En este capítulo profundizamos en la corriente de la dependencia (cd) a través de la obra de ruy mauro marini, teórico y militante brasileño, nacido en 1932 y fallecido en 1997. marini fue uno de los autores depen- dentistas que aplicó de forma más sistemática la teoría de marx. ade- más, abordó desde la perspectiva de la ley del valor trabajo el complejo problema que planteaba, ya claramente desde mediados de la década de 1960, la internacionalización del capital productivo. Esto significa que rechazó las explicaciones del subdesarrollo basadas en la presión militar o diplomática –es decir, en la coerción extraeconómica– e intentó una explicación integral, sustentada en la dialéctica del valor y en la teoría de la plusvalía de marx. asimismo, fue consciente de que no podía seguir analizándose la economía de Brasil como simple apéndice neocolonial del imperialismo, ni al Estado brasileño de la década de 1960 como una “marioneta de los yanquis”. sus análisis abrían entonces la posibilidad de una renovación de las visiones que se anclaban en la teoría leninista del imperialismo, que él mismo reivindicaba.
las raÍcEs dE la dEPEndEncia
marini (1973) brinda una explicación abarcativa sobre las causas históri- cas y la dinámica de la dependencia. sostiene que, en las primeras etapas del capitalismo, américa latina tenía como función proveer de alimentos baratos a los países desarrollados. Este comercio iba acompañado del deterioro de los términos de intercambio, que era necesario explicar por la acción de la ley del valor en el mercado mundial. marini era consciente de que a medida que el mercado alcanzaba formas más desarrolladas, la violencia política y militar destinada a explotar a las naciones más débiles se volvía superflua, y que la explotación pasaba a depender de la repro- ducción de relaciones económicas. Por lo tanto, en la visión de marini, al ampliarse el mercado mundial, se ampliaba la acción de la ley del valor.
Encontramos así una idea clave: la centralidad de la ley del valor para explicar el atraso.
Por otra parte, marini pensaba que el análisis debía centrarse en la pro- ducción, pero que esto era aplicable solo para los países centrales, ya que el capitalismo dependiente estaba condicionado por la circulación de mercan- cías. Esto sucedía porque existía un intercambio desigual entre las naciones adelantadas (que exportaban bienes manufacturados a las atrasadas) y las naciones atrasadas (que exportaban bienes primarios a las adelantadas). los países que producían bienes manufacturados podían fijar precios de monopolio, por encima de sus valores, obteniendo ganancias superiores y configurando así el intercambio desigual. se producía, por lo tanto, una transferencia de valor fundada en el poder del monopolio, lo que determina- ba la explotación entre países. Esta era la segunda idea clave de marini.
El intercambio desigual explicaba entonces por qué en américa lati- na la clase dominante buscaba compensar la pérdida de plusvalía median- te la superexplotación del trabajo. Por superexplotación marini entendía la intensificación de los ritmos de producción, la prolongación de los tiempos de trabajo y la expropiación de una parte del trabajo necesario para reponer el valor de la fuerza de trabajo. En una palabra, la fuerza de trabajo en la periferia no se pagaba por su valor. Esto era posible por la sobreabundancia de mano de obra, fenómeno que tenía su causa en una propiedad de la tierra altamente concentrada. se configuraba así un modo de producción “fundado exclusivamente en la mayor explotación y no en el desarrollo de su capacidad productiva” (1973).
la superexplotación juega, por lo tanto, el rol central en Marini y se vincula orgánicamente con las leyes de la acumulación mundial del capital. Es que las exportaciones desde la periferia favorecen la acumu- lación en los países centrales, debido al abaratamiento de los medios de subsistencia de los obreros de estos países y el consiguiente retraso en la caída de la tasa de ganancia.1 la superexplotación estaba en el centro de
las leyes del capital operando a escala mundial.
marini sostiene que en la primera etapa de inserción de las economías periféricas en el mercado mundial no existían problemas de realización, a pesar de que la superexplotación deprimía el mercado interno, ya que la venta ocurría en el mercado mundial. El capital podía superexplotar sin preocuparse por la reproducción de la fuerza de trabajo –la oferta
1 según la ley sobre la evolución de la tasa de ganancia, formulada por marx, a medida
que progresa la acumulación capitalista tiende a caer la rentabilidad del capital, lo que está en el origen de las crisis capitalistas.
de trabajo era abundante– ni por la realización del producto. Paralela- mente, las ganancias inducían a un consumo capitalista suntuario que se abastecía con importaciones, en base a la plusvalía que no se reinvertía productivamente. En consecuencia, se producía la estratificación del mercado interno, donde las esferas altas se vinculaban con la producción mundial a través de las importaciones.2 Esto configuraba una situación
de dependencia, en donde las relaciones de producción de las naciones subordinadas eran modificadas o recreadas para asegurar la reproduc- ción ampliada de la dependencia.
sobre esa relación de dependencia se había desarrollado la indus- trialización por sustitución de importaciones. Pero la industrialización en argentina, Brasil, méxico y otros países no había llegado a conformar, por lo menos en su primera etapa, una verdadera economía industrial que implicara un salto cualitativo en el desarrollo. la industria había conti- nuado siendo una actividad subordinada a la producción y exportación de productos primarios. solo cuando se produjo la crisis de la década de 1930 se había obstaculizado la acumulación basada en el mercado externo, y el eje de la acumulación se había desplazado a la industria. a partir de entonces, la demanda de bienes que consumían los capitalistas se había recentrado hacia el interior, lo que parecía articular nacionalmente a las economías. Es sobre esta base, sigue marini, que se había desplegado el desarrollismo latinoamericano en la década de 1950, encarnado por la cepal. lo central, no obstante, es que permanecían los obstáculos para la industrialización, porque ésta se había producido sobre la base de la eco- nomía exportadora, sin que se efectuaran las reformas estructurales que generaran un marco adecuado para la industrialización. la superexplota- ción representaba una traba fundamental para avanzar hacia una estructura productiva integrada; no era solo un resultado de la estructura económica, sino que a su vez la reforzaba.
sUPErEXPloTación y marGinación
Una de las cuestiones centrales del planteo de marini fue que la superex- plotación y las grandes masas de desocupados generaban una demanda
2 la preocupación por la estratificación del mercado interno, debida a la alta concen-
tración del ingreso en los estratos superiores de las clases dominantes nativas, y las limita- ciones que esto plantea para la demanda y el desarrollo, están presentes en muchos teóricos de la dependencia. Por ejemplo, el tema es central en Furtado (1971, 1973).
débil y, por lo tanto, una industria también débil, que solo podía ensan- charse cuando factores externos, tales como una crisis externa, o las limitaciones de los excedentes de las balanzas comerciales, cerraban par- cialmente el acceso a la importación de las esferas de alto consumo. de manera que la industrialización en América Latina no generaba su propia demanda; nacía para atender una demanda preexistente y se estructuraba en función de los mercados de los países desarrollados. la demanda de los trabajadores no jugaba un rol significativo, como había sucedido en el desarrollo capitalista clásico en los países centrales, donde el consumo de bienes salariales había sido, y continuaba siendo, el motor de la acumula- ción del capital. En los países adelantados, la demanda de los trabajadores realizaba el producto, pero en los países subdesarrollados el rol de la clase obrera era solo de productora, ya que el producto de su trabajo era expor- tado. no había necesidad de que la clase obrera fuera consumidora para la venta del producto, porque éste se realizaba por la demanda salarial en los países adelantados. de esta forma, en marini –como señalan dore y Weeks (1979)– surgía una teoría de los salarios en los países desarrollados, ya que el salario sería establecido no según el valor de la fuerza de trabajo, sino en torno al nivel que permitiera la venta del output. así, también en marini la contradicción entre el capital y el trabajo en los países desa- rrollados sería superada en la esfera de la circulación, dado que ambos, el capital y el trabajo, tendrían interés en que hubiera salarios altos. la explicación de marini tiene una clara vinculación con la idea de que los trabajadores de los países adelantados participan en la explotación de los países atrasados, que fue popular en las visiones “tercermundistas”. a partir de lo anterior, la industrialización en américa latina había dado como resultado un sector productor de bienes de consumo masivo que, siempre según marini, era poco dinámico, atrasado. y un sector productor de bienes de consumo de lujo o bienes durables –típicamente el automóvil– que era dinámico, y estaba dirigido a los sectores altos y medios burgueses, de fuerte poder adquisitivo. dentro del sector pro- ductor de bienes de producción e insumos eran dinámicas las industrias que producían insumos para las industrias de bienes de lujo. Una rápida acumulación del capital solo era posible cuando existía un consumo masivo creciente; lo que implicaba mejoras de los salarios a medida que aumentaba la productividad, generándose así un círculo virtuoso. Pero en américa latina la superexplotación no solo se mantenía, sino también se acentuaba cuando entraba el capital extranjero en la industria, el comercio y los servicios básicos, aumentando los obstáculos para dar lugar a una acumulación dinámica.
sin embargo, marini tomó distancia de las tesis más claramente estancacionistas, que eran populares entre los autores heterodoxos. admitió que con la entrada del capital extranjero en américa latina –en especial en Brasil, argentina, méxico– avanzaban la industrialización y la productividad del trabajo. El desarrollo capitalista era deformado, porque la acumulación basada en la superexplotación obstaculizaba el tránsito hacia la producción de plusvalía relativa, o sea, basada en la tec- nología y la productividad del trabajo. Esto ocurría porque el fundamento de la dependencia era la superexplotación del trabajo, que ahogaba la realización de la mercancía; el mercado estaba segmentado y la industria desarticulada.
los EsQUEmas dE rEProdUcción dE marX y la TEsis dE marini Para profundizar en el planteo hay que tener presente la postura de marini ante los esquemas de reproducción de marx. con estos esquemas marx demuestra que, en tanto se mantengan ciertas proporciones, en el capita- lismo no existirían problemas con la realización del producto. si se toma el modelo más sencillo, de acumulación simple –donde toda la plusvalía se consume– y denominando sector i al productor de bienes de produc- ción, y sector ii al productor de bienes de consumo, marx prueba, teóri- camente, que la realización del producto jamás puede depender exclusiva ni principalmente de los salarios. En términos numéricos, y siendo
c = capital constante; v = capital variable; s = plusvalía:
i) 4.000c + 1.000v + 1.000s = 6.000 ii) 2.000c + 500v + 500s = 3.000
El producto se agota, ya que del valor total de 6.000 de medios de pro- ducción, 4.000 son consumidos para la renovación de medios de pro- ducción en el sector i; del valor de 3.000 en medios de consumo, 1.000 son consumidos por capitalistas y trabajadores del mismo sector; y 2.000 son consumidos por capitalistas y obreros del sector i, a la vez que los capitalistas del sector ii disponen entonces de 2.000 para renovar los medios de producción que han consumido. En definitiva, la condición de equilibrio es que v + s de i sea igual a c de ii. como puede observarse, y de acuerdo a marx, si los salarios bajan, la realización del producto no ofrece problemas en tanto los capitalistas gasten la plusvalía. El proble-
ma no se modifica si se trata de la acumulación ampliada, esto es, de la reinversión productiva de la plusvalía. En este caso, la magnitud de los medios de producción generada en el sector i debe superar a los medios de producción consumidos; pero siempre que la clase capitalista gaste la plusvalía, sea en consumo o acumulación –y descontando que la clase trabajadora gasta sus salarios en medios de consumo– no hay dificultades con la realización del producto. Una vez más hay que destacar que los salarios solo representan una fracción de esa realización. nunca la venta del producto puede depender del salario; si así fuese el sistema capitalista no podría funcionar.
según marx, entonces, la vitalidad de la acumulación no depende del salario obrero, sino del gasto de los capitalistas. marini, en cambio, sostie- ne que en los países dependientes la traba fundamental para el desarrollo está en el estrangulamiento de la demanda, debido a los bajos salarios y la desocupación.3 ¿cómo encaja entonces su tesis con los esquemas de
marx? su respuesta es que los esquemas de reproducción son modelos abstractos, que no tienen aplicación práctica en la medida en que hay que incluir en los análisis los aumentos de la productividad, de la composición orgánica del capital, o la superexplotación. más aún, tomados de manera abstracta, los esquemas de marx corresponderían a la ley de say; o sea, a la tesis que dice que toda oferta genera su propia demanda. Frente a esto, y siguiendo a lenin, marini sostiene que el destino último de la acumula- ción es la producción de bienes de consumo, y que el factor dinámico es el consumo de los sectores populares. de manera que la acumulación del capital solo sería posible si aumentara el consumo de los sectores popu- lares, algo que sucedía en los países desarrollados, pero no podía ocurrir en los países dependientes.
PlUsvalÍa EXTraordinaria y acUmUlación
la superexplotación y la desigualdad de la distribución del ingreso permi- ten entonces explicar, según marini, por qué se reproduce una estructura económica desarticulada, donde la industrialización hereda la pauta de
3 los esquemas de reproducción siempre han representado un problema para aquellos
teóricos que han visto en los bajos salarios la dificultad fundamental de la acumulación capi- talista. Es la llamada teoría del subconsumo (véase Bleaney, 1977). no es casual que marx haya formulado la crítica más contundente a la teoría del subconsumo precisamente en la sección tercera del tomo ii de El capital, cuando presenta los esquemas de reproducción.
consumo que se ha generado en la economía exportadora. Es que el desa- rrollo de la industria del país dependiente se hizo fundamentalmente para sustituir importaciones destinadas a las clases medias y altas, o sea, el 5% aproximadamente de la población total, más el 15% del estrato siguiente (marini, 1974). Para asegurar el dinamismo de esta estrecha franja del mercado, se le traspasa poder de compra que correspondería a los grupos de bajos ingresos, o sea, a las masas trabajadoras sometidas a la superexplo- tación. Paralelamente, para aumentar la cuota de explotación por mayor productividad del trabajo, se importan capitales y tecnología extranjeras. Estas últimas se relacionan con patrones de consumo de sectores de altos ingresos, por lo cual se mantiene la tendencia a la compresión del consu- mo popular. las tecnologías modernas, a su vez, aumentan el desempleo, el subempleo y la marginalidad, y ayudan a asegurar la superexplotación. además la superexplotación agudiza la concentración del capital, ya que parte del fondo de salarios va a la acumulación. a todas luces es claro que se acentúa el divorcio entre la estructura productiva y las necesidades de consumo de las masas.
se generan entonces graves desequilibrios intersectoriales, debido a la tendencia al crecimiento desproporcionado de la producción de artícu- los suntuarios (sería un subsector iib, en los esquemas de reproducción), con respecto a la producción de medios de producción (sector i) y bienes de consumo necesario (subsector iia). Este desequilibrio se combina con el predominio en la producción suntuaria por parte del capital extranjero, lo que implica tecnología superior a la media, estructuras monopólicas y manipulación de precios. Pero marini da más importancia, para explicar el crecimiento desproporcionado, a la mecánica de generación de plus- valía extraordinaria que a las manipulaciones monopólicas de precios (véase marini, 1979a). sostiene que si una o algunas empresas consiguen elevar la productividad por encima del promedio de su rama producti- va, obtendrán plusvalías extraordinarias, debido a la diferencia entre el precio que rige en el mercado y el costo individual del innovador. la plusvalía extraordinaria que obtiene el capitalista innovador proviene de una transferencia de plusvalía de los otros capitalistas de la rama.4 a su
vez, cuando la nueva tecnología se generaliza, la plusvalía extraordinaria
4 marini (1979a) presenta el siguiente ejemplo teórico. supongamos que dos empre-
sas, a y B, fabrican zapatos, siendo a de capital extranjero con mayor tecnología; a logra entonces una plusvalía extraordinaria y “la mayor ganancia de a es, en consecuencia, un fenómeno normal, correspondiendo a la transferencia de valor al interior de la rama de zapatos” (énfasis añadido).
desaparece y el producto se abarata. si este producto forma parte de la canasta de bienes del trabajador (producida por el sector iia) o constituye un insumo de su producción, el valor de la fuerza de trabajo se abarata y –todas las condiciones permaneciendo iguales– aumenta la plusvalía relativa. Pero si el aumento de la productividad se registra en el sector iib, aunque se anule la plusvalía extraordinaria obtenida por el capitalista individual –cuando se generaliza la innovación tecnológica– ese aumento de la productividad “seguirá traduciéndose en un nivel de productividad superior al resto de la economía”. a continuación sostiene que dado que el valor de la fuerza de trabajo permanece inalterado, la mayor produc- tividad del trabajo se traducirá en un grado de explotación superior y también en una mayor cuota de plusvalía en la rama en cuestión. ahora la plusvalía extraordinaria no constituye una transferencia intrasectorial sino que “se sitúa a nivel de las transferencias de valor intersectoriales y de las relaciones de distribución en el conjunto de la economía” (marini, 1979a). además, los productos suntuarios gozan de una mayor elasticidad de demanda, debido a los aumentos de plusvalía en la economía y a que parte de esa plusvalía no se acumula productivamente. lo cual permite a los capitalistas de iib trasladar en menor medida los efectos del aumento de la productividad a los precios.
de manera que existiría una transferencia intersectorial de plus- valía de i y iia a iib. como dice marini, se trataría “de una situación similar a la que alude la noción de intercambio desigual en la economía internacional”. Esto, a su vez, reduce la masa de ganancia en i y iia y presiona hacia abajo la tasa de ganancia. así, iib obtiene, como sector, una plusvalía extraordinaria y presiona hacia abajo la tasa general de ganancia; situación que se amplifica donde existe superexplotación. En consecuencia, tiende a inflarse el sector iib –que goza de una demanda dinámica, sostenida por el consumo de plusvalía– y el sector iia tiene poco dinamismo. la economía está desestructurada, con diferentes grados de desarrollo; y los capitales extranjeros que han invertido en iib reciben una plusvalía extra, similar a la que ocurre en el esquema del intercambio