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Background to Case Study

Chapter 5 DFMEA Usage Case Study

5.2 Background to Case Study

Los conocimientos adquiridos durante las capacitaciones como lideresas comunitarias sirvieron para encontrar una forma de supervivencia al llegar a la ciudad. Esto plantea un punto de vista diferente frente a algunos estudios sobre población desplazada, refiriendo que, previo al desplazamiento, los afectados solo conocían labores agrícolas o de hogar. Ambas aprovecharon sus conocimientos sobre enfermería, manejo de enfermos o conocimientos sobre campañas políticas para buscar una opción de sustento económico, aunque es necesario resaltar que esta opción ha generado un cambio de vida inminente en sus relaciones, hábitos y prácticas sociales.

“Sí, sabe que eso me sirvió mucho. Sí, porque a raíz pues del desplazamiento ya yo dije ‘no, yo tengo que hacer alguna cosa’. Cuando yo me salí del consejo, yo dije ‘yo tengo que hacer alguna otra cosa porque yo tengo que subsistir por mí misma’, y entonces yo dije, ‘yo hice este curso, lo voy a poner en práctica y me ha dado resultado’. De eso es que vivo ahora gracias a Dios, del manejo de enfermos o ancianos [...], yo nunca pensé que eso me iba a servir con el tiempo lo que yo aprendí ahí. Entonces mire, yo siempre he dicho que todo lo que uno aprenda no estorba, porque se llega el día que uno lo pueda poner en práctica”.

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Ana Adela Ramírez, entrevista realizada el 30 de noviembre de 2015, en La ceja, Antioquia

“Pero, sin embargo, hay ratos que se le baja a uno como la moral, (risas), pero sí, gracias a Dios. Cuando ya comencé a involucrarme, a trabajar con estas personas de..., como yo le dije, de la tercera edad, como que eso para mí fue como algo bueno, porque ya estaba ocupada, ya compartía con ellos, les ayudaba, pues, como han sido personas enfermas las que yo he cuidado, entonces yo me ponía en el lugar de ellos, entonces yo dije, ‘está bien que soy desplazada, pero estoy bien, tengo salud’, y entonces yo como que hacía esas comparaciones y yo le daba gracias a Dios, yo a ratos decía, ‘bueno, si no me hubiera pasado esto a mí, yo no hubiera conocido estas personas’, porque yo las quise mucho, y hay una frase muy linda que dice que de los errores se aprende, pero de las experiencias mucho más. Entonces eso para mí, ese cambio, en cierta forma, fue duro, pero al mismo tiempo bueno, porque hoy por hoy estoy en lo que también me gusta a mí, que es cuidar enfermos”.

Ana Adela Ramírez, entrevista realizada el 30 de noviembre de 2015, en La ceja, Antioquia

En la actualidad, Ana Adela vive en Envigado, con doña Celmira, una mujer con discapacidad visual a quien cuida desde hace unos cuatro años. Cuando ella debió dejar el casco urbano del municipio de Montebello, tuvo que buscar una actividad que le permitiera sostenerse económicamente. Durante su vida como lideresa, recibió varias capacitaciones en enfermería y cuidado de enfermos, fue por eso que se aventuró en esta labor. Ana Adela disfruta de pasar seis de los siete días de la semana viviendo con doña Celmira, ella desempeña su trabajo con agrado ya que cree que es su manera de seguir haciendo lo que más le gusta, ayudar a la gente.

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“Aunque ya uno dedicado a una persona adulta… está uno esclavizado ahí…, no puede dedicarse a otras cosas como a tener un poco de libertad de pronto estar colaborándole a otras personas o con otras cosas…; es lo único que yo extraño, pero me siento bien con lo que estoy haciendo…”.

Ana Adela Ramírez, entrevista realizada el 30 de noviembre de 2015, en La ceja, Antioquia

Ella, durante los encuentros en la casa de doña Celmira, habla entre los boleros que suenan de fondo que escucha su acompañante, a la cual, de tanto en tanto, debe pararse a “darle vueltica”. Ana Adela recuerda con nostalgia todas las actividades que podía desarrollar en el pueblo, pero a la vez dice que no cambiaría lo que vive en la actualidad.

Sabaneta, el municipio más pequeño de Colombia, albergó a Yolanda a su salida de Montebello. Allí, para ella, no todos eran del todo desconocidos; algunos coterráneos habían arribado antes que ella, incluso, para esa época, la alcaldesa de este municipio era originaria de Montebello, algunas caras conocidas disminuían la angustia, el lugar era precario, pero ella se sentía a salvo, con muchos miedos, a la oscuridad y a los sonidos fuertes, principalmente.

“Uno se mantiene en contacto con la gente, con Ferdinando, con Otoniel cuando me encuentro, con mucha gente de Montebello. Yo me encuentro con mucha gente de Montebello, ya sea que me los encuentre acá en Sabaneta, a Guillermo López, o uno los llama”.

Yolanda Piedrahita entrevista realizada el 30 de noviembre de 2015, en Sabaneta, Antioquia

Ella empezó a reconstruir sus lazos sociales. Con los nuevos vecinos comenzó a entablar relaciones de colaboración mutua; sin embargo, no le compartía a nadie ajeno a la familia la razón verdadera de su llegada a Sabaneta. Prontamente se vio adaptada a este lugar, tal vez, porque en esa época este lugar aún era un municipio rural con

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algunas fincas en las que todavía se cultivaba. Con este cambio de espacio, Yolanda debió empezar a configurar nuevos referentes, rutas de buses con destinos diversos, más gente, espacios más confinados, mínima proximidad entre los espacios que habitaba, escuchar ruidos de la casa contigua, relaciones diferentes, formas de actuar y formas de hablar.

Imagen 12. Reunión familia Piedrahita, Sabaneta

Después de unos años de estar en la ciudad, Yolanda se encontraba de nuevo en actividades políticas, ayudando a las personas a través de las campañas que apoyaba. Las redes con los coterráneos se fortalecían, generando nuevos lazos y ese espacio rural que habitó, poco a poco se quedaba en los recuerdos porque la realidad era la tienda, Sabaneta, la escuela, la economía de ciudad.

“Ah sí, ahí mismo, ahí mismo, me metí en la política, porque me gusta, toda la vida, toda la vida me ha gustado a mí estar metida en eso, pero bueno. Sí, desde que llegué, ahí mismo, de una empecé a hacer reuniones, vine a presentarme, ya me conoció Pacho Beltrán, Fernando Flórez, pues ya como los concejales, toda esa gente, y ya empecé a venir a las reuniones, a estar con ellos, a hacer, y con ellos he hecho muchas cositas, por ejemplo, con los desplazados de Montebello, recoger mercados, ropa, muchas

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cosas, y mandarles allá cuando se vino toda esa gente de Montebello para San Antonio de Prado, y mandamos un carro con un poco de cosas.”

Yolanda Piedrahita, entrevista realizada el 30 de noviembre de 2015, en Sabaneta, Antioquia

Para Ana Adela también ha sido imposible olvidar sus actividades políticas, ya que siente que, de alguna manera, puede aplicar todo lo aprendido en su época de lideresa. “Todavía yo no me he retirado de la política como del todo, no, eso como que va en las venas, aquí en la Ceja, estuve también participando en política, pues, no muy metida, porque como yo aquí soy una desconocida a nivel de política pero más sin embargo, sí”.

Ana Adela Ramírez, entrevista realizada el 30 de noviembre de 2015, en La Ceja, Antioquia

Ana Adela y Yolanda han seguido desarrollando actividades políticas, ayudando en La Ceja y Sabaneta respectivamente; y, a la distancia, a Montebello. La ausencia de estas lideresas afectó notablemente los proyectos desarrollados con la población y los planes de vida que ellas habían trazado, pero no ha impedido que sigan con las prácticas de solidaridad que hacen parte de ellas.

Ambas son mujeres que se han adaptado, no sin miedos marcados en el cuerpo y en la forma de ver el mundo, pero que han logrado consolidar, en un espacio diferente a su lugar de origen, relaciones con sus coterráneos pero, a la vez, experimentar un lugar nuevo e intentar reconstruir las prácticas con la comunidad, de las que disfrutaban.