Chapter 3: The Intergenerational Transmission of BMI z-score in China
4.4 Data and Empirical Model
4.5.1 Baseline Estimates
El Triángulo Minero comprende un área de 9,143.17 kilómetros cuadrados; tres municipios: Siu- na, Rosita y Bonanza; una población estimada en 108,313 habitantes, tres cabeceras urbanas y 280 comunidades, la mayoría dispersas, distantes unas de otras, y con una población menor a los 500 habitantes. Entre los indicadores relevantes de cada municipio se encuentran:
Tabla 1: Datos relevantes por municipio
Referente Siuna Rosita Bonanza
Año en que se descubrieron las minas 1896 1906 1880
Fecha de fundación del municipio 22 de agosto de 1969 6 de noviembre de 1989 6 de octubre de1989
Área en km 2 5,039.81 2,205.42 1,897.94
No. de comunidades rurales 157 80 43
Población estimada (INEC, 2005) 67,039 19,302 15,850
Actividades económicas principales AgropecuariaComercio AgropecuariaExplotación maderera
Minería Agricultura de
subsistencia Fuente: Elaboración propia sobre la base de datos de las alcaldías de Siuna, Rosita y Bonanza, Centro Humboldt, Ineter e INEC.
Los núcleos poblacionales crecieron primero en torno al descubrimiento de yacimientos mine- rales (oro, plata, cobre y cal), y más tarde por las inmigraciones de población en busca de tierra productiva para actividades agropecuarias; particularmente en las últimas dos décadas, cuando Siuna pasó de 5,988 pobladores en 1980 a 67,039 habitantes en 2005 (Ineter),16 mientras Bonanza duplicó su población en un período de siete años. El crecimiento poblacional es más rural que urbano, contrario a lo que ocurre en el resto del país, donde son las ciudades las que experimen- tan crecimientos acelerados por la inmigración de población de la zona rural. Un ejemplo de este flujo migratorio de pobladores rurales a comunidades rurales puede verse en el caso de la comu- nidad Rosa Grande, en Siuna, uno de los frentes de colonización de la Reserva de Bosawás. 16 Aunque éstos son datos oficiales del Ineter, existen problemas de subregistro. La alcaldía maneja datos diferentes al igual que otras instituciones que trabajan en la zona. Los datos del último censo de población realizado en 2005 aún no están disponibles.
P a r t e 1
Gráfica 1: Flujo de inmigrantes y crecimiento poblacional en Rosa Grande-Siuna
8 20 17 44 151 24 10 39 56 100 251 275 15 19 5 4 0 50 100 150 200 250 300 1954 1956-1968 1969-1970 1971-1980 1981-1982 1983-1988 1990-1996 1997-2000 Fam Total
inmigrantes del período
Fuente: Michel Merlet et al. (IRAM), 2002
Este fenómeno ha provocado un acelerado proceso de asentamientos humanos de población rural mestiza, con mayor énfasis en los municipios de Siuna y Rosita, que ocupan tierras na- cionales y/o de comunidades indígenas.17 La migración a la zona ha cambiado drásticamente la relación étnica en los tres municipios, como puede apreciarse en la gráfica siguiente.
Gráfica 2: Composición étnica del Triángulo Minero
0 10000 20000 30000 40000 50000 60000 70000 80000 90000 100000
Siuna Rosita Bonanza Total
Mestizos Mayangnas Mískitos
Fuente: Elaboración propia con datos del Cidca, 1998, porcentaje aplicado a datos de población de las alcaldías. La historia de la población del Triángulo Minero se puede dividir en dos períodos: Finales de los años 1800. Cuando ocurrió la colonización inglesa en la Costa Caribe nicaragüense y se descu- brieron los yacimientos minerales. Entonces, ya había población indígena y comenzó la llegada de chinos, ingleses y norteamericanos. Este período se cierra en 1979 cuando se nacionalizaron las minas. Durante esta época el vínculo del Triángulo Minero era hacia Puerto Cabezas, y el poder estaba concentrado en compañías extranjeras que controlaban la explotación minera y el comercio en la zona. Desde la década de los 80 a la fecha. En este período ocurren varios 17 La disputa entre qué es tierra comunal (indígena) y qué es tierra nacional (del Estado) viene desde el siglo pasado y aún hoy sigue latente.
P a r t e 1 hechos: se da la apertura de la carretera hacia Río Blanco para comunicar la zona al Centro y Pa- cífico del país; se paraliza la actividad minera ante la incapacidad del Estado de restablecerla una vez nacionalizadas las minas; se provocó la conversión de mineros a cultivadores de la tierra, la expansión de la frontera agrícola, y se incrementaron las actividades pecuaria y forestal para abastecer tanto el mercado del Pacífico como el salvadoreño.
La Revolución Sandinista rompió la práctica de extracción de recursos naturales dominada por compañías extranjeras, pero no logró configurar un modelo de desarrollo propio de la zona. En la década de los 80, la actividad agropecuaria fue emergiendo hasta convertirse en la principal actividad económica en Siuna cuando la minería dejó de ser importante. Datos del Cenagro re- portan la existencia de 8,812 propiedades agropecuarias en el Triángulo Minero, más de la mitad (60% en Siuna y 55% en Rosita) cuenta con ganado bovino, lo que muestra una tendencia hacia la ganadería.
Según datos del Censo Agropecuario, el 32% de los productores en Siuna, el 26% en Rosita y el 27% en Bonanza, poseen propiedades de entre las 20 y 50 manzanas de tierra, datos que mues- tran una disminución del área de tenencia de la tierra, ya que antes de los 90 la mayoría de las propiedades ocupaban entre 60 y 80 manzanas” (Merlet et al., 2002:10). Un segundo grupo de productores está constituido por los propietarios de entre 50 y 100 mz, los cuales representan el 22% en Siuna, el 29% en Rosita y el 30% en Bonanza. A mayor extensión de tierra, menor la con- centración de productores. Los medianos productores (dueños de entre 100 y 500 manzanas) re- presentan 15% (Siuna), 24% (Rosita) y 25% (Bonanza). En este último, la mayor parte de la tierra es bosque, contrario a Siuna, donde es área de pastoreo de ganado. El 1% de los productores (86) tiene fincas arriba de las 500 manzanas, la mayor parte de éstos (68) en Siuna.
¿Quién tiene más tierra en el Triángulo Minero? Visto desde la distribución por género, el resul- tado es que los hombres poseen el 87.73 % de las propiedades, mientras las mujeres el 12.27 %, según la gráfica 3.
Gráfica 3: Distribución de la tenencia de la tierra por sexo y tamaño del área
(No productores)
0 500 1000 1500 2000 2500 0.5 y menos 0.51-1 mz 1.01 - 2.5 2.51 - 5 mz 5.01 - 10 10.01 - 20 20.01 - 50 50.01 - 100 100.01 -200 200.01- 500 500.01 y más Varones MujeresP a r t e 1
El porcentaje de mujeres que posee propiedades es pequeño y se concentra en los rangos de menor extensión, lo cual refleja la desigualdad de género en el acceso al recurso. De 2,033 propietarios de tierra en el rango de entre 20 y 50 manzanas, sólo 335 son mujeres, es decir, su participación como propietarias de tierra es del 11.8% en ese rango.
Por otra parte, al desagregar los datos para ver tendencias: Siuna aparece como altamente agro- pecuario, y más pecuario que agrícola, mientras los otros dos municipios son forestales; Siuna concentra el 92% del hato del Triángulo Minero (111,160 cabezas) y el 14% de la actividad agrí- cola (11 % para Rosita y un 8% para Bonanza), pero ocurre a la inversa con las áreas de bosque, donde Bonanza tiene el 60% de su superficie, Rosita un 43% y Siuna un 21%. Estos datos re- flejan un proceso acelerado de expansión de la frontera agrícola y de la conversión productiva de Siuna al modelo agropecuario de productos primarios (leche y derivados, carne, arroz, maíz y frijoles, principalmente). Así, la abundancia de bosques, la baja densidad poblacional y el des- plazamiento de segmentos de población del resto de país en busca de oportunidades, ha creado un conflicto constante entre el ecosistema, la población (indígena-mestiza) y el Estado, todos buscando aprovechar los recursos disponibles para la generación de ingresos, y, en los cuales, los derechos de propiedad son el centro del problema.
Existen diferentes formas de propiedad: tierra comunal; tierra nacional cuyo propietario es el Es- tado, muchas veces en conflicto con comunidades indígenas porque han sido declaradas áreas protegidas o de reserva; tierra privada en manos de particulares, y tierra “autónoma”, término introducido para mostrar el rol del Gobierno Regional, por ser el encargado de velar por la pro- tección del patrimonio regional, según la Ley de Autonomía. La tenencia de la tierra se ampara en el derecho consuetudinario. Sólo el 30% de las propiedades de Siuna poseen escritura pú- blica, el 70% restante se encuentra en las situaciones siguientes: sin escritura pública (29%); en proceso de legalización (18%); título de reforma agraria (11.15%), la mayoría no registradas, y otras formas (11.6%) incluidas las áreas mancomunadas y de tenencia mixta. (Cenagro, 2001). Un estudio sobre la situación de la propiedad en Siuna indica que “...la ausencia de documentos oficiales no ha incidido de forma significativa... y donde la verdadera razón para que no se den conflictos en más de 30 años, es porque hay mecanismos relativamente eficientes de adminis- tración local de los derechos de propiedad. Sin embargo, todo este proceso natural se comienza a desajustar cuando aparecen instituciones del Estado u ONG que argumentan que todo lo que hace la gente con testigos locales, sin abogados, sin sellos, sin papel membretado, no tiene validez, y con ello se genera inseguridad” (IRAM, 2000, tomo 2: 22). El conflicto surge, no por la ausencia de una instancia de registro público de las propiedades en el Triángulo Minero,18 sino por el cuestionamiento externo a una regla informal de la localidad que proporcionaba confianza y estabilidad: compra de tierra firmando papel ante testigos,19 una práctica arraigada y respetada en las comunidades rurales. La inseguridad sobre la tierra emergió en la zona con los reclamos de propiedad a partir de 1990 y del establecimiento de áreas de reserva forestal.
Los conflictos por la propiedad sobre la tierra en la zona se reflejan en: a) problemas de traslape de derechos en un territorio determinado (ocurre generalmente entre comunidades indígenas y trasciende al uso de la tierra); b) conflictos por uso compartido del territorio (caso de comuni- dades indígenas que han prestado áreas de manera temporal a otras comunidades indígenas 18 Hay que recordar que aunque se aprobó el Estatuto de Autonomía y se crearon las regiones autónomas del Atlántico Norte y Sur, la organización de instancias regionales ha sido un proceso lento, eso explica por qué el registro de cualquier propiedad del Triángulo Minero hay que hacerlo en Bluefields, la antigua sede del departamento de Zelaya.
19 Los testigos generalmente son los delegados de la palabra o los promotores de alguna organización, que son recono- cidos en la comunidad como líderes.
P a r t e 1 o grupos de familias de mestizos nativos confiando en que les serán devueltas); c) reclamo de tierras comunales sin soportes legales; d) conflictos por uso de parte de terceros, en los casos donde el Estado ha otorgado tierras sin haber saneado los procedimientos legales, como por ejemplo, tierra para desmovilizados, atendiendo más a intereses políticos partidarios, que a la necesidad de reinserción socioeconómica de este sector; e) finalmente, una variedad de docu- mentos que dan cuenta del dominio o posesión de la tierra: títulos reales; títulos emitidos por el IAN en la época de Somoza; títulos de reforma agraria, la mayoría sin el debido registro; títulos supletorios emitidos por jueces locales; constancias de asignación emitidas por algunas institu- ciones como el Ejército y la Alcaldía.
Otra manifestación de conflictos “silenciosos” ocurre en el marco de la usurpación o invasión a la propiedad privada entre mestizos, con la práctica de mover las cercas o el carrileo que sirven de linderos. “En los últimos dos meses, en promedio en este juzgado local estamos recibiendo tres casos diarios de quejas como: usurpación de carriles, invasión, cortada de cercos y árboles, y otros daños a la propiedad” (Toruño, J. Jueza Local de Siuna).20
La problemática, tiene lugar en un contexto de mercado de tierra altamente dinámico. Según el estudio realizado por el IRAM, en Siuna, “en los últimos años la mayoría de las compras son rea- lizadas por campesinos de las mismas comunidades que buscan ampliar sus propiedades para distribuirlas entre sus hijos o para ubicarse cerca de la carretera. Hay casos de campesinos que desde que llegaron a la zona procedentes del Pacífico, han realizado de 5 a 10 transacciones de compra y venta de tierra en un período de 12 años (IRAM, 2002, tomo 2:22).
En el proceso de regularización de los derechos de propiedad, la oficina de ordenamiento terri- torial reporta el siguiente avance.
Tabla 2: Datos de titulación de la propiedad a beneficiarios directos (mestizos)
Municipio Área (mz) titulada
No de lotes titulados
No de títulos
emitidos Masculinos Femeninos Totales
Siuna 234,960 3,341 3,158 3,878 2,587 6,465
Rosita 19,243 147 145 224 154 378
Bonanza 37,781 388 361 506 345 851
Total 291,984 3,876 3,664 4,608 3,086 7,694
Fuente: Departamento de Planificación y Estadísticas OTR, Managua, datos hasta 2003.
Tabla 3: Titulación a beneficiarios directos según tipo y sexo
Municipio Tradicionales Desmovilizados Repatriados
Masculino Femenino Masculino Femenino Masculino Femenino
Siuna 3,730 2,557 85 25 63 5
Rosita 161 139 63 15
Bonanza 506 345
Total 4,397 3,041 148 40 63 5
Fuente: Departamento de Planificación y Estadísticas OTR, Managua, agosto, 2003.
En conclusión, la zona ha experimentado cambios importantes, Siuna alcanza una posición de cabecera del territorio, con un alto porcentaje de población mestiza. “Desde los tratados de la 20 No existen estadísticas condensadas sobre esta parte, la información se encuentra dispersa en los expedientes de los casos en los juzgados locales.
P a r t e 1
Mosquitia, es un territorio en disputa” (Lee, 2002), antes lo fue en torno a las minas, ahora lo es sobre la propiedad de los recursos y su aprovechamiento.