5.3.4.1
Segmentación y análisis videográfico
A continuación, procederemos al análisis de “Bagdad”. Este nombre hace referencia a un club de striptease de Barcelona.
Durante esta primera parte, sin canción pero no sin música, se nos presenta el espacio y al personaje: Rosalía, con una peluca rubia y enfundada en un mono de látex rojo, baila en una barra mientras diferentes hombres la miran. Tras esto, vemos como la protagonista esta al lado de la barra, hablando por teléfono o mandando una nota de voz muy enfadada. A continuación, caminando rápido y enfadada va al baño, y cierra la puerta de un portazo, tira el móvil al suelo, se sienta en el wáter y una lágrima, que vemos en un plano detalle, comienza a resbalar por su mejilla. En el momento que esta cae al suelo, comienza la canción.
En este fragmento, se nos presenta un espacio que, pese a estar iluminado por luces artificiales rojas, amarillas y azules que parpadean, es bastante oscuro. El color por excelencia es el rojo, aunque también encontramos detalles negros y amarillos en la estancia principal. Una vez entra al baño, la escena está más iluminada y los colores principales son el negro de la puerta, el blanco y gris y el rojo de su ropa.
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Desde el segundo 0.50 hasta el minuto 1.14, comienza la canción con los coros: durante este periodo, vemos a Rosalía de cerca, y cómo sus lágrimas precipitan contra el suelo de manera muy rápida, casi como si fueran lluvia. Además, durante este tiempo, no solo escuchamos la música, sino que oímos como llora y suspira.
A continuación, Rosalía comienza a cantar, se levanta y se mueve por el cubículo con la mirada gacha. De repente, la cámara se sitúa en el suelo, fuera de donde está Rosalía y vemos como por debajo de la puerta comienza a salir agua. A continuación, volvemos de nuevo al interior y la cámara nos muestra el suelo, lleno de agua llegando a los tobillos de la protagonista.
Tras esto, la cámara, que nos muestra a Rosalía en un plano medio, se aleja ligeramente y comienza a subir hasta colocarse justo encima de ella. Después, la cámara vuelve a ponerse a su altura y la vemos apoyada en una de las paredes mientras llora. Tras ello, volvemos a ver en un plano detalle cómo brotan las lágrimas de sus ojos pasando así de la hipérbole a la metáfora.
A continuación, en el minuto 2.03 suena el beat que marca el comienzo del estribillo, y vemos como Rosalía pierde el equilibrio, cubierta de agua hasta la cadera. La cámara, vuelve a elevarse, esta vez hasta salir del baño y mostrarnos una visión cenital del espacio. Tras ello vuelve al baño, y parece que esté flotando en el agua, pues la protagonista la golpea y las gotas de agua manchan el objetivo.
Cuando termina el estribillo o los coros (02.27), se retoma la estrofa con un plano de la mejilla de Rosalía, sobre la que resbala una lágrima y se nos muestra como el agua le llega ya hasta la barbilla. A continuación, se nos muestra mejor el espacio, prácticamente lleno de agua. Las luces del interior parpadean y parece que vayan a apagarse. Tras esto, la cámara vuelve a salir del baño y, esta vez, nos muestra la parte superior de la puerta, y vemos como el agua comienza a salir también por ella.
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En el momento que comienzan de nuevo los coros, en el minuto 2.53, la cámara vuelve dentro del baño: ya no hay prácticamente luz y el agua llega prácticamente hasta el techo. Vemos como Rosalía, casi a oscuras, flota en el agua y su cabeza golpea contra el techo. La cámara se sumerge y vemos como la protagonista trata de mantenerse a flote, mientras una luz blanca parpadea en la oscuridad.
Tras esto, comienza el estribillo (3.14), y en el beat que marca la entrada, la imagen se vuelve completamente negra, para después dar paso a un escenario nuevo: vemos a Rosalía sumergida en agua, pero esta vez una luz naranja muy potente que surge desde arriba ilumina toda la escena. Debido a la luz, no podemos ver bien a Rosalía, pero si podemos percibir que su ropa ha cambiado: ahora viste de blanco y no lleva la peluca. La cámara la va rodeando mientras ella mueve sus manos, como bailando y junta sus manos.
En el minuto 3.38, la cámara se pone frente a la protagonista, y nos ofrece un primer plano: mira al frente con las palmas de las manos juntas y luego baja la mirada. Además, podemos ver que tiene lágrimas blancas colocadas en sus mejillas.
En las canciones anteriores hablábamos de la incorporación de sonido diegético en los videos, algo que en esta canción se explota a un mayor nivel: durante casi un minuto, oímos el sonido diegético del lugar en el que sucede la narración, música de fondo del club. Lo que resulta curioso es que la canción que suena es cantada por Rosalía. Además, la escuchamos levemente cuando habla por teléfono y, por otra parte, su llanto se escucha también mientras suena la canción.
Otro aspecto destacable en este videoclip es el montaje: En los demás encontramos una sucesión rápida de tomas (en mayor o menor medida) y un ritmo rápido, en este no sucede igual. Si bien se alternan planos, más cercanos o lejanos a la cantante, el ritmo que sigue la narración es mucho más tranquilo, no hay movimientos bruscos ni cambios radicales entre escenas. La narración, gracias a las imágenes que nos ofrece la cámara se centra en mostrarnos, de
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manera poética, el dolor y angustia de la protagonista que se ahoga en sus propias lágrimas.
Otro contraste que existe entre este video y los anteriores tiene relación con los espacios: Si bien en los dos primeros existe una multiplicidad de espacios que combinan tanto interior como exterior y en el tercero el número se reduce todo el video de Bagdad se desarrolla en el interior, en el club: antes de que comience la música en la sala principal y después en el cuarto de baño. Es solo al final, donde no podríamos determinar donde se encuentra pues solo apreciamos que está cubierta de agua en algún lugar de luz naranja: un espacio etéreo.
El uso de un solo espacio contribuye a potenciar la narración: parece retratarse la soledad y pena de la protagonista, que durante todo el video se encuentra en un lugar pequeño, sola. El dolor que le lleva a un llanto desconsolado que la lleva a ahogarse en sus propias lágrimas. Sin embargo, cuando parece que todo está perdido, reaparece vestida de blanco, casi como una aparición, rezando.
5.3.4.2
Interpretación
Para interpretar este video, parece interesante hacer mención a dos aspectos, por una parte a la base de la canción y, por otra, al nombre de su capítulo: la base de este tema, aunque modificada, pertenece a la canción “Cry me a river”
(llora todo lo que quieras), de Justin Timberlake, que básicamente habla de una relación en la que quien la canta estaba enamorado, pero la otra persona le hizo daño y terminaron. El cantante le dice a la otra persona que puede llorar todo lo que quiera, que no van a volver.
En este video se nos presenta a un personaje encarnado por Rosalía, una mujer rubia que podríamos pensar es una stripper, por su vestimenta y el lugar en que se encuentra, que se encuentra desesperada, triste y completamente sola, encerrada en un baño que acaba desbordándose por sus lágrimas. Pero, en lugar de ahogarse en ella, la llevan a la salvación: Al final del video reaparece con lágrimas pegadas a los ojos y las manos juntas como si estuviera rezando, en una aparición que parece la ascensión de una virgen. De nuevo, los elementos religiosos se manifiestan en sus videos: Esta escena final, podría
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recordar a la Inmaculada concepción y a la Virgen de los Dolores o de la Amargura, por las lágrimas pegadas a su cara. Así, después de bajar al infierno y tocar fondo, como explica Rossy de Palma en Preso, sube al cielo.
Por otra parte, el capítulo lleva el nombre de “Liturgia”, el orden en el que se llevan a cabo las ceremonias religiosas: en este caso, podríamos definir lo que sucede con su experiencia religiosa, que termina con ella rezando.
Si en “De aquí no sales”, Rosalía prácticamente llega a ahogarse con la gasolina, que representaría la furia de las discusiones, y huye en una moto con una rueda en llamas, en “Bagdad” se ahoga en sus propias lágrimas de angustia, mientras la canción indica que “se va a quemar si sigue ahí, las llamas van al cielo a morir”.
Sin embargo, la protagonista llega al “cielo” para renacer.
Por último, podríamos decir que el machismo y la sumisión al hombre se mantienen presentes en el video, aunque de manera más sutil: La protagonista baila en un club de striptease, bajo la mirada de los hombres que la cosifican. Por otra parte, en las paredes de fuera del baño, encontramos varias fotografías de mujeres desnudas, evidenciando de nuevo esa objetivación de la mujer.