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rezar sobre cada tema hasta que penetre en su corazón, para poder corregir y conducirse como es debido.
Por ejemplo: una de los fundamentos de la paz en el hogar consiste en nunca criticar a la esposa. Es un problema que para ser resuelto requiere muchas plegarias, ya que es una propensión natural y cruel en el hombre criticar a su entorno por sus errores o deficiencias. El marido incluso cree que es su obligación criticar a su mujer para que se corrija, pero en verdad, la crítica no ayuda en nada a la corrección, sino que destruye la confianza en sí misma y la lleva a la conclusión que su marido la aborrece; piensa que su esposo ya no la ama y que ella no es la
mujer perfecta - que este es su objetivo e ideal, ser perfecta a los ojos de su marido.
Por lo tanto, es necesario multiplicar las plegarias al Creador, y decirle:
"Señor del Universo, Te doy las gracias por haberme alejado de mi casa para trabajar sobre mí mismo y reparar mis errores. Por favor Creador del Mundo, ayúdame a superar las pruebas que me traes. Tú me has enseñado que está prohibido formular la menor crítica a la esposa, pero con gran dolor, me es muy difícil obedecer esto. Cada vez que veo a mi mujer cometer un error, o cada cosa contraria a mi voluntad o a mi entendimiento, enseguida mi corazón se llena de orgullo lo que me lleva a criticarla. Así me siento superior a ella, que yo soy el "bueno" y que ella es la "mala", lo cual me hace conducir con crueldad y criticarla. Hay incluso algunas veces que la critico sin darme cuenta y me justifico pensando que hago lo correcto.
"Te pido por favor, Rey Misericordioso, ten piedad de mí, de mi mujer y de mis hijos. Dame la sabiduría, la comprensión y el conocimiento para saber muy bien que estas críticas son destructivas y que no mejoran nada. Que cada crítica dirigida a mi esposa es una humillación, y con esto le arruino la confianza en sí misma y su imagen positiva, lo que causa llantos, gritos y disputas. Ello destruye la paz del hogar y lastima a nuestros hijos más que cualquier otra cosa. Dueño del Mundo, Ten piedad de mí y dame la fuerza mental e intelectual para no criticar sobre ningún asunto y de ningún modo, en ningún momento y lugar, sea lo que sea - ya que esa no es la senda para corregir sino para destruir.
"Creador del Universo, Te ruego que tengas piedad de mí. ¡Dame por favor el conocimiento perfecto que mi esposa es mi espejo, y que todas las deficiencias que veo en ella son las mías! Incluso en lo que ella realmente debe cambiar, yo no puedo estimularla por medio de críticas y reproches, sino sólo por medio de darle más y más amor y respeto. Ayúdame a buscar la raíz de mi defecto y rezar para rectificarlo. Déjame creer con fe completa que cuanto más la ame y respete, mi esposa cambiará para bien, lo que sólo será posible si no le haré ninguna crítica, sino que por el contrario, la alabaré y le diré más y más palabras de amor.
"Por favor, ayúdame a controlar mi Mala Inclinación que me impulsa a la crítica. Saca de mí la crueldad de ver las faltas y los defectos de mi esposa y criticarla por ellos. Por el contrario, dame el conocimiento, la misericordia y buenos ojos para ver su belleza, sus buenas acciones. Ayúdame a apreciarla, respetarla, alentarla, alabarla y glorificarla. Que siempre, en toda ocasión, me controle y me esfuerce en callarme y multiplique mis plegarias. Dame preferir caer en un horno de fuego en lugar de humillar mi esposa."
De este modo, el marido debe rezar mucho por cada punto y cada cosa que debe obtener, pues sin ello no puede existir la paz doméstica.
5.
Paciencia -debe el marido cumplir las recomendaciones recordadas arriba durante un largo período y entre tanto, beneficiar a su esposa sin esperar aun la menor gratitud de su parte. Debe tratar de no volver a su casa, sólo esperar el momento en que el Creador lo retornará. Y este es el punto esencial de su prueba: creer que sólo el Creador es el que decide cuándo volverá a su hogar y por lo tanto abstenerse de toda iniciativa práctica con respecto a eso. Incluso si ve que a pesar de todos sus esfuerzos para hacerle bien, su esposa reacciona cada vez peor, no debe desanimarse, sólo seguir cumpliendo sus deberes con fe, seguir rezando y beneficiarla más. Si en verdad actúa como es necesario, verá que su esposa misma le pedirá retornar al hogar, gozaran de paz y su vida será una vida nueva, como si fueran recién casados...Para concluir este capítulo, es importante volver y subrayar algunos puntos aprendidos que afectan a todas las situaciones de la vida:
1. Hay que tratar los problemas cuándo están todavía en una primera etapa de su desarrollo, y no esperar la crisis.
2. La única vía para tratar los problemas es la aplicación de los Tres Niveles de la fe, y sobre todo la parte dedicada al arrepentimiento.
3. Gracias a la fe, se ve que incluso la mayor de las crisis - es para bien.
El hombre que no se conoce a sí mismo y se desanima completamente cada vez que la Mala Inclinación lo domina, nunca podrá corregirse. ¿A qué es comparable?...
La Auto-Corrección del Hombre:
El Primer Principio - "Conócete a ti mismo"
El primer principio y la condición indispensable para que el hombre pueda corregirse en este mundo, es que se conozca a sí mismo, es decir que sepa que
posee la Mala Inclinación.
El hombre debe saber que tal como nació con manos, piernas, oídos, etc. y no tiene ninguna pregunta ni crítica sobre su estructura física, así debe saber, sin dudas o preguntas, que nació con la Mala Inclinación. ¡Muchos viven desmoralizados por el hecho de poseerla, esto es una gran estupidez! Así fuiste constituido, con el fin de
sobreponerte a ella.
El hombre que no se conoce a sí mismo y se desanima completamente cada vez que la Mala Inclinación lo domina, nunca podrá corregirse. ¿A qué es comparable? a alguien que tiene entre sus manos un mapa de carreteras pero no sabe donde se encuentra; aunque tenga el mapa más preciso y detallado del mundo en sus manos, no le será de ninguna ayuda, y no podrá de ninguna manera encontrar su camino si no sabe en qué lugar está.
El mapa del camino del arrepentimiento es todavía más difícil de interpretar y contiene numerosas ocultaciones e impedimentos. Incluso el hombre que sabe donde se encuentra, es decir que se conoce a sí mismo, debe trabajar duro para encontrar su camino y corregirse. Pero si no sabe dónde está, ciertamente se perderá y se equivocará más y más…
¡Hay que comprender bien este punto! Para llegar a transformarse en un perfecto justo que no transgrede y que también cumple todos los Preceptos Divinos a la perfección, hay que recorrer un camino muy largo, tan largo como toda la vida del hombre. Incluso un hombre serio, perseverante y que hace el máximo para alcanzar su perfección y corrección, es inevitable que tropiece varias veces en su senda, una vez tal transgresión, y otra vez otra. Una vez la cólera, y otra vez la maledicencia, o los apetitos que lo persiguen por todas partes y que no le dan tregua. Sin hablar de las numerosas pruebas que lo esperan, como su subsistencia, las confrontaciones con su familia...
En resumen, el hombre no deja de luchar en este mundo hasta el día de su muerte, y como en toda guerra, a veces es el vencedor, y a veces es el vencido. A veces él aventaja, y otras veces es el abrumado, igual como dos hombres que luchan uno contra otro: cuando uno ve que el otro lo domina, se esfuerza todavía más para aventajarlo. La regla es la siguiente - cuando el hombre desea acercarse al Creador y arrepentirse, debe atravesar miles y miles de altos y bajos...
Además, a medida que el hombre progresa en la vía del arrepentimiento, su Mala Inclinación se refuerza y crece con él, como enseñaron los Sabios: "Cuanto más grande es espiritualmente el hombre que su prójimo, así también su Mala Inclinación es más grande." Muchos se equivocan y creen que después de haber logrado un cierto nivel o éxito en el camino de la espiritualidad, la Mala Inclinación los deja definitivamente; pero de pronto ven que es exactamente lo contrario, ellos poseen una Mala Inclinación mucho más poderosa.
La explicación es esta: cuando el hombre tiene un pensamiento de arrepentimiento, entonces mediante sus buenas acciones mata la Mala Inclinación que posee en ese momento. Luego, otra Mala Inclinación lo ataca, todavía más fuerte que la primera. Por lo tanto, si el hombre no se sobrepone a ella, la nueva Mala Inclinación lo dominará, y necesitará fortalecerse nuevamente contra esta, todavía más.
Por consiguiente, si el hombre cae en la tristeza cada vez que la Mala Inclinación o los impedimentos lo abruman, pasará todos sus días en la tristeza y ciertamente perderá esta guerra. Pero sólo si se despierta, comprende y acepta que esta es la realidad, sólo entonces podrá comenzar a luchar verdaderamente. Y si así lo hará, ciertamente ganará la batalla, e incluso sentirá un gran placer del combate mismo. La principal Mala Inclinación del hombre consiste en confundirle el orden de las cosas, haciéndole pensar en su elección después de ejecutar su acción. El resultado es...
La Auto-Corrección del Hombre, Segunda Parte: Conoce Tu Mala Inclinación
Cuando el hombre acepta que posee la Mala Inclinación, debe conocerla y saber cómo combatirla. La esencia de la Mala Inclinación consiste en provocar en el hombre la herejía para que pierda su fe, y esa es en realidad la única forma por la cual puede someterlo con gran facilidad. Por otro lado, mientras el hombre se aferra fuertemente a la fe, tiene todas las herramientas para salvarse de la Mala Inclinación. Prácticamente hablando, un hombre que verdaderamente posee la fe - no posee la Mala Inclinación.
¿Cómo actúa la Mala Inclinación? En algunos induce a la herejía de negación del Creador; en otros a la herejía hacia los Preceptos Divinos y les hace pensar que saben por sí solos lo que está prohibido y lo que les está permitido. A algunos les hace aceptar ciertos Preceptos y rechazar otros que parecen demasiado difíciles de cumplir. En algunos introduce malos deseos y apetitos. En otros induce a la pereza, a la rebelión, o a la hostilidad contra los Justos, etc. Es lo que utiliza la Mala Inclinación para hacer caer al hombre en la herejía. El hombre que ya ha merecido dominar todas estas malas inclinaciones, posee completa fe en el Creador y en sus Preceptos y su única intención es cumplir la voluntad Divina. En ese caso, ¿cuál sería su Mala Inclinación?, ¿qué herejía puede infundirle?
Respuesta: ¡la Mala Inclinación le puede infundir la herejía del orgullo, o sea la de la auto-culpabilidad!
Ahora, explicaremos cómo dominar esta Mala Inclinación.
Hay una regla: el hombre posee el libre albedrío y está en sus manos la elección entre el bien y el mal, simplemente si quiere - actúa, y si no - no.
Sin embargo, este libre albedrío se ejercita solamente antes de la acción, cuando debe utilizar todo lo que está en su poder y usar los recursos que el Creador le dio para escoger correctamente: él debe armarse ante todo de la poderosa voluntad de escoger el bien, con la creencia que nada impide al Creador darle la fuerza de elegir correctamente. Debe también aprender a reforzar su capacidad intelectual, buscando en los libros consejos y apoyo. Debe pedir consejo a los Justos, y rogar y suplicar al Creador que le ayude a escoger como es debido. ¡Pero después de la acción, queda sólo la fe! Un instante después de la ejecución de una acción, sea buena o mala, el hombre debe saber que después de todo, realizó esta elección sólo porque el Creador lo quiso. Porque "No hay más nada fuera de Él" y sólo el Creador es el que ejecutó, ejecuta y ejecutará todas las acciones. Resulta, que cuando el hombre escoge el bien, no tiene ninguna razón para enorgullecerse porque sabe que todo proviene de la fuerza del Creador que quiso que tuviera éxito. También lo contrario es verdad, el hombre que fracasa debe saber que esto proviene del Creador que quiso que tropezara, porque si hubiera querido que tuviera éxito, Él le habría dado la fuerza para lograrlo. La principal Mala Inclinación del hombre consiste en confundirle el orden de las cosas, haciéndole pensar en su elección después de ejecutar su acción. El resultado es el siguiente: si el hombre tuvo éxito en su elección, la Mala Inclinación le infunde el orgullo según el principio de "Con mi propia fuerza y el poder de mi mano", haciendo depender su éxito de su buena elección. Si él fracasa, la Mala Inclinación le infunde la auto-culpabilidad, se acusa de haber escogido mal y se sumerge en la tristeza. Así es como la Mala Inclinación inspira en el hombre la incredulidad, porque el libre albedrío no es relevante sobre el pasado. Después de la acción, queda sólo la creencia que esa fue la voluntad del Creador. Concretamente, esta fe es todavía una elección, ya que expresa la elección del hombre después de la acción, de creer
que así el Creador lo quiso.
En conclusión: antes de la acción, la elección consiste simplemente en escoger el bien y en cumplir la Voluntad Divina. Después de la acción, la elección consiste en creer que el Creador quiso lo que elegiste hacer y que "Todo es para bien".
Hay que entender que el Conocimiento Divino y el libre albedrío son dos conceptos que están prohibido mezclar, aunque cada uno por sí mismo es verdadero...
La Auto-Corrección del Hombre, Tercera Parte: El libre albedrío y el Conocimiento Divino
Existe la pregunta famosa sobre el libre albedrío y el Conocimiento Divino. En efecto, no podemos comprender cómo puede tener el hombre libre albedrío, dado que el Creador conoce por anticipado todos los futuros acontecimientos.
Aguzaremos la pregunta: el Conocimiento Divino significa, que todo está bajo el control absoluto del Creador, que efectuó, efectúa y efectuará todas las acciones; el hombre no es capaz ni de mover un dedo sin que esta sea la Voluntad del Creador; incluso cuando el hombre peca, esto proviene del Creador que sabe por anticipado que este hombre pecará.
El libre albedrío significa, simplemente, que el hombre posee la elección: si lo quiere – actúa, si no – no actúa. Resulta de esto, que todo está en las manos del hombre, él puede escoger entre el bien y el mal, y él es quien decide exclusivamente su vida.
¿Cómo puede existir esta contradicción? ¡O todo está en las manos del hombre, o todo está en las manos del Creador!
La respuesta es la siguiente: debemos saber que esto es algo que no puede ser captado por la razón, como explicó uno de los grandes Justos:
"Debes Saber que esto es lo esencial de la fuerza de la elección: lo que el intelecto humano no es bastante poderoso para comprender, el tema del Conocimiento Divino y el libre albedrío, es la causa para que la fuerza de la elección pueda subsistir, así el hombre puede escoger la vida o lo contrario. Pero si el intelecto humano fuera mayor y la respuesta al problema del Conocimiento Divino y el libre albedrío le fuera revelado, entonces su libertad de elección sería anulada; porque con ese desarrollo del intelecto, el hombre sobrepasaría la categoría de humano y alcanzaría la de los ángeles. Por eso mismo el principio de la fuerza del libre albedrío existe sólo mientras no se entiende el funcionamiento del Conocimiento Divino y el libre albedrío".
Por consiguiente, el hombre como tal, sea quien sea, es incapaz de dar la respuesta a esta pregunta. Y si se empeña en procurar resolver este problema, llegará a una incredulidad completa, confusión, dudas e incluso podría perder la cordura. Como han enseñado los Sabios sobre quien intenta resolver el problema del Conocimiento Divino y el libre albedrío, se dice el versículo (Proverbios 2:19): "Todos los que entran en eso no volverán, y no alcanzarán los caminos de la vida...".
Hay que entender que el Conocimiento Divino y el libre albedrío son dos conceptos que están prohibido mezclar, aunque cada uno por sí mismo es verdadero. Es decir, por cierto que el hombre posee el libre albedrío, y ciertamente que todo esta bajo el control del Creador que sabe todo por anticipado, pero todo esto es verdad sólo cuando cada concepto es independiente y no se los mezcla. Esto es comparable a dos materiales diferentes, cada uno por sí mismo es bueno y eficiente, pero cuando se lo mezcla producen una gran explosión.
Por lo tanto, cuando se habla del libre albedrío, se hace referencia sólo a este y hay que abstenerse de asociarlo con el Conocimiento Divino. Y por el contrario, cuando se habla del Conocimiento Divino, se hace referencia sólo a este y hay que abstenerse de asociarlo con el libre albedrío. En la práctica, el libre albedrío y el Conocimiento Divino son dos herramientas que es necesario utilizar cada una en su determinado tiempo y no hace falta comprenderlas para usarlas.
Antes de hacer algo, el hombre debe elegir cómo comportarse, como deben ser sus pensamientos, palabras y acciones, debe considerar sólo el libre albedrío y saber con certeza que tiene toda la elección; de actuar o de no actuar, o de cómo actuar, etc. En cada prueba, el hombre dispone del libre albedrío para hacer el bien o el mal. Y le está prohibido mezclar el Conocimiento Divino cuando debe tratarse según el libre albedrío.
En conclusión: antes de la acción, el hombre debe solamente utilizar su libre albedrío, porque la libertad de elección simplemente está en sus manos,. Pero después de la acción, él debe solamente utilizar el Conocimiento Divino, porque simplemente todo está en las manos del Creador.
No seas malvado a los ojos del Creador
Por lo tanto, está bien entendido porque le está prohibido al hombre pensar: "He aquí, todo está determinado en el Cielo, entonces ¿qué diferencia hay si me esfuerzo para superar mis pruebas o no, o si me conduzco según las reglas de la moral o no?; de cualquier manera todo está en las manos del Creador, y Él sabe por anticipado si pecaré o no. Ya está establecido si seré un justo o un malvado, ¡entonces actuaré como quiero y diré que así es como el Creador quiere que me conduzca!".
Este tipo de pensamientos son una absoluta herejía, ¡porque el hombre posee el libre albedrío! Punto. Así como está escrito (Deuteronomio 30:15–19): "Mira, Yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal..., escoge la vida" – vemos entonces que le está ordenado al hombre hacer todo lo posible para escoger el bien, conducir su vida con rectitud y con responsabilidad, sin pecar o cometer ni