CHAPTER 2: LITERATURE REVIEW
2.5 Associative Network Theory
Ana Gavaldón Hoshiko y Julia Fraga Berdugo
Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, Unidad Mérida, A.P. 73 Cordemex, Mérida, Yucatán, México. [email protected]
Gavaldon, A., Fraga, J. 2006. Nuevos esquemas de uso y acceso a recursos marinos: el enfoque de género para la integración del trabajo y ecosistemas. pp 132-141. En S. Salas, M.A. Cabrera, J. Ramos, D. Flores y J. Sánchez. (eds). Memorias Primera Conferencia de Pesquerías Costeras en América Latina y el Caribe. Evaluando, Manejando y Balanceando Acciones. Mérida, Yucatán, 4-8 Octubre, 2004.
RESUMEN.- En la comunidad de San Felipe se observa una estructura particular en cuanto a los usuarios de recursos marinos, participando indistintamente hombres y mujeres e inclusive, niños. Lo anterior podría ser interpretado como un cambio de roles dentro del hogar y en la esfera productiva, dando como resultado el que las mujeres participen activamente en la pesca, labor que es tradicionalmente del dominio masculino. Las mujeres entonces han “transgredido” este espacio demostrando dominio tanto en el uso de técnicas y equipos como en el conocimiento de la biología misma de las especies. ¿Es este el inicio de nuevos esquemas de uso y acceso de recursos? Lo cierto es que las mujeres tienen la posibilidad de acceder a cualquier especie, pero, ¿qué tanto significa su participación en el manejo e impacto de las pesquerías? Actualmente cuentan con la exclusividad en la captura del maxquil, especie usada para carnada del pulpo, un producto que representa la primera pesquería de importancia en el estado. Esta situación sin duda alguna las coloca en una posición privilegiada, en la cual las relaciones de poder y negociación entre hombres (usuarios del pulpo) y mujeres (usuarias de la carnada) es complejo, significando un eslabón importante de control de una cadena productiva establecida. Es importante precisar que parte de las conclusiones de nuestra investigación giran en torno a la idea de que la presencia de instituciones externas tales como el gobierno y los organismos no gubernamentales no son un factor que influya en el acceso a recursos marinos por género, sin embargo, sí pueden ser agentes de regulación.
ABSTRACT.- A small village on the Yucatecan coast, whose population is about 1,700 inhabitants, depends mostly on sea production, the same way as many others do. We have observed an unusual fact, something different from what happens in other villages of the state: women that work in the fishing sector are not only just represented in the processing or marketing areas, but they are also catching fish. Another unusual situation is that they are fishing outside the coastal area, therefore going deep-sea fishing, which is a little out of bounds to them. They have organized themselves in a cooperative, recognized and accepted by the community, and recently by the institutions (government and non-government), which have given them financial support to continue fishing and to develop other productive activities such as aquaculture and mangrove reforestation. We know that “San Felipe’s fisherwomen”, as local people call them, learned from their fathers, taught this knowledge to their children and face problems because of ideological differences. Despite this, it is still a mystery how they can keep working for so long as sea workers. We explore the negotiations between women and men of the community that establish the species to be fished and places to perform the activity, and how their household economy and their family arrangements lead them to these peculiar characteristics. Finally, we argue that the influence of government and non-government institutions can also provide us a possible explanation of such phenomenon.
INTRODUCCIÓN
La actividad pesquera en su fase de captura está asociada a una labor desarrollada por el sexo masculino y aunque lo anterior no tiene bases biológicas, debe de reconocerse que sí hay ciertas limitantes físicas (Davis y Nadel-Klein, 1988). No obstante esto, existe numerosa evidencia1 respecto a que la participación de las mujeres en los procesos pesqueros es vital para muchas comunidades. Entonces, ¿por qué se ha ignorado o devaluado la intervención del componente femenino en las pesquerías mundiales?
Se observó que a pesar de que aún existen dos conceptos muy equívocos de la imagen de la mujer en la vida de las comunidades pesqueras2, dentro de la población estudiada los pescadores reconocen la importancia de la participación activa de las mujeres en la captura de especies marinas, sobre todo de aquellas que se vinculan o son consideradas como insumo en las pesquerías de mayor importancia económica en Yucatán.3
El conocer las relaciones de género que intervienen en la fase de captura de la actividad pesquera en el puerto de San Felipe, así como el papel que juegan las instituciones en éstas, está dirigiendo a respuestas nuevas, a procesos sociales distintos, a un cambio social en el que los roles tradicionales empiezan a combinarse, a hacerse de ambos sexos, a considerarse lo que Nowak (1988) denomina como permitidos.
METODOLOGIA
La selección del sitio de estudio tiene como origen el proyecto “Manejo comunitario de una reserva marina en San Felipe”4 Para los fines de este estudio, la investigación se realizó en tres niveles: el primero desde el enfoque de la comunidad, el segundo desde los arreglos intra y entre hogares y el tercero por la influencia que ejercen diferentes instituciones, tanto internas5 como externas6.
Aplicamos cuestionarios tomando como unidad de análisis a los hogares7 en donde se registró la participación activa de mujeres en la fase de captura de la actividad pesquera. Asimismo se realizaron entrevistas a actores clave de la comunidad y a los representantes
1Varios estudios han abordado el tema de la participación de las mujeres en los procesos anteriores y posteriores a la captura de especies, coincidiendo en su “invisibilidad” y en la constante y creciente demanda por parte de las mujeres por ser reconocidas como parte fundamental en la economía de las pesquerías mundiales.
2El primero referido al rol principal que desempeña la mujer en el hogar, lo que no le permite participar directamente en las pesquerías y el segundo a que como no existe un reconocimiento o remuneración de las labores domésticas, entonces la participación que pudiera tener en las pesquerías tampoco es significativo en la economía pesquera (Nadel-Klein, 1988).
3Tal es el caso del maxquil, una especie de crustáceo que se utiliza como carnada del pulpo (Uc, 2004).
4Dirigido por la Dra. Julia Fraga con el financiamiento de la institución canadiense International Development Research Centre durante el periodo 2000-2003.
5Nos referimos a las organizaciones de la comunidad, como sociedades pesqueras o de otra actividad productiva.
6Nos referimos a las Instituciones que son gubernamentales (en sus tres niveles), organismos no gubernamentales y/o internacionales e instituciones académicas.
7Consideramos a los hogares como la unidad básica de la economía familiar por lo que el análisis de la relación entre esposos (los arreglos familiares) eran fundamentales para la aplicación de cuestionarios.
de las instituciones. Técnicas cualitativas como la observación participante y la etnografía fueron utilizadas dentro de la investigación.
Descripción de la zona de estudio
El poblado de San Felipe se encuentra localizado en la costa oriente del Estado de Yucatán, siendo la cabecera municipal de más reciente formación en el Estado; fue reconocida como tal en los años treintas.
Con una población de 1,455 habitantes, 726 hombres y 729 mujeres (INEGI, 2000) cuenta con los servicios básicos y de enseñanza básica y secundaria. Su economía se basa principalmente en la pesca, calculándose que un 80% de la población son usuarios directos. La producción pesquera del último año asciende a 747 toneladas, ubicándose como el último lugar en Yucatán, pero como el quinto respecto de la población dedicada a este sector (SAGARPA, 2003). La ganadería y la agricultura se desarrollan también en la comunidad y en los últimos diez años el turismo ha tenido un crecimiento significativo en la población sobre todo en la modalidad de pesca deportiva y paseos ecoturísticos debido principalmente a que se encuentra inserta en la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos, área natural protegida de importancia nacional.
Cuentan algunos pobladores que San Felipe se origina como un campamento de pescadores, un paso obligado para el comercio de sal y productos pesqueros y posteriormente, para envío de ganado. De acuerdo a sus orígenes prehispánicos, se sabe que el lugar denominado “El Cerrito” fue un sitio arqueológico de la cultura maya, que pese a que fuera saqueado en su mayor parte, ofreció suficiente evidencia como para considerarlo como un puerto de salida del pescado y sal que era enviado a la importante ciudad de Chichén Itzá. (Ayuntamiento de San Felipe, 2003).
Breve descripción de las pesquerías y sus usuarios
En Yucatán existen tres especies marinas con alto valor comercial que cuentan con estacionalidad y periodo de veda: la langosta, el pulpo y el mero. Durante un periodo de seis meses (julio a diciembre) estas especies permiten contar con ingresos suficientes para poder cubrir aspectos como el mejoramiento de la vivienda, pago de los estudios de los hijos en otras comunidades y entretenimiento familiar. Las especies de escama y algunos crustáceos que son explotadas durante los meses de enero a julio, se consideran como parte del ingreso diario que les permite sufragar los gastos básicos de sus hogares.
En San Felipe, la pesquería de langosta la desarrolla la Sociedad Cooperativa de San Felipe (conformada por 230 hombres) en virtud de que son los únicos que cuentan con el permiso oficial para hacerlo, ésta exclusividad tiene su origen en los artículos de la anterior Ley Federal de Pesca, la cual señalaba que se establecían trece especies marinas de uso
Esta imposición cerraba toda posibilidad de explotación de recursos pesqueros de alto valor comercial al sector privado y al sector social que no estuviese constituido bajo esta figura asociativa. Hace varios años que dicho artículo fue derogado, sin embargo, pocos pudieron tener acceso a la pesquería de la langosta, debido a que se requiere contar con una concesión pesquera y aparentemente han sido otorgadas en su totalidad (SEMARNAT, 1999).
En el caso de la pesquería del pulpo y especies de escama y crustáceos, en San Felipe existen permisos para cada organización pesquera del sector social o privado. Respecto a la captura de una especie de cangrejo llamado localmente maxquil y cuyo uso como mencionamos anteriormente, es exclusivo para carnada del pulpo, cuenta con una situación jurídica particular8 lo que ha limitado a los usuarios de este recurso.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Relaciones de género y división sexual de labores en San Felipe.
A lo largo del litoral yucateco se registra la participación de hombres y mujeres sobre diferentes procesos de la actividad pesquera, destacando la presencia de mujeres en las actividades anteriores y posteriores a la captura de especies marinas, es decir, en la administración y avituallamiento de embarcaciones, o en el procesamiento y comercialización de productos pesqueros.
En cuanto a la fase de captura en San Felipe como en la mayoría de las comunidades pesqueras, las mujeres representan una fuerza laboral importante en la recolecta de especies de zonas estuarinas (Davidson, 1990) y la mayoría de las esposas de pescadores acompañan a sus esposos al mar como sus ayudantes, aprendiendo de esta forma las técnicas de captura de diversas especies denominadas como “comerciales”, ya que son de mayor valor económico.
Tradicionalmente las pesquerías comerciales en su fase de captura son consideradas como del dominio masculino, pero las mujeres de esta comunidad han logrado transgredir estos espacios e integrarse a la fase de captura de especies comerciales, de “prestigio” (Häusler, 1994). Existen varios motivos por los cuales han logrado esto, derivados de un proceso de negociación (o imposición) con los hombres.
La actividad pesquera se lleva a cabo indistintamente del sexo o edad. Los pobladores del puerto mencionan que “hay que darles oportunidad a todos” o que “todos tienen derecho a pescar”. ¿Es este el principio de la inclusión de las mujeres en la pesca?
8El maxquil no se encuentra en la lista de especies de crustáceos de la Ley Federal de Pesca (Carta Nacional Pesquera) por lo que se considera como una especie de uso local, lo que no permite su comercialización fuera de la comunidad.
Lo cierto es que las mujeres actualmente tienen la posibilidad de acceder a cualquier especie, pero ¿qué tanto influye el que su esposo les apoye? Registramos alrededor de 26 hogares en los cuales las mujeres son reconocidas por la comunidad como pescadoras. En todos ellos, es claro el que se presentan ciertas condiciones y/o “arreglos familiares” que permiten este reconocimiento y aunque la división de labores esta culturalmente preescrita, la comunidad ve estas distinciones como optativa llevando a la integración de hombres y mujeres en la actividad pesquera más que su segregación en la explotación de recursos marinos (Nowak, 1988)
En los hogares estudiados, existe una gran flexibilidad respecto de los roles asignados: cuidado de los niños, actividades domésticas y trabajo en el mar; característica que hemos considerado como clave para esta tan peculiar situación.
Pero aunque el esposo tiene un papel crucial en la participación de las mujeres en la pesca, no es el origen de las mujeres “pescadoras” de San Felipe Es costumbre para los pescadores el llevar a sus hijos para que ayuden en las labores de la jornada en el mar, sin distinción en el sexo de éstos. Es así como aprendieron las mujeres de San Felipe, de sus padres. De ellos aprendieron las técnicas para pescar, el valor para adentrarse en condiciones climatológicas adversas y el “gusto” por el beneficio económico que la pesca proporciona. Paradójicamente, las mujeres también han adquirido las características “negativas” propias de los pescadores, como lo es el fumar y beber.
Las mujeres9 son las que tradicionalmente capturan al maxquil, ya que de acuerdo a
lo que los pescadores mencionan, por un lado, sólo ellas cuentan con la resistencia física para trabajar jornadas completas de noche y por otro lado, porque la pesquería de pulpo se lleva a cabo durante el día, lo que establecería jornadas sin descanso para los pescadores de pulpo (Figura 1). He aquí la importancia de este recurso para la pesquería del pulpo, ya que la mayoría de las veces no cuentan con otra especie disponible que la sustituya. Esto ha generado un esquema de relaciones de poder y negociación entre hombres y mujeres muy complejo y que Uc (2004) aborda detalladamente como un estudio de caso.
Observamos que las técnicas de pesca que utilizan tanto hombres como mujeres son las mismas para cada pesquería. Pudimos notar que varias cuentan con embarcación y motor de borda propios. En cuanto a los lugares de pesca a los que van, coinciden también, aunque registramos que la concepción de costa y altamar son distintas para ambos sexos. Algunas pescadoras consideran como altamar a la zona marina que supera las 5 brazas de profundidad, y los hombres coinciden en que altamar es la franja que va desde las 10 o 15 brazas en adelante, por lo que para ellos, las pescadoras nunca llegan a altamar. Preguntamos el motivo por el cual ellas no asisten a estos sitios, y nos mencionaron que no es necesario, los hombres por su parte indican que no lo hacen porque representa mayores costos de producción (y con ello probablemente pérdidas económicas).
Tanto en mujeres como en hombres, notamos una preferencia por trabajar con el mismo sexo. Algunas veces las señoras acompañan a sus esposos a la jornada de trabajo, pero no es común en las mujeres consideradas como “pescadoras de oficio”.
Finalmente debemos mencionar el papel de los niños en la pesca. Como indicamos anteriormente, los niños son llevados a las labores del mar como ayudantes, pero adicionalmente, ellos mismos se han asignado una actividad que podríamos decir “exclusiva”. Esta actividad consta de labores de limpieza de las embarcaciones que regresan de la jornada de trabajo, el pago por este servicio se realiza en especie, es decir, se les da parte del producto que se obtuvo, el cual es vendido en cualquiera de las plantas receptoras y así se obtiene una remuneración.
Figura 1. Esquema de uso y acceso a recursos costeros en San Felipe
Otro aspecto muy importante dentro de la investigación fue el uso del tiempo. Notamos que a pesar de que los roles son compartidos, no son proporcionales para ambos géneros. Las mujeres durante la temporada de pesca de maxquil invierten más del 50% de su tiempo en el trabajo del mar, el 35% en labores domésticas y comunitarias y el resto para descansar a diferencia de los hombres pescadores quienes en el mismo periodo del año se dedican menos del 40% del tiempo a la pesca y únicamente un 10% al trabajo del hogar, que consiste en cuidar a sus hijos mientras la mujer se prepara para ir a la pesca. Con respecto a la temporada de enero a julio, que no están presentes las pesquerías de mayor ingreso, notamos que algunas mujeres no participan en las pesquerías más que de manera eventual, y dentro del uso del tiempo de los hombres no consideran el trabajo doméstico.
Presencia e influencia de las Instituciones en la actividad pesquera
Un actor importante para el acceso a los recursos pesqueros es el Estado, quien a través de sus agentes u organizaciones establece quiénes pueden acceder y a qué tipo de recursos. Como Peluso (1988) afirma, el Estado tiene poder sobre el manejo de la mayor parte de los recursos pesqueros lo que le convierte en el administrador de éstos. Las mujeres no son tradicionalmente usuarias en las pesquerías (fase de captura) por lo que el Estado (representado generalmente por hombres) otorga el beneficio del acceso a quienes sí lo son, los hombres. Aquí es donde entran los derechos tradicionales de la pesca como medio de trabajo y producción, tal como, la encontraríamos en el caso de la tierra donde también existen estos derechos tradicionales beneficiando al productor, en este caso, a los hombres.
No debemos olvidar que como todo proceso humano, la pesca sufre transformaciones en el tiempo. Observamos que en la población de San Felipe se ha otorgado un derecho tradicional a las mujeres para incursionar en la pesca. La comunidad ha “concedido” a las pescadoras acceso a todos los recursos pesqueros, probablemente porque las veinte personas que se dedican a ello no representan impactos significativos en los volúmenes de captura ni en las pesquerías con mayor prestigio económico, a pesar de que contribuyen con el 95% de la carnada de la principal pesquería comercial de la comunidad (Fraga y Savard, en prensa). De este último punto ahondaremos más adelante.
Por otro lado, se ha observado que cuando las instituciones diseñan y ejecutan proyectos productivos orientados a promover el proceso de desarrollo socio-económico comunitario y regional, sus acciones se involucran en la problemática del cambio social. Asimismo, es importante la detección del nivel de participación de la población, ya que es un parámetro útil para explicar la continuidad o discontinuidad de los programas, las actitudes de rechazo o aceptación que se presenten con su ejecución, así como el logro parcial o total de sus objetivos (SEPESCA, 1982). Parte de la investigación que se realiza precisamente se refiere a estas actitudes, que son en realidad, difíciles de determinar.
De acuerdo a lo documentado en San Felipe, la incursión de las mujeres y niños en procesos pesqueros no deriva de la intervención de las Instituciones, incluyendo al Estado. Es importante precisar que parte de las conclusiones de nuestra investigación giran en torno a la idea de que la presencia de instituciones externas tales como el gobierno y los