Los conceptos de calidad y seguridad que afectan al paciente quirúrgico van unidos de manera que no puede existir el uno sin el otro.
1.4.1. Concepto.
Avedis Donavedian considera que en el manejo de un problema específico de salud, la buena calidad es “el tratamiento que es capaz de lograr el mejor equilibrio entre los beneficios de salud y sus riesgos”.
Luft y Hunt describen la calidad como “el grado en el cual los procesos de la atención médica incrementan la probabilidad de resultados deseados por los pacientes y reduce la probabilidad de resultados no deseados, de acuerdo al estado de los conocimientos médicos”. (Fernández, R, 2015).
La cirugía de por sí es una actividad de riesgo. Según la OMS en 2008 ha constituido la octava causa de muerte en EE.UU después de los accidentes de tránsito y problemas cardiovasculares.
Fernández Rosa en el libro “Gestión de la Calidad de Cuidados en Enfermería” manifiesta que se reconoce que el 50% de complicaciones son evitables y que los principios reconocidos de seguridad en quirófano se aplican de forma irregular incluso en los países más avanzados, razón por la que se pueden producir los incidentes y errores. (Fernández, R, 2015).
Transformar la actitud individualista de trabajo, centrada en el profesional y en la tecnología, en una actividad basada en el trabajo en grupo y centrada en el paciente, es un proceso lento, pero será realmente el cambio sustancial para crear la cultura de seguridad que se precisa consolidar. (Fernández, R, 2015).
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El establecimiento de una cultura de seguridad tanto para los profesionales como para los pacientes, hará que la cirugía se convierta en una actividad más segura, para lo que hay que desechar la culpabilización por el error y potenciar la mejora.
Las medidas efectivas para potenciar la seguridad, con el fin de disminuir la probabilidad de ocurrencia de incidencias y efectos adversos, son la potenciación de la actitud de equipo y su comunicación, la lucha contra la variabilidad clínica mediante la elaboración de protocolos y vías clínicas basadas en la evidencia científica, la puesta en práctica de listas de comprobación en quirófano y el análisis crítico de la morbimortalidad en sesiones para analizar los procedimientos y aprender de los errores. (Fernández, R, 2015).
1.4.2. Seguridad en el entorno del paciente en el pre quirúrgico.
1.4.2.1. Indicación médica.
Plantear una intervención quirúrgica una vez evaluado un paciente, es un acto clínico de gran relevancia y responsabilidad. La información adecuada al paciente y a la familia y la aceptación en el consentimiento firmado escrito son hechos relevantes del acto médico que aporta un factor de seguridad para el paciente y su familia.
1.4.2.2. Pruebas preoperatorias.
Las pruebas preoperatorias son importantes pero el exceso de pruebas no adecuadas no conlleva a la reducción de eventos adversos así lo menciona Fernández Rosa en el libro “Gestión de la Calidad de Cuidados en Enfermería”.
1.4.2.3. Programación quirúrgica.
La programación correcta de las intervenciones es un factor determinante a la hora de que todos los elementos necesarios estén preparados en el momento de
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la cirugía. La improvisación siempre corre en contra del paciente y de su seguridad.
1.4.2.4. Identificación del paciente.
El paciente llega al quirófano sin ningún documento en papel, y solo la pulsera permite conocer de qué paciente se trata y comprobar sus datos en el sistema especialmente en niños, ancianos o personas con deficiencias al no poder corroborar su identificación.
1.4.2.5. Riesgos personalizados.
Tener en cuenta riesgos personales como alergias y que consten en el parte quirúrgico, es condición obligatoria. La enfermera que recibe al paciente debe confirmar estos datos para evitar errores y suspensiones, y notificar si hay alguna incidencia.
1.4.2.6. Preparación.
Actualmente se dispone de protocolos donde se establecen medidas aconsejables para que el paciente vaya lo más adecuadamente preparado al quirófano y siguiendo normas de consenso internacionales de alto nivel de evidencia científica.
1.4.2.7. Ingreso.
Lo más adecuado para el paciente es ingresar lo más cercano al procedimiento, y si es posible que acuda desde su domicilio, ambiente más limpio y menos hostil.
1.4.3. Seguridad del paciente quirúrgico dentro del quirófano.
Fernández Rosa en el libro “Gestión de la Calidad de Cuidados en Enfermería” menciona que “la implantación de medidas orientadas a la adopción de buenas
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prácticas, de la medicina basada en la evidencia, la promoción de una comunicación eficaz del equipo quirúrgico, la implicación del paciente en su seguridad, así como la realización de verificaciones sistemáticas, previene los efectos adversos y reduce los errores”. (Fernández, R, 2015).
1.4.3.1. Lista de verificación o check-list.
Este check-list, promovido por la OMS es una herramienta sencilla que todos los profesionales implicados en el área quirúrgica tienen la obligación de utilizar para mejorar la seguridad en las intervenciones quirúrgicas y reducir los eventos adversos evitables.
La OMS divide la intervención en tres fases que corresponden con las etapas del paciente: entrada o Sing In (inducción anestésica), pausa quirúrgica o Time Out (periodo posterior a la inducción y antes de la incisión quirúrgica) y salida o Sing Out (periodo posterior al cierre de la herida).
1.4.3.2. Equipo y ambiente.
La excelencia científico-técnica es un hecho en nuestro medio sanitario, mientras que la excelencia en el trato y la potenciación en calidad y seguridad son un valor añadido. La comunicación y colaboración entre todos los profesionales del área quirúrgica debe ser efectiva y multidisciplinaria, no un aprendizaje individual.
1.4.3.3. Descontaminación del campo quirúrgico.
El objetivo es reducir la infección tanto superficial como profunda.
1.4.3.4. Administración profiláctica del antibiótico.
El antibiótico debe seleccionarse según tipo de cirugía y órgano, y se modifican en función de la población microbiológica. Otros factores que reducen la infección quirúrgica son la adecuada oxigenación Intraoperatoria del paciente y el
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mantenimiento de la normotermia mediante mantas de aire caliente durante y posterior a la cirugía.
1.4.3.5. Recuento de material quirúrgico.
La posibilidad de que quede abandonado un cuerpo extraño quirúrgico dentro del organismo se describe en un caso de cada 8.000 intervenciones, así lo menciona Fernández Rosa en el libro “Gestión de la Calidad de Cuidados en Enfermería”.
Los factores involucrados que se han comprobado estadísticamente son: la obesidad, el cambio de equipo y el carácter de urgencia de la cirugía. Es necesario e importante el recuento previo y al finalizar la cirugía para evitar errores.
1.4.3.6. Medicación.
Los errores en el quirófano que se producen con fármacos son por confusión de fármacos, errores en la dosis al confundir miligramos con microgramos, errores en la vía de infusión y de administración, y la administración de fármacos a pacientes reconocidos como alérgicos. La colaboración de los profesionales en la comunicación de posibles presentaciones que puedan confundirse es básico para evitar estos incidentes.
1.4.4. Seguridad en el postoperatorio del paciente.
1.4.4.1. Cuidados quirúrgicos.
El cuidado por parte de un sistema de apoyo con personal de enfermería experto, hace que se prevengan problemas o incidentes graves por mal manejo o mala indicación de dispositivos, evitando infecciones, consecuencias negativas, demoras de alta y costos asociados a hospitalizaciones innecesarias.
21 1.4.4.2. Estancia hospitalaria.
La estancia postoperatoria de un paciente debe ser la mínima necesaria para que su recuperación sea adecuada y pueda continuar sus cuidados en su domicilio. Prolongar el alta, puede conducir a fomentar mayor aparición de infección nosocomial.
1.4.5. Paciente, familia y continuidad asistencial.
Los pacientes son adultos autónomos, responsables de su preparación para la cirugía, nuestra obligación es la aportación de una correcta y completa información sobre las condiciones que se precisan para su intervención, haciendo que tanto el paciente como los familiares puedan comprenderla.
Esto reduce la gravedad de la cirugía y su trascendencia, y normaliza tanto la situación física como psicológica del paciente y su familia.