La juventud designa tanto a una fase del transcurso de la vida individual, “como a una
porción de la sociedad, que depende de por lo menos algunos criterios de la edad”
(Allerbeck y Rosenmayr, 1979:27). Actualmente los conceptos de adolescencia y juventud tienden a hacer referencia en general al mismo período de vida e identifican la infancia y la edad adulta como etapas que la limitan (García, 2001b) siendo la edad el criterio principal para su asignación.99 Empíricamente se ha tratado de establecer
distinciones entre los conceptos de adolescencia y juventud. A grandes rasgos, la adolescencia suele ser vinculada con el inicio de la pubertad y las consiguientes transformaciones físicas y psíquicas que la acompañan. Por su parte, se considera que la juventud es determinada fundamentalmente por factores sociales y hace alusión a diversos cambios en la condición ya no tanto física ni psíquica, de los individuos (García, 2001; Allerbeck y Rosenmayr, 1979). A grandes rasgos, podemos afirmar que en la mayoría de conceptualizaciones y estudios realizados en torno los conceptos de adolescencia y juventud antes de los 70’s existió la tendencia a presentarlos como grupos homogéneos. A fines de los 70’s Bourdieu (1992) señaló que las divisiones entre las edades son siempre arbitrarias, sugiriendo que en torno a las palabras joven y viejo se encuentran las disputas entre los diferentes grupos sociales, entre los detentadores y sucesores del poder100 que intentan alterar o mantener determinadas representaciones de
la realidad que les son favorables (Sosa, 2005). Se insiste en la distinción entre la edad biológica y social, rompiendo con la imagen de una juventud unificada y de una cultura juvenil.101 Se empieza entonces a reconocer que las categorías etarias son categorías
políticas y relacionales en tanto designan y asignan un lugar dentro de la jerarquía social (Mayall, 1999). Esto pone en evidencia que la división en grupos de edad así como los contenidos sociales de los mismos son construidos por cada grupo social en función de sus condiciones objetivas de vida y de sus estrategias de reproducción social.
99 Puede considerase que la edad es uno de los mecanismos básicos usados en diversas sociedades para la adscripción de roles y estatus diferenciados entre los individuos (Allerbeck y Rosenmayr, 1979).
100 “Las clasificaciones por edad (y también por clase o sexo) vienen a ser siempre una forma de imponer límites, de producir un orden en el cual cada quien debe ocupar su lugar” (Bourdieu, 1990:164).
101
El estudio pionero de Los Estudiantes y la Cultura (Bourdieu y Passeron, 1967) fue clave en la ruptura de la imagen de los estudiantes como grupo homogéneo, imagen, que venía predominando en las conceptualizaciones precedentes.
Estudios recientes en el tema, han señalado que la mayor parte de la literatura y teorías desde las ciencias sociales sobre la historia de la invención de la infancia y de la juventud se han elaborado a partir de realidades occidentales, lo que ha conllevado un cierto matiz etnocéntrico en dichas conceptualizaciones (Feixa, 2002). También ha sido señalada la necesidad de reconocer que en las relaciones intergeneracionales se intersectan diversas desigualdades sociales como las de género, raza, clase social etc. De esta manera, si partimos de reconocer el papel del incremento en los años de escolarización y del retraso de la vida productiva y reproductiva, en la construcción de las categorías etarias, puede afirmarse que una buena proporción de los que nombramos como “jóvenes” en sociedades como las latinoamericanas no lo es sociológicamente hablando (Riquer y Tepichín, 2001).
Si consideramos que en las edades sociales inciden diversas mediaciones (de clase, género, etnia, etc.) es preciso resaltar que la categoría jóvenes tiene un carácter problemático, heterogéneo, dinámico y discontinuo. También se hace necesario tener presente que los significados dados a la adolescencia, a la juventud, o hacia cualquier otra etapa del ciclo vital son constantemente negociados a través de las situaciones sociales e interacciones cotidianas. Se hace evidente la dificultad de hablar de jóvenes o de adolescentes como si fuesen un grupo homogéneo, debiendo reconocer que éstos no siempre comparten los modos de inserción en la estructura social (Reguillo, 1998); lo cual plantea esquemas de representación y campos de acción diferenciados y desiguales. Surge así la necesidad de generar propuestas y espacios materiales y simbólicos desde sus propias voces y necesidades, reconociéndoseles el derecho de ser sujetos de su propia historia.
Adicionalmente, podemos afirmar que en general estos conceptos aluden a una situación de dependencia social, económica, familiar, ideológica y moral (Sayavedra, 2002).102 A efectos de este estudio realizado en un contexto urbano de relativamente baja
marginación (como se mostrará posteriormente) se decidió hablar de “juventud” considerando que este término tiende a designar un rango más amplio de edad que el de
102
Como vimos, aunque su definición y su delimitación es problemática y no existe un criterio único, en general las organizaciones internacionales consideran adolescentes a quienes se ubican entre los 10 y los 19 años mientras que consideran jóvenes a quienes tienen entre 19 y 24 años.
adolescente.103 Así, los/las jóvenes participantes en este estudio fueron definidos como
tales a partir de los siguientes criterios:
• Edad: 14 – 22 años
• Situación de dependencia económica (parcial o total)
Asumimos, que a pesar de la variabilidad y de la heterogeneidad contenida en lo que puede ser definido como jóvenes, éstos comparten ciertas características, necesidades y problemáticas que permiten construirlos como un grupo específico de estudio. Sin embargo, enfatizamos el hecho de que no son, ni en su definición, ni fuera de ella un grupo homogéneo.
A continuación discutiremos brevemente algunas de las consecuencias políticas de la construcción de los adolescentes y de los jóvenes (especialmente de lo definidos como menores de edad)104 y los efectos de dicha construcción sobre los derechos sexuales
y reproductivos.
2.1.3 Género, minoría de edad y pacto social: la subordinación política y