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4. PROBLEMATIC ISSUES SURROUNDING THE DERIVATION OF AUTONOMY AND FREEDOM AS CENTRAL TO ACTION

4.3 Autonomy as Relational

La memoria requiere del apoyo de la historia, pero no se interesa tanto por el acontecimiento, la narración de los hechos (o su reconstrucción) como dato fijo sino por las huellas de la experiencia vivida, su interpretación, su sentido o su marca a través del tiempo. GONZALO SANCHEZ G.

La memoria, es la prueba de nuestra vida en el momento actual, al contrario de lo que se piensa algunas veces cuando la relacionan con el pasado. Entonces, el literato no debe pensar en sí mismo sino, en el poder de su memoria. También es cierto que, como decía Beckett acerca de Proust (2009):

El hombre con buena memoria nunca recuerda nada porque jamás olvida nada. Lo que es un hecho es que mientras escriben, los literatos se mueven hacia dentro de sí mismos, a través de sí mismos, al mismo tiempo que pretenden ir hacia fuera de sí mismos. Comparten la sensación de que, incluso estando solos, en la intimidad de una cueva, no

están solos, o bien, para decirlo de otra manera, que en el momento mismo en que se empieza a escribir o a hablar de esa soledad, él se convierte en más que él mismo.

La memoria, por tanto, es una inmersión en el pasado individual y en el pasado con los demás, es un recuerdo de la historia de la que uno ha sido testigo, y, que así sigue siendo aunque, ya esté aparte. El motivo para la presencia del filósofo y del literato en su habitación es que les urge ver todo a la vez, saborear el caos de todo en su apremiante simultaneidad. Algunas cosas se pierden para siempre, otras se recuerdan y otras se encuentran para perderse una y otra vez. Es imposible estar seguro de nada, el literato se vale en buena medida de su memoria, pues la mayor parte de sus diálogos son diálogos consigo mismos. Son diálogos que se producen en habitaciones cerradas, o bien en la habitación cerrada de los confines de la imaginación.

Aquí vale la pena entender qué significa el rescate de la memoria para las víctimas, así como entender cuáles fueron las formas en que la violencia afectó a las poblaciones. Por lo cual se hace válido definir memoria, como el proceso mediante el cual los sobrevivientes a este flagelo, relatan y descifran qué cosas sucedieron mientras hubo un total abandono del Estado o, así mismo, hubo una complicidad del mismo en las tragedias vividas por las víctimas del conflicto armado en Colombia.

Para comprender las relaciones entre los sujetos afectados por la violencia después de que estos finalizan, se hace necesario conocer las experiencias y los hechos vividos por las víctimas en plena violencia. Por lo cual, la literatura es una herramienta útil para presenciar cómo pudo o pudieron ser estas prácticas, pues es innegable que las dos novelas ofrecen excelentes relatos de los horrores a los que fueron sometidos, por los grupos armados una gran parte de la población colombiana.

Por ejemplo, el desplazamiento forzoso, la desaparición o el asesinato de personas, el despojo de tierras o bienes, la tortura, el secuestro, las heridas o lesiones, el reclutamiento de menores, las amenazas sexuales, entre otras, son evidenciados en las obras y en la misma realidad exhibida por el informe ¡Basta

ya! del CMH, que sin importar el papel jugado fueron vividos por excombatientes, sus familiares o la población civil.

En consecuencia de lo anterior, se debe entender que aquí, la definición de víctima se entreteje, pues es viable afirmar que víctimas somos todos, como se analiza en Prieto “Todo esto sugiere que las categorías víctima, excombatiente y comunidad no siempre son mutuamente excluyentes y que las vivencias en medio del conflicto de los unos no son ajenas a las de los otros” (2013, p. 181). Afirma este autor que mediante diversas investigaciones en los conflictos intraestatales las divisiones entre “víctimas” y “victimarios” y el “resto de la población” no siempre son tan claras, lo cual permite analizar en un mismo plano la condición de víctimas, que sin embargo no implique la estandarización e igualación entre víctimas y victimarios. Como se observa a continuación son muy frecuentes los puntos en común entre los actores del conflicto la muerte y la tragedia vivida también por las víctimas, sean militares o civiles, pues aunque se haya tratado de ocultar por mucho tiempo, en Colombia todos somos o estuvimos afectados directa o indirectamente por la guerra. Este es un ejercicio de reconocimiento y reencuentro con la vida para entender las dimensiones que alcanzó el conflicto, así como la afectación de este en las diferentes esferas de la sociedad colombiana, que se proyecta como un análisis para entender cómo, en muchas ocasiones, aunque compartiendo una tierra y una nacionalidad, los colombianos no toleramos las diferencias y terminamos infringiendo violencia.

Por lo tanto, lo que se propone es que a través del reconocimiento y la definición de la memoria, podamos realizar un análisis narrativo de las novelas Amor Enemigo

de Patricia Lara y Los Ejércitos de Evelio Rosero, que vislumbren cómo pudieron ser los sucesos que acompañaron a los excombatientes y a la población civil, en medio de la guerra en Colombia.

2.2.2 Lo ético, la bondad y la maldad en Ricoeur: un acercamiento

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