Panagra rumbo a Nueva York, en una de las
escasas fotografías suyas accesibles y públicas, donada por su hermano Eduardo al Museo Histórico Nacional.
Eliodoro Matte Ossa
El fundador del actual grupo económico fue Eliodoro Matte Ossa, El Rucio Matte para sus amigos, nacido en Santiago el 11 de abril de 1905, a las 9:30 de la noche, en Santa Rosa 230, y falle- cido el 22 de julio de 2000.
Su padre, Eliodoro Matte Gormaz, hijo a su vez de Eduardo Matte Pérez y de Elvira Gor- maz Araos, inscribió al niño el 5 de mayo de 1905 en Moneda, la misma oficina en que registró a sus 4 hijos, dos varones y dos mujeres. Este pa- dre de 28 años no necesitó testigos para inscribir a su tercer vástago, Eliodoro hijo, tal como le exi- gían al común de los mortales, porque ya tenía amistad con el jefe de ese servicio público. “Com- pareciente conocido del Oficial Civil” escribió de puño y letra el funcionario Luis A. Castillo. Las actas del Registro Civil transmiten la prisa perpetua en que vivía el corredor de comercio, siempre escaso de tiempo, acosado por la lucha cotidiana.
Este primer Eliodoro –es decir, el abuelo del actual– fue el quinto de 13 hermanos Matte Gormaz, entre ellos Elvira Matte Gormaz, ca- sada con Miguel Cruchaga Tocornal, ministro de Relaciones Exteriores y fundador de la es- cuela de Servicio Social de la Universidad Ca- tólica. Su hermano Jorge Matte Gormaz, naci- do en 1876, abogado, casado con Elena Pinto Cruz –hija del Presidente Aníbal Pinto–, se des- tacó en el servicio público y en la política como diputado, embajador y ministro de Estado en va- rias carteras.
Eliodoro Matte Gormaz no tuvo profe- sión universitaria. Sólo se dedicó al trabajo en el comercio y, al parecer, vivió largos años en la
tercera cuadra de Santa Rosa, la casa natal de todos sus hijos –en esos tiempos los niños nacían en el hogar. Tampoco dejó una herencia significativa.
El Registro Civil –creado en 1885– constató que el 28 de mayo de 1900, a las 15 horas, se produjo el matrimonio de Eliodoro Matte Gormaz, de 23 años –nació el 14 de mayo de 1877–, domiciliado con sus padres en Ahumada 232, y Rosario Ossa Lynch, hija de Eugenio Ossa y de Julia Lynch, con domicilio en Huérfanos 2009. La ceremonia se efectuó en “la casa de la contrayente” ante testigos como sus tíos Eduardo Gormaz Araos y Miguel Cruchaga Tocornal, además de sus amigos Pedro García de La Huerta Izquierdo, Agustín Gana Urzúa y Ricardo Ossa Covarrubias. “Dieron su consentimien- to los padres de los contrayentes. Firmaron todos”, registra la partida nupcial.
La Papelera
La historia de la fortuna familiar de alguna manera se remonta a 1918, cuando Luis Matte Larraín, tío abuelo de Eliodoro Matte Larraín, le propuso al español Juan Guillén –dicen que era un anarquista– montar una refinería de azúcar de remolacha. Según el libro Tradición y Futuro, suerte de historia oficial de la CMPC, el hispano prefirió fabricar papel y cartón, porque se importaba aunque existía abundante materia prima para producirlo.
Otras versiones afirman que Luis Matte Larraín siguió los consejos de su herma- no Domingo y de otros conocidos. Sea como haya sido, nació la Comunidad Fábrica de
Cartón que tras fusionarse con Ebbinghaus, Haensel y Cía., otra papelera de la época,
dio origen a la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) el 12 de marzo de 1920, con una capacidad inicial de 2.200
toneladas anuales.
Eliodoro Matte Ossa estudió en el Insti- tuto Nacional y en la Escuela Militar. Según el
Diccionario Biográfico, se inició en Gibss y
Cía., después trabajó con Carlos Orrego y Cía., y en 1933, con Brusadelli, Manni y Cía. Tuvo tres hijos con María Larraín Vial: Patricia, Elio- doro y Bernardo.
Los comienzos de El Rucio Matte fueron duros, dicen sus conocidos, porque su rama fa- miliar no participaba en la CMPC, ni tampoco la recibió en herencia. Matte Ossa comenzó a abrir- se paso haciéndose socio de los clubes de Golf,
Vivió la pasión por el juego. Sus favoritos fueron el brigde y el póker americano. “Era como estudiante, todavía un colegial, cuando empezó a darle duro al póker en el Club de la Unión”, aseguró una fuente. “Sé que estudió en el Instituto Nacional y en la Escuela Militar, pero no me queda claro si es o no ingeniero civil. El cuento es que terminadas las clases en el Instituto Nacional, pasaba a su casa por ahí cerca –¿Santa Rosa 230?–, dormía un rato, hacía sus tareas y se iba al Club a jugar póker con los viejos que llegaban agotados de su jornada en la bolsa, bancos y demás conglomerados del centro. Enemigo del alcohol, dejaba el whisky para que se relajaran los otros”. Matte Ossa fue socio fundador y presidente honorario vitalicio del Club de Bridge.
El Rucio Matte pasó sus últimos años gravemente enfermo. “Tenían que cam-
biarle la sangre cada tres meses, pero se mantuvo lúcido hasta el final y seco para el bridge”, informó un allegado. Meses antes de su fallecimiento, la misma fuente lo re- cordaba “como un caballero alto, delgado, que habla en voz baja, apenas audible y traspasa el pensamiento con la mirada felina de sus ojos pardos. Jamás se dejó fotogra- fiar ni dio entrevistas. Sólo abandonó su bajo perfil durante el gobierno de Salvador Allende para protestar por la posible expropiación de La Papelera”.
No hubo planes concretos del gobierno de Salvador Allende para estatizar La
Papelera, pero El Mercurio “denunció” que le “cortarían” el suministro del monopolio.
El diario de Agustín Edwards se auto clausuró por un día –no se publicó– para justificar un escándalo desinformativo internacional que denunciaba su “cierre”. La comisión investigadora del senador Frank Church de EE.UU. estableció que el diario recibió varios millones de dólares de la CIA para desestabilizar al gobierno9.
Genio financiero
Eliodoro Matte Ossa descubrió que el valor de las acciones de las empresas en la Bolsa resultaba inferior al de los activos físicos. Según la fuente, “comenzó a comprar sociedades anónimas para vender por cucharadas sus propiedades, máquinas, reservas, etc.” Esta habilidad demostró su “genio financiero”, según su amigo Ernesto Ayala, gerente general de La Papelera durante gran parte de su vida10. “Era una de las pocas personas capaz de detectar que el valor de balance de ciertas empresas no correspondía con el que efectivamente tenían y lo hacía ya en una época donde no existían las computadoras11”, destacó su sobrino Patricio Grez Matte, director de CMPC, quien trabajó cerca suyo durante 45 años. “Fue esa visión la que le permitió ir adquiriendo acciones de diversas compañías”.
9) Carlos Valencia, La CIA: 10 años contra Chile, documentos del Senado de EE.UU., Bogotá, 1976. 10, 11) El Mercurio, 30 de julio de 2000.
Luis Matte Larraín, el fundador de La Papelera, murió en 1936. Dos años más tarde gobernaba el Frente Popular, con don Pedro Aguirre Cerda. Entonces, su hermano Arturo Matte Larraín llamó a la presidencia de la empresa a su cuñado, el ingeniero Jorge Alessandri Rodríguez, quien años más tarde también sería llamado a ocupar La Moneda (1958-1964), ganándole por un estrecho margen de votos a Salvador Allende en su segunda postulación.
En esta época, Eliodoro Matte Ossa tenía 33 años. No terminó sus estudios por- que debió trabajar desde muy joven debido al fallecimiento prematuro de su padre. “Era un hombre de mucho esfuerzo, que se formó solo”, afirmó Ernesto Ayala. También tuvo un empleo como capataz de la mina de cobre El Teniente, trabajó en Carlos Orrego y Cía. y en la Compañía de Teléfonos de Chile. “Era eficiente y ahorrativo. Con su trabajo juntó algunos pesos y se compró una acción de la Bolsa”, dijo Ayala. También se ayudo con las ganancias del juego. El genio financiero que celebran sus allegados fue labrándo- le una sólida posición mediante la liquidación de activos de empresas adquiridas en la Bolsa.
Antes de ingresar al directorio de La Papelera en 1966, invitado por Jorge Ale- ssandri Rodríguez y Arturo Matte Larraín, Eliodoro Matte Ossa poseía acciones CMPC desde 1961, era propietario de la Fábrica Nacional de Sacos, firma que después liquidó para concentrar sus inversiones en La Papelera y en otras sociedades como Renta Ur-
bana –fundada por Arturo Matte Larraín– y Pizarreño. En 1965 controlaba directa o
indirectamente el 2% de la CMPC. Al asumir Salvador Allende, en 1970, poseía el 25%. También era presidente ejecutivo de Cemento Melón.
El origen de Minera Valparaíso, otra empresa del holding, tiene una historia parecida. Cuando la Unidad Popular expropió Cemento Melón le pagó a los accionistas con otros bienes. Así, el grupo se hizo de la Minera Valparaíso que hoy maneja otras áreas, como Colbún y el Puerto de Lirquén, explicó Grez. Según esta misma fuente, era “muy simpático, tenía un carisma singular con la gente. Trataba a todos igual. Por eso era muy querido”.
Ayala asegura que tenía “una honradez a toda prueba, absolutamente recto. Ja- más usó su poder de accionista para colocar a alguien dentro de la empresa. Nunca utilizó su influencia para que la compañía realizara negocios en su favor o para benefi- ciar a los accionistas mayoritarios por sobre los minoritarios”.
La única foto que se le conoce –la tiene su hijo Eliodoro sobre su escritorio en La
Papelera– fue tomada en el Club de Bridge de Santiago (existe otra en el Museo Histó-
rico). “A diferencia delRucio chico (Eliodoro Matte Larraín), nunca se ha dejado fotografiar ni da entrevistas.Low profile es su estilo” dijo un allegado de la familia. Por casi 30 años fue campeón nacional con el equipo del Club de La Unión y/o del Club de Bridge Santiago. En los inviernos se iba a Nueva York, para escapar del frío y jugar en distintos clubes,
recordó Grez.
Sus dos hijos varones llegaron a ser ingenieros, pero sólo comenzaron a trabajar con el padre a mediados de los ’70. Era un poco mayor cuando se casó con María Larraín. Mientras otros empresarios tenían hijos grandes, los de Eliodoro Matte Ossa todavía eran pequeños. “Por eso, no participaron en las empresas y yo trabajé bastante tiempo cerca de él”, explicó Grez.
Turfman, buen amigo
Grez lo definió como “de bondad extrema, muy amigo de sus amigos” –tenía muchos en el brigde y en la hípica– y muy comprensivo con las debilidades humanas. “Lo único que no soportaba era a las personas falsas, a aquellas que pretendían ser algo que no eran. Y tenía un ojo clínico para descubrirlas”.
Este personaje tan difícil de escrutar, imposible de fotografiar, menos de entre- vistar, tuvo tempranos amoríos con el dinero, el brigde y el turf, o sea, la hípica. Su caballo Fouché, entrenado en el stud La Quiorma (Quintana, Ortúzar y Matte) ganó El
Ensayo de 1939, en reñida competencia con Esperanto. Un hijo de Fouché –Florete– ganó también El Ensayo años después. En su época de turfista los ganadores del Rucio Matte lucieron por años los colores del stud La Dehesa.
“Van partiendo hípicos de ley y las tribunas de los hipódromos se van despoblan- do sin la aparición de generaciones de reemplazo. Es algo grave que debe hacer meditar a quienes están involucrados en esta hermosa actividad”, escribió con nostalgia en su obituario un anónimo cronista hípico12. Al parecer, el “Tele track” acapara anónima y masivamente a las nuevas generaciones de jugadores hípicos en sus lúgubres recintos “on line” regados por todas las ciudades.
Algunos de sus conocidos dicen que siempre prefirió entenderse con sindicatos comunistas antes que con los “socialcristianos” y falangistas de su época de empresario activo. Su repugnancia por los demócrata cristianos proviene desde los tiempos en que aquel grupo de jóvenes de la Acción Católica se escindió del Partido Conservador para crear la Falange, origen del Partido Demócrata Cristiano. Un conocido que pidió anoni- mato aseguró que “el odio de esa gente a la DC, a Frei Montalva, Gabriel Valdés, carde- nal Raúl Silva, etc., no tiene límites y parece haber quedado en el ADN familiar”.
“Hay una autosuficiencia en los Matte, un sentido de clan y un profundo despre- cio por quien no esté con ellos”, señaló la fuente. Otro allegado lo describió como “un hombre retraído y calladamente muy generoso, pues a sus amigos de juego, como Car- los Puyol (QEPD) y Jorge Suárez, rentistas dedicados a jornada completa al ocio de