The Allawite Ousting of Sunni Power
3.3 Bashar al Assad and the Pillars of the Assad Regime
La reciente reivindicación del derecho a la ciudad como un nuevo derecho humano colectivo y la construcción de la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad (CMDC) constituyen, para los actores de la sociedad civil, una oportunidad para poner a prueba su capacidad real de incidir en la forma en que a nivel mundial se toman las decisiones sobre los lineamientos generales que tienen que seguir los Estados para construir las ciudades.
Por un lado, los gobiernos y los organismos multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), así como los organismos financieros internacionales como el Banco Mundial (BM) pretenden continuar con su visión neoliberal, mientras que, por el otro lado, la sociedad civil global está planteando precisamente una alternativa a la globalización neoliberal hegemónica que bajo otra idea de desarrollo y convivencia permita la construcción de ciudades bajo principios democráticos, incluyentes y sustentables.
A principios del siglo XXI podemos afirmar que América Latina se encuentra en una etapa de cambios profundos de orden político, social, económico y cultural donde los actores netamente sociales han adquirido un papel relevante apoyando o siendo aliados de gobiernos progresistas; introduciendo nuevas demandas y reivindicaciones en el debate político nacional e internacional; presionando para hacer efectivos los derechos ya existentes y por tener incidencia en la toma de decisiones y; en general, incentivando el fortalecimiento de una sociedad civil (global, regional, nacional o local) cada vez más autónoma y con capacidad de organización interna e interlocución con los gobiernos y con otros actores políticos (globales, regionales, nacionales o locales).
Vivimos una etapa donde las redes y los movimientos sociales configuran un tipo específico de acción colectiva en nuestra región que intenta ser cada vez más capaz de incidir en la construcción de formas más democráticas de organización en los ámbitos público, privado y social que posibiliten –a decir de esa sociedad civil- la creación de nuevas relaciones sociales las cuales constituirían la base de un posible cambio de rumbo que favorezca a los sectores menos favorecidos en una etapa de deterioro provocada por tres décadas de gobiernos neoliberales en la región, con sus sabidas excepciones.
149 Palabras expresadas por Enrique Ortiz en la 2ª Jornada por el Derecho a la Ciudad, “Diálogo entre instituciones, movimientos
La existencia de movimientos sociales importantes lo mismo que la construcción de redes de las organizaciones de la sociedad civil en la región latinoamericana constituye una de sus principales características para entender los cambios políticos y sociales, en la medida en que dichos actores colectivos han logrado cuestionar la aparentemente “inquebrantable” hegemonía neoliberal al grado de provocar y acelerar cambios que tienen como objetivo otras formas de organización política, económica y social que conlleva, por ejemplo, otra forma de hacer ciudades y vivir en ellas así como otra forma de construir derechos y hacerlos exigibles.
El caso de la reivindicación del derecho a la ciudad en México y América Latina representa, en esta perspectiva, una posibilidad de observar la capacidad de los actores sociales por apropiarse de su futuro y cuestionar la mercantilización de los derechos al tiempo de proponer creativamente otras formas de entender la democracia, la participación y, sobre todo, la forma de construir ciudades justas, democráticas, sustentables, sostenibles, seguras, educadoras, productivas, disfrutables y culturalmente diversas, objetivos que están presentes precisamente en la reivindicación del derecho humano colectivo a la ciudad.
Para ir analizando la forma y el momento en que el derecho a la ciudad es retomado como bandera de lucha de la sociedad civil mundial y latinoamericana es conveniente describir algunos antecedentes lejanos. Para ello, es importante comenzar con Enrique Ortiz de la Coalición Internacional para el Hábitat-América Latina –quien ha sido uno de los promotores más activos del derecho a la ciudad en la etapa reciente- y quien realizó un excelente resumen de los actos principales que las organizaciones sociales urbanas han realizado en foros alternativos de Cumbres internacionales importantes. Por su importancia para comprender la ruta internacional de la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad al igual que la Carta de la Ciudad de México por el Derecho a la Ciudad y la Carta Iztacalquense por el Derecho a la Ciudad a continuación expongo un resumen con los datos más importantes vertidos por nuestro autor citado:
La historia empieza en la Cumbre de Estocolmo en 1972 donde alternativamente se empieza a discutir con mayor seriedad la problemática de las grandes ciudades y el impacto negativo del capital, […] continuó en Vancouver en 1976 donde se organiza la “Cumbre de los Sin Techo” y tuvo un punto álgido en 1992 en Río de Janeiro, Brasil, con la llamada “Cumbre de la Tierra”. De estos encuentros internacionales en los que las organizaciones sociales, redes y movimientos urbanos realizaron foros y encuentros alternativos derivará un proceso amplio inicialmente en el campo del hábitat, y extendido posteriormente a toda la problemática urbana, que puede ser considerado como los antecedentes directos del derecho a la ciudad y de la carta mundial. […] En Río surgieron varias redes como los grupos ecologistas y las ONG´S a favor del hábitat como el Frente Comunal de Organizaciones Comunales, ahí se encontraron y discutieron colectivamente muchos actores que promovieron el “Tratado por Villas, Pueblos y Ciudades democráticas, justas y sustentables” documento matriz de muchos otros procesos como la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad, el Estatuto de la Ciudad de Brasil. […] Los brasileños en Porto Alegre -ya con el Estatuto (de la Ciudad)- propusieron en el Foro Social Mundial la discusión y elaboración del proyecto de la carta mundial (CMDC).150
150 Enrique Ortiz, “La ruta crítica del derecho a la ciudad”, Ponencia presentada en el Encuentro de Organizaciones Mexicanas
En esta perspectiva, uno de los acontecimiento internacionales que marcó el inicio de una nueva etapa de organización y movilización de actores urbanos en su lucha por mejores ciudades y contra los impactos negativos del capitalismo en su fase de la globalización neoliberal fueron las reuniones alternas celebradas en 1992 como protesta a la Cumbre oficial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) denominada “Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo” llamada también “Cumbre de la Tierra” o “Eco´92”.
En dichos eventos alternos varias organizaciones, redes y movimientos sociales como la Coalición Internacional para el Hábitat (HIC), el Frente Continental de Organizaciones Comunales (FCOC) y el Foro Brasileño de la Reforma Urbana (FBRU) iniciaron un proceso profundo de discusión en torno a los problemas que enfrentaban las ciudades a finales del siglo XXI tomando en cuenta que, como afirman, dichos actores “Lo urbano se coloca nuevamente en el centro de la actividad humana como punto focal de los procesos políticos y económicos. Las ciudades se vuelven centros de gestión y de acumulación de capital organizados a escala planetaria.”151
En dicho encuentro se elaboró una fuerte crítica a la intención original de la ONU -y sus países integrantes- durante los trabajos de la “Cumbre de la Tierra” de “enarbolar la bandera del desarrollo sustentable” y la “defensa del medio ambiente” como un “recurso” que tenía las verdaderas pretensiones de enmascarar la primacía del capital sobre el trabajo y sobre los seres humanos; de la economía sobre la política y; de la idea del crecimiento sobre el verdadero desarrollo. Ello a pesar de que en la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo la ONU manifestó en su Principio 1 que “Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible”.152
Bajo la idea de que cada vez más un porcentaje mayor de la población mundial vive en ciudades y que es en estos espacios del hábitat donde se pueden observar con mayor fuerza los impactos de las políticas neoliberales y la degradación del ambiente, las organizaciones críticas y opositoras a la “Cumbre de la Tierra” elaboraron diversos diagnósticos con el propósito de generar una serie de propuestas alternas para enfrentar la grave crisis a la que se enfrentan las ciudades. Hoy en día, apuntaban los actores sociales en Río 92, “[…] millones de personas se concentran en centros urbanos y viven en condiciones críticas de contaminación del agua, del aire, del suelo, privadas de toda posibilidad de satisfacer sus más elementales necesidades de alimentación, vivienda, agua, saneamiento […] y transporte público”. Al criticar la forma en que el capital produce los nuevos centros urbanos apuntaron lo siguiente:
La producción de ciudades, de sus equipamientos y servicios se hace privatizando el espacio público, sometiéndolo a los intereses de los monopolios y del gran capital, sin prestar la atención debida a los intereses de los ciudadanos y al mejoramiento de la calidad de su vida. Al someter la prestación de servicios como la salud, la educación y la vivienda a la lógica del mercado, estas
151 Tratado “Por ciudades, villas y poblados justos, democráticos y sustentables”, documento elaborado por HIC, FCOC y el
FBRU en conjunto con otros actores civiles y sociales durante los trabajos alternos a la “Cumbre de la Tierra” en Río de Janeiro, Brasil en junio de 1992.
políticas promueven la exclusión de los pobres que no tienen cómo pagar estos vienes y servicios.153
Las organizaciones sociales y civiles Habitat Internacional Coalition (HIC), Frente de Continental de Organizaciones Comunales (FCOC) y el Foro Brasileño de la Reforma Urbana (FBRU) en conjunto con un amplio y diverso grupo de redes, ONG´s, movimientos y grupos de académicos e intelectuales propusieron la elaboración de un documento alterno a la Declaración sobre Medio Ambiente y Desarrollo de la ONU que denominaron “Tratado por Ciudades Villas y Poblados Justos, Democráticos y Sustentables”.
En dicho documento resaltan la importancia de “la activa participación de la sociedad civil” y proponen una serie de lineamientos -que se convertirán posteriormente en la base de la futura reivindicación del derecho colectivo a la ciudad- para lograr una reforma urbana basada en la participación ciudadana para la toma de decisiones políticas a nivel local, nacional e internacional con base en los siguientes “Principios fundamentales”: 1.- Derecho a la ciudadanía, que implica el disfrute irrestricto de todos los derechos reconocidos y por reconocer; 2.- Gestión democrática de la ciudad, entendida como la forma de planear, producir, gestionar y gobernar las ciudades bajo procedimientos democráticos y con procesos de corresponsabilidad y coparticipación de la sociedad civil y; 3.- Función social de la ciudad y la propiedad, entendida como la prevalencia del interés común sobre el derecho individual de propiedad.154
Si bien la idea, el concepto o la reivindicación del derecho a la ciudad no se encuentran en el centro de este documento, aunque será la base de la posterior Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad (CMDC), el derecho a la ciudad sí es mencionado en los compromisos que asumen los grupos firmantes del Tratado por Ciudades y poblados, justos, democráticos y sustentables, en el inciso c) se establece que entre los compromisos de este tratado se encuentran “[…] realizar actos de solidaridad y apoyo a individuos y grupos que sufran represión o represalias por su labor en la lucha por el derecho a la ciudad, a la vivienda y a un medio ambiente ecológicamente equilibrado”.155
Otro de los compromisos que asumieron las organizaciones sociales y civiles, redes, ONG´s y movimientos sociales que firmaron el Tratado por Ciudades y poblados, justos,
democráticos y sustentables fue “constituir, crear y participar” en un Foro Global “Por ciudades y
poblados justos, democráticos y sociales” que a la postre se convirtió en un espacio vital para la generación de nuevos encuentros y propuestas a nivel internacional que posteriormente germinarán en la idea de la CMDC.
153 Tratado “Por ciudades y poblados justos, democráticos y sustentables”, documento elaborado por HIC, FCOC y el FBRU en
conjunto con otros actores civiles y sociales durante los trabajos alternos a la “Cumbre de la Tierra” en Río de Janeiro, Brasil en junio de 1992.
154 Ibídem.
155 Ibídem. (Las negritas son mías) Es importante señalar que si bien en este documento todavía se utilizaba el concepto “derecho
a la ciudad” en su acepción original siguiendo los postulados de Lefebvre -debido a que aún no se retomaba su discusión ni se había elaborado su acepción actual- dicho concepto-idea ya era considerado por las organizaciones civiles y sociales como una forma de entender la necesidad de generar transformaciones en las ciudades con base en la exigencia y realización de los derechos de sus habitantes.
Además de estos esfuerzos de la sociedad civil global -que se manifestó en la “Cumbre de la Tierra”- y de la crítica a las posiciones oficiales de la ONU es importante señalar que dicho evento global dio pie para la creación de propuestas y documentos que -poniendo en el centro del debate el futuro de la humanidad, la erradicación de la pobreza y la necesidad de sociedades más justas, democráticas y sustentables- se consideran, en alguna medida, antecedentes e insumos de la CMDC. De esta manera, propuestas como la “Agenda 21” (1992), la “Declaración del Milenio” (2000), los “Objetivos de Desarrollo del Milenio” (2000) y la “Carta de la Tierra” en el 2000, entre otros, incentivaron la organización de la sociedad civil en sus escalas local, nacional y global.
Estos documentos han dado paso también a que la sociedad civil en esas tres escalas elabore documentos similares, agendas locales, declaraciones, etc., con el objetivo de luchar social y políticamente por su cumplimiento, generándose a la par de un intento por su reconocimiento legal y su cumplimiento un proceso de apropiación legítima en el que dichos documentos y propuestas se convierten en banderas de lucha incentivando la acción colectiva en distintas escalas y en grados muy diversos.
Como parte también de las discusiones generadas en el marco de la Cumbre de la Tierra en 1992 se adoptó la Declaración Europea de los Derecho Urbanos, que consideró que el ejercicio del derecho a la ciudad debía estar basado en la solidaridad y la responsabilidad ciudadana, lo que implica una igual aceptación de los deberes y, por tanto, señalan algunos derechos adicionales como: al deporte y a la recreación, a la cultura, la integración multicultural, a la calidad arquitectónica y física de las edificaciones, la armonización de las funciones (usos del suelo), participación, desarrollo económico, desarrollo sostenible, acceso a los servicios y a los bienes, al desarrollo personal, a la colaboración entre las autoridades locales y a la igualdad.
La declaración cubre una serie de asuntos que no se reducen simplemente a los derechos humanos sino que incluye derechos del ambiente, la naturaleza y de un hábitat sustentable, armónico y digno que serán recuperadas en la posterior Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad (CMDC).156 Ver más allá de la persona y sus necesidades y poner énfasis en el entorno como espacio que también tiene derechos es uno de los aciertos y de los elementos novedosos de la reivindicación del derecho a la ciudad. Bajo la idea de entender la totalidad de la vida urbana como un mismo fenómeno donde confluyen humanidad y naturaleza se construye una integral e interdependiente de los derechos de todos los sujetos involucrados y no sólo los humanos.
Uno de los principales promotores del derecho a la ciudad y de la CMDC a nivel global ha sido la Coalición Internacional para el Hábitat (HIC por su siglas en inglés, organización civil que cuenta con miembros en varias partes del mundo) quienes no sólo promovieron los encuentros en la Cumbre de la Tierra en 1992 y el “Tratado por ciudades, villas y poblados justos, democráticos y sustentables” sino que ese mismo año, es decir, en 1992 organizaron un Foro sobre “Medio ambiente, Pobreza y Derecho a la Ciudad” en Túnez donde los miembros de
156 Annali Kristiansen, Annali. (2006). “European Charter for the Safeguarding of Human Rights in the City – Linking Urban
Development with Social Equity and Justice”, en International Public Debates. Urban Policies and the Right to the City. UNESCO, Paris, 2006. Citado en Lucas Correa Montoya, “El derecho a la ciudad, el interés público y el desarrollo humano. Relaciones y complementariedades”, Revista Bitácora 13, No.2, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2008, pp. 34-35.
HIC provenientes de diversa partes del mundo debatieron ampliamente el tema del derecho a la ciudad surgiendo ahí la necesidad de avanzar en su elaboración, construcción y posterior reconocimiento.
Para 1995 varios miembros de HIC participaron en el encuentro “Hacia la Ciudad de la Solidaridad y la Ciudadanía” organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO por sus siglas en inglés) donde se logró introducir el tema de los derechos urbanos y particularmente el derecho a la ciudad en las discusiones de dicho organismo multilateral.157
La realización de los Foros Urbanos Mundiales promovidos por la ONU fueron espacios donde también se discutió el derecho a la ciudad, aunque desde una perspectiva muy distinta - como veremos- a como fue retomado por la sociedad civil en el Foro Social Mundial. A pesar de ello, otro acontecimiento importante que se suscitó en el 2010 en Río de Janeiro, Brasil, previo a la realización –ya para entonces anunciada- de la “Conferencia de desarrollo sostenible de
Naciones Unidas” (Río+20) fueron los trabajos del “V Foro Urbano Mundial” organizado por la
ONU, donde, a decir de Lorena Zárate, “[…] se discutió el derecho a la ciudad, se le dio un espacio importante cuestión que puede ser considerada un triunfo debido a que el tema ha sido puesto en el debate internacional por el Foro Social Mundial […] aunque en esa reunión de Río no se tomaron acuerdos al respecto, el que se haya tocado el tema del derecho a la ciudad es un buen indicio de que nuestra acción está teniendo eco”.158
Este encuentro importante que contribuyó en alguna medida a confirmar el impacto que estaba ganando la reivindicación del derecho a la ciudad y sus diversas luchas en muchas partes del mundo, daba a la vez un lugar central al tema permitiendo, entre otras cosas, redimensionar su alcance mundial, sobre todo a nivel gubernamental.
De esta manera, el hecho de involucrar a los jefes de Estado y de Gobierno, así como a los ministros de relaciones exteriores de los países miembros de la ONU en el conocimiento y la discusión del derecho a la ciudad y sus posibles aplicaciones en cada contexto nacional significó un avance que contribuía a aumentar la dimensión global del proceso de construcción del derecho colectivo a la ciudad que en el Foro Social Mundial ya había tenido el derecho a la ciudad más a nivel de la sociedad civil global incentivando la actuación de las redes de la sociedad civil global y donde –como veremos más adelante- ya se había iniciado la construcción de la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad entre los años 2003 a 2005.
Con ese foro de la ONU se abría, sin embargo y a decir de los actores de la sociedad civil global, “una ventana de oportunidades” en la medida en que el máximo organismo multilateral de cooperación diera cabida e importancia a la discusión de los alcances y limitaciones del derecho a
157 Para una descripción más detallada de la participación de HIC en la promoción del derecho colectivo a la ciudad y de la Carta
Mundial por el Derecho a la Ciudad pueden verse los trabajos de Enrique Ortiz “El proceso de construcción por el derecho a la ciudad: avances y desafíos”, en Ana Sugranyes y Charlotte Mathivet (Eds.), Ciudades para tod@s. Por el derecho a la ciudad, propuestas y experiencias, HIC, Santiago, Chile, 2011, pp. 119-126 y “Hacia la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad”, en Enrique Ortiz (Coord.), El derecho a la ciudad en el mundo. Compilación de documentos relevantes para el debate, HIC-AL, México, 2008, pp. 17-28.
158 Palabras expresadas por Lorena Zárate (HIC-AL) durante la reunión preparatoria de la Cumbre de los Pueblos en las