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Areas Not Considered In The ABB Study and Additional Recommendations

For the Public Service Commission of the District of Columbia Submitted September 26,

A.3.7 Areas Not Considered In The ABB Study and Additional Recommendations

El exceso de los actos escandalosos file preciso para que la impureza de Santa se lavara y se convirtiese, finalmente, en un ejemplo de sufrimiento a traves de la enfermedad. La degradation corporal de Santa, que llega a lo monstruoso, es la met&fora del espiritu de los tiempos modemos: angustia y vaclo existencial:

despuds de que la echaron de todas partes; llena de dolores y de pobreza; medio borracha; sus ojos opacos; su esplendido cuerpo donde no anguloso, hinchado, convertida en ruina, en despojo y en harapo (288).

Precio espantoso que habria que pagar para que el terror inherente a la mancha-castigo se transformase en miedo de no am ar lo bastante y se disociase del temor al sufrimiento y al fracaso; en una palabra, para que el tem or de la muerte espiritual se desvinculase del temor

de la muerte flsica” 114;

Pero la muerte es la invencible, la superior a todo lo malo y a todo lo bueno; la muerte pulveriza a los individuos mas fuertes y los proyectos mas cuidados; y era la muerte la que aparecla en el preciso momento en que Hipolito principiaba la idol&trica cura de Santa. Sus energias para luchar y esperar evaporabanse, doblaba las manos... jTodo en balde! Santa, que se durmiera creyendo que la llevaba a la salud y a la vida, habia traspuesto ya el postrimero dintel augusto [...] El sufrimiento, el amor y la muerte hablanle purificado a Santa -conforme al criterio del ciego-...(323)

La limpieza de la inmoralidad est£ marcada por el sufrimiento y el dolor, imagenes que

presentan a la m ujer en el origen de su existencia. Los excesos corporales con su cambio

hacia el sufrimiento y el castigo explican de antemano las caracteristicas propias de lo vedado, porque aunque el tabu es advertencia a la sancion, en la advertencia de lo prohibido se cifra anticipadamente la idea de condena.

Transgredir la advertencia de abstenerse del placer va mucho mas alia que un juicio de valor negativo, m&s que un simple “eso no se debe hacer”, “eso no debe ser” va

implicita, pues, la sentencia y el pago de la trasgresidn: la muerte. “Eso es el tabu: el presentimiento anticipado del castigo en la misma prohibicidn; en ese terror anticipado, preventivo, el poder de lo vedado es un poder mortal” 115. A trav6s del sufrimiento corporal

y el dolor existencial se aniquila el ser humano y en esa anticipacion de la muerte encuentra

inscrita la posibilidad de pureza inicial:

... d icen q u e lo s m uertos, reposan en calnta que no h a y su frim ien to s en la o tra m ansion....

que Santa (cantaba) sin descanso, obsesionada ya por la muerte, creyendo a pie juntillas en lagarantia de los versos sepulcrales

que s i e l cuerpo m uere, ja m d s m uere e l alm a, y ella es la que te am a con c ie g a p a sid n ...

[...] si el alma de ella, la que “jam&s moria”, era la que anhelaba que Hipolito se diera prisa a rescatarla, o si Hip61ito no la rescataba porque ya el alma de Santa obrase en su poder y 61 mantuvi6rase custodiando el sagrado deposito. (292. Cursivas en el original.)

M atar lo fisico, lavar lo etico es el propdsito fundamental de enunciado de exclusion

corporal, prerrogativa de lo impuro en Santa. La enfermedad la aleja de la concupiscencia; en el sentido medico ella se encuentra desahuciada, pero en el sentido anagdgico salvada.

Con su incurable enfermedad purga y purifica lo plenamente moral, de tal modo que la muerte, la pulcritud, la nitidez del orden, la gulan a la tersura de la integridad espiritual.

La transicidn hacia su total deshonra estd completa, el alcoholismo y el cancer cierran el clrculo de conversion corporal de lo voluptuoso y lascivo en lo mortificado y

honesto; de esa manera la muerte la deviielve a la tierra “infinita madre amantisima”,

verdadero principio de incorporation del cuerpo a la naturaleza y el alma a la redencion. La

muerte se constituye en la via que separa esta vida de aquella infinita y absoluta libertad:

Y sucedio una vez, cuando Hipolito ya no tenia nada que dar a Santa -n i lagrimas, porque se las habia dado todas- que de tanto releer en alta voz el nombre tallado en la piedra: j Santa...! jSanta...!, vinole a los labios, naturalmente, una oration: y oraciones si que no se las habia dado nunca. Pero ^podria rezarle...? Siendo 61 lo que era y ella lo que habia sido, ^valdria su rezo... ?

De rodillas junto al sepulcro, resisdase a orar... ^Qu6 era ella y 61...? jAh!, ahora si que veia, veia lo que eran: jella, una prostituta, 61 un depravado y un miserable! Sobre ella habianse cebado los hombres y las concupiscencias, hallabase manchada con todos los acoplamientos reprobados y con todas las genituras fraudulentas; habia gustado todas las prohibiciones y todo lo vedado, inducido al delito, sido causa de llantos y de infidelidades ajenas... El no andaba mejor librado y los dos habian vivido en todos los lodos y en todas las negruras, fuera del deber y de la moral, jdespreciados y despreciables!

S61o les quedaba Dios. jDios queda siempre! Dios recibe entre sus divinos brazos misericordiosos a los humildes, a los desgraciados a los que apestan y manchan, a la teoria incontable e infinita de los que padecen hambre y sed de perddn... jA Dios se asciende por el amor o por el sufrimiento! (326, 327)