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Backtracking Search Algorithm

4 A Novel CSP Model for Probe Selection

4.5.2 Backtracking Search Algorithm

Este es un largo salmo que se compone de dos partes: La primera abarca desde 26:1 hasta 27:1 y constituye un himno a la consumación de la victoria divina sobre los imperios mundiales de Asiria, Babilonia y Egipto, que simbolizan a todos los imperios del mundo. La segunda parte es una canción para la viña hermosa (27:2), símbolo de Israel, a la cual guarda Jehovah en medio de los imperios mundiales.

La primera parte empieza con la expresión En aquel día (26:1), que hace que sea la continua- ción de los salmos del cap. 25. La misma también termina con esta expresión.

En 26:1 se vuelve al tema de las dos ciudades: la ciudad del caos (24:10; 25:2; 26:5) y la ciu- dad de Dios o maoz 4581 (25:4), y dice: Tenemos una ciudad fortificada (ir 6145oz 5771 = maoz 4581);

Dios ha puesto la salvación como muros y antemuros. Esta ciudad está abierta para la nación justa que guarda la fidelidad (v. 2). En ella, aquellos cuya mente o pensamiento (yétser 3336) está afian-

zado en Jehovah, estarán guardados en completa paz (26:3; comp. Sal. 112:8). Esto es real porque Jehovah es la Roca de la eternidad (v. 4; comp. Deut. 32:4). El es quien ha logrado la victoria so- bre la ciudad enaltecida (v. 5). De nuevo, no se está hablando de una ciudad específica, sino de dos mundos, dos imperios en contraposición.

Los vv. 7–12 tratan del conflicto que existe entre estos dos mundos: el mundo de los justos (vv. 7–9) y el mundo de los impíos (10, 11). Estos mundos a veces se superponen, pero no pueden co- incidir, porque la rectitud es el camino para el justo (v. 7), mientras que el impío, aun en la tierra de rectitud hace iniquidad y no considera la majestad de Jehovah (v. 10). No obstante, la completa paz que tiene el justo (v. 3) es consolidada por Jehovah mismo: Oh Jehovah, tú estableces paz pa- ra nosotros, porque también realizas por nosotros todas nuestras obras (v. 12).

Los vv. 13–18 enfocan la realidad de la superposición de los dos mundos en la historia pasada de Israel. El v. 13 dice: Oh Jehovah, Dios nuestro, otros amos aparte [página 133] de ti se han en- señoreado de nosotros, pero sólo reconocemos tu nombre. Ahora esos amos han muerto y no volve- rán a levantarse (v. 14). Ahora, de nuevo bajo el señorío de Jehovah, se manifestará la grandeza de la nación en todo sentido (v. 15)

El profeta-salmista recuerda la historia pasada de Israel, cuando muchas veces en medio de la tribulación buscaron a Jehovah (v. 16). Pero no tuvieron resultados positivos, porque la ansiada liberación intentaron lograrla mediante el mero esfuerzo humano (vv. 17, 18). Los frustrantes y penosos esfuerzos de la liberación son descritos en la analogía de una mujer que se [página 134] retuerce y grita en medio de sus dolores de parto, que se hacen más intensos cuanto más cercana parece la expectativa. Pero todo fue como si dieran a luz viento.

No obstante, en el v. 19 el profeta anuncia el cumplimiento de las expectativas del pueblo. Lo compara con una resurrección y con un renacer. ¿Cuándo ocurrirá esto? El v. 21 da a entender que dentro de muy poco (eso expresa la combinación de hineh 2009, “he aquí” con yotsé 3318, que es

el participio del verbo “salir”). Primero Jehovah ha de salir de su lugar para castigar la maldad de los habitantes de la tierra contra él (v. 21; es decir, contra su pueblo). Mientras esto se consuma, el profeta dice a su pueblo: Anda, oh pueblo mío, entra en tus habitaciones; cierra tras de ti tus puertas. Escóndete por un breve momento hasta que pase la ira (v. 20).

Semillero homilético

Cántico a la viña hermosa 27:2–9

Introducción: Los agricultores siempre toman mucho orgullo en sus cultivos. Aunque hayan cultivado los terrenos por años, cada vez que siembra y comienza a ver las plantas y después los frutos, es tiempo de alegría. Así es con el autor de este cántico.

I. El cuidado de la viña es un proceso lento e importante (vv. 3, 4). 1. Uno vigila con los ojos para percibir cualquier peligro.

2. Uno riega con toda atención para asegurar más fruto. 3. Uno vigila para que nadie siembre cardos y espinos (v. 4). II. El cuidado de la viña asegura cosecha amplia (vv. 6–9). 1. Judá echa raíces (v. 6).

2. Israel echará botones y dará fruto (v. 6).

3. Dios disciplina en varias maneras, incluyendo el viento solano (v. 8).

III. El cuidado de la viña da evidencias de la fidelidad de los israe- litas (vv. 9–13).

1. El pueblo asegura que no va a la idolatría de nuevo (v. 9).

2. El pueblo habrá sufrido las consecuencias del juicio, cuando no hay ningún fruto producido en la viña (vv. 10, 11).

3. Un día futuro Dios golpeará con su vara, indicando que ya se acabó el sufrimiento.

IV. El cuidado de la viña da evidencias del perdón y el retorno de Dios a bendecir a su pueblo (v. 13).

1. El toque de corneta simboliza un acontecimiento importante. 2. Los desterrados en Asiria y Egipto volverán para adorar en el monte santo.

de una buena cosecha y del retorno de los exiliados a su tierra una vez más. El desafío para nosotros es motivarnos a la fidelidad al Se- ñor en todas nuestras actividades.

¿Cuáles son los objetos de la ira divina? La respuesta está en 27:1: En aquel día Jehovah cas- tigará con su espada dura, grande y fuerte al Leviatán, la serpiente furtiva; al Leviatán, la serpiente tortuosa, y matará también al monstruo que está en el mar. El doble uso del nombre Leviatán, cada vez con su respectiva descripción, ha sido interpretado como una alusión a dos ríos que represen- tan dos imperios. La “serpiente furtiva” es la que se oculta con rapidez y vuelve a aparecer. Ella describe [página 135] el curso del río Tigris, que se caracteriza por sus caídas de agua y por la velocidad con que se desplazan sus aguas. Por tanto, se ha interpretado esto como un nombre simbólico del imperio asirio, cuya capital, Nínive, estaba junto al Tigris. La “serpiente tortuosa”, es decir, la que da vueltas y rodeos, describe el curso del Eufrates, sobre todo en la región contigua a la ciudad de Babilonia. Por tanto, representaría al imperio babilónico. Y el monstruo que está en el mar, y que también es llamado en la Biblia Rahav 7292, es símbolo de Egipto.

En aquel día, cuando Jehovah anule para siempre el poderío de los imperios asirio, babilónico y egipcio, Israel surgirá bajo la protección de su Dios. Este es el tema de la segunda parte de este salmo, que también empieza con las palabras En aquel día... (27:2). En este salmo se le llama a Israel con el nombre simbólico de viña hermosa (v. 2; comp. 5:1, 2 y ver comentario allí). En el v. 4 dice Jehovah: Ya no hay furor en mí. Es decir, contra su pueblo Israel. Al contrario, dice el Señor, Yo Jehovah, la guardo. A cada momento la riego; y para que nadie la dañe, de día y de noche la guardo (v. 3).

Samaria

La ciudad de Samaria se halla situada en la región montañosa del norte de Palestina; es el nombre de la antigua ciudad bíblica, que fue capital del reino de Israel. Fue fundada en el año 880 a. de J.C. por Omri, sexto rey de Israel. Durante la guerra con los asirios capi- tuló, después de una resistencia de casi tres años (725–722 a. de J.C.). Deportados sus pobladores, la ciudad fue repoblada por asirios que al mezclarse con los pocos israelitas que quedaron, formaron el pueblo de los samaritanos.

En Isaías 28:1 se menciona a los "borrachos de Efraín". Dice el Dr. Carroll Owens Gillis: "Tanto la tribu de Judá como la de Efraín tenían antecedentes históricos que los respaldaban al pretender la autoridad de la nación, basándose en la bendición que dio Jacob a sus doce hijos. De los dos hijos de José, Efraín fue el que tuvo la preeminencia. El otro se llamó "Manasés".

También a Samaria, se le llama la "ciudad de Efraín" al reino del norte. Jeroboam, el que inició el cisma de los reinos, era efraimita y eligió la región de Siquem, en el "monte de Efraín", por capital de su reino.

Con la canción de la “viña hermosa” (kérem 3754jémed 2561), termina la sección del juicio divino

que se compone de tres partes: (1) El juicio de cada una de las naciones (caps. 13–23); (2) El juicio de las naciones de manera global, que constituye [página 136] otro enfoque del mismo tema (cap. 24); y (3) las alabanzas por la victoria de Dios tras la ejecución de su juicio universal (25:1–27:5).

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