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The Basque Dimension of the ‘Irish Brigade’ in Spain

que tienen hábito parecido y cuyo tema es tratado aparte.

En México, de donde es originaria esta planta, hay otras especies del género Agave (A. sisalana, A. fourcroide, A.

veracruz, A. Atrovirens, A. lechugilla, A. vivipara, etc.) que no trataremos aquí,

aunque algunas tienen usos similares.

Todas las fuentes consultadas están de acuerdo en que el maguey es de origen mexicano, aunque al- gunos recalcan que ya había llegado al Perú antes de los invasores españoles. Según Garcilaso, era entonces identificado como "Chuchau". Como es sabido, mucho antes del contacto europeo existió entre el Ande y Mesoamérica un notable intercambio de plantas útiles y es posible .que esta haya sido una de ellas. Los españoles no tardaron en llevarla prontamente a Europa en pleno siglo XVI y de allí se extendió al África y al Asia en donde se le puede ver en todas las regiones tropicales, aún en forma silvestre.

El maguey es una planta herbácea, de raíz

breve y robusta, con hojas grandes (1.20 a 2.00 mts.), gruesas, carnosas, lanceoladas y sin pecíolo, hasta de 30 cm de ancho, ligeramente cóncavas hacia arriba y adentro, y de bordes firmes, con su hilera de espinas, terminando en una espina fuerte y gruesa en el vértice, de 3 a 6 mm. de largo. Las hojas tienen un color verde grisáceo, a veces azulado, existiendo variedades con bandas blancas o amarillentas, muy buscadas como motivo ornamental. En el espesor de las hojas hay un profuso esqueleto de fibras longitudinales, muy re- sistentes y maleables. Su superficie está cubierta de una membrana resistente y blanquecina.

Las hojas están dispuestas en roseta alrededor de un tallo único, nunca ramificado, generalmente oculto por la profusión de hojas y que es puesto al descu- bierto cuando las hojas son cortadas para diversos usos.

La planta tiene un período decrecimiento de seis a diez años después de los cuales recién florece. Originalmente pensaron algunos autores europeos que el maguey florecía solamente cada cien años (!) por lo cual se acuñó el nombre de "Century Plant" (Planta del siglo) con que se le conoce en la literatura inglesa. Del vértice del tallo, en el centro de la gigantesca roseta, surge verticalmente hacia arriba el tallo floral. Es un bello vástago que crece rápidamente, respaldado por energías y reservas acumuladas a través de los años, lo que se materializa en un abundante aporte de savia que, si se corta el vástago en su base, se acumula en la herida a una velocidad y en un volúmen increíble. Se dice que una planta así tratada, puede producir ¡hasta mil litros de savia! Es una savia dulce, de sabor sui generis muy del gusto de los consumidores, que puede beberse fresca, fermentada o destilada, dando lugar a diferentes productos (aguamiel, vinagre, pulque, mescal, etc.)

Si se deja crecer el vástago floral, llega a ser gigantesco, de unos seis a ocho metros de altura. Se ramifica entonces, en candelabro y da origen a panículos con varios centenares de flores de 5 cm. de largo, de olor fuerte (desagradable para algunos). Son flores mixtas, tubulares, de color amarillo verdoso, con seis pétalos, seis estambres largos y un ovario tripartito.

El fruto es una cápsula triangular, prismática y oblonga, de 4 cm. de largo y lleno de semillas aplanadas de 8 x 6 mm. y de color negro.

Producidos los frutos, la planta muere.

El maguey crece con gran facilidad en nuestros valles

interandinos, entre los 800 y los 3000 mts. sobre el nivel del mar. Se le ve como parte indispensable del paisaje en el Callejón de Huaylas, en el valle del Mantaro, en Cajamarca, en Qosqo (Cusco) y en Huánu- co. Generalmente es cultivado para formar cercos vi vos, limítrofes de las parcelas

agrícolas en las comunidades rurales. Además, se le usa como planta ornamental. Rara vez se observa su cultivo organizado en áreas específicas.

La flores autofecundada o se fertiliza por la acción de insectos o de murciélagos.

Las semillas germinan entonces in situ, en los pedúnculos florales, y los frutos

son pronto reemplazados por los hijuelos, llamados "bulbillos", que son gérmenes vegetativos o plantas en miniatura con unas cuantas hojitas, tallo corto y raicillas ham- brientas que, al caer al suelo, rápidamente toman posesión y comienzan la vida de un planta nueva. Los bulbillos pueden ser tomados de la planta madre o ser trasplantados después de haber enraizado.

La planta crece en una temperatura óptima de 22 a 2¡gC, pero resiste con éxito las bajas temperaturas de las noches serranas, siempre y cuando éstas se compensen con el calor del medio día. Es ideal un clima con 1200 a 1500 mm. de lluvia al año, pero tolera bien cifras inferiores a 300mm. y no sufre con pluviosidad por encima de 2500 mm., si el terreno está bien drenado.

Los estudios realizados por el Ministerio de Agricultura en 1982 nos hablan de una extensión de 22,000 hectáreas de maguey en todo el país, con un promedio de mil plantas por hectárea. Estas cifras han sido puestas en duda por la difi- cultad de calcular la superficie cultivada en la forma irregular de cultivo en cercos limítrofes.

Composición

química

El Ing. Rafael Sifuentes realizó en 1987, un estudio bajo nuestro encargo, llegando a la conclusión que en ese año ha- bían un total aproximado de 1,472.000 plantas adultas, lo que supondría la posibilidad de una producción de 30 millo- nes de Kgs. de pencas por año.

Tratándose de cultivos espontáneos o silvestres, es imposible y aventurado jugar con datos estadísticos. Brasil produce industrialmente un promedio de 250,000 toneladas de fibra de agave por año. En el Perú no hay industrialización de esta planta.

En México, el maguey se industrializa principalmente para la producción (artesanal o en escala industrial) de diversas bebidas (pulque, mescal, tequila, etc.). Solamente en la península de Yucatán se industrializa encala decreciente el henequén, otro tipo de Agave (A.

sisalana, A. fourcroides) productor de ex-

celente fibra que en el pasado constituyó un millonario monocultivo pero cuya comercialización ha sido minada por los productos sintéticos. La gran importancia mexicana de los agaves productores de bebidas ha sufrido también el impacto cultural y comercial de cervezas, vinos y licores de corte occidental, trayendo como consecuencia su progresiva recesión. En 1970, la cantidad de hectáreas cultivadas con esta planta era menos de la mitad de la de 1930. No tenemos datos más recientes.

En el Perú, fuera de los usos que la medicina popular le asigna, el maguey es usado en forma artesanal para producir fibra o como material de construcción. No se industrial iza ni se cultiva en forma organizada.

Al lado de los componentes químicos normales de todo vegetal, nos interesa por ahora recalcar que el maguey contiene una asombrosa variedad de Saponinas, unas treinta y seis diferentes, agrupadas (NAPRALERT) en Saponinas de Agave, Saponinas de Agave Americano y Agavósidos, todas ellas raramente presentes en plantas no pertenecientes a este género y

cuya presencia explica, como veremos, algunos de los usos vernaculares.

Las Saponinas que más deben atraer nuestra atención son la hecogenina, la 9 (11) dihidrohecogenina y la 9 hidrohecogenina, así como compuestos de cierto parentesco químico como la Ticogenina, la Clorogenina (Suárez y García) la Neoticogenina y la Kamogenina.

El grupo de las hecogeninas constituye la materia prima industrial de los esteroides que son la base para la producción farmacéutica de los corticoste- roides (cortisona, etc.) y otras hormonas relacionadas con fármacos anticonceptivos. La extracción de la hecogenina del maguey y la elaboración de esas diversas hormonas es un rubro industrial que, adecuadamente manejado, puede resultar muy lucrativo. La otra fuente natural de hecogeninas es la Dioscorea, otra planta original de México, de la cual se deriva toda la producción mundial de anticonceptivos. El proceso para la producción de hecogenina a partir del maguey es mediante una planta de fermentación. Subproductos de este proceso son la fibra y el bagazo para la fabricación de papel.

Otro interesante componente químico del maguey es una enzima proteolítica, una aminopeptidasa de excelente potencial como enzima digestiva, ablandador de carne o para la confección de preparados para tratar heridas necróticas infectadas o úlceras tórpidas.

El contenido de ácido oxálico en las hojas del maguey es también digno de mención, pues la disposición de este compuesto químico en agujas intracelulares (oxalato de calcio) produce una acción muy irritante sobre las membranas mucosas. Esto explica parcialmente, el efecto urente que produce sobre la piel o sobre las mucosas de la boca el mascar la hoja del maguey y en menor grado la piña o algunas plantas venenosas.

La substancia que le da sabor dulcete a la savia fresca (aguamiel) y que

Usos en la

medicina

popular

Farmacología y

toxicidad

constituye la base para la fermentación, es una azúcar denominada agavosa.

Ya el Padre José de Acosta, un sofisticado natura popular lista que visitó el Perú a principios del siglo XVII, nos dijo en ese entonces que el maguey era una verdadera bendición de Dios, pues nos daba vino, vinagre, aceite, jarabe, miel, agujas, hilo, tela, cuerdas, vigas y tejas.

A esto, a través de sus largos viajes por todo el mundo tropical, tan útil planta ha ido encontrando formas diversas de ayudar al género humano. Dentro de sus usos adicionales debemos mencionar su empleo como veneno de pesca (basado en la presencia de saponinas), su uso en preparados jabonosos para el lavado de ropa y del cabello (Chopra), su utilidad en el preparado de insecticidas y su condición de planta forrajera de emergencia para vacunos, aunque es tóxica para las ovejas.

Igualmente, hay que agregar sus usos medicinales.

En muchos lugares es empleado como emenagogo, ya sea su savia no fermentada o una infusión de sus hojas.

Se emplea también como medicamento antireumático: por un lado, el empleo por vía oral de una infusión de las hojas, como lo menciona muy temprano Hipólito Ruíz, podría tener alguna relación con su contenido de hecogeninas cuyo parentesco quimico con los corticosteroides hemos mencionado. Por otro lado, su uso externo: las frotaciones (Chopra, Manfred) parecen tener base en su propiedad rubefaciente e irritante de la piel.

El maguey es usado, al lado de estos empleos más conocidos, en diversos efectos de ocasional comprobación objetiva. Localmente, preparados de su savia hervida con miel de azúcar negra se usan para controlar heridas infectadas, pero es difícil establecer con claridad el mecanismo de acción, dada la efectividad

aislada de la sacarosa en altas concentracio- nes. Su uso como diurético y como laxante así como en la preparación de colirios es también mencionado (Watt) (Chopra).

El hecho que el maguey puede servir de forraje de emergencia, en el ganado vacuno, podría hacemos pensar que la toxicidad de esta planta es relativamente baja o inexistente, si no fuera porque resulta ser letal cuando la consume el ganado ovino y que la infusión por vía oral es neurotóxica y termina con la vida del conejo.

No hemos podido obtener información sobre dosis.

La acción marcadamente irritante que el jugo de las hojas tiene sobre la piel humana, ha sido repetidamente comprobada (Watt, Breyer, Kemer, Morton) y parece ser debido a la suma de varios factores nocivos: cristales de oxalato de calcio, algunas saponinas irritantes y otras substancias urticantes y la presencia del ácido floionólico en la cutícula de la hoja, lo que haría la diferencia con la relativa ausencia de estos efectos en la savia obtenida por la amputación del vástago floral.

Desde luego, el maguey ha sido sometido a estudios seriados en búsqueda de substancias antineoplásicas, antimicrobianas y antivirales (NAPRALERT). En estos estudios no se ha podido comprobar ninguna acción antitumoral sino, más bien, se halló una aislada acción estimulante del sarcoma H SI del ratón. Por otro lado, los posibles efectos antimicrobianos han arrojado resultados equívocos: ninguna bacteria fue importunada con el extracto alcohólico de la hoja seca, excepto los de la familia del germen de la tuberculosis. En cambio, con el acuoso, se ha obtenido una respuesta acti- va frente al S. aureus (Davidson). También, parece ser efectivo frente a la levadura de cerveza y a diversos hongos patógenos de las plantas.

Denominación