Las guerras norteamericanas en Indochina siguieron los mismos patrones. Hacia 1948 el Departamento de Estado reconoció claramente que el Viet Minh, el movimiento de resistencia antifrancesa liderado por Ho Chi Minh era el auténtico representante de los intereses de Vietnam. Pero el Viet Minh no cedió el control a la oligarquía local. Favoreció el desarrollo local e ignoró los intereses de los inversores extranjeros.
Se extendió el temor de que el Viet Minh pudiera triunfar, en cuyo caso «el mal podría extenderse» y el «virus» podría «infectar» la región, para utilizar el lenguaje que los diseñadores de la política exterior norteamericana iban a usar diez años después. (Excepto algunos locos y algunos cretinos, nadie podía temer una verdadera conquista, lo que en realidad se temía era un ejemplo positivo de desarrollo real).
¿Qué es lo que se hace cuando se tiene un virus? Primero se destruye y luego se inocula a las potenciales víctimas, de forma que la enfermedad no se extienda. Ésta es, básicamente, la estrategia de EEUU en el Tercer Mundo.
Si es posible, es preferible que el ejército se ocupe de la destrucción del virus en tu lugar. Si no puede, hay que utilizar las propias fuerzas. Es más costoso, es menos estético, pero a veces hay que hacerlo. Vietnam fue uno de esos países donde tuvo que hacerse.
Bien a finales de los años sesenta Estados Unidos bloqueó cualquier posibilidad de acuerdo político para solventar el conflicto, incluso las apuntadas por los generales de Saigón. Si se hubiera producido un acuerdo político, podría haberse dado algún progreso en dirección a una salida independiente de nuestra influencia, algo totalmente inaceptable.
En su lugar, se procedió a instalar el típico Estado terrorista de corte «latinoamericano» en Vietnam del Sur, subvirtiendo las únicas elecciones libres que se habían producido en Laos, sólo porque ganó el lado «equivocado», y evitando que se produjeran en Vietnam porque era obvio que también iba a ganar el lado «equivocado».
La administración Kennedy incrementó la escalada bélica en Vietnam del Sur, cambiando la estrategia, desde el establecimiento de un Estado terrorista a una agresión al margen de todo derecho internacional. Johnson mandó una enorme fuerza expedicionaria para atacar Vietnam del Sur y expandir la guerra a toda lndochina. De acuerdo, destruyeron el virus, pero lndochina tardará más de cien años en recuperarse.
Mientras Estados Unidos estaba extirpando la enfermedad en su foco, Vietnam, también prevenía su extensión apoyando la llegada al poder en lndonesia de Suharto en 1965, respaldando el aplastamiento de la democracia en Filipinas realizado por Ferdinand Marcos en 1972, y promoviendo el establecimiento de la ley marcial en Corea del Sur, Thailandia, etc.
El golpe de Suharto de 1965 fue particularmente bienvenido por Occidente, ya que destruyó los partidos políticos ampliamente respaldados.
Claro que esto condujo en pocos meses a una matanza de más de 700 000 personas, la mayoría campesinos sin tierra; «un rayo de luz en Asia», como describió la cabeza pensante de The New York Times, James Reston, exultante tras comunicar a sus lectores que Estados Unidos tenía el triunfo en las manos.
Occidente estaba encantado en hacer negocios con el nuevo líder «moderado» de lndonesia, como el Christian Science Monitor describía al general Suharto, después de que se hubiera lavado parte de la sangre de sus manos, mientras añadía a su cuenta cientos de miles de nuevos cadáveres en Timor Oriental y en otros lugares. Esta espectacular matanza en masa es «benigna de corazón» según nos asegura el respetado diario económico The Economist, refiriéndose sin duda a su actitud hacia las grandes corporaciones económicas occidentales.
Después de que la guerra del Vietnam terminara en 1975, el mayor logro de la política estadounidense fue maximizar la represión y el sufrimiento de los países que nuestra violencia había devastado. El grado de crueldad empleado es asombroso.
Cuando los Menonitas trataron de enviar una partida de lápices a Camboya, el Departamento de Estado trató de evitarlo. Cuando Oxfam intentó mandar diez estaciones de bombeo que funcionaban mediante energía solar, la reacción fue la misma. Y se volvió a repetir cuando algunos grupos religiosos intentaron mandar excavadoras para desenterrar algunas bombas norteamericanas que no habían
llegado a explotar.
Cuando la India intentó mandar 100 búfalos de agua a Vietnam para reemplazar los grandes rebaños que habían sido destruidos por los ataques estadounidenses, y recuérdese que en este país retrasado un búfalo de agua significa fertilizantes, tractor, supervivencia, los Estados Unidos de América trataron de cancelar a la India el programa de ayuda Alimentos para la Paz. Esto es algo que Orwell hubiera podido imaginar. No hay un grado de crueldad suficiente para el sadismo de Washington. Las clases educadas saben bien cuándo mirar hacia otro lado.
Con el fin de seguir desangrando a Vietnam hemos estado ayudando indirectamente a los Khemeres Rojos a través de nuestros aliados, China y Thailandia. Los camboyanos han tenido que pagar con su sangre nuestro rencor hacia Vietnam. Los vietnamitas tenían que ser castigados por haberse resistido a la violencia norteamericana.
Contrariamente a lo que cualquiera, bien sea de derechas o izquierdas sostiene, Estados Unidos consiguió sus principales objetivos en Indochina. Vietnam fue demolido. No hay peligro de que un desarrollo independiente tenga éxito y sirva de modelo para otras naciones en la región.
Por supuesto no fue una victoria total para nosotros. Nuestra meta final era incorporar lndochina a nuestro sistema global de dominación y eso no se logró totalmente.
Pero una de las metas, la crucial, la que realmente contaba, era destruir el virus y lo conseguimos.
Vietnam está destrozado y Estados Unidos hace todo lo que puede para mantenerlo en ese estado. En octubre de 1991, Estados Unidos desdeñó las tímidas objeciones de sus aliados en Occidente y de Japón y renovó el bloqueo y las sanciones contra Vietnam. El Tercer Mundo tiene que aprender que nadie puede levantar la cabeza de forma desafiante. El amo del sistema global perseguirá sin descanso a quien se atreva a cometer este inenarrable crimen.