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Application to Professional Practice and Implications for Change 60

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espondamos, como punto de partida, a la pregunta qué es un concepto. El término se puede definir como la idea que concibe o forma el entendimiento, o sencillamente como lo denominan Strauss y Corbin (2002, 110), “el basamento fundamental de la teoría”. También podemos considerar los conceptos como

ideas abstractas cuyas raíces son la experiencia o el resultado de la construcción de un trabajo científico. En otro sentido es una idea que se concibe en forma de entendimiento, que tiene un nivel alto de abstracción en el mencionado plano teórico.

Los nexos entre los conceptos y las categorías son de diferentes tipos. En algunos casos se traza una línea que simboliza la relación lógica de cercanía o lejanía. En otros casos se relaciona directamente con la categoría. En tal caso se dan distintas combinaciones desde el comienzo, tal y como se ilustra en la figura 2, “Estructura formal de la teoría. Un ejemplo de percepción”. Así, el concepto es un contenido entre un símbolo –en este caso una palabra– y una idea o una concepción de la realidad. También, y siguiendo a Tommy Svensson (1998, 83), el concepto es un “medio” a través del cual se crea un sentido de la realidad. Pero así como definimos distintos niveles de teoría podemos categorizar los conceptos de tres maneras: nominales, estipulativos y operacionales.

Los conceptos nominales y sus definiciones son los más frecuentes. Es aquel que se define con la ayuda de otras palabras. Por ejemplo, el concepto democracia se puede entender literalmente como el “predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado”. Observemos que el concepto se define con ayuda de otras palabras como régimen político, donde los ciudadanos a través de sus instituciones representativas adquieren libertad y derechos públicos. Es posible que no todas las personas logren entender el concepto en ese sentido, sino por ejemplo en términos de una igualdad social y económica, en forma de una apropiada distribución de las condiciones materiales y los recursos.

Svensson (1998, 84) afirma que “los conceptos nominales son pragmáticos”. El concepto tiene por núcleo un nombre, a partir del cual se le define. Estos conceptos son aproximativos: mientras más tiempo se piensen podrá existir un mejor acuerdo sobre su significado; algo que al mismo tiempo puede llevar a la incomprensión o a un problema de comunicación.

Los conceptos estipulativos adquieren su definición a partir de un nuevo significado que se le da a un término. Svensson (1998, 84) considera que es un concepto más estricto en relación con otras preposiciones, lo que es muy frecuente en las ciencias naturales. Un ejemplo de ellos es el termino velocidad. El término lo podemos definir como una “magnitud física que expresa el espacio recorrido por un

móvil en la unidad de tiempo. Su unidad en el Sistema Internacional es el metro por segundo (m/s).” En otras palabras, es un concepto que puede estipular –convenir, concertar, acordar– lo que queremos decir con el concepto.

Los conceptos operacionales significan que se pueden definir a través de cierta bibliografía y conocimiento respecto de la realidad, lograda con observaciones y la comprensión de ciertos fenómenos. Por ejemplo, el concepto inteligencia emocional, que se entiende como “la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos”. El término fue popularizado por Daniel Goleman, en su libro Emotional Intelligence (1995). Goleman estima que la inteligencia emocional se puede organizar en cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y manejar las relaciones. Este tipo de conceptos se obtienen sin duda como resultado de una serie de test y la observación del comportamiento social de ciertos individuos.

Podemos observar que los distintos tipos de conceptos tienen diferentes niveles de abstracción y diferentes relaciones con la realidad, el facto de la fuente y sus intérpretes, o las fuentes secundarias. Así, se establece una relación entre lo que el concepto explica y lo que significa la realidad.

Ahora bien, ¿y qué es una categoría? Ésta en cambio se entiende, entre otros sentidos, como uno de los diferentes elementos de clasificación que suelen emplearse en las ciencias.

Las categorías, según Aristóteles (2007), tienen una validez lógico-lingüística, pero también ontológica en el sentido que permiten una clasificación de la realidad. Él nos habla por ejemplo de diez categorías: sustancia, cantidad, cualidad, relación, acción, pasión, lugar, tiempo, situación y hábito.

La perspectiva de este manual no deja de ser kantiana, debido a que sugiere apoyarse en la idea del uso de los conceptos como un modo de subsumir los fenómenos en función de darles un significado y cierta unidad. Si bien la propuesta original de clasificación de los conceptos es diferente. Según Immanuel Kant algunos conceptos son empíricos –tomados de la experiencia– como árbol, casa. Otros conceptos son a priori del entendimiento, es decir que no pasan por la experiencia ya que son anteriores a ésta. A estos conceptos Kant los denomina categorías. Las categorías no están tomadas de la realidad ni se pueden aplicar a las cosas en sí. Gracias a las categorías podemos pensar y/o construir juicios sobre los fenómenos;

o en otras palabras: juzgar es unificar los fenómenos mediante las categorías. A cada tipo de juicio le corresponde una categoría que viene dada por la cantidad, la calidad, la relación y la acción. Las categorías kantianas nos muestran los alcances del conocimiento humano, pero también sus límites.

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