4.5 Joint Technology Initiatives
4.5.3 ARTEMIS (Embedded Computing Systems) and ENIAC (Nanoelectronics) Joint
A principios de 1937, el servicio de Prensa y Propaganda de FET y de las JONS, dirigido por Vicente Cadenas, estableció dos centros de operaciones: uno situado en San Sebastián, ciudad estratégica por su cercanía con la frontera y desde la cual se pusieron en marcha las influyentes revistas Fotos y Vértice; otro, en Salamanca, ciudad en la que en torno al Cuartel General de Franco se habían concentrado las fuerzas políticas que apoyaron la sublevación militar contra la República. La Oficina de Prensa y Propaganda de Salamanca tuvo la categoría de Jefatura Nacional y a ella pronto se incorporaron las mujeres de Falange en calidad de mecanógrafas o de traductoras (Delgado Bueno, 2009).
Por lo que respecta a la SF, consciente de que se abría una nueva etapa para el partido y de que era necesario recabar el apoyo de las mujeres y organizar su participación en la contienda, convocó en enero de 1937 una asamblea que, a imitación de las reuniones masculinas, se denominó Consejo Nacional. En esta primera reunión, organizada por Pilar Primo de Rivera y Dionisio Ridruejo —quien pudo asesorarle en su ceremonial y estética (Ridruejo, 2007: 188)—, la organización comenzó a definir su núcleo ideológico y simbólico y a establecer una estructura organizativa centralizada y jerárquica (Richmond, 2004). Siguiendo el modelo alemán de la NS-Frauenschaft, se crearon los departamentos de Administración, Auxilio de Invierno, Juventudes, Enfermeras y Prensa y Propaganda. Al frente de esta última Secretaría Nacional se puso a Clara Stauffer, que también trabajaba Salamanca expandiendo el Auxilio de Invierno, poco después denominado Auxilio Social. Al año siguiente, la dirección correría a cargo de Marichu de la Mora, mientras que Stauffer estaría a su servicio como Auxiliar Central de Prensa y Propaganda, puesto en el que se mantendría hasta 1940. El resto de mujeres que estuvieron al frente de la propaganda femenina durante periodo aquí estudiado fueron Mercedes Werner y Elvira de Lara (Suárez Fernández, 1993: 74 y 97; Delgado Bueno, 2009: 89). En un primer momento, las actividades de la Regiduría de Prensa y Propaganda se dirigieron desde Salamanca y, junto con el autoproclamado gobierno, su oficina se trasladó posteriormente a Burgos en febrero de 1938 para asentarse definitivamente en Madrid en septiembre de 1939 (Gallego, 1983: 52).
De acuerdo con el estudio de Delgado Bueno (2009), Stauffer fue la única mujer que, en el ámbito de la SF, realizó propaganda durante el año 1937. Esta consistió en una serie de charlas radiadas que posteriormente eran reproducidas en la prensa local, fundamentalmente en El Adelanto de Salamanca. Lo significativo de estas primeras intervenciones es que, como señala la misma autora, su contenido y tono se asimilaba a las prédicas del por aquel entonces jefe del partido, Manuel Hedilla, en torno a la
redención del obrero y la clase trabajadora. Como muestra, la autora cita la charla que dio Stauffer el 24 de marzo de 1937:
Mujer trabajadora española. Falange se dirige hoy a ti desde esta emisora. La Sección Femenina de Falange Española y de las JONS te invita una vez más a entrar en sus filas. […] Nosotras, en Falange, queremos inculcar a la obrera joven y española la aspiración de elegir una profesión, en la que pueda actuar con éxito legítimo. Nuestro máximo esfuerzo estará dedicado a ti, obrera (El Adelanto, 25/3/1937, en Delgado Bueno, 2009: 197).
Significativamente, las charlas radiadas de Stauffer cesaron con la caída de Hedilla y la unificación y no se reanudaron hasta noviembre de 1937, con un tono bastante diferente al citado. Es decir, apelando a las mujeres no ya como sujetos activos en la construcción nacional (trabajadoras), sino en términos simbólicos, a partir de una abstracción de las virtudes femeninas: “Nosotras, las mujeres de Falange, sentimos en nuestros corazones. […] Nosotras somos la juventud, nosotras somos la vida, y nosotras, al lado de nuestros camaradas, somos la historia” (El Adelanto, 10/11/1937, en Delgado Bueno, 2009: 198).
Puesto que no existen estudios globales sobre la propaganda de la SF durante la Guerra Civil —la investigación de Delgado Bueno (2009) está dedicada parcialmente a su Regiduría de Prensa y Propaganda, al igual que el trabajo de Blasco Herranz (1999) referido en el capítulo anterior—, es difícil evaluar el carácter excepcional o representativo del primer fragmento. No obstante, nos parece relevante traerlo a colación ya que invita a repensar el discurso de género de la organización de forma compleja, en relación a los reajustes ideológicos y concesiones políticas que Falange realizó durante el periodo e incluso atendiendo al medio de difusión. Igualmente da cuenta de las crecientes contradicciones —en buena medida derivadas de los equilibrios por mantenerse en el poder— en las que incurrió la organización en temas clave como el trabajo o la educación femenina.
Stauffer también fue responsable de la arquitectura propagandística de la organización y la figura que actuaba de enlace entre la oficina de propaganda falangista y la SF. Se encargó de organizar la propaganda en provincias de acuerdo con la jerarquía vertical propia de FET y de las JONS, lo que garantizaba un rígido control de los contenidos. En la primera circular que envió a las delegadas provinciales señalaba que cualquier artículo de propaganda femenina debía pasar por una doble censura, la provincial y la central. Sobre la necesidad de la propaganda femenina, Stauffer escribía:
Nuestra ideología sola no podría conquistar España. Ideas malas han triunfado e ideas buenas se han hundido. La ideología triunfa o fracasa a la larga según es su propaganda. Por eso la necesita como fuerza. Propaganda en nosotros es
exclusivamente una exteriorización del ideal nacional-sindicalista; este va de dentro a fuera, es el retrato de una gran verdad, y para que ésta sea bien conocida, hay que llevársela a la gente (“Circular núm. 1 de la Auxiliar Central de Prensa y Propaganda”, en BOM, 1/3/1938, núm. 15, p. 187).
En esta primera circular se sentaba un primer esquema organizativo de la Regiduría de Prensa y Propaganda, a través de diferentes negociados con redes en todas las provincias. Además, junto con la censura, se señalaban las siguientes funciones para el departamento recién creado: servir de enlace con el servicio general de Prensa y Propaganda; elaborar ficheros provinciales con periodistas y redactoras para establecer un cuadro de colaboradoras; poner en marcha las primeras publicaciones falangistas femeninas: la revista Y y la hoja femenina Mujeres nacional- sindicalistas y el Boletín de la Sección Femenina; organizar una biblioteca femenina; difundir la propaganda femenina a través de la radio, la prensa escrita, el cartelismo y discursos y conferencias; y, por último, gestionar un archivo de cara a la creación de un Museo de la Sección Femenina (ibídem).
Esta primera organización de los servicios de prensa y propaganda quedó recogida en el organigrama que se publicó en Y. Tras diferentes remodelaciones internas, en 1940 la Regiduría de Prensa y Propaganda de la organización se subdividió en diferentes departamentos: Prensa, Archivo y Censura, Propaganda, Radio y Cine, siendo este el esquema que prevaleció durante el periodo aquí estudiado (“Resumen general del servicio de Prensa y Propaganda”, 1941, AGA, Cultura: 3/51.41, Caja 629).
No obstante, la organización siempre atravesó serias dificultades económicas y estas fueron un obstáculo para desplegar con eficacia la ambiciosa maquinaria propagandística diseñada sobre el papel. En un balance publicado en 1953, la SF señalaba cómo sus gastos en esta partida siempre estuvieron supeditados al desarrollo de otras labores e invitaba a leer el desarrollo de su actividad propagandística en función de su escasez presupuestaria:
Pero antes debe consignarse algo que caracteriza y dificulta a la vez la labor de este Servicio, y es la escasez de medios económicos a él destinados. Pese, en efecto, al interés que hoy día, en todos los terrenos, desde el ideológico hasta el comercial, tiene indiscutiblemente la propaganda, la Sección Femenina no se resigna a gastar en ella fondos que aún son siempre pocos para la inmensa tarea formativa, cultural, y social que realizan sus restantes Servicios. Los hechos, la realidad práctica de sus actividades absorben todo el esfuerzo y las posibilidades económicas de la Sección Femenina, dejando limitado el presupuesto de propaganda al estricto mínimo indispensable. Es conveniente señalar aquí esta característica, al explicar la marcha y orientación de los Servicios de Prensa y Propaganda en la Sección Femenina (La Sección Femenina. Historia y organización, 1952: 147-148).
Pese a que la organización privilegió otras áreas de actuación, su labor propagandística no fue nada desdeñable durante el periodo aquí estudiado, y abarcó los siguientes ámbitos: la publicación y difusión de boletines, pasquines y revistas dirigidas a la mujer nacional-sindicalista, las emisiones radiofónicas y las producciones cinematográficas.
Sin duda, el ámbito más productivo, y el más estudiado, como vimos en capítulo anterior, fue la comunicación impresa. Además de folletos divulgativos sobre asuntos sanitarios, religiosos y políticos y boletines de la propia organización, la SF editó diversas revistas: Consigna, el órgano de difusión dedicado al Magisterio que se publicó hasta 1977; Y, de regularidad mensual y publicada desde 1938 hasta 1946; y Medina, semanal y vigente desde 1941 hasta 1945. El origen de Y había sido el deseo de Pilar Primo de Rivera de crear un paralelo con Vértice y mantuvo, en general, la calidad crítica de esta última, con colaboradores muy conocidos como Eugenio d’Ors, Luis Rosales, Dionisio Ridruejo, Concha Espina y Carmen de Icaza (Richmond, 2004: 89). La publicación abordaba cuestiones relativas a la política internacional, difundía el ideario falangista y también incluía secciones específicamente femeninas como decoración, moda, alta sociedad o un consultorio. Frente a la sobriedad de Y, Medina habría tenido una estética más desenfadada, ajustada a unos contenidos relacionados con la moda, el cine o el hogar.
La radio en aquella época era un medio indudablemente importante para la difusión propagandística, especialmente durante la Guerra Civil. Así, Radio Nacional de España nació en enero de 1937 como consecuencia de la necesidad del bando franquista de disponer de un aparato suficientemente capaz para hacer frente a las emisiones del bando republicano y presentar un frente radiofónico único (Gil y Gómez, 2010). Desde los primeros momentos del conflicto, también las instituciones femeninas como el Auxilio Social y la SF emplearon este medio de comunicación en su actividad propagandística (Molinero, 2005: 165-191). Unas convicciones que la SF ya había señalado en la primera circular de la Regiduría de Prensa y Propaganda: “uno de los medios más eficaces en la propagación de nuestro ideal es la radio. Por lo tanto, dedicaréis vuestro mayor interés a ésta, organizando charlas periódicas a horas determinadas” (“Circular núm. 1 de la Auxiliar Central de Prensa y Propaganda”, en BOM, 1/3/1938, núm. 15, p. 187). El resultado de este empeño fue, sin embargo, escaso durante la Guerra Civil y se limitó a la emisión de algunas conferencias breves y aisladas en las que se insistía en dos aspectos: la petición de ayuda y colaboración a las mujeres en tareas auxiliares para heridos (Gil y Gómez, 2010) y la captación de nuevas afiliadas instándoles a contribuir con su trabajo al “resurgir nacional”, presentado como imperativo, y colmar así su “feminidad” (Del Rincón, 1982).
Desde 1941, la SF contó con el espacio radiofónico semanal Hora Femenina que incluía consignas y frases de José Antonio Primo de Rivera, informaciones sobre las actividades de la organización, cuestiones sobre el folclore español, así como apuntes de moda y consejos a la mujer (Gil y Gómez, 2010). Estos programas suponían la traslación del formato de magazine impreso dirigido a mujeres y su estructura sería similar a la de otras emisiones que la SF pondría en marcha en la década de los 50, como el programa radiofónico Ventanal (Gómez Cuesta, 2000)47. Significativamente, como han mostrado Fátima Gil y Salvador Gómez (2010), la feminización de los contenidos se enmarcaba en una política comunicativa con un marcado sesgo discriminatorio desde el punto de vista de género. El informe “Cómo influye en la información de los españoles, la Prensa y la Radio”, elaborado en 1944 por La Gaceta de Prensa Española editada por la Delegación Nacional de Prensa, señalaba que “a la ingenua afectividad femenina” no le importaban prácticamente nada las noticias de carácter político, militar, económicas ni, en general, todas aquellas dotadas “de un carácter trascendente”. Antes, se afirmaba que “la mujer tiene reacciones primitivas, igual que los pobres (sector de menor desarrollo intelectual)”.
En definitiva, pese a que no exista ningún trabajo global que se haya centrado específicamente en la Regiduría de Prensa y Propaganda de la SF, las puntuales informaciones aportadas por los diferentes estudios permiten apreciar que, durante la guerra y la posguerra, la SF —de modo similar a la rama masculina del partido— logró articular una estructura mediática que, de forma autónoma o dependiente de organismos oficiales, abarcaba todos los ámbitos comunicativos. Desde un punto de vista discursivo, convergerían dos líneas temáticas: la captación de afiliadas, fundamentalmente durante la Guerra Civil, y la propaganda del ideario falangista y la difusión de contenidos específicamente femeninos en los que el culto a la domesticidad convivía con la voluntad manifiesta de elevar el nivel espiritual y cultural de la mujer.