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4.3 Drugs with Special Payment Criteria and Limitations

4.3.9 Attention Deficit Hyperactivity Disorder (ADHD)

Es necesario que todos los que tienen responsabilidades en la vida de los pueblos entiendan esto que no es una frase: la cultura y la educación no son un gasto, sino que son una inversión. ¿Cuántos tipos van corriendo porque hay un gran artista y quieren sacarse una foto o saludarlo, etcétera, etcéte- ra? Todos, desde el más humilde, hasta el de mejor situación económica quieren estar cerca de este artista. O si no, cuando hay un docente impor- tante o un científico importante, todo el mundo, de los medios: 'fulano de tal, inventó tal cosa'. 'ah mirá qué bien, fulano de tal'. Pero bueno, esto hay que seguirlo. Yo lo que digo es que lo veamos permanente. Entonces, segu- ramente que funcionamos. Si la única posibilidad de desarrollo es la educa- ción, la única posibilidad de que se desarrolle es que los pibes no sean anal- fabetos, ni pibes ni grandes.

Y la mejor posibilidad de crecimiento es que transpire cultura por todos lados. ¿qué ocurre? Por ejemplo, si nosotros lográramos, en todo el país, no sola- mente en la Capital Federal –que seguramente en la Capital Federal hay lu- gares experimentales que lo están haciendo y en la Provincia también– pe- ro nosotros tenemos que tender es a que en las escuelas además de la educa- ción formal, básica y tradicional, cada vez se agregue más el tema de la ense- ñanza artística y la participación deportiva. Porque si nosotros logramos que todos los chicos tengan este desarrollo, (además me parece que el ingenio más grande está ahí, en los pibes, que la creación es permanente), si noso- tros logramos apoyarlo en todo esto, mucho mejor es su futuro.

Quiero decir, está bien, hoy en día tenemos estos inconvenientes o estas ne- cesidades que son los comedores escolares… Pero en eso mi criterio es dis-

tinto del de otros. Yo creo que el comedor escolar cubre una necesidad so- cial, pero también hay servicio de salud muy importante, porque justamen- te los provee de proteínas y alimentos a los pibes, tengan o no lo tengan en su casa. No podemos quejarnos de eso, ojalá todas las escuelas durante to- do el tiempo tengan la leche, un plato de sopa o una comida determinada para los pibes. Una experiencia personal. Nosotros tenemos en el Sindicato de Luz y Fuerza una escuela técnica que antes era de SEGBA2

, en que se re- ciben de técnicos los alumnos. Hacemos un gran esfuerzo y la sostenemos: después de la privatización esta escuela parecía que no existía más, pero ahora el sindicato logró recuperarla, con la Asociación de Personal Profesio- nal. El sindicato tiene salas muy importantes, desde la década del 60 y 70' nosotros venimos trabajando en el tema de la formación profesional, con los jardines de infantes, las escuelas secundarias, los convenios con universida- des, es un sindicato atípico, tiene todo tipo de actividad cultural y educati- va, tiene un teatro y gracias a Dios, porque la mayoría de los trabajadores de aquí realizó los cursos de formación profesional o se adecuó a los cam- bios de tecnología producto de los cursos de capacitación que el sindicato hacía o hace con las empresas. Y lo mismo los hijos estudiaron en estas es- cuelas o van a los centros de capacitación y un sinfin de cosas. Como res- ponsable del área de cultura y educación inauguré y cerré la Jornada que hicimos sobre educación en 2003 y me recordé que cuando yo era un pibe mi viejo me mandó: yo soy recibido de técnico en esta escuela, en los años 60'. A nosotros en la escuela nos daban un sándwich a la mañana, después a los mediodías íbamos a comer a los comedores que en ese tiempo eran los de SEGBA y a la tarde, porque estábamos desde las siete de la mañana a has- ta las cinco de la tarde, nos daban mate cocido. Y eso qué es ¿malo o bue- no? Eso debería ser para todo el mundo, sería extraordinario que un pibe has- ta los dieciséis, diecisiete vaya a un colegio y le den la leche.

Ustedes acuérdense que en las escuelas técnicas antes se les pagaba un viá- tico por los trabajos que hacían, todas esas cosas las fuimos dejando de la- do. Todo tiene que ver con el desarrollo de las culturas, de las personas, de los pueblos y de la educación.

- En Cultura de Luz y Fuerza ¿cuándo empezaste?

- Yo empecé a trabajar en el año 1965. Dentro de la Secretaria de Cultura. Pri- 2

SEGBA. Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires, empresa estatal de electricidad actualmente privatizada.

mero estuve a cargo de los cursos de capacitación sindical, después fui sub- secretario, después secretario. Después inventamos todo esto del teatro LYF y las escuelas, los convenios con el gobierno. Hicimos la primera escuela se- cundaria para adultos con un convenio especial con el Ministerio de Educa- ción de aquella época. Incluso era una experiencia nueva ¿porque qué ocu- rría? Se estudiaba siete años, siete años de noche y nosotros lo llevamos a tres años y medio, después apareció el bachillerato de DINEA. Pero esto que digo yo no, era con orientación Perito Comercial y Bachiller, las dos cosas juntas, tres años y medio. La primera escuela funcionaba en la calle Perú, a una cuadra de lo que hoy en día es la sede cultural del sindicato. Después fue a la calle San Juan y después se transmitió a todo el país. Lo mismo ha- cíamos con el Bachillerato para Adultos: recorríamos todo el país para que se pudiera generar. Acá también fuimos pioneros, en aquella época, ayudan- do a la formación básica, ayudando a la alfabetización. Contribuimos perma- nentemente con el Estado para que no hubiera analfabetos dentro de nues- tro sector y para la comunidad. También hay una cosa notable que pocos le han dado importancia, porque no es noticia: en una época se donaba una es- cuela por año en el país, acá hay escuelas donadas a la comunidad. Hay una escuela donada en Jujuy y otra en Roque Sáenz Peña, en Chaco, de las que me recuerdo, hay otra donada en Río Gallegos.

- ¿Donada? ¿qué quiere decir?

- Donada era que el sindicato las construía porque el sindicato tiene un siste- ma solidario donde colaboran todos los compañeros y se vendían rifas, se hacían kermesses y con ese sistema se contribuía a la Casa Cuna, al Hospi- tal de Niños, a escuelas de la zona y también se donaban escuelas, como es- tas que estoy contando.

- ¡Qué bueno! ¿Cuándo empiezan a diferenciar o complementar la gestión cultural y la educativa?

- Las dos cosas acá son parejas. Además yo creo que las dos tienen que ver. Una cosa es todo lo que tiene que ver con educación que ya es formal, for- mal porque esto de la alfabetización, de la escuela secundaria, de los jardi- nes de infantes además está todo reconocido oficialmente, conveniado con el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y con el gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Por el sindicato pasaron más de cien mil personas, cien mil en los cursos, con títulos. Esto no es chiste y debo quedarme corto, más de cien

mil porque si sacás la cuenta desde el año 65', que empezó el primer jardín de infantes, después la primera escuela que se hizo en el año 69' o 70'. Des- pués una cantidad interesantísima de escuelas, convenios con universidades en los años 70', así que bueno, más de cien mil personas. Acá se atiende de todo, desde analfabetos por así decirlo, que gracias a Dios creo que acá en el gremio no quedan más pero quedan en la Argentina así que hay que tra- bajar; hasta la universidad.

La culturase relaciona con el teatro en sí que tiene el sindicato, acá ha ve- nido a exponer Forte, Urruchúa, Castagnino, Raquel Forner, de aquella épo- ca estamos hablando. Hoy en día exponen una cantidad de gente y por ahí mañana dicen 'vino tal'. Acá hay dos galerías de arte, no una. Después todos los cursos que se hacen de música, de teatro(acá por ejemplo profesor y di- rector de teatro es Camilo Da Passano, entre otros muchos). Los recitales de música más importantes en los 60' y 70' se hacían acá, con todos los artis- tas que después fueron famosos, conocidos, importantes, de cambio social o cultural, como lo quieras llamar. Yo siempre digo que Dios te ayuda o la vi- da te ayuda a caminar los caminos, con todos los problemas que hubo des- pués del 76' cuando el sindicato fue intervenido, muchos de nosotros, peores que nadie los desaparecidos, como muchos otros tenemos obligaciones socia- les con nuestra familia y con nuestros compañeros que no están más por la lucha social, por defender ideales. Otros de nosotros que, gracias a Dios, hoy la estamos contando tuvimos problemas pero estamos. Vos fijate que uno se la rebuscó como pudo en trabajo y en sostener su familia, hasta que –por eso lo de “Dios te ayuda”... la vida te acompaña y tu familia también– apareció la Universidad de Belgrano. Por orgullo propio ahí hicimos un plan cultural muy importante para aquella época. Las ‘Jornadas folklóricas'fueron memo- rables, hasta el día de hoy no creo que se hayan hecho unas igual.

- Tenían una modalidad interesante porque eran los artistas, los músicos, los investigadores…

- Eran los artistas con los estudiosos del tema, los músicos, los intelectuales, los periodistas...

- ... la gente del medio

- ...y el público en general. Irrepetible. Con las cinco regiones. - ¿Cuántas se hicieron?

Pero fue importante porque a partir de lo nuestro, a partir de la cuestión concreta que estamos hablando acá, las tradiciones, las costumbres, los mi- tos, las leyendas, etcétera que logramos interesar a la sociedad, se trasladó a nivel nacional esta cuestión, porque vinieron de todas partes de la Argen- tina, vino gente.

- Además me acuerdo de gente, por ejemplo nuestro amigo Pipo Lernoud, que es un rockero, de la raíz rockera de acá, que fue y como abrió, como dio al encuentro entre distintas corrientes, búsquedas, estaba muy inte- resante. De Belgrano ¿Qué otra acción?.

- En la Universidad de Belgrano hicimos la programación del Auditorio UB, que fue fuente de trabajo de todo tipo de artistas, no doy nombres pero to- da la gente que se quieran imaginar trabajaron ahí, de música o de teatro. Fueron años, se llenaba el teatro. El señor rector de la Universidad de Bel- grano, Avelino Porto, me dio trabajo y me dejó trabajar libremente, respetó todo lo que hacíamos y yo por la Universidad de Belgrano tengo un cariño extraordinario. A veces la gente dice que se trata de una universidad priva- da pero es fuente de cultura.

- ¿Cómo entrás en una Universidad?

- Tuve reuniones con el rector, hicimos unas charlas sobre cuestiones socia- les, participamos de mesas redondas. Un día se dio esto de que yo hablaba de que podía trabajar en el área de cultura y así fue. Trabajé e hicimos: crea- mos un ballet de danza clásica, un ballet de danza folklórica, creamos como cosa novedosa de aquella época los espectáculos al aire libre. Los recitales al atardecer en la facultad de postgrado, en los jardines en José Hernández y 11 de septiembre. Después los concursos, de pintura, había un movimiento cultural espectacular.

- Los grupos de teatro...

- Los grupos de teatro: estaba Mario Rolla primero, después estuvo Rodríguez de Anca. Después el coro de la UB que dirigía Roldán, la orquesta de tango, la orquesta de cámara.

- ¿Hasta cuándo estuviste ahí?

- Estuve exactamente hasta que me fui como Subsecretario a la provincia de Buenos Aires: hasta diciembre del 87’. Yo había participado en la campaña del justicialismo con Antonio Cafiero. Me ofrecieron el cargo de Subsecre-

tario de Cultura de la Provincia, hablé con el rector y me autorizó. Claro ha- bía que conservar el trabajo, un cargo político es una responsabilidad, un orgullo que te lo ofrezcan pero todo el mundo tiene que acostumbrarse a que los cargos políticos son para una circunstancia determinada no son de por vi- da.

Estuve los cuatro años. Si tenemos que hablar de ahí, tenemos que escribir un libro de las cosas que hicimos en la Provincia de Buenos Aires.

- Una vez en la Casa de la Provincia de Buenos Aires te criticamos en ese momento porque habías ahorrado presupuesto ¿Se debe ahorrar presu- puesto?

- Lo que yo hacía era no gastar alegremente los fondos del estado público: yo dejé ganancia que es distinto. Les voy a explicar porqué. Esto quiere decir lo siguiente: nosotros recaudábamos, hay organismos que recaudaban, el Teatro Argentino recaudaba, el teatro de Mar del Plata recaudaba, el museo de Luján recaudaba, etcétera. Con tantos organismos, nosotros nos autofi- nanciamos, salvo el personal que lo pagaba la Provincia, todo el resto, se pa- gaba solo: los artistas se pagaban de lo que se recaudaba, se les pagaba el cachet y se le daba una parte al teatro. El museo recaudaba, por ejemplo el museo de Luján que estaba prácticamente cerrado, nosotros lo abrimos to- do. Diría que salvo una, no quedó ninguna sala sin abrir, y todo así. Enton- ces ¿Qué ocurrió? Cuando terminó la gestión, había un fondo que era para eso. En ese fondo había un dinero que lo gastaba el que venía, no tenía por qué gastarlo yo, no lo gastaba porque como dijimos antes, como esto era una inversión, se invertía en algo útil.

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