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Para reducir las inequidades a nivel mundial y asegurar un mayor desarrollo humano se requieren cambios en las modalidades de interrelación entre los países. Si se desea impulsar el potencial de productores y consumidores para favorecer un desarrollo más inclusivo, es necesario modificar las formas de comercio internacional desfavorables para los países en desarrollo, ya que no permiten controlar el

proteccionismo de los países industrializados y las asimetrías existentes7. También

se debe facilitar el acceso de las grandes mayorías al conocimiento y las nuevas tecnologías, promover la capacitación y el acceso a estándares internacionales de calidad en las pymes, e invertir en las áreas de infraestructura, transporte y logística con el propósito de reducir la heterogeneidad estructural.

En las últimas décadas, el mundo ha vivido un proceso de globalización sin precedentes del cual el comercio internacional es parte esencial. Cada día aumentan las relaciones y los flujos de bienes, servicios, capital e información entre países, a partir de los cuales surgen nuevos procesos productivos, distributivos y de consumo deslocalizados geográficamente. En parte, esto se ha visto favorecido por el acelerado descenso de los costos de comunicación, información y transporte, provocado por las revoluciones tecnológicas y por la interconexión entre estos ámbitos. Este proceso también se vio favorecido por la aplicación de políticas económicas que han propiciado la desregulación y la rebaja o eliminación de las restricciones al comercio internacional, la inversión extranjera y las transacciones financieras.

En este tiempo se ha constatado una impresionante deslocalización de la producción manufacturera y del proceso de investigación y desarrollo hacia el mundo en desarrollo, vinculada al surgimiento de las cadenas globales de valor, sobre todo hacia China y otros países de Asia. Los cambios también son evidentes en la distribución de la investigación tecnológica, que es atraída por los

7 Como planteó Joseph Stiglitz, es imposible reducir los niveles de pobreza a nivel internacional mientras los países desarrollados exportadores netos de alimentos mantengan altos niveles de subsidios agrícolas y continúen afectando la producción agropecuaria de muchos países pobres. La globalización se ha dado de forma asimétrica y ha puesto en desventaja a los países en desarrollo. Hay que tener en cuenta que la apertura de los mercados no reduce automáticamente la pobreza y que la integración por medio de las exportaciones ha sido mucho más convincente que la integración gracias a una rápida liberalización. Este autor recomienda preparar a las economías antes de abrirse y otorgar un tratamiento diferenciado a los países en desarrollo (facilitar el acceso a los mercados y ampliar la estrategia de desarrollo interna para incluir aranceles y subvenciones temporales que permitan un mayor margen de acción), eliminar las subvenciones a productos agrícolas en los países industrializados, reducir las barreras no arancelarias (garantías, impuestos antidumping, barreras técnicas, normas de origen) y promover las reformas institucionales para solucionar los problemas de la gobernanza mundial. Incluso plantea que el régimen de propiedad intelectual vigente es una muestra

CEPAL Comercio internacional y desarrollo inclusivo: construyendo sinergias

mercados de rápida expansión y por la disponibilidad de instalaciones para realizar investigaciones a menor costo. Así, las principales multinacionales han aumentado sus actividades de investigación y desarrollo —tradicionalmente concentradas en

los Estados Unidos, el Japón y Europa— en países de medianos y bajos ingresos8.

El comercio internacional ayuda a disponer de bienes y servicios de mejor calidad a menor precio. La baja en los precios de los bienes y servicios es uno de los vínculos más directos entre el mercado internacional y la población más pobre, al posibilitar un mayor acceso al consumo. El bienestar aumenta en la medida en que los sectores populares pueden acceder a bienes que antes resultaban inaccesibles. El proceso de aumento del intercambio comercial en curso ofrece nuevas oportunidades. La alternativa de cerrar mercados y proteger a trabajadores y sectores nacionales, aunque en el corto plazo puede implicar algún alivio, a largo plazo aumentará los costos, contribuirá a reducir la demanda y reprimirá la creación de empleos y un crecimiento económico viable. La mayoría de los gobiernos está abriendo cada vez más su economía al comercio internacional, ya sea a través del sistema multilateral de comercio, de la intensificación de las negociaciones de acuerdos comerciales preferenciales o en el marco de programas internos de reforma. El comercio ha permitido a muchos países obtener beneficios de la especialización, aprovechar la difusión del conocimiento y de las nuevas tecnologías, y alcanzar escalas de producción más eficientes.

No obstante, es necesario estar alerta a las consecuencias concentradoras, excluyentes e inequitativas de la globalización económica. Esto se genera porque el comercio está concentrado y sus beneficios no han llegado a todos los segmentos de la sociedad, lo que provoca que el escepticismo sobre el carácter positivo del comercio se acreciente en muchos ámbitos. En las encuestas internacionales sobre la actitud ciudadana hacia el libre comercio se constata que la mayoría de la población le reconoce beneficios, pero que hay muchas inquietudes sobre los retos que lo acompañan. Aunque una gran mayoría de los ciudadanos considera que el comercio internacional beneficia a su país, también temen a las perturbaciones y desventajas de la participación en la economía mundial. Al parecer, el comercio encuentra mayor respaldo en las economías emergentes que en los países industrializados, donde la globalización pierde

apoyo, ya que se la ve como una amenaza9.

8 En el mundo en desarrollo estarían apareciendo nuevos modelos comerciales, ya que se

diseñan productos y procesos de producción completos para satisfacer las necesidades de los consumidores de los países emergentes (innovación frugal). En los últimos años han aumentado los análisis sobre estos procesos (véanse, entre otros, núm. 32 de la revista

Integración y Comercio del BID (enero-junio de 2011) y De la Dehesa (2007)).

9 Pascal Lamy dijo: “Pocos pondrían en duda los beneficios que ha producido la globalización en forma de una mayor prosperidad para centenares de millones de personas y una mayor estabilidad entre los países. Sin embargo, muchas personas de diferentes sociedades de todo el mundo han disfrutado poco o nada los beneficios de la globalización. Los retos a los que se enfrentan los gobiernos nacionales para administrar la globalización son formidables y para que se extienda la prosperidad se requiere una decidida unidad de miras” (OMC, 2008).

Colección "La hora de la igualdad"

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En América Latina y el Caribe, la percepción de las personas sobre la integración a la economía mundial ha mejorado. En las encuestas de opinión se percibe un mayor interés por los asuntos internacionales, del 44% en 2004 al 53% en 2008, y una visión más favorable del mundo y de la globalización, de

un 27% en 2003 a un 41% en 2009, aunque esta percepción positiva todavía se

mantiene bastante baja. Mucho más favorable es la visión de la integración en

América Latina, con un apoyo del 71% para la integración económica en 2009 y del 59% para la integración política (véase Latinobarómetro 2009 y 2010).

Gran preocupación despierta la creciente división tecnológica entre los países en desarrollo que son capaces de innovar y los que tienen dificultades para hacerlo. Cabe destacar que la innovación no es automática y que los países que han sido proactivos en cuanto a la implementación de una estrategia nacional de innovación en general han tenido más éxito. Así lo evidencian las exitosas experiencias de desarrollo exportador de diversas economías de Asia Oriental y Sudoriental, que comenzaron en los años cincuenta con el Japón, continuaron

con las cuatro economías de reciente industrialización (Hong Kong (Región Administrativa Especial de China), la provincia china de Taiwán, la República de

Corea y Singapur) y llegan a nuestros días con los casos de China, la India y varias de las economías de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN).

Un crecimiento inteligente” del sector exportador de América Latina y el

Caribe permitiría generar mejores condiciones de inclusividad, en la medida en que el aumento del valor de las exportaciones genere mayor estabilidad, externalidades y aportes tributarios. Y, sobre todo, que se logre una mayor diversificación, tanto en número como en tipo de empresas, productos y destinos, aumentos de productividad y mayores encadenamientos con

empleos de calidad. La composición o estructura del comercio exterior es muy

importante para la composición y estructura del empleo. La composición de la fuerza de trabajo ligada al comercio exterior depende de la ventaja comparativa de cada economía en cadenas globales de valor, pero también de las políticas de desarrollo productivo y del fomento de los encadenamientos internos. Estos aspectos se analizan con mayor profundidad en los próximos capítulos.

D. Canales de transmisión entre comercio,

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