Los efectos de la crisis sobre la demanda y los prestadores de servicios turísticos generan presión para que los gobiernos reaccionen con medidas de respuestas, como atestan Blake y Sinclair (2003) y Henderson (1999c). La OMT, en el ámbito de su Comité de Reactivación del Turismo formado para el turismo frente a la crisis, compiló las medidas de respuesta anunciadas por las administraciones de los países, destinadas a ofrecer soporte y estimular el enfrentamiento de la crisis desde el sector turístico. Un informe de septiembre de 2009 (OMT, 2009b) indicaba las medidas que 71 países habían relatado. La OMT clasificó estas medidas en ocho categorías, que se exponen en la Figura 6 en conjunto con la cantidad de países que las adoptaron.
Figura 6. Medidas implantadas en respuesta a la crisis
Nota. Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la OMT (2009 b).
Las medidas de marketing son las más frecuentes. De los 71 países, 59 implantaron medidas en este tema. Las asociaciones público-privadas son la segunda categoría más recurrente, con 49 países adoptando medidas en este sentido. Como señala la OMT (2009b), la preponderancia de medidas de estos dos tipos se debe a su fácil y rápida realización por parte de los organismos nacionales de turismo, mientras que otros tipos de medidas son responsabilidades de otros organismos de gobierno, y exigen mayores esfuerzos de colaboración entre distintos órganos y niveles gubernamentales. A continuación se describen las medidas consideradas en cada una de las ocho categorías utilizadas por la OMT:
59 49 44 38 24 18 10 7 0 10 20 30 40 50 60 70 Medidas de marketing Asociaciones público-privadas Medidas monetarias Medidas f iscales Medidas de recursos humanos y de empleo Cooperación regional Facilitación de viajes Medidas medioambientales
Marketing: aumento del presupuesto oficial de marketing turístico; realización de campañas promocionales en mercados internacionales cercanos y en el mercado interno; incremento del uso del marketing electrónico; descuentos en entradas de atractivos y servicios turísticos; promoción de paquetes turísticos de precio reducido o de mayor valor añadido; estímulo al turismo social y de vacaciones en grupo; concesión de incentivos y descuentos especiales para viajes en la baja temporada; actuación junto a segmentos específicos del mercado, como viajeros independientes o con intereses especiales, jóvenes y propietarios de segunda residencia, y segmentos menos comunes como ecoturismo, turismo rural o turismo de aventura; promoción de eventos ya programados o la creación de nuevos eventos de tipo cultural, deportivo y ferias comerciales.
Asociaciones público-privadas: acciones conjuntas de organismos nacionales de turismo con organizaciones locales y regionales del sector y con instituciones financieras para el apoyo financiero a empresas; organización de campañas promocionales y ofertas especiales entre diversos prestadores de servicios turísticos; abono de tasas para participación en ferias de turismo; y creación de grupos con representantes del gobierno y stakeholders para monitorear el desempeño del sector y sus mercados emisores para poder actuar en respuesta.
Medidas monetarias: tienen como finalidad proporcionar liquidez y facilitar el acceso de las empresas turísticas al crédito. Las pequeñas y medianas empresas, que constituyen la mayor parte del sector, suelen recibir atención especial. Incluyen la creación o ampliación de líneas de crédito especiales, así como el soporte a la inversión extranjera y a la obtención de préstamos en los mercados extranjeros.
Medidas fiscales: incluyen la reducción o exención de tasas aeroportuarias, de hoteles y restaurantes, así como la inversión directa en infraestructuras turísticas de ocio y alojamiento y en infraestructuras de transporte que benefician el turismo.
Medidas de recursos humanos y de empleo: por ser un sector intensivo en mano de obra, muchos gobiernos promueven la creación y preservación de empleos en la prestación de servicios turísticos a través de medidas de simplificación de los procesos de contratación, difusión de oportunidades de trabajo en el sector, promoción de la inserción laboral en el turismo por segmentos de la población más expuestos a la crisis, y formación profesional dedicada a actividades del sector.
Cooperación regional: elaboración y promoción de productos y atracciones turísticas que incluyan países vecinos o cercanos, de forma a aumentar el interés de los consumidores. También se aplican medidas de facilitación de viajes entre países cercanos y difusión de informaciones sobre mercados emisores prioritarios.
Facilitación de viajes: simplificación del proceso de solicitación de visados o la supresión de su exigibilidad.
Medidas medioambientales: soporte a acciones puntuales para reducción de emisiones de CO2; financiación para inversiones en uso de energías renovables, construcción de infraestructuras respetuosas con el medioambiente y desarrollo de productos turísticos asociados al medioambiente; y concienciación ambiental de turistas y profesionales del sector.
4.3.4 Impactos de la crisis en el sector inmobiliario asociado al turismo: el caso Dubái
Como se ha visto, los impactos de la crisis en el turismo y las medidas de las administraciones para afrontarlos se concentran en aspectos relacionados con la reducción de la demanda turística, las dificultades enfrentadas por los prestadores de servicios turísticos debido al descenso de la demanda y del crédito, y los impactos económicos subsecuentes, especialmente en el empleo. Sin embargo, los efectos de la crisis en el turismo no se restringen solamente al económico. En el ámbito medioambiental, por ejemplo, se ha comentado que disminuyó la atención de los turistas a temas medioambientales en sus viajes, pues los precios ganaron prioridad en una época de dificultad económica. Otro tipo de análisis que demuestra las relaciones entre la crisis y el turismo está expuesto en el trabajo de Guerrero (2009). Su objetivo es discutir los problemas de Dubái para consolidarse como un destino de turismo residencial, y en este contexto la crisis económica internacional de 2008 fue un punto de inflexión en el desarrollo turístico del emirato.
Antes de la crisis, Dubái había logrado establecerse como un destino turístico de nivel mundial. En conjunto con el turismo, el sector inmobiliario y las zonas libres fueron las actividades elegidas por el emirato para diversificar su economía y reducir la dependencia en el crudo. Para atraer empresas e inversores privados, Dubái definió su imagen a través de íconos arquitectónicos, infraestructuras de lujo y zonas libres con incentivos a la repatriación de capital e exención fiscal. Los inversores en el sector inmobiliario eran de dos tipos: profesionales extranjeros que trabajan y residen en la ciudad, o turistas que deciden adquirir una segunda (o primera) residencia.
Sin embargo, la situación cambió radicalmente con la crisis, pues fueron expuestos los problemas asociados al rápido desarrollo inmobiliario de la ciudad, además de cuestiones sociales, culturales y legislativas que interferían en esta dinámica. La crisis hizo los agentes que participaban en el proceso de desarrollo inmobiliario de Dubái percibir que había un desajuste entre la demanda real y la enorme oferta existente y planificada. También fue posible notar que había muchos especuladores en el mercado, que dejaron de actuar tras la crisis. El cierre global del crédito, uno de los impactos más directos de la crisis financiera y económica, impidió la continuidad de diversos proyectos. La reestructuración de planes de desarrollo resultó en proyectos pospuestos o cancelados, y en consecuencia masivos despidos. Los precios de los activos inmobiliarios cayeron de forma abrupta, generando pérdidas a los inversores. El retorno de expatriados y la interrupción de obras crearon problemas de imagen en el exterior. En definitiva, la crisis hizo estallar una burbuja inmobiliaria que se había creado en el sector inmobiliario y turístico de Dubái.
Las medidas para contornar la situación incluían ofertas de financiación del gobierno al sector inmobiliario, promociones de los hoteles para atraer a los turistas, invitaciones a la prensa internacional para que conociera la situación del país, exigencias de mejoras en la legislación y de mayor control sobre los promotores inmobiliarios para proteger los inversores, a los que se solicitó más atención al revisar los contractos. Sin embargo, el fuerte impacto de la crisis en la imagen de Dubái perjudica la viabilidad de su recuperación, incluso porque no se lo considera más un destino seguro para inversiones, y además, los expatriados, que representaban una parcela importante de la población regresaron a sus países.
En septiembre de 2010 fue anunciado que la autoridad del emirato responsable por regular el sector inmobiliario canceló cerca de la mitad de los 980 proyectos que estaban planificados, a causa de las dificultades impuestas por la crisis, que causaron problemas de liquidez a los promotores, descenso de precios, inseguridad y pesimismo en el mercado (Kerr y Wigglesworth, 2010, 27 de Septiembre).
El relato de Guerrero (2009) sobre lo ocurrido en Dubái amplía la gama de impactos de la crisis sobre el turismo, y deja patente las fuertes relaciones existentes entre los sectores turístico e inmobiliario. La crisis económica provocó el fin, o por lo menos el cese temporal, de una burbuja inmobiliaria en Dubái, exponiendo el componente especulativo de las operaciones inmobiliarias que allí se ejecutaban, en el cual los segmentos turísticos de lujo y residencial cumplían un papel fundamental al impulsar la demanda y difundir una imagen del emirato que favorecía estas inversiones.
Aunque sea un aspecto importante del impacto de la crisis en el turismo, este tipo de discusión no es lo más favorecido en los trabajos académicos que se identificaron para la elaboración de este estudio. En general se da atención a los efectos más directos de la crisis en la demanda y sus consecuencias en los prestadores de servicios turísticos, como ejemplifican la mayoría de los textos aquí reseñados, así como los datos de organismos internacionales del turismo como la OMT y el WTTC. Sin embargo, la crisis provoca otros tipos de repercusiones que también merecen ser analizadas, como se nota por el caso de Dubái y el desarrollo en el emirato del sector inmobiliario asociado al turismo. Además, como se ha mencionado en el inicio del capítulo, este caso también revela que el turismo dio su contribución a la formación de burbujas inmobiliarias que cuando estallaron llevaron a la crisis económica internacional.
4.4 Crisis económica y turismo: efectos y respuestas en Brasil