Desde un inicio la Colonia tuvo un marcado interés para con la región como se refiere a continuación:
España siempre estuvo consciente de la importancia de crear allí un centro de población y de las ventajas económicas y estratégicas que podían derivarse de ello. Desde finales del siglo XVII y a lo largo del XVIII se presentaron varios proyectos con el objetivo de proteger esta parte de la costa sur y de proteger su bahía (Autores 2011).
Con este y otros objetivos es fundada el 22 de abril de 1819 la ciudad de Cienfuegos bajo el nombre de Colonia Fernandina de Jagua por Don Luis de Clouet y Favrot, junto a los colonos franceses procedentes de Burdeos. Esta se asienta en la península de Majagua, en el interior de la Bahía de Jagua, dadas las posibilidades estratégicas y del desarrollo principalmente ganadero y agrícola que se estableció en un inicio.
Los terrenos alrededor de la bahía de Jagua fueron ocupados por individuos que respondían a los propietarios de hatos y corrales. Esta preferencia obedecía a una mejor ubicación para intercambiar los productos con piratas, corsarios y contrabandistas ingleses, franceses y holandeses (Autores 2011).
Su verdadero desarrollo comienza a partir de 1825, por esa época 26 de Noviembre de 1826 el agrimensor Esteban Famada elabora por su primer plano conocido. El 20 de mayo de 1829 se le concedió a la colonia el título de Villa de Cienfuegos debido al creciente desarrollo económico de la región. La creación para 1827 de su magnífico puerto, enlazado por el ferrocarril (1847) con la ciudad de Santa Clara en la zona central y Sagua La Grande en la costa norte; atravesando tierras vírgenes muy fértiles que pronto fueron sembradas de caña o dedicadas a otras actividades agrícolas. Se produce así un explosivo desarrollo en la producción y el comercio azucarero.
“La trilogía azúcar-ferrocarril-comercio consolidó el auge económico de la región”(Autores 2011). Esto trajo consigo la consolidación del desarrollo de las estructuras marítimo portuarias.
Por entonces la infraestructura vinculada a la transportación, almacenaje y muelles adquirió mayor capacidad en sus operaciones, concentrada en la zona demarcada por las calles Argüelles, La Mar, Arango y Gacel. En 1865 el ferrocarril llegaba hasta los almacenes y muelles de los principales comerciantes (Autores 2011).
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El apogeo económico de la ciudad comenzó a reflejarse en el desarrollo arquitectónico y urbano que adquieren un marcado carácter citadino. Se edifica entonces una ciudad concebida según los preceptos más modernos que establecieron “Las Leyes de las Indias” en el siglo XIX, basada en una planificación urbana compacta y homogénea definida por grandes manzanas regulares complementadas con amplias calles, plazas y paseos arbolados, con o sin portales, donde se desenvuelve elegantemente la actividad social de sus habitantes. A continuación la siguiente cita evidencia el desarrollo alcanzado por la villa:
A lo largo de cincuenta años la ciudad transforma su fisionomía pasando de la categoría de Villa a ciudad. Cienfuegos posee en 1878 dos plazas: la de Armas y la de Labra. Sus edificios gubernamentales más importantes son: la casa de gobierno, la iglesia, el cementerio, la aduana, el hospital de la Caridad y el cuartel de Infantería. Las calles están alumbradas por gas y destacan por la limpieza. En la villa se dispone de telégrafo. Además se construyen la estación de ferrocarril, un teatro de madera, dos grandes talleres de fundición, muelles, almacenes y tinglados. En diciembre de 1880 la Corona reconoce el desarrollo agrícola e industrial, la progresiva actividad portuaria y el crecimiento de la población cuando le otorga la condición de ciudad (Autores 2011). En un inicio la ciudad es planeada y trazada a partir de un núcleo original constituido por 25 manzanas estrictamente parceladas que conforman una estructura de retícula ortogonal regular en forma de tablero de ajedrez. “Las manzanas se dividen en solares rectangulares de 25 varas de frente por 40 de fondo y de 20 varas de frente por 50 de fondo, los cuales conforman por 10 solares rectangulares en total”(García 2010). Este reticulado ortogonal aportó uniformidad, homogeneidad y una correcta apariencia de sus calles y construcciones. En 1880 obtiene el título de ciudad y más tarde, en 1887, es catalogada como “la segunda población en Cuba por su tráfico comercial y por el producto que vende su aduana; la cuarta por su riqueza, número de habitantes e importancia” (Edo 1861).
Con el advenimiento del siglo XX y la ocupación norteamericana, en el país se produce un cambio sustancial en la concepción integral de las funciones tradicionales de la ciudad y las nuevas ideas son introducidas directamente por los Estados Unidos. Por este tiempo se construye un Arco de Triunfo por parte de los trabajadores en el extremo oeste de la Plaza de Armas.
Con el inicio de la República continúa en desarrollo la ciudad y se mantiene durante las dos primeras décadas del siglo XX. El comercio del azúcar y el mercado exterior
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portuario, unido al crecimiento del ferrocarril, continúan siendo los renglones más importantes de la economía cienfueguera propiciando una prosperidad e independencia económica que marcó con características propias a esta ciudad burguesa moderna. En consecuencia, continúa el crecimiento de la ciudad ubicándose entre las siete ciudades de más de 25000 habitantes, antecedida por La Habana, Santiago de Cuba, Camagüey y Matanzas. Tanto fue así que se compactó y consolidó aún más la trama urbana del centro histórico y se expandió el nuevo estilo imperante de la época hacia los demás barrios de la ciudad y fuera de los límites urbanos existentes hasta el momento para establecer lo que sería el hábitat de las clases más pudientes de la sociedad:
Se hace evidente que en la primera mitad del siglo XX la Arquitectura Cienfueguera se fundamenta en la iniciativa constructora de la burguesía urbana, exigiendo la construcción del marco exteriorizante de su poder económico mediante edificios públicos y gubernamentales y lujosas mansiones privadas en el tradicional lenguaje ecléctico, al mismo tiempo impone a la arquitectura la misión de multiplicar el capital. Los edificios de apartamentos convertidos en la mercancía clásica canalizan la mayor parte de las inversiones urbanas. (Pentón 2012)
La concentración y centralización del capital y la producción fueron rasgos económicos fundamentales del capitalismo monopolista que se manifestaba en Cienfuegos. Debido al estallido de la Primera Guerra Mundial que daría al traste con la época de las “vacas gordas” dada la especulación de los precios del azúcar lo que produjo la ascendente evolución económica y social de la ciudad y la región.
Conjuntamente con el desarrollo azucarero, va en ascenso el comercio exterior portuario permitiendo el auge del comercio interior impulsado por un eficiente sistema de comunicaciones y el incremento ferroviario. Tal fue el desarrollo económico alcanzado en Cienfuegos por la existencia de una burguesía exportadora e importadora con autonomía financiera, que las acciones encaminadas a este excedieron el ámbito regional para integrarse en la escala nacional:
Gracias al grupo de casas comerciales acreditadas, a la red de almacenes bien establecidos y garantizados por importadores y mayoristas, y a la práctica generalizada en el mercado internacional; la actividad mercantil poseía una sólida infraestructura portuaria y comercial que en conjunto con los importantes ingresos fiscales que por concepto de aduana contribuían al presupuesto estatal, provoca que el puerto de la ciudad se convierta en uno de los más importantes del país. El desarrollo del puerto no solo trajo riqueza económica para la ciudad sino que en sus calles se propiciaba el intercambio de culturas y conocimientos.(Ugarte Pentón 2011- 2012)
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El crecimiento económico característico del primer tercio del siglo XX provocó una explosión constructiva, donde se introdujo la técnica del hormigón armado que por su versatilidad y posibilidades llevaría la mayor ventaja sobre el resto de las técnicas empleadas hasta el momento. A los códigos eclécticos de los años 20 le sucedió el Art Decó a principios del 30 y hasta mediados de los años 40 en relación con la época de depresión que se vivía. Este último se extendió sobre todo a la arquitectura doméstica de clases bajas y medias y sirvió además como transición junto al neocolonial, el monumental moderno y el protorracionalismo a la arquitectura moderna de finales de 1940, a lo largo de los años 50 y principios de los 60 dejándonos bellos exponentes de la arquitectura doméstica con fuerte influencia norteamericana. Nuevas zonas residenciales, plazas y modificaciones en los paseos existentes caracterizan al ambiente urbano del siglo XX.
Este período está marcado por la imagen moderna y turística que alcanza la ciudad de Cienfuegos, propiciado por una mayor incidencia de las inversiones nacionales y extranjeras que responden a la política turística del país y que demandaba la expansión de la red hotelera hacia otros territorios fuera de La Habana. El hotel Jagua, que culmina su construcción después del triunfo revolucionario de 1959, constituye un ejemplo de esta estrategia turística.
Con el triunfo revolucionario se aplicaron una serie de leyes sociales y económicas que favorecían a las clases más desposeídas. Tal fue el caso de la aplicación de la ley de Reforma Urbana, primera y segunda ley de Reforma Agraria, las nacionalizaciones de todas las empresas, eliminación de toda clase de privatizaciones de recursos naturales, salud y educación gratuitas, entre otras.
Entre las obras públicas que se acometieron a principios de la Revolución se encontraba la construcción de la Doble Vía (desde Prado hasta Cuatro Caminos), los edificios de viviendas construidos en la zona noroeste de la intersección entre la doble vía de la ciudad de Cienfuegos y la carretera de O´Bourke, la construcción de más de cien viviendas por la carretera de El Junco y Manacas conformando el barrio Hermanas Giral, los edificios de dos y tres plantas en la carretera de Caonao, Primera de Tulipán, Ave. 50 y 5 de Septiembre y en las calles 61 y 63.
Desde 1961 se comenzó a instrumentar todo lo concerniente a la protección de los monumentos históricos relevantes. Poco después se acometían mejoras en el Parque Martí y otras edificaciones del centro histórico logrando que el 10 de octubre de 1978 fueran declarados con la categoría de nacionales cinco monumentos de la provincia.
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La etapa de 1975 a 1986 vivió un proceso inversionista que mostró un incremento en las construcciones, en las cuales las industrias tuvieron un peso importante. La actividad turística en Cienfuegos también recibió atención a escala nacional desde los primeros momentos de la Revolución en el poder, por constituir un importante lugar de atracción, de belleza natural y características geográficas únicas. Los resultados obtenidos en el turismo fueron superiores a los del quinquenio anterior, sin embargo, fue insuficiente el desarrollo alcanzado en esta actividad.
A la par que se trabajaba en el rescate de la producción cafetalera se produce la construcción de la carretera Cienfuegos-Trinidad. En el quinquenio 1980 a 1985 se continuó en el avance de la esfera industrial, en la agricultura y la producción azucarera. Durante este tiempo la provincia tuvo que enfrentar la construcción de dos grandes y complejas obras: la Central Electronuclear y la Refinería de Petróleo, obras que motivaron el crecimiento migratorio por la necesidad de fuerza de trabajo lo que influyó en el aumento de la población de la ciudad.
El hotel Rancho Luna, inaugurado el 7 de julio de 1981, le dio nueva vida a la actividad turística de la Perla del Sur; al igual que la reparación general del hotel Jagua y la remodelación del hotel Ciervo de Oro, que siguieron prestando sus servicios al turismo nacional e internacional.
Al igual que al resto del país la llegada del conocido “período especial”, una época de profunda crisis que afecto descomunalmente la economía. Tanto fue así que se redujo la producción azucarera en un 50% con respecto al año anterior y se paralizó la construcción de la Electronuclear de Juraguá por citar algunos ejemplos. No obstante, en medio de este contexto, continuaron impulsándose sectores claves como el agrícola, el turístico y el trabajo encaminado a la preservación de los bienes patrimoniales de la ciudad. De esta manera, en 1995 le confirieron al centro histórico la condición de Monumento Nacional, y una década después la de Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO.
2.3 LOCALIZACIÓN DEL SITIO ESCOGIDO EN LA CIUDAD, SUS ORÍGENES Y