Chapter 6 Conclusion for the study 104
6.5 Areas for future research 106
Durante las tres últimas décadas, el mercado laboral del país se enfrentó a diferentes fases del ciclo económico. En ese marco, y bajo la influencia de diferentes factores culturales, sociales e institucionales, se detectan marcadas tendencias de los indicadores relevantes para el estudio del mercado laboral:
i. La evolución de la población inactiva (PI) masculina prácticamente se mantiene, mientras la PI femenina disminuye considerablemente debido a la reducción de la participación de las mujeres entre las amas de casa. Este pasaje se da con independencia del ciclo económico. En cambio, la inactividad de los estudiantes muestra una relación inversa con la evolución del PIB, más acentuada en el caso de los varones.
ii. El aumento de la PEA liderado por la fuerza de trabajo femenina y a partir de fines de los 90 en forma más pronunciada en el interior del país. El perfil educativo de la PEA mejoró sustancialmente, en particular para las mujeres
iii. La tasa más alta de ocupación en todo el período corresponde al mayor nivel educativo.
iv. La tasa de desempleo tuvo una importante expansión en los años noventa hasta la crisis de 2002, para luego descender, afectando en mayor medida a las mujeres y los jóvenes. Considerando el desempleo por niveles educativos, es mayor entre los que tienen secundaria incompleta, seguidos por primaria completa.
El análisis acerca de las decisiones de participación de hombres y mujeres muestra que la probabilidad de participar en el tramo de edad de 24-54 años:
i. Se ve impulsada por las variables del hogar; la proporción de desocupados, la jefatura y la proporción de perceptores de ingreso en el hogar tienen una incidencia positiva en la probabilidad de participar. Las tres variables tienen una incidencia mayor en el caso de mujeres; la proporción de desocupados en el hogar incide en aumento de la probabilidad de participación, lo que permite verificar la hipótesis del trabajador añadido para este grupo de la población.
ii. Los coeficientes de las variables que identifican las distintas generaciones (cohortes) señalan que la probabilidad de participación es mayor en las generaciones de mujeres más jóvenes. Este comportamiento no se verifica en el caso de los hombres, por lo que no parecen haberse registrado cambios intergeneracionales en la probabilidad de participación masculina.
iii. La región de residencia y los años de educación también aumentan la probabilidad de participar en el mercado de trabajo en particular para las mujeres; el estado civil evidencia un efecto distinto por sexo; el hecho de estar casadas disminuye la probabilidad de participar de las mujeres y aumenta la de los hombres; la acumulación de capital humano, medido a través de los años de educación, tiene una importancia significativa y positiva en la decisión participar en el mercado de trabajo, y es mayor entre las mujeres.
iv. Las fuerzas inhibidoras de la participación son fundamentalmente la presencia de hijos en el hogar, el ingreso per cápita del hogar y la asistencia a centros educativos, y se comportan de manera diferencial por sexo: la influencia de los hijos incide de forma negativa y decreciente con la edad en la participación femenina y no tiene incidencia significativa en el caso masculino; la asistencia a
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centros de educación refleja, por un lado, que el tiempo destinado a la formación compite con el dedicado al trabajo remunerado y al ocio; los hombres de este tramo etario prácticamente no asisten a un centro educativo.
La estimación de la elasticidad no compensada de la oferta laboral para hombres y mujeres en la edad principal se realizó en base a MCO. Los resultados de las estimaciones revelan que:
i. La elasticidad de la oferta laboral femenina al ingreso propio se ubica en promedio en 0,29 cuando se controla por la presencia de hijos por tramos de edad; cuando no se incluye esa variable, el valor de la elasticidad es algo menor en promedio, si bien solo a partir de 2003 las diferencias pasan a ser significativas. Las variables que identifican la presencia de hijos en el hogar resultan significativas, negativas y decrecientes con la edad de los hijos para las mujeres. ii. La elasticidad al ingreso propio de los hombres es menor que en el caso de las
mujeres y no presenta diferencias significativas cuando se estiman con y sin hijos por tramos de edad; en el primer caso presentan coeficientes positivos.
iii. Las estimaciones muestran una elasticidad negativa y de menor magnitud al ingreso total del hogar que la observada en el análisis de la sensibilidad al ingreso laboral propio. La respuesta de la oferta ante variaciones en el ingreso no laboral es similar entre hombres y mujeres.
iv. La evolución verificada es consistente con la mayor participación femenina y con la leve disminución de la participación masculina en el mercado laboral.
v. En términos de políticas públicas estas constataciones ponen de relieve la necesidad de atender esta evolución por sus implicancias para el desempleo y las desigualdades de ingresos, basadas en factores de segregación laboral de género que se pueden ver alentados por las características de la demanda laboral.
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