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La atención de la investigación estuvo puesta en el proceso identitario como tal, por lo que una pregunta de rigor metodológico es: ¿Qué factores intervienen en la construcción de la IO de los MM? Este interrogante lleva a realizar una distinción entre los niveles en que cada uno de estos factores han sido definidos y abonan en la construcción de la IO. Se está frente a un reto metodológico que consiste en

crear y estructurar un modelo45 de análisis que permita estudiar la construcción de

la IO de un estamento de la organización, el cual incorpore un dinamismo dialógico y sea capaz, además, de agrupar procesos colectivos de construcción. Por esto, se propone considerar (a nivel teórico) lo siguiente:

Desde el punto de vista del individuo (para el estudio de caso, los MM), existen una serie de fuerzas internas, o dinamismos de orden psicológico que configuran

45 Siguiendo a Walliser (2002), el término modelo tiene una aplicación propia en muchas de las disciplinas, como son la física teórica, las ingenierías, la economía, las ciencias políticas, entre otras. En términos generales, se puede considerar un modelo como una simplificación de la realidad, en la cual se pueden distinguir tres funciones: (1) La formalización de los modelos valoriza su papel explicativo, combinando una función figurativa y demostrativa de los enunciados, cualquiera sea su nivel de abstracción y su estado de deducción. (2) La validación de los modelos evidencia su carácter ideal, el cual combina aproximaciones de las hipótesis y solidez de las conclusiones, ya sean probadas por proyección sobre los hechos o por inducción a partir de los datos. (3) La utilización de los modelos pone de manifiesto su aspecto contractual, que combina irrealismo de las condiciones y simulación de las consecuencias, ya sean movilizadas con fines argumentativos o más operacionales. En este sentido y para los objetivos de esta investigación, “un modelo posee un poder explicativo si permite deducir de “leyes” genéricas aplicadas a “contextos” específicos ciertas “propiedades” específicas del sistema estudiado” (Walliser, 2002, p. 41).

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una identidad, una manera de estar en el mundo (Parkinson, 2003). Estas fuerzas son:

La seguridad psicológica: Se manifiesta en el deseo de ser amado; esto no sólo se refiere a un nivel afectivo, sino a una seguridad a todo nivel, que implica en última instancia el enfrentar la vida sin el miedo paralizante de perderla. El estar bien de salud, tener los bienes materiales necesarios para vivir, la estabilidad laboral, etc., son ejemplos de ello.

La necesidad de significación: Es la necesidad de dar sentido y orientación a la propia existencia y de encontrar una recta valoración de ella. Es la necesidad de amar que se expresa como una tendencia a desplegarse, a realizarse como ser humano. Realizar labores de impacto, ascender laboralmente, buscar una mejor calidad de vida, son algunos ejemplos.

La propuesta plantea una perspectiva psicodinámica emergente de la IO. En este sentido, se estudia la IO no sólo para comprender procesos sociales, tales como la identificación, sino para entender cómo se satisfacen las necesidades psicológicas y emocionales. El modelo propicia el conocimiento de los recursos que los individuos están utilizando para satisfacer tales necesidades psicológicas (Harquail y King, 2010).

Por otro lado, y desde el punto de vista de la organización, hay aspectos que permanecen y otros que cambian. Las normas, los procesos de control, el mismo código laboral, tendrán una tendencia a permanecer en el tiempo. Por el contrario,

otros aspectos —muchos de ellos propiciados por el mercado o por las mismas

estrategias internas— tenderán a cambiar. Ejemplo de ello son las políticas, el personal, la misma ejecución de la estrategia, etc. El dinamismo que se está buscando presentar es la realidad del cambio. Para que algo cambie, debe de existir algo que permanezca en el entendido que es necesario un referente inmóvil que permita afirmar que dicho cambio aconteció. En otras palabras, concebir a la organización representada por sus directivos desde las dimensiones temporales

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de permanencia y cambio, es subrayar que el análisis de la construcción de una IO es dinámico, a la vez que toma postura al alejarse de una visión esencialista de la IO.

Si se relaciona lo dicho con la configuración identitaria propuesta por Dubar

(2002a), las dimensiones de seguridad y permanencia conforman el eje relacional,

y las de significación y cambio el eje temporal. De esta manera, cada uno de estos

aspectos, tanto a nivel individual (seguridad y significación) como organizacional (permanencia y cambio), se entrecruzan mutua y constantemente. Hay que aclarar que el modelo que se presenta busca ser dinámico y que integre en la medida los componentes que hacen parte de la construcción de la IO de una compañía. Así, se quiere delimitar dichas interacciones presentando algunos aspectos generales que luego serán acotados a partir del trabajo de campo, pero sobre todo, del sentido que los actores le den a sus relaciones.

Se entiende que la identidad del individuo se estructura, de forma latente y constante, junto con la identidad personal y profesional. Las identidades

individuales y organizacionales incluyen múltiples aspectos, a veces

conceptualizados como subidentidades (Ashforth, 2001), o múltiples identidades (Thoits y Virshup, 1997; Ashforth y Johnson, 2001). En este orden de ideas, un individuo puede tener múltiples identidades personales y sociales a la vez, siendo a la vez padre, hijo, ingeniero, extrovertido, estudioso, malicioso, etc.

Para Markus y Wurf (1987), estos enfoques no son necesariamente incompatibles. Al hablar de identidad individual, estos enfoques se activan en una situación social concreta. Estos autores reconocen la identidad como una combinación de aspectos en lugar de una totalidad integral, es decir, lo individual incluye autoconcepciones de uno mismo, vinculadas a las circunstancias sociales en donde se circunscriben. Así, la identidad del individuo se compone de las características personales como de las categorías sociales (Tajfel y Turner, 1986; Deaux, 1993; Graafsma, Bosma, Grotevant y De Levita, 1994). De este modo, aspectos interdependientes de la identidad personal se pueden integrar a los

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aspectos de la IO, mientras que otros pueden ser diferenciados o excluidos (Kreiner, Hollensensbe y Sheep, 2006b).

Si bien la investigación se centró en la IO, esta se construye en un diálogo con los MM, de ahí que sea necesario tener en cuenta aspectos que intervienen de manera personal en los MM en dicho proceso de construcción. Lo latente hace referencia a que no se puede dividir lo personal de lo profesional. Tal división se hace por cuestiones metodológicas, en el entendido de que dicha diferenciación permitió explicar qué aspectos tanto de lo personal como de lo profesional entran en relación con la IO.

El individuo buscará saciar sus necesidades de seguridad y significación, y para ello encontrará en la organización aspectos tanto permanentes como variantes

que lo ayuden a cumplir con tal objetivo, enmarcados en un contexto temporal-

biográfico46 (¿quién soy para los otros?) y relacional-espacial (¿quién soy para

mí?) específicos.

El objetivo no es, sin embargo, dar un sentido único a los MM a partir de analizar el proceso de construcción identitaria. Mills (1970) les pide a los científicos sociales que permitan un análisis de los aspectos de la vida contemporánea, que ayuden a los individuos a ser más conscientes de la conexión entre "los patrones de sus propias vidas y el curso de la historia del mundo" (p. 9). Se necesita esa asistencia porque los individuos normalmente no definen los problemas que tienen

que soportar en términos de cambio histórico y la contradicción institucional. El

autor quiere "entender lo que está pasando en el mundo, y para entender lo que está sucediendo en sí mismos en los puntos de la intersección entre la biografía y la historia dentro de la sociedad" (1970, p. 14). Y es que la identidad es la continuidad en el tiempo y en el espacio de la autointerpretación reflexiva del actor (Giddens, 1991).

46 Si bien los referentes de la identidad, rasgos y competencias organizativas son inherentemente ambiguas y susceptibles de cambiar con el tiempo, este nivel de ambigüedad puede ser tolerado dentro de las referencias al discurso organizacional (Czarniawska, 1997a).

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El imaginario permite construir al individuo quién soy realmente en el pasado,

presente y futuro, entonces es traído al ahora dándole forma a través de las narrativas (Alvesson, Ashcraft y Thomas, 2008; Sveningsson y Alvesson, 2003) (Taylor, 1989). Es decir, el imaginario no es simplemente una invención personal, se promulgó a través de aspectos sociales e instituciones que reflejan relevancias locales y relaciones de poder (Holstein y Gubrium, 2000).

A los dos ejes contextuales expuestos líneas arriba (temporal-biográfico y ralacional-temporal), se les suma el eje cultural en forma referencial, en el entendido de que los aspectos regionales-culturales también intervienen en el proceso (se puntualiza el hecho de que el tema cultural se tomó de esta manera, ya que un análisis tan sólo de este aspecto puede convertirse en una tesis doctoral en sí misma).

Alvesson y Berg (1992) afirman que es necesario entender los niveles de análisis del objeto que se va a estudiar dentro del ámbito cultural, porque: (1) Evita la confusión en los niveles de análisis. Un asunto es hablar de la cultura a nivel individual y otro a nivel organizacional, por ejemplo. (2) Evita la confusión de

equiparar las características de la cultura administrativa (management) con la

cultura organizacional, en tanto se ignore la posibilidad de que existan diversas culturas en la organización en los diversos niveles de análisis. Y (3) Poder diferenciar los objetivos en cada nivel. Esto posibilita la aplicación de propuestas teóricas en cada uno de ellos.

Para esta investigación se consideró que hay dos niveles: lo individual (Identidad personal de los MM) y lo grupal (Identidad organizacional de los MM y la Identidad

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profesional de los MM)47. Estos mismos autores (Alvesson y Berg, 1992) proponen

los siguientes niveles de cultura48:

1. Cultura en las sociedades y naciones. Se considera el fenómeno cultural a un nivel macro. Se busca incluir la historia en profundidad, las creencias religiosas y culturales dentro del análisis de las organizaciones. Otro objetivo en este nivel es considerar cómo lo social, lo cultural y lo económico influyen en la sociedad y, por ende, en las organizaciones. 2. Culturas regionales y locales. Se considera el territorio, la jurisdicción

administrativa, el comercio y lo étnico. Se entiende que se puede diferenciar una región particular, distrito o ciudad, ya que interactúan dentro de una misma área geográfica.

3. Las culturas de las industrias o sectores sociales. Se considera que las industrias tiene una perspectiva de cultura particular y diferenciada.

4. Cultura organizacional y corporativa. En este nivel se considera que la cultura es un conjunto, un fenómeno colectivo. Se entienden las características de la organización como un todo, de ahí que se le etiquete con una o más particularidades. En este nivel se suelen usar los conceptos de cultura administrativa o cultura del negocio.

5. Subculturas funcionales a nivel organizativo. En este nivel se encuentran la

cultura administrativa (management), en donde se entiende que el sistema

cultural afecta la orientación del negocio corporativo. Las ideas, creencias y valores de los directivos caracterizan el comportamiento de la organización. La cultura empresarial es usada también para describir la cultura administrativa.

47 Whetten (2006) afirma que estos modelos en donde se relaciona lo individual y lo organizacional, como los de Selznick (1957) y los de Czarniawska (1997b), son esfuerzos para demostrar los papeles a nivel individual y organizacional que cumple el actor en relación con su responsabilidad social y con las necesidades de autogobierno que requiere.

48 En el capítulo dedicado al análisis de la información, se especificará cómo se encaró este eje referencial dedicado a la cultura.

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6. Grupos sociales en la organización. Esta categoría de análisis se basa en las características culturales de los grupos sociales, más que en el cumplimiento de las funciones.

7. Culturas profesionales. Describe cómo diversos grupos ocupacionales piensan, actúan y funcionan. La profesión no se limita al marco de una organización dada, sino que va más allá de sus límites. El factor decisivo son las ideas y la experiencia de lo que son los valores y las formas de comprensión. Los objetivos son compartidos y los individuos se identifican con ellos.

Así pues, se presenta un modelo metodológico inacabado, el cual permitió considerar las variables y factores que intervinieron en el proceso de construcción identitario. En este sentido, cada uno de los dos ejes (relacional y temporal) fue analizado tanto para los MM como para la organización en cada una de sus dimensiones (siendo el eje cultural transversal al proceso); a la vez que se tuvo que identificar aquellos aspectos que propician seguridad y significación a los MM, como aquellos aspectos permanentes y cambiantes de la organización. Lo anterior se plasma en la siguiente gráfica.

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Gráfica 3: Modelo de análisis metodológico: aspectos constituyentes de la

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