participación, a escala nacional, de los minerales metálicos preciosos. De esta manera, en 1989 ocupaba el 11° lugar en la producción de oro, pasando al 9° en 1999. En el mismo periodo de tiempo pasó del 12° lugar al 6° en la producción de plata, del 14° al 7° en la producción de cobre, del 12° al 5° en la producción de plomo y del 14° al 5° en la producción de zinc (INEGI, 2001)
RELIEVE
Atlacomulco de Fabela, cuenta al oriente con el Cerro Atlacomulco, al norte el Cerro Lashco y
además diversas elevaciones en torno al Ejido de Bombatevi, hacia el suroeste, en lo que es la zona industrial, se encuentra el Cerro de Cabeza de Mujer.
Al oriente, el Cerro Atlacomulco es una limitante importante para la expansión de la mancha urbana, debido a sus fuertes pendientes, al sur y sureste de la cabecera la topografía permite el desarrollo de los asentamientos humanos.
Otros de los poblados que presentan una topografía abrupta es Tecoac y El Rincón de la Candelaria, su flanco norte está limitado por el Cerro de Atlacomulco y el del sureste por un cerro menor.
El noroeste del Municipio, se encuentran zonas con menores pendientes que es donde se localizan los asentamientos urbanos mas importantes y densificados del municipio. En tanto que el resto es una superficie no propicia para asentamientos humanos, por los cambios de pendientes del terreno que impiden las actividades agropecuarias.
En cuanto a la sub provincia de Lagos y Volcanes de Anahuac que se desarrolla hacia el sur de Atlacomulco, se caracteriza por la presencia de numerosos cuerpos de agua, muchos de ellos artificiales; así como formas de origen volcánico.
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Elevaciones principales en Atlacomulco
Nombre Ubicación Altitud
m.s.n.m. Latitud norte Longitud oeste
Cerro Xitije sureste 3030 19º 46´ 99º 45´
Cerro Atlacomulco suroeste 2980 19º 48´ 99º 51´
Cerro La Cruz sureste 2940 19º 47´ 99º 46´
Cerro El Cielito 2930 19º 51´ 99º 48´
Cerro La Peñuela norte 2920 19º 50´ 99º 49´
Cerro El Nogal noreste 2900 19º 48´ 99º 48´
Cerro San Miguel 2860 19º 47´ 99º 45´
Cerro Tepari sureste 2830 19º 48´ 99º 50´
Cerro Lashco noroeste 2820 19º 50´ 99º 53´
Cerro Cantaxi noroeste 2810 19º 53´ 99º 54´
FUENTE: Enciclopedia de los Municipios de México, 2003.
Susceptibilidad sísmica de la zona
De acuerdo con los estudios de regionalización sísmica del Dr. Luis Esteva Maraboto (1970), el
Estado de México está situado entre dos zonas sísmicas que dividen casi a la mitad al Estado.
La parte norte, donde se localiza el área del proyecto en cuestión, está considerada como zona
penisísmica, en donde los sismos son poco frecuentes y existen focos con profundidad menor de
60 km.
Como se observa en el mapa que aparece a continuación, mismo que se tomó del Manual de Diseño de Obras Civiles (Diseño por Sismo) de la Comisión Federal de Electricidad, el área donde se localiza el municipio de Atlacomulco, se ubica en la región B, donde el riesgo sísmico es menor.
Aún así, se insiste que durante el diseño de infraestructura importante, se contemple la posibilidad de ocurrencia de un sismo de gran magnitud. Como se indicó, los datos históricos de sismicidad para el área de estudio muestran una actividad baja; sin embargo son muy recientes. Por lo mismo, debe de tomarse en cuenta que esta ausencia de sismicidad pudiera ser únicamente periódica, pues existen fallas que atraviesan la región.
En el sitio del proyecto no se han reportado movimientos telúricos con epicentro en el mismo.
- Principales fallas y fracturas.
Los rasgos estructurales en el Estado de México han sido integrados en seis sistemas (fallas y fracturas) con base en la orientación, densidad y distribución de los rasgos estructurales particulares. En el área de estudio se encuentra un sistema estructural E-W, localizado al norte de Atlacomulco, en donde destaca la falla Toxhi, con basculamiento hacia el norte. El rumbo de falla se prolonga hacia el oeste, más allá de El Oro de Hidalgo, México y Tlalpujahua, Michoacán, llegando a formar parte del graben de Cuitzeo, Michoacán. La falla de Toxhi y la de Acambay (al norte del área de estudio) forman el graben de Temascalcingo (con rasgos de reactivación; INEGI, 2001)
En el cerro Cabeza de Mujer (al suroeste del sitio de proyecto) se presentan dos fracturas. Sin embargo, conviene mencionar que en el sitio (trazo) por donde pasará el gasoducto, no se ha reportado ninguna falla o fractura.
Vulcanismo
Las erupciones volcánicas consisten esencialmente en la salida de materiales terrestres (magma) a través de un conducto o fisura en la corteza del planeta. El vulcanismo tiene en el territorio nacional una importancia muy señalada, tanto por sus grandes estratovolcanes como por sus extensos campos monogenéticos cercanos ambos a lugares de gran concentración de población o de amplia actividad económica.
Gran parte de este fenómeno se concentra en la Faja Volcánica Mexicana, que se extiende prácticamente de costa a costa alrededor del paralelo 19° N. Los volcanes de esta faja se levantan sobre territorio de los estados de Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, México, Hidalgo, Puebla, Veracruz y el Distrito Federal. Espíndola (1999), indica que son 10 los principales volcanes con actividad geológica reciente, mismos que califica de alto peligro.
Principales volcanes con actividad geológica reciente.
No. Volcán Estado o Zona
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10 Tacaná Chiapas
Existen además otros volcanes activos que no pertenecen a la Faja Volcánica Mexicana, pero que son igualmente de gran peligrosidad; tal es el caso del volcán San Martín en el estado de Veracruz, así como el Chichón y el Tacaná en el estado de Chiapas. Este último es el primer volcán de la gran cadena centroamericana de volcanes, cuya peligrosidad es bien conocida. Finalmente pueden mencionarse los volcanes asociados a la península de Baja California y los que se hallan relacionados al vulcanismo que dio origen a nuestras islas en el Pacífico: los volcanes Bárcena y Everman en las Islas Socorro y Guadalupe.
Sin embargo, el número exacto de volcanes potencialmente peligrosos varía según el autor consultado. Una lista más amplia abarcaría los volcanes Sangaguey (Nayarit), La Primavera (Jalisco), Paricutín y Jurullo (Michoacán), Xitle (Distrito Federal) y Los Humeros (Puebla-Veracruz)
Como se observa de las listas anteriores, el volcán potencialmente peligroso más cercano es el Xitle, en el Distrito Federal, ubicado unos 90 kilómetros al sureste de Atlacomulco. No obstante, en Medina (1997) se indica que la Asociación Internacional de Vulcanología y Química del Interior de la Tierra incluye dentro del catálogo de volcanes activos de México, al Volcán Campo Sierra de San Andrés, mucho más cercano al sitio de proyecto, pero a una distancia mayor a los 70 kilómetros, ya en el estado de Michoacán.
El Eje Neovolcánico también contiene miles de volcanes no activos. De hecho, en el cerro
Atlacomulco se registran dos aparatos volcánicos y otro más en el cerro Cabeza de Mujer, que
serían los volcanes no activos más cercanos al trazo de proyecto.
No existen volcanes activos cerca del sitio del proyecto. El volcán más cercano es el de Los Humeros, en el Estado de Veracruz.
- Deslizamientos
No se detectaron reportes de este tipo de fenómenos en sitios cercanos al proyecto.
DERRUMBES
Los derrumbes son movimientos del terreno contiguo a laderas por efecto de las fuerzas de gravedad. Todos los derrumbes son debidos a la fractura de materiales (rocas, suelo o detritos) cuando son sujetos a la acción de fuerzas de varios tipos, o a la pérdida de cohesión por el efecto de diversos fenómenos (Espíndola, 1990) Entre las causas externas más importantes de fractura o pérdida de cohesión se encuentran:
La pérdida de apoyo lateral a causa de la remoción de material por erosión de ríos, arroyos, lagos y mares o por construcción de caminos, excavación de canteras, canales, etc.
Vibración del terreno por temblores, explosiones, tráfico vehicular, etc.
Aumento de la carga que soporta el terreno. Esta puede ser debida a construcciones, nieve, agua, acumulación de detritos de varios tipos, etc.
Por otra parte, los factores que contribuyen a la pérdida interna de cohesión en los materiales incluyen, entre otros:
Cambios debidos al intemperismo o a reacciones químicas en los componentes del material.
Cambios en el contenido de agua y en la estructura interna del material.
Las características propias del material, tales como textura, composición y estructura, así como la geometría de su emplazamiento.
En México cada año se producen pérdidas humanas por efecto de los derrumbes, como resultado de la temporada de lluvias. El área metropolitana de la ciudad de México es una de las zonas más afectadas. Sin embargo, también se han registrado este tipo de eventos en otras partes del país como en Acapulco (Guerrero), Teziutlán (Puebla) y Tijuana (Baja California) Sin embargo, considerando que el trazo se ubica en una zona relativamente plana, se considera que la posibilidad de ocurrencia de este evento es muy baja.
INUNDACIONES
Municipios con riesgo de inundación en el Estado de México.
Aunque los desastres por inundaciones dependen en gran medida de los fenómenos meteorológicos, parte de su origen se puede encontrar en las características físicas y geológicas del terreno. De esta manera, el agua que proviene de la precipitación atmosférica es conducida al océano por arroyos, ríos, lagos y presas que constituyen la red de drenaje o red fluvial. Sin embargo, la cantidad de agua captada por la red y la rapidez con que es desalojada depende a su vez de fenómenos geológicos y fisiográficos como son la topografía (en especial la pendiente de las laderas), el tipo de suelo y subsuelo, la cubierta vegetal y el patrón de la red de drenaje, entre otros (Espíndola, 1990)
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Esencialmente, las inundaciones son causadas por fluctuaciones del ciclo hidrológico que ocasionan precipitaciones con volúmenes superiores a los que pueden ser desalojados por un sistema dado de drenaje. En las zonas costeras puede ocurrir otro tipo de inundaciones cuando existen elevaciones anómalas del nivel del mar a causa de tormentas, ciclones o tsunamis.
Para el caso particular que nos ocupa y de acuerdo con la información proporcionada por el Gobierno del Estado de México (www. edomexico.gob.mx, 2003), el municipio de Atlacomulco se sitúa en una zona con riesgo de inundación, que en el área de estudio, se puede relacionar con fluctuaciones periódicas en el nivel del río Lerma.
Edafología
La clasificación de Suelos que se emplea en este capítulo es la elaborada por la FAO-UNESCO (1970), modificada por DETENAL (INEGI, 2001)
El relieve montañoso, la presencia de varios tipos de clima, la altura sobre el nivel del mar y la existencia de lagos desecados, colocan al Estado de México en una situación geográfica compleja, lo cual ha dado como resultado una gran variedad de condiciones ambientales. Por lo tanto, los suelos son de origen aluvial, residual y lacustre.
El grado de influencia de algunos de los factores formadores de suelo es de tal magnitud que llegan a condicionar el tipo de suelo y su grado de desarrollo. Por ejemplo, sin la presencia de cenizas volcánicas no sería posible el origen y desarrollo de andosoles. En el caso de los acrisoles y luvisoles, su presencia está determinada básicamente por el clima y grado de precipitación, principalmente al suroeste del estado. El tipo de relieve también ejerce una influencia decisiva para el desarrollo de suelos como regosoles y litosoles, los cuales se derivan directamente de la roca que los subyace, y ocupan las laderas y cimas de las sierras, ubicadas fundamentalmente al suroeste y este del estado. Por el contrario, en las zonas planas sujetas a inundación se encuentran solonchaks o histosoles. Por otra parte, la existencia de rocas calizas en la porción sur dan origen a las rendzinas. Además, a todo lo anterior se tendría que agregar la interacción de los diferentes procesos pedogenéticos como son: adiciones, pérdidas o remociones, transporte, transferencia, redistribución, transformación, etc.
La clase textural dominante es media en la mayoría de los tipos de suelo y la textura fina se restringe a las áreas ocupadas por vertisoles, solonchaks y acrisoles. La textura gruesa se encuentra en pequeñas áreas aisladas dominadas por regosoles y litosoles. Desde el punto de vista de su fertilidad, salvo en el centro y norte del estado, así como en la mayor parte de la subprovincia Llanos y Sierras de Querétaro e Hidalgo, los suelos están limitados en mayor o menor grado por problemas de acidez (acrisoles, regosoles dístricos, luvisoles, etc.), salinidad (solonchaks) y retención de fósforo (andosoles) Es importante mencionar que la vocación natural de los suelos dominantes es sustentar bosques de pino-encino, característicos de la región (INEGI, 2001)
Las limitantes químicas por salinidad y sodicidad se encuentran en los lechos de antiguos vasos lacustres. Por su parte, las limitantes físicas más severas son la fase lítica (estrato rocoso a menos de 50 cm de profundidad), dúrica profunda (capa cementada de suelo conocida comúnmente como tepetate, la cual está entre 50 y 90 cm de profundidad), las fases gravosa y pedregosa (presencia de fragmentos de roca menores a 7.5 cm y mayores a 7.5 cm, respectivamente), ya sea en la superficie del suelo o dentro de los primeros 30 cm de profundidad. Sin embargo, existen áreas en que los suelos son profundos y sin limitante alguna, ubicados principalmente al centro y norte de la entidad, incluyendo el sitio donde actualmente se levanta el Parque Industrial Atlacomulnco.
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Por su parte, en los cerros cercanos al Parque Industrial Atlacomulco, el suelo predominante es el feozem lúvico de textura media. Como suelos secundarios en estas áreas se pueden encontrar andosol mólico, luvisol crómico y litosol. A su vez, en estas áreas cerriles es posible encontrar las siguientes fases físicas: lítica, lítica profunda, pedregosa y dúrica profunda. Las características de este tipo de suelos son las siguientes.
Planosol: Suelos con un horizonte lavado (E álbico) que sobreyace a un estrato de lenta permeabilidad que ocasiona una condición de drenaje deficiente (B argílico, un horizonte C arcilloso), o bien a roca o tepetate. El horizonte E, característico de zonas planas o de poca pendiente, se distingue por su textura media o gruesa (predominan los limos y arenas) y su color blanco. En los planosoles aunque domina la clase textural fina (más de 35% de arcilla), también se encuentra una textura media. Su drenaje interno va de moderadamente drenado a drenado. Buena parte de estos suelos se ocupan en agricultura de riego o de temporal, actividades que están condicionadas por el grado de desarrollo del horizonte E álbico y del espesor de la capa superficial, por lo que sus rendimientos son variables. Su susceptibilidad a la erosión va de baja a moderada. Sin embargo, hay que tomar en cuenta el proceso de lavado del horizonte E álbico, el cual con el tiempo puede quedar al descubierto, ocasionando con ello el aumento de la erosión a tal grado que más adelante puede aflorar el tepetate o la roca. El suelo Planosol mólico presenta un horizonte A mólico superficial oscuro, rico en materia orgánica y nutrientes, con saturación de bases siempre mayor de 50% y una estructura en forma de bloques; es el más fértil al uso agrícola. El suelo Planosol éutrico posee un horizonte A ócrico de color claro, pobre en materia orgánica, de un espesor delgado que generalmente presenta una estructura en forma de bloques y una saturación de bases mayor de 50%; su grado de fertilidad depende en gran medida del contenido de nutrientes (Aguilera, 1989; INEGI, 2001)
Vertisol: Suelos de origen aluvial y residual formados a partir de la intemperización de rocas ígneas y sedimentarias, generándose materiales finos arcillosos los cuales tienen la propiedad de que con las variaciones de humedad sufren expansiones y contracciones que provocan el agrietamiento y la mezcla de los componentes del suelo. Estos suelos frecuentemente son de color negro, gris o café rojizo, y se caracterizan por las grietas anchas y profundas que aparecen en la época de sequía. Estos suelos son de textura arcillosa y adhesividad y plasticidad fuerte. Son fértiles, pero presentan problemas de manejo, ya que su dureza en época de secas dificulta la labranza si no se hace con la humedad apropiada y en época de lluvias los problemas se deben a su mal drenaje, que provoca que los suelos sean muy pegajosos o la ocurrencia de inundaciones, principalmente. Su drenaje interno varía de escasamente drenado a muy escasamente drenado. Tienen por lo general, una baja susceptibilidad a la erosión. El suelo Vertisol pélico tiene un horizonte A úmbrico, de color gris oscuro a negro y debajo de este horizonte puede existir un horizonte C, una capa dúrica profunda o lítica (Aguilera, 1989; INEGI, 2001; Islas, 1990)
Litosol: Suelos de menos de 25 cm de espesor, limitados por un estrato duro y continuo (fase lítica) o por tepetate. La delgada capa que presentan se caracteriza por su clase textural media. La formación de este tipo de suelos es de origen residual. No aptos para cultivos de ningún tipo, aunque pueden destinarse al pastoreo. Son muy susceptibles a la erosión (Aguilera, 1989; INEGI, 2001)
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Foezem: Son suelos negros o pardo obscuros con una capa superficial rica en materia orgánica y nutrimientos. Se caracterizan por presentar un horizonte A mólico, suave, rico en materia orgánica (más de 1 %) y saturación de bases mayor de 50 %, por lo tanto el contenido de nutrientes (calcio, magnesio y potasio) es elevado. En general, la clase textural de los feozems es media y su drenaje interno varía de drenado a moderadamente drenado. Su susceptibilidad a la erosión es leve en zonas planas y moderada en laderas con pendientes más fuertes. Son suelos de fertilidad moderada a alta. El suelo tipo Feozem háplico tiene un horizonte A mólico, con una reacción nula al fluoruro de sodio y al ácido clorhídrico diluido y puede presentar un horizonte C o B cámbrico; es el más fértil para uso agrícola. En el suelo Feozem lúvico, debajo del horizonte A mólico presenta como característica distintiva una capa arcillosa de origen aluvial, la cual se denomina horizonte B argílico; este tipo de suelo tiene tendencia a la acidez (Aguilera, 1989; INEGI, 2001)
Andosol: Suelos derivados de la intemperización de cenizas volcánicas. Son muy ligeros (densidad de masa menor de o.85), con una alta capacidad de retención de agua y fijación de fósforo, debido al alofano (mineral amorfo) Tienen una fuerte tendencia a la acidez. Presentan una estratificación con un horizonte A y puede tener o no, un horizonte B cámbrico. En general, los andosoles son esponjosos y de textura media (contenido de arcilla y arena menor de 35 y 65 %, respectivamente), por lo cual son muy susceptibles a la erosión en grado moderado o alto y su drenaje interno va de drenado a muy drenado. Para su mejor conservación deben ser utilizados con fines forestales. El suelo Andosol mólico tiene un horizonte A mólico rico en materia orgánica y alta disponibilidad de nutrientes (saturación de bases mayor al 50 %) Esta capa se distingue por su color oscuro o negro, su estructura generalmente en