LA CHUCHA
CLASIFICACION
La chucha pertenece al tipo de los vertebrados, clase de los mamíferos y orden de las marsupiales.
CARACTERES
Es animal nocturno, del tamaño de un gato ordinario, con la piel cubierta de lana blanco-amarillenta y de cerdas morenas y grises, de color en general sucio y desagradable, que la mimetiza fácilmente con la espesura de los matorrales y cuencos donde vive.
La cabeza, prolongada en largo hocico, presenta una boca muy hendida, capaz de abrirse desmesuradamente y asir presar de mayor tamaño que el cuerpo del animal; ojos grandes, brillantes y saltados; orejas arredondeadas, membranosas, erectas móviles y con poco pelo; nariz siempre húmeda y bigotes táctiles abundantes y largos.
La dentadura es parecida a la del gato, incisivos propios para cortar, colmillos afilados como puñal que puede hundir profundamente en la carne de las víctimas, y molares aptos para cortar y y triturar. Los distinguidos zoólogos Joaquín Antonio Uribe e I. Daniel hablan el primero de cincuenta dientes, y el segundo solamente de cuarenta y uno, el primero de diez incisivos superiores y ocho inferiores, y el segundo de cinco superiores y cuatro inferiores, el primero de doce molares superiores y doce inferiores, y el segundo de catorce superiores y catorce inferiores.
Los pies son fuertes, con cinco dedos largos en cada uno y uñas ganchudas, menos en el pulgar de las extremidades posteriores, que es largo y oponible a los otros dedos, a manera de mano y carece de
uña; el pie es prensil y como tal, excelente órgano para trepar. Los cojinetes de las plantas le permiten deslizarse sin ruido.
La cola, larga, escamosa, desnuda y prensil, le sirve como a los monos de quinto miembro para moverse con agilidad entre las ramas.
Lo que principalmente caracteriza a la chuca es la bolsa que tienen las hembras en el abdomen, llamada pleonásticamente por I. Daniel y otros autores “ bolsa marsupial” , que cubre las tetas y le sirve para guardas los hijos durante la primera infancia, que dura como un mes, pues nacen extremadamente pequeños, tamaños como una haba, ciegos y mal conformados.
La bolsa ventral – dice Uribe, Curso compendiado de historia natural-, está “ suspendida de los huesos especiales de la pelvis” . Así dicen todavía algunos autores, siguiendo el anatomista inglés Tyson, que los observó por primera vez y creyó que servían para sostener la bolsa, pero hoy está demostrado que no tienen que ver con ella.
El cuerpo, en general comprimido y alargado, le sirve para andar y deslizarse con facilidad por entre agujeros y tupidos matorrales.
“ Cerca al ano está provista de una glándula que secreta, a su voluntad, cuando tiene miedo o rabia, una sustancia fluída notablemente fétida” , dice el profesor Uribe. Dos son las glándulas situadas a la salida del recto que producen el olor nauseabundo con que la chucha ahuyenta a sus perseguidores, las cuales si no se quitan a tiempo comunican mal gusto a su carne, apetecida por algunas gentes como manjar sustancioso y aun agradable.
Con exactitud y fidelidad la describe Fernández de Oviedo:
“ En Castilla del Oro en la Tierra-Firme, en especial en el Darién é en muchas partes de la lengua de Cueva, hay un animal pequeño del tamaño de un conejo mediano, el hocico muy agudo é los colmillo é dientes assi mismo, la cola luenga é de la manera que la tiene el ratón, é las orejas a él muy semejantes. Es de color leonado é quasi como de raposo a manchas é pardo en partes él el pelo muy delgado. Aquestas churchas en Tierra-Firme, como en Castilla las garduñas, se vienen de noche a las casas a comerse las gallinas ó á lo menos a degollarlas é chuparse la sangre, é por tanto son mas dañosas, porque si matasen una y con aquella hartassen, menos daño harian; pero acaesce degollar quince é
veynte é muchas mas, si no son socorridas. A mi me degolló catorce gallinas en una noche en el Darien, y en tiempo que valía cada una tres pesos de oro é mas; é á la verdad yo no quisiera tantas aves para mi ploto é para un día. Mas la novedad é admiración que se puede notar en aqueste animal, es que si al tiempo que anda en estos passos de matar gallinas, cría sus hijuelos, los trae consigo metidos en el seno desta manera que diré. Por medio de la barriga, al luengo, abre un seno que hace su misma piel, de la manera que se haría juntando dos dobleces de una capa, haciendo una bolsa; é aquella hendedura en que es un pliego junto con el otro, aprieta tanto que ninguno de los hijos se le cae, aunque corra ó vaya saltando: é quando quiere, abre aquella bolsa é suelta los hijos é andan por el suelo, ayudando é imitando a la madre á hacer mal, chupando la sangre de las gallinas que matan. E como siente que es sentida é alguno socorre é va con lumbre a verde que causa las gallinas se escandalizan é cacarean, luego en continente la churcha mete en aquella bolsa ó seno los churchicos, sus hijos, y ellos se acojen a ella; é se va, si halla lugar por donde yrse. Y si le toman el passo, súbese a lo alto de la casa o gallinero a se esconder: é como muchas veces las toman vivas é otras matan, hase visto muy bien lo que es dicho, é hállanle los hijos metidos en aquella bolsa, dentro de la qual tienen las tetas é pueden los hijos estarse mamando” .
El padre Sánchez Labrador en su Paraguay católico, 1770, tratando de la fauna suramericana, es uno de los autores que más fielmente describen la chucha, que él designa con el nombre indígena de apaguilogaba. Dice así: “ Es recomendable otro animalillo, no por su carne, que es algo hedionda, aunque no falta quien la coma, sino por una particularidad que en él se observa. En su figura se da un aire a las ratas, pero las excede en el grandor del cuerpo. Algunos son mayores que un gato. Tienen la cabeza como la de la zorra, aunque su hocico es más prolongado. La barba es como la del gato. El pelo de todo el cuerpo es de color pardo, en partes oscuro. Su cola es bien larga, más que la de las ratas y casi la mitad limpia de pelo, es redonda y de color casi negro, por lo común la tiene encorvada. Los dientes son agudos y los emplea en caza de gallinas y otras aves caseras y de las selvas. Lo singular de esta bestezuela es que en lo inferior del vientre tiene una bolsa larga formada de dos pellejos. En medio de ella hay una abertura que es como la puerta, la cual abre y cierra cuando le da la gana. En esta bolsa, después de parirlos, encierra los hijuelos, hasta que ya grandes, los hecha fuera. Mientras los hijos viven encerrados en aquel seno, están asidos a los pezones de las tetas de la madre chupándoles la leche; y se asen tan firmemente, que aun después de muerta y corrompida aquélla, se han hallado aferrados a ellos como si mamaran” .
“ Hay otro animalillo – escribe herrera-, que se llama tacuatzin, que es como lechón, el hocico largo, tiene en la barriga una bolsa adonde trae los hijos, para siete u ocho; entra como zorra de noche a cazar las gallinas, tiene la cola larga y sin pelo” .
Como se ve por los anteriores relatos, lo que a los antiguos viajeros y cronistas principalmente despertaba la curiosidad eran las especies provistas de bolsa, las que no lo estaban las confundían como las confunden todavía hoy muchas gentes con ratas y ratones. No así los naturalistas, que reconocieron desde el principio el parentesco entre unas y otras. Linneo al crear en 1758 el género Didelphys para las especies hasta entonces conocidas, incluyó en él tres sin bolsa, y solo dos con ella.