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Appenix A: The Swedish Municipal Audit Report database

Appenix 2: Audit critique as signal or reflection of institutional dysfunction?

Introducción

El eje argumentativo del capítulo anterior fue trazado por nuestro propósito de desentrañar la posición sintomática que entendemos asumía –en el marco tanto de los textos analizados, cuanto de la propia estructura simbólica del dispositivo de la cirugía estética– la rinoplastia. A este respecto, nuestra argumentación concluyó remar- cando las dimensiones que determinarían la oposición paradigmáti- ca entre tal procedimiento y la experiencia del aumento mamario. La clave estribaba, según vimos, en descifrar el enigmático sentido que el rasgo de lo «normalizado» adquiría predicado de una interven- ción quirúrgica.

En este capítulo continuaremos con esos desarrollos, proble- matizando más detenidamente el consustancial vínculo que entende- mos existe entre dicho rasgo y la posición sintomática que nuestros argumentos han atribuido a la rinoplastia. Ahora podemos incluso asumir, en sentido estricto, la interpretación de este concepto pro- puesta por Slavoj Zizek. El «síntoma», en efecto, según la conocida definición del filósofo esloveno, constituye «un elemento particular que subvierte su propio fundamento universal, una especie que sub- vierte su propio género» (Zizek, 2003: 47). Identificada en los oríge- nes como la cirugía plástica por antonomasia, en la actualidad, no obstante, la rinoplastia ostenta un carácter «normalizado» que la con- vierte en una negación interna a la propia lógica del sistema del cual forma parte. El siguiente paso de nuestro análisis será pues explicitar los significados subyacentes a semejante polaridad entre un procedi- miento cuyo bajo perfil simbólico justifica que se lo juzgue la encar-

nación negativa del dispositivo («casi no se toma en cuenta»), y aquel al que hemos asociado consistentemente con la experiencia de exal- tada autoafirmación que lo representa en sentido positivo: a saber, el aumento mamario que «se milita» con «orgullo».

Proponemos instrumentar esta oposición a partir de la aplica- ción del «cuadro semiótico» desarrollado, desde una perspectiva es- tructuralista, por Algirdas J. Greimas. Nuestro interés, con todo, no aspirará tanto a cartografiar las polaridades lógicas que determinan la inteligibilidad de una categoría semántica dada –si bien, como veremos, este es un aspecto ineludible para nuestra empresa–, sino más bien a replicar la capacidad para generar lecturas creativas y esclarecedoras que, desde vertientes diversas de la crítica cultural, autores como Donna Haraway (1999) y Fredric Jameson (1972, 1981) han comprobado al usar dicho instrumento analítico. Inspirados es- pecialmente por la reapropiación «dialéctica» e «historizante» que este último autor propone, adoptamos el enfoque estructuralista como una particular vía de acceso al texto, a través de la cual se nos ofrece la oportunidad de desplegar los nexos significativos articulados entre los términos que este manifiesta, y aquellos que, por el contrario, «reprime» (Jameson, 1981: 48). Aplicado en tal sentido, el cuadro semiótico sugiere su plena pertinencia de cara a nuestra intención de elaborar una lectura sintomática de la cirugía estética, habida cuenta de su potencial para hacer del análisis textual una labor de «revela- ción diagnóstica de los términos o puntos nodales implícitos en el sistema ideológico» (Jameson, 1981: 48).

Tras fundamentar la relación de contrariedad entre el polo negativo de lo «normalizado» y el polo positivo de lo «controvertido», los argumentos que desarrollaremos a lo largo de este capítulo parten de la premisa planteada por la negación de cada uno de los términos «primitivos» de esta oposición binaria inicial. De este modo, reanu- daremos el análisis textual interrogándonos por la naturaleza de aque- llos procedimientos que podamos identificar, sucesivamente, con las posiciones de lo «no controvertido» y lo «no normalizado» en la ac- tual estructura simbólica del dispositivo (producido en el contexto presente, será el texto de Pasik el que nos brinde las principales referencias al respecto). Esbozados en esta primera aproximación el posicionamiento y la valoración simbólica correlativa de los procedi-

mientos considerados, procederemos a buscar en las variables esta- dísticas del dispositivo parámetros objetivos pertinentes para dar cuenta de nuestras interpretaciones.

En este punto, contemplar el a todas luces desorbitado creci- miento en las cifras de los procedimientos «mínimamente invasivos» nos expondrá al desafío de conformar el sentido de semejante fenó- meno a los términos de nuestro esquema analítico inicial. Justifica- remos la identificación de este tipo de intervenciones con lo que será definido como el «término complejo» de nuestro cuadro semiótico (determinado por la conjunción simultánea de lo «controvertido» y lo «normalizado»), situándolas, en consecuencia, en una relación de contradicción paradigmática con su «término neutro» (producto de la reunión de lo «no controvertido» y lo «no normalizado»), identifi- cado, por su parte, con los procedimientos «reconstructivos». Así las cosas, una vez desplegadas todas las posibilidades lógicas y concep- tuales subyacentes tras la sintomática «normalización» histórica de la rinoplastia, concluiremos con la exposición gráfica de los términos y relaciones que el análisis textual revele; ofreciendo, en suma, una representación visual del esquema de saber-poder que en el presente estructura el sentido de la cirugía estética en tanto dispositivo de producción de identidades normalizadas.

El cuadro semiótico aplicado al dispositivo de la cirugía estética

Conforme a los principios teóricos básicos del enfoque estructuralis- ta, abordamos el análisis de un micro-universo semántico dado –el dispositivo de la cirugía estética, para el caso– formalizando la co- rrespondiente «estructura elemental de la significación» (Greimas y Rastier, 1968). Nuestro primer paso consistirá pues en el planteo de una oposición binaria inicial entre dos términos definidos, correlati- vamente, en virtud de semejante relación entre contrarios (S1 vs. S2). Tal como las canónicas prescripciones metodológicas indican, la validez analítica de este planteo dependerá de que la oposición se sitúe en «un solo y mismo eje», con arreglo al cual los dos términos contrapuestos pueden ser pertinentemente distinguidos (Greimas, 1987: 31).

En lo que aquí concierne, nuestro interés por analizar la es- tructura simbólica de la cirugía estética nos exige determinar un criterio para comparar los procedimientos considerados; una «di- mensión» o «punto de vista común» desde cuya perspectiva nos será dado entender a la rinoplastia y al aumento mamario, respectiva- mente, como los dos «polos extremos» de «un solo y mismo eje se- mántico» (Greimas, 1987: 31). Sobre la base de los argumentos de- sarrollados a lo largo del Capítulo dos –pero en un sentido sugerido ya por nuestra reseña de la conformación histórica del campo, in- cluida en el Capítulo uno–, identificaremos ese «punto de vista» de- finitorio con lo que podemos describir, en principio, como la fluc- tuante valoración cultural de la que esta particular práctica médica es objeto en sus diversas modalidades. El trasfondo de esta propuesta es, en efecto, la historia de una especialidad que, indiferente desde el origen a los cometidos tradicionales de la profesión –el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad—, en tanto práctica médica se afirma, por definición, problemática. De este modo, adoptando tal perspec- tiva, articularemos la significación de la cirugía estética en torno al eje semántico extendido entre el polo de lo «controvertido», en un extremo, y el polo de lo «normalizado», en el otro:

Quedan con esto formulados los términos de la oposición a través de cuyo despliegue discerniremos la «articulación lógica» del dispositivo de la cirugía estética en tanto «categoría semántica» (Grei- mas y Courtés, 1982: 96). El potencial esclarecedor del cuadro se- miótico radica en la posibilidad de explicitar las categorías presu- puestas en semejante estructura binaria, en virtud del reconocimien- to de las distintas relaciones que los dos términos iniciales pueden, por lógica, contraer con los elementos «isotópicos» del sistema. El análisis ha de comenzar, a este respecto, encarando lo que Greimas describe como el «problema de la generación de los términos catego-

Procedimientos contro- vertidos (S1)

Aumento mamario: «se milita» con «orgullo»

Procedimientos norma- lizados (S2)

Rinoplastia: «casi no se toma en cuenta»

riales». Los términos «primitivos» de la oposición binaria inicial se- rán abordados en función de tres tipos de «relaciones intracategoria- les» posibles: además de la ya establecida «relación de contrariedad», las respectivas relaciones de «contradicción» y de «complementarie- dad» (Greimas y Courtés, 1982: 97). El fundante «eje de los contra- rios» (S1 – S2) se desdoblará, a partir de la negación sucesiva de los primitivos, en un homólogo «eje de los subcontrarios» (\2 – \1). A su vez, cada uno de los términos contradictorios así formados han de ser sometidos a una operación de aserción, de lo que se sigue el establecimiento de una «implicación» con los correspondientes pri- mitivos (\1 É S2; \2 É S1). He aquí el mecanismo lógico subyacente a la relación de complementariedad que caracteriza a las dimensio- nes del cuadro semiótico técnicamente designadas «deixis positiva» (S1 – \2) y «deixis negativa» (S2 – \1), a cuya luz se entiende además la relación de «presuposición recíproca» –esto es, de «solidaridad»– que mantienen S1 y S2, por un lado, y \1 y \2, por otro (Greimas y Rastier, 1968: 90).

La elemental estructura binaria del principio ha sido desplega- da, de este modo, en un sistema de cuatro términos respectivamente definidos en virtud de sus relaciones mutuas. El problema que a continuación se plantea concierne al establecimiento de las relacio- nes jerárquicas entre los elementos del sistema, cuestión que Grei- mas presenta como la «segunda generación de los términos catego- riales» (Greimas y Courtés, 1982: 98). Los términos primitivos y los contradictorios se inscriben, por tanto, en una relación de «hiponi- mia» con el eje de los contrarios y de los subcontrarios respectiva- mente, de donde surgen dos nuevas oposiciones entre las dimensio- nes sistémicas jerárquicamente superiores (Greimas y Rastier, 1968: 89). En la medida en que la polaridad de los contrarios contrae una relación de contradicción con la polaridad de los subcontrarios, esta categoría supone la formación de los correspondientes «metatérmi- nos contradictorios». Las relaciones de complementariedad que ca- racterizan a las dos deixis del cuadro, a este nivel de la jerarquía sistémica, adoptan entre ellas una relación de contrariedad, de donde se sigue, por su parte, la formación de los correspondientes «meta- términos contrarios» (Greimas y Courtés, 1982: 99).

Presentados los fundamentos del cuadro semiótico, encontra- mos en el particular modo en que Jameson (1981) adapta esta herra- mienta analítica a los intereses de una «crítica dialéctica historizan- te», la referencia que nos permitirá dejar atrás los ásperos derroteros lógicos del pensamiento estructuralista (p. 47). Por cierto, no dejare- mos de sacar provecho de su utilidad en tanto «representación visual de la articulación lógica de una categoría semántica cualquiera» –la cirugía estética, para el caso (Greimas y Courtés, 1982: 96)–. Sin embargo, nuestra lectura definitiva del cuadro semiótico preferirá concebirlo como «una encarnación gráfica de la clausura ideológica en sí», ofreciéndonos pues la posibilidad de «mapear los límites in- ternos de una formación ideológica dada» –el esquema de saber- poder que estructura el sentido de esta práctica quirúrgica, para el caso (Jameson, 1981: 48)–. A esta luz, las relaciones de oposición binaria y presuposición recíproca entre los distintos elementos y di- mensiones sistémicas podrán entenderse, antes bien, como podero- sas tensiones dialécticas entre las «presencias» y las «ausencias» de un texto (Jameson, 1981: 49). Aplicado en este sentido, en suma, el cuadro semiótico convierte al análisis textual en un medio para ha- cer manifiesto el «inconsciente político», merced a su potencial para revelar las contradicciones históricas inscritas en el presente, así como de sacar a la luz los «supuestos ideológicos subyacentes en un deter- minado campo cultural» –el dispositivo de la cirugía estética, para el caso (Lenoir, 1994: 130)–.

Si retomamos la polaridad constitutiva del sentido de la prác- tica, proceder a la generación de los distintos términos categoriales de la estructura nos impone, de entrada, efectuar la negación de los «primitivos» enfrentados en aquella oposición inicial, vale decir, lo «controvertido» (S1) y lo «normalizado» (S2). Esta operación nos en- frenta así a dos nuevas posibilidades lógicas y conceptuales, cuyo interés se cristaliza en tanto interrogantes que orientarán el avance de nuestro análisis textual. En esta primera aproximación, la estruc- tura simbólica del dispositivo de la cirugía estética adquiere pues la siguiente representación:

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