Harry, de 4 años, tiene una noche agitada. Una brisa suave
revuelve su flequillo. Un ZUMBIDO irrumpe. Los ojos del pequeño Harry se abren cuando un débil brillo de color rojo pasa sobre su rostro.
LO QUE VE
Sobre la mesita de noche cercana a su cama, uno de los viejos
juguetes de Harry se ha puesto en marcha. Es un monstruo de
Frankenstein que extiende sus manos en ademán de golpear algo, mientras sus pantalones caen al suelo y su cara brilla con luz
roja.
Harry se sienta en la cama y mira a su alrededor. El dormitorio
del cuarto. Un tanque, un cohete, un coche de policía, un 747, una lata de cerveza que baila de un lado a otro..
Plano del tocadiscos
Suena un disco rayado de “Sesain Street”... suavemente.
Harry salta de la cama y mira por la ventana. En la lejanía
SUENAN unos ladridos. El jardín está oscuro y completamente
tranquilo (14).
Descubrimos en esta escena un encanto similar al que envuelve el primer contacto de Peter Pan con Wendy y sus dos hermanos, Michael y John, en la novela de J.M, Barrie (15).
En la obra del escritor escocés, los tres niños duermen tranquilamente en su habitación
cuando, de improviso, sucede el prodigioso encuentro. Peter Pan despierta a Wendy y a sus
dos hermanos con su llanto de impotencia, pues no es capaz de dominar a su propia sombra.
Wendy, como si fuera la cosa más natural del mundo, se presta a cosérsela para solucionar el problema. En la película de Spielberg, los extraterrestres intentan llamar la atención de
Harry provocando una auténtica explosión de maravillas: todos los juguetes de su cuarto
cobran vida de repente. No se trata de una estratagema perversa de los alienígenas para
secuestrar al niño, del mismo modo que jamás podría decirse que Peter Pan raptara a Wendy,
Michael y John tras embaucarlos con los supuestos encantos del país de Nunca Jamás.
Peter Pan y los extraterrestres representan a un mundo milagroso aún por descubrir,
pero sólamente pueden transmitir su mensaje a las únicas criaturas del planeta Tierra capaces de comprenderlo: los niños. Por tanto, cl fantástico despertar de Barry en su habitación no
puede asustarle de ninguna manera. La identificación que Spielberg deseaba establecer entre los alienígenas y Peter Pan era tan poderosamente simbólica que, en un principio, se conté con la posibilidad de que algunos txrraterrestres salieran volando de la nave nodriza en la
escena final de Encuentros..., en clara alusión a Peter Pan y a Campanita (16).
Los extraterrestres desean contactar con el pequeño durante la secuencia que nos presenta a Harry y, a falta de un lenguaje humano, deciden coinunicarse con él mostrando un signo perfectamente comprensible para el niño. La “explosión de rnaravillas’ que
provocan los alienígenas no es más que una tarjeta de visita, una pequeña muestra de lo que puede llegar a ser la relación entre los viajantes del espacio y el pequeño.
Si comprendemos la simbología infantil de Spielberg -sobre la que abundaremos en el capítulo dedicado a E.T., el Extraterrestre-, el marco ambiental del contacto no podía ser otra. Para Spielberg, decir “cuarto de los niños” es tanto como referirse a una especie
de “embajada” del mágico país de la Fantasía. Una habitación infantil es un micromundo en el que la imaginación y la mente de los pequeños, siempre en plena sintonía con lo fantástico, se expande a su gusto en juegos y aventuras que unen realidad y ficción con una fuerza
descomunal. Y el fruto de esa diversién es, precisamente, lo que da vida a ese mundo
fantástico, tan cotidiano para los niños y tan lejano para los adultos. Son los niños quienes
mantienen vivas las ilusiones, quienes crean nuevos seres, nuevos paraísos vírgenes (le belleza inconcebible.., o de horror desesperante. Steven Spielberg entiende que ese poder creador quesólo se ha otorgado a los pequeños, esa fecundidad milagrosa, encierra en sí algo
3.2.1.2. Walt Disney y el espíritu de Pinocho.
Esta secuencia del primer contacto de Harry con los extraterrestres no sólo revela las
influencias de la novela de James M. Barrie en Spielberg. La escena también nos remite al director de cine que, sin duda alguna. ejerció un mayor influjo sobre el pequeño Steven: Walt Disney. Encuentras en la Tercera Fase es un homenaje a la infancia que se concreta en varias constantes, y tina de ellas viene representada precisamente por Pinocho (Pftíocchio, Ben Sharpsteen y Hamilton Luske. 1940). Spielberg rememora en esta escena de Eíicuen-
tras.., la secuencia en la que todos los juguetes de artesanía construidos por el viejo
Geppetto también parecen cobrar vida en el taller, pocos minutos después de que comience la película de dibujos animados. Uno de ellos, Pinocho -cl juguete por antonomasia-, llegará a convertirse en un niño viviente de madera gracias a la cooperación entre un liada y un
misero artesano juguetero.
La confianza de Harry en los seres desconocidos es algo que contrasta con la actitud que en todo momento mantienen los personajes adultos hacia los extraterrestres. Harry nunca
siente miedo y sigue con fe ciega a los recién llegados. Mott y Saunders se refieren así a esta
constante: “Barry, tranquilamente atraído. contempla el caos: Spielberg emplea esta escena
para mostrar la división entre los niños, que aceptan y aman, y los adultos, que se mantienen escépticos. Sólo los adultos parecen atemorizados en la película” (17). Esta diferencia de actitudes, que se manifiesta con mayor relieve en E.T.. el Extraterrestre, es la clave principal que Spielberg emplea en Encuentros... para demostrar que sólo los espíritus
infantiles y puros se encuentran en disposición de recibir y aceptar la “llamada” de los extraterrestres.
Paradójicamente, tan sólo los niños -encarnados en el personaje de Harry- son capaces de sintonizar con el mensaje que traen a la Tierra unos seres de inteligencia superior. Los
adultos, más preocupados por sus propios intereses, sólo reaccionan ante el poder de lo
desconocido con el miedo y el escepticismo. La actitud de Harry queda patente en la mezcla de curiosidad y diversión que le empuja a seguir a los extraterrestres. Spielberg lo refirió así en su guión, en el que incluye un juego de imitaciones entre el niño y los alienigenas que
nunca llegó a rodarse, y que consagra la relación lúdica en el primer encuentro:
4. INTERIOR. PASILLO DEL VESTíBULO. NOCHE
El dormitorio se encuentra al final del pasillo. Harry camina por él, con curiosidad. Entra en la zona del comedor.