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En los 2.219 Km. de longitud que tiene la frontera Colombo-Venezolana se diseminan una serie de problemas que no distinguen ni conocen límites territoriales y que afectan en distintas medidas el ambiente armónico de la frontera. Los problemas que hemos denominado “comunes” obedecen

219 Mascareño, op.cit., p. 341.

220 Ayala, Norka y Elizabeth Ochoa. “Descentralización vs. Centralización: Un enfoque de riesgo

moral”. Documentos de trabajo. 33. (2002): p. 31.

precisamente a que su origen radica en uno u otro lado de la línea fronteriza pero que igual afectan a la totalidad de la zona adyacente, en un círculo vicioso que va adquiriendo relevancia y que las autoridades deben controlar.

Analizar problemas comunes implica concebir criterios que indiquen la afectación de los mismos, las zonas de influencia y el impacto que ha causado desde el año 1997. Así pues, se pretende realizar un barrido en la frontera de norte a sur, iniciando por La Guajira - Cesar -Zulia, luego Norte de Santander - Táchira, seguidamente Apure - Arauca - Vichada y finalmente Guainía - Amazonas.

La mayor parte de la población de La Guajira y de la zona de Maracaibo en Zulia, esta conformada por el grupo étnico Wayúu descendiente de la familia Arawak quienes habitan esta región desde antes del encuentro de los dos mundos en 1.492 por lo que lo consideran su territorio ancestral.

Cuando Colombia y Venezuela demarcaron la frontera desde Castilletes hasta los montes de Oca dieron pié a una injusticia contra el pueblo guajiro, pues fueron divididos arbitrariamente, irrespetando la integridad de su territorio como comunidad étnica. Esta separación trajo consigo un problema geopolítico para este espacio fronterizo, pues los Wayúu continúan moviéndose a lo largo y ancho de la península en sus tradicionales recorridos comerciales y de intercambio.

El problema es para los cuerpos de seguridad y defensa apostados a uno y otro lado de la frontera ya que al Wayúu no lo detiene ninguna línea fronteriza. Esto se agiganta y adquiere mayores proporciones en los caminos y trochas del desierto, pues el contrabando de gasolina, el paso de indocumentados y el comercio de productos sin pagar impuesto, son características del espacio compartido junto con el precario acceso a servicios públicos como agua potable, saneamiento básico y energía, y la presión del desplazamiento forzado.

En un especial del Periódico colombiano “El Tiempo” sobre las fronteras colombianas,222 indica que la gasolina es traída desde Venezuela por los Wayúu en “pinpinas” de 25 litros y que éstas son vendidas del lado colombiano con ganancias superiores al doble del valor en Venezuela. De

este negocio viven 6000 familias en el Departamento La Guajira y es dominado en la región por las Autodefensas del Bloque Contrainsurgencia Wayúu que cobran “vacuna” (impuesto) a los contrabandistas y empresas transportadoras.223

Ante esta situación, el gobierno colombiano expidió el Decreto 1762 de 2003 para regularizar la venta de gasolina extranjera en las regiones de frontera, determinando en 20 galones la “dosis personal” que se puede comprar al otro lado de la frontera sin pagar impuestos, de ahí en adelante es considerado contrabando.224

La zona compartida entre el Estado Zulia y el Departamento Cesar, en estribaciones de la Serranía del Perijá, presenta una permanente conflictividad motivada principalmente por el cultivo y tráfico de estupefacientes, y la presencia activa del frente Luciano Ariza del ELN (Ejercito de Liberación Nacional) y del Bloque Norte de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia) quienes dominan ampliamente el área.

Se estima que desde 1976 se han registrado 300 secuestros a ganaderos venezolanos por parte de la guerrilla en esta sección de la frontera, sumada al grave fenómeno de desplazamiento forzado que afecta la estabilidad de la frontera.225

Los desplazados huyen en desbandada hacia las fronteras en busca de nuevas y mejores garantías que les permita sobrevivir de los ataques de los grupos armados al margen de la ley; 226 en el Departamento Cesar para el año 2002, el 5.3% de sus habitantes habían huido de sus asentamientos y los desplazados localizados allí equivalían al 4.4% de su población (sea éste o no su lugar de origen),227 muy por encima de los porcentajes del “Triángulo de Oro” y de los mismos Departamentos fronterizos (Ver: Tabla 9).

Esta situación llama la atención, debido a que el problema del desplazamiento forzado en Colombia ha propiciado una migración silenciosa

223 Ibídem.

224 Ibídem.

225 “En los confines de Colombia”, op.cit., p. 5.

226 Ruiz Tinoco, Darío. “La seguridad internacional en las fronteras de Colombia”. Polémica. (2003):

p. 24.

227 Informe Nacional de Desarrollo Humano para Colombia. Las victimas: una guerra injusta. (2ª.

de población hacia el Estado Zulia a donde llegan decenas de colombianos cada año a laborar en el sector agropecuario sin registro alguno.

TABLA 9: Desplazamiento Colombiano – Departamentos Fronterizos

No. Personas Desplazadas Departamento Índice de Presión del Desplazamiento (IPD) Índice de Intensidad del Desplazamiento (IID) 1998 2000 2002 2004 2006 Total 1994- 2007228 Bogotá 0.648 0.002 4.013 4.923 27.249 19.724 28.030 150.012 Antioquia 2.789 3.223 7.515 40.864 31.651 15.892 21.831 264.716 Valle 1.322 0.871 91 13.405 20.244 7.959 8.766 118.021 Total Triángulo de Oro 1.5863 1.3653 11.619 31.3% 59.192 20.6% 79.144 19% 43.575 21.7% 58.627 29% 532.749 26.9% La Guajira 3.075 2.016 287 2.848 6.829 3.940 4.353 42.948 Cesar 4.400 5.340 1.784 8.726 18.238 11.617 6.919 90.703 Norte de Santander 1.911 2.209 1.202 4.375 11.687 5.554 6.697 62.603 Arauca 1.671 2.782 0 652 2.192 2.574 1.218 13.393 Vichada 0.920 1.745 8 231 285 285 234 1.933 Guainía 0.465 0.796 1 3 122 385 321 1.848 Total Departamentos Fronterizos 2.0736 2.4813 3.282 8.8% 16.835 5.8% 39.353 9.4% 24.355 12.1% 19.742 9.7% 213.428 10.7% Total Nacional N.A. N.A. 37.074 287.064 414.814 199.965 201.623 1.976.970

Fuente: Elaboración propia. Datos: Informe Nacional de Desarrollo Humano para Colombia, 2003; y Agencia de Acción Social, 2007.

228 Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional. Estadísticas. (Acceso 12 de junio de 2007)_ (http://www.accionsocial.gov.co/Estadisticas/Salida%20metod.%20Antigua.htm)

Según el cuadro anterior, el número de desplazados en los Departamentos fronterizos asciende a 213.428 personas en el periodo 1994-2007 que equivalen al 10.7% del total nacional; las cifras para el año 2002 señalan que fue el año más terrible para el desplazamiento en la frontera, al punto que los efectos en el “Triángulo de Oro” bajaron ostensiblemente; el Departamento Cesar en este año es el mayor portante, muy similar al Departamento Valle del Cauca, luego es seguido de cerca por Norte de Santander, lo cual evidencia una grave situación que impactó e impacta la frontera en todos sus ámbitos.

La problemática común entre el Estado Táchira y el Departamento Norte de Santander esta fraguada de varias aristas, una de las cuales es el desplazamiento forzado en la serranía de los Motilones, la región del Catatumbo y la ciudad de Cúcuta. En esta sección de la frontera operan los frentes Juan F. Porras y Carlos Cacua del ELN, los frentes 33 y 29 de Mayo de las FARC y el Bloque Norte de las AUC conformado por el bloque móvil Catatumbo y el frente La Gabarra.229

En las áreas donde coinciden los límites con los ríos Táchira y Zulia se utilizan pequeños botes o puentes ocasionales a lo cual se agregan numerosos senderos que multiplican este transito, la mayor parte de las veces ilícito pues da origen a movilidad de ilegales, trata de blancas, contrabando y tráfico de drogas, que constituyen los mayores problemas.230 La región del Catatumbo ha registrado enfrentamientos armados entre paramilitares y las guerrillas por el control del territorio y de los cultivos de coca dejando tras de sí, muertos, persecuciones contra la población civil, ajusticiamientos y desaparecidos por doquier.

La población que habita los municipios de esta parte de la frontera ha padecido la extorsión, el boleteo, el secuestro de terratenientes, transportadores, comerciantes y ganaderos venezolanos y colombianos, la fumigación de sus cultivos de pan coger, la disputa por el control de negocios legales e ilegales en la frontera, el contrabando de gasolina, el tráfico de armas y de droga; todos estos problemas aunados a la caída del bolívar y a la severidad en los controles de seguridad fronteriza venezolana repercutieron negativamente en la actividad comercial de Cúcuta, Ureña y La Fría entre los años 2000-2002, cuyas consecuencias han sido el cierre de

229 “En los confines de Colombia”, op.cit., p. 5. 230 Corredor, op.cit., p. 342.

establecimientos, el aumento la tasa de desempleo y de los índices de inseguridad.

Los grupos paramilitares han constituido unas redes mafiosas de poder local a través de la cual se mueven todos los negocios lícitos e ilícitos a ambos lados de la frontera. CODHES señala que existe un enlace entre paramilitares, instancias comerciales y proyectos agroindustriales de diversa índole, como también se ha evidenciado en el cobro de vacunas sobre el contrabando de gasolina, el monopolio sobre el contrabando de arroz para el lavado de dinero, las vacunas sobre la compraventa de productos agrícolas y el control y distribución de estos productos, así como el transporte público en ambos lados de la frontera.231

La principal preocupación de los grupos guerrilleros y de los paramilitares es el control de la frontera, especialmente en el Catatumbo donde se mantiene el negocio de la siembra, procesamiento y comercialización de la coca que es intercambiada por armas y dólares. Este dinero fruto del narcotráfico ha servido para adquirir tierras y propiedades en el Estado Táchira a fin de facilitar la movilización de grupos armados, el tráfico de drogas y armas entre los dos países.

El contrabando de gasolina ha adquirido en esta zona de frontera la denominación de “cartel” por su magnifica organización, ya que la modalidad más común para transportar el combustible es adaptando tanques de gasolina adicionales en los vehículos particulares y de transporte público.232

Entre los habitantes fronterizos es común escuchar sobre el pago de sobornos a la Guardia Venezolana y a la Policía Colombiana para que permitan el paso de los vehículos hasta 6 veces al día sin registrarlos; esto sin contar los “pinpineros” que transitan a pié y en bicicletas varias veces al día, evadiendo puestos de control por trochas y caminos, cargando el combustible que venden luego en las calles de Cúcuta y municipios cercanos.233

231 CODHES. “Situación de conflicto y desplazamiento en las fronteras:El cerco se cierra”. Bogotá:

CODHES, 2005, pp. 1-3

232 “En los confines de Colombia”, op.cit., p. 9. 233 Ibídem.

En los Departamentos Arauca y Vichada y el Estado Apure, los problemas comunes no son distintos de los anteriores. En esta sección fronteriza hacen presencia los frentes 45, 10 y la columna móvil Alfonso Castellanos de las FARC, el frente Domingo Laín del ELN (columna vertebral de su estructura militar) y las Autodefensas de Casanare y Vichada.234

Estos actores armados ejecutan operaciones en territorio colombiano y venezolano, así lo afirma el Gobernador de Apure, Jesús Aguijarte, “En Venezuela es del conocimiento público que estamos infiltrados por irregulares de Colombia. Hemos notado que hay paramilitares, guerrilla, hampa organizada y hasta grupos venezolanos como las FBL (Fuerzas Bolivarianas de Liberación).”235

Las FBL son un grupo armado que apoyaría al gobierno Chávez, pero cuya existencia ha sido negada en Caracas, aunque en poblaciones venezolanas aparezcan letreros atestiguando su presencia; según las autoridades fronterizas, las FBL están conformadas por 5.000 hombres repartidos en 16 frentes que operan a lo largo de la frontera con Colombia.

Esta es la paradoja de la Orinoquia, una región que se ha caracterizado por tener procesos de creación de región bastante distintos en el tiempo, respecto de las demás regiones236 de sus respectivos países. Una región con

dos actividades motoras del desarrollo como son la economía extractiva del petróleo y el proceso de colonización y en el caso colombiano, la economía ilegal de la coca que en conjunto crean y perpetúan una marginalidad237 que atrae todo tipo de población en tiempos de bonanzas, pero que luego se debilita dejando en su camino soledad, pueblos abandonados, infraestructuras obsoletas y frustración sobre las expectativas de un posible desarrollo de la región.238

Temas como el orden público y la seguridad ciudadana son claves a uno y otro lado de los ríos Arauca y Meta; sin embargo, no son los únicos ya que el

234 Ibídem.

235 “La seguridad fronteriza”. El Nacional, 21 Julio 2005, p. 2. 236 Galvis, op.cit., p. 91.

237 Ibíd., p. 92.

238 Dureau, F. Y C.Flórez. Las transformaciones de las ciudades de Yopal, Aguazul y Tauramena

durante la explotación petrolera de Cusiana-Cupiagua. Bogotá: Tercer Mundo, Uniandes,

CEDE/IRD, UMR, Conciencias y Ministerio del Medio Ambiente, 2000. Citado en Juan Pablo Galvis: La dimensión urbana de la marginalidad en la Orinoquia. Tres dinámicas diferentes de su

contrabando de gasolina para alimentar los laboratorios de coca,239 el secuestro y boleteo a ganaderos, así como el pago de “vacunas” por parte de comerciantes y contratistas son el fiel reflejo de una región marginal, de frontera, desarticulada, vulnerable, con escaso dinamismo económico, social y político,240 y distante de Caracas y Bogotá como centros urbanos de

consumo y poder.

Desde la confluencia del río Meta y el Orinoco, hasta la piedra del Cocuy, confluye una región de llanura que poco a poco va levantándose en medio de la selva tropical y los bosques tupidos del amazonas. Esta zona es integrada por los Departamentos Vichada y Guainía y el Estado Amazonas, cuyas problemáticas disímiles y un tanto distintas del resto de la frontera la enaltecen como biosistema poco intervenido y de reserva ecológica natural.

En esta sección hacen presencia además de las Autodefensas de Casanare y Vichada, el frente 16 de las FARC cuyo fortín se encuentra en inmediaciones de los ríos Vichada, Guaviare, Inírida y Negro donde las plantaciones de coca son innumerables. Según los habitantes de esta región, la realidad del conflicto armado es benigna pues la guerrilla tiene el control y ejerce soberanía, al punto de que son ellos los que devuelven los mojones a sus sitios cuando la Guardia venezolana los corre y exigen que todo barco colombiano lleve izada la bandera nacional.241

Por un lado las FARC ejercen soberanía, pero por el otro lado alimentan los laboratorios de coca con gasolina venezolana que entra por el Estado Amazonas; según pdvsa (empresa estatal petrolera de Venezuela) esta zona consume 5 millones de litros, donde 2,6 millones son desviados a la industria del narcotráfico242 cuyas redes de comercialización se mueven en la zona

tripartita con Brasil saliendo al Atlántico por el río Amazonas.

Otro problema común, pero de menor monta es la explotación del oro por parte de colombianos en los caños del amazonas venezolano cerca de capanacana; según la Guardia venezolana diariamente pasan 40 colombianos por varias trochas en busca de los yacimientos auríferos sin

239 “En los confines de Colombia”, op.cit., p. 12. 240 Corredor, op.cit., pp.340-341.

241 “En los confines de Colombia”, op.cit., p. 9.

242 Ocampo Madrid, Sergio. “Un tema que arde”. En los confines de Colombia. El Tiempo, Agosto 10

mayores controles, ayuda técnica en la explotación ni pertrechos suficientes para largas jornadas de trabajo.

En resumidas cuentas los departamentos fronterizos dependen en gran medida del combustible venezolano así como los Estados fronterizos dependen de los textiles, las manufacturas, los alimentos procesados y hasta de los electrodomésticos colombianos. Es una relación absoluta de interdependencia y complementariedad, sobre todo comercial, social y cultural que va más adelante que las integraciones políticas y económicas sobre las que discuten largamente las dirigencias en las capitales de ambos países.

La circunstancia de que Venezuela dependa de los productos industriales y agroindustriales de su vecino genera, paradójicamente, una situación de vulnerabilidad para Colombia, en la cual ciudades y pueblos fronterizos deben casi todo su crecimiento y desarrollo a la capacidad adquisitiva venezolana.243

Ahora bien, la problemática común por sectores refleja una frontera social y humana bastante deteriorada, empezando por la escasa y medianamente aptas vías de comunicación terrestres, donde tramos importantes como Maracaibo-Paraguachón-Maicao, San Cristóbal-San Antonio-Ureña-Cúcuta, San Fernando-El Amparo-Arauca y Ciudad Bolívar-Santa Elena de Uairen- Puerto Carreño carecen de condiciones técnicas y capacidad portante propicias para el comercio binacional.

En La Guajira, Táchira, Zulia, Norte de Santander, Arauca y Apure hay algunas vías fronterizas paralelas, pero no bien atendidas para la conformación de una red de corredores viales, con medios eficientes que promuevan la circulación en sus respectivas regiones. Por estas carreteras entran y salen personas y bienes, sin mayores controles, aun cuando existen aduanas y alcabalas de cada país en cada una de ellas.

Las vías aéreas y fluviales presentan un panorama desolador, en cuanto a las primeras existen aeropuertos con capacidad para vuelos internacionales sobre todo del lado venezolano sin mayor tráfico; así mismo, a lo largo de la frontera existen aeropuertos para vuelos nacionales cuyas infraestructuras

243 Ibíd., p. 13.

no son óptimas; en regiones como Guainía, Vichada, Zulia y Apure existen pistas clandestinas que sirven de apoyo al narcotráfico, saldando entonces un sector de trascendencia para la integración y el desarrollo de la frontera que adolece de estrategias y proyecciones de mediano y largo plazo.

Respecto de las segundas, a pesar de la riqueza hídrica de la frontera, el tráfico fluvial es escaso y solo es utilizado por pequeñas embarcaciones para transportar productos agrícolas por los ríos Catatumbo, Arauca, Meta, Apure y Orinoco sin mayor atención, mantenimiento, dragado, construcción de puertos e inversión binacional en general.

En los sectores Salud, Educación, Servicios Públicos domiciliarios y Vivienda el panorama no pasa de ser una triste realidad. En salud no existe a lo largo de la frontera un hospital con tercer nivel de especialización244 y los centros médicos y ambulatorios tienen graves problemas de sostenibilidad financiera para el caso colombiano y con escasos recursos de transferencias para el caso venezolano.

La red de atención medico-sanitaria así como los médicos y las medicinas tienen que sortear varios obstáculos para llegar a los sitios de difícil acceso como en el Estado Amazonas y los Departamentos Vichada y Guainía.

La Educación presenta tasas de alfabetización por debajo de las respectivas nacionales,245 en Colombia la tasa de alfabetización para ciudadanos mayores de 15 años esta en un 90.4% para hombres y 90.7% para mujeres, consolidando un total de 90.1% y en Venezuela la tasa de alfabetización para hombres es del 93.4% y mujeres 93.1% para un 93.8% en total; sin embargo, las infraestructuras educativas en la frontera son deficientes en áreas urbanas y rurales y la capacitación de los maestros es medianamente básica sin incentivos ni apoyos gubernamentales.

En servicios públicos domiciliarios, las diferencias son abismales en uno y otro lado de la frontera, mientras Venezuela lleva energía eléctrica246 hasta

los centros poblados, en Colombia las poblaciones de los Departamentos Vichada y Guainía tienen que hacer ingentes esfuerzos para alimentar las

244 Corredor, op.cit., pp. 407-414.

245 Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia. Informe especial. Educación.

(Acceso 15 de febrero de 2007)_(http://www.dane.gov.co/censo/files/boletines/bol_educacion. pdf)

plantas de energía diesel, de todas maneras en ambos casos las zonas rurales carecen totalmente del servicio.

Igual ocurre con los acueductos,247 las zonas rurales se abastecen de las

cuencas hídricas directamente, es decir sin tratamiento alguno y en el Departamento La Guajira se comercializa el agua a valores equivalentes al 50% del costo de la gasolina, alrededor de este servicio se han previsto recursos que son mínimos para adelantar obras de infraestructura, protección de fuentes hídricas y tratamiento de aguas servidas; tampoco existe un sistema de telefonía rural que conecte eficientemente a los pobladores de la frontera, aunque la telefonía celular ha cumplido con este cometido, la señal es marginal en toda la frontera y excepcionalmente en los centros urbanos.

Los programas de vivienda para los habitantes de la frontera son exiguos y obedecen a componendas políticas de las capitales de Departamento y Estado y de los niveles centrales de gobierno. Por último, dos problemas en común que preocupan a las autoridades departamentales y estaduales por los efectos que causan en la seguridad y el orden público.

El primero, es el tráfico de personas de los dos países en condiciones de ilegalidad, generalmente de manera clandestina o con la anuencia de funcionarios corruptos.248 El segundo, la evasión de las aduanas y de los