En el contexto en el que se desarrolla esta tesis doctoral, donde se evalúa el aprovechamiento de unos residuos de la industria extractiva del carbón para generar electricidad minimizando el impacto ambiental producido por las emisiones propias del proceso de valorización, se pone de manifiesto su interés en el análisis de sostenibilidad de la propuesta y objetivo de la tesis. La sostenibilidad se trata de un concepto que pretende movilizar la responsabilidad colectiva para hacer frente al conjunto de graves problemas y desafíos a los que se enfrenta la humanidad, apostando por la cooperación y la defensa del interés general. Se entiende como un profundo replanteamiento de las relaciones de los grupos humanos entre sí y con el medio ambiente. En este sentido, se puede concretar, para la generación eléctrica, que la sostenibilidad se fundamenta en tres áreas principales:
1) Las personas: reportar un beneficio social, en el interés de las personas, de proporcionarles y asegurarles el suministro eléctrico necesario para el desarrollo. 2) El medioambiente: reporta un beneficio ambiental, generando la energía eléctrica de
forma que se respeta el medioambiente, minimizando las emisiones de agentes contaminantes y utilizando los recursos naturales de manera controlada y eficiente.
3) La economía: reportando un beneficio económico al generar la electricidad a un coste adecuado que favorezca el desarrollo de la sociedad y el bienestar.
En la transición hacia la sostenibilidad en la generación de energía eléctrica, se propone en esta tesis analizar su alcance a nivel país (o región, o continente) mediante la definición de un mix energético apropiado, que cumpla con los criterios que definen la sostenibilidad.
El mix energético de un país en particular se compone de la contribución de cada tipo de energía a la suma total de energía consumida en dicho país. Siendo la electricidad una forma de energía, la participación que cada tipo de combustible tiene en la generación de electricidad es lo que se considera el mix energético.
En base a conseguir un modelo sostenible, y seleccionar el mix energético más conveniente, se deben identificar primeramente los problemas, retos y oportunidades relacionadas con la energía para posteriormente ser evaluados.
Por lo tanto, el proceso de selección de un mix energético apropiado requiere la consideración de esos problemas, retos y oportunidades energéticas, para lo que se propone introducir unos factores clave, claros e imparciales, que sean los indicadores críticos para establecer la planificación energética de un determinado país o región.
Los factores clave deberán considerar aspectos como la seguridad de suministro, la situación social y económica, la capacidad de crecimiento, la posibilidad de desarrollo, el cambio climático, la calidad del aire y la estabilidad social.
Los factores clave y relaciones que se dan entre los mismos, deberán ser evaluados mediante un diálogo objetivo, racional y claro entre líderes, gobernantes, gente capacitada y el público general, para identificar las prioridades de la política energética y establecer la estrategia del país o región en cuestión para conseguir un sistema energético sostenible y un desarrollo positivo.
Por sus características, se propone que estos factores clave se agrupan de tal manera que cubran todo el espectro de cuestiones, retos y oportunidades relacionadas con la energía. Se podrían agrupar bajo los epígrafes: geográfico, social y económico. En la Figura 37 se muestran los factores clave propuestos organizados según su naturaleza.
Figura 37. Factores clave propuestos, identificación y organización de acuerdo a su naturaleza.
Los factores clave se deben evaluar en su conjunto, y analizar los impactos y relaciones cruzadas. Y a un nivel superior, las decisiones que se deriven de la evaluación de factores clave de un determinado país o región tienen un efecto sobre los factores clave que evalúa otro país o región. La energía no escapa a la globalización.
Se ha encontrado que la organización de factores clave que se propone es compatible con la definición de energía sostenible que realiza el World Energy Council (WEC), en su informe “World Energy Trilema, Time to get real – the case for sustainable energy policy”, y que está basada en la seguridad del suministro energético, la igualdad social y la conservación del medioambiente. Esta idea es lo que denomina “Energy Trilema” y proporciona un marco favorable para evaluarlas opciones y alternativas cuando se define una estrategia energética sostenible.
Se han encontrado diferentes metodologías (de la AIE y WEC) para analizar estos parámetros, centrándose en la seguridad de suministro, en proporcionar la situación de la agenda global energética identificando las prioridades para construir la energía sostenible del futuro y evaluar la trayectoria potencial que tome la demanda de energía.
Para la AIE los factores principales que condicionan la tendencia energética son:
• Las acciones y políticas adoptadas por los gobiernos de los diferentes países,
• La actividad económica,
• Cambios demográficos, que afectan al tamaño y composición de la demanda energética, directamente y a través de su impacto en el crecimiento económico y el desarrollo,
• El grado de avance y mejora en la eficiencia al adoptar la mejor tecnología energética disponible y los nuevos desarrollos tecnológicos.
Otro estudio, el IEA Model of Short-term Energy Security (IEA MOSES), realizado por la AIE, establece un grupo de indicadores de riesgos externos e internos, que destaca la vulnerabilidad de los sistemas energéticos y puede ser utilizado para trazar la evolución del perfil de la seguridad energética de un país.
Se ha encontrado una vía para definir la seguridad energética mediante diferentes tipos de riesgos considerando aspectos a largo plazo. Se ha denominado comúnmente “four As”, en castellano “las cuatro Aes”, de la seguridad energética: Availability (disponibilidad), Accesibility
(accesibilidad), Affordability (asequibilidad) y Acceptability (aceptabilidad).
El estudio y análisis publicado por el WEC (2013 y actualizado 2015 World Energy Issues Monitor), por una energía sostenible y apuntando cuestiones clave que los líderes debieran considerar para definir la agenda global de energía (y la agenda energética de un país o región), considera cuatro categorías que abarcan diferentes aspectos que deben ser evaluados y monitorizados: los riesgos macroeconómicos, cuestiones geopolíticas y regionales, políticas energéticas y el negocio ambiental, y la visión energética y la tecnología.