CHAPTER 4: MATERIALS AND METHODS
4.2 Batch Tests
Las investigaciones llevadas a cabo en la última década han demostrado que los medicamentos corrigen o compensan los problemas neurológicos que causa el TDAH, pero solo mientras se encuentran en la sangre o en el cerebro, lo cual significa que sus efectos desaparecen cuando dejan de tomarse.
Así es cómo funcionan neurogenéticamente los medicamen- tos para el TDAH:
La tecnología de diagnóstico del cerebro por imágenes, los encefalogramas y una gran variedad de otras pruebas han de- mostrado que el cerebro de las personas con TDAH es diferen- te del de los demás en varios aspectos importantes:
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• Algunas regiones cerebrales son estructuralmente distin-
tas, por lo general más pequeñas, de las de las personas sin TDAH: la región prefrontal derecha, asociada con la atención y la inhibición; el cuerpo estriado, que regula nuestro com- portamiento ante el placer y las recompensas; el córtex cin- gular anterior, que ayuda a controlar o autorregular nuestras reacciones emocionales; y el cerebelo, ligado a la organiza- ción del tiempo y a la temporalización de nuestras acciones, entre otras funciones ejecutivas.
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• Las personas con TDAH registran menos actividad eléctri-
ca en el cerebro, en especial en las regiones mencionadas, lo cual significa que no reaccionan tan bien como los demás ante la estimulación de dichas zonas del cerebro.
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• Los niños y adolescentes aquejados del trastorno también
experimentan una actividad metabólica menor en las regio- nes frontales.
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• El cerebro de las personas con TDAH produce una propor-
ción irregular (por exceso o por defecto) de norepinefrina y dopamina. También puede haber otros agentes neuroquími- cos implicados.
Un porcentaje inferior al 10% de las personas con TDAH no responderá positivamente al menos a uno de los medicamentos disponibles en la actualidad en Estados Unidos. En otros países no se comercializan todos los medicamentos que existen en Estados Unidos.
1 2 . ¿ p o r q u é t i e n e s e n t i d o p r o b a r l a m e d i c a c i ó n ?
Los científicos piensan que las anomalías estructurales en el cerebro de las personas con TDAH son las que provocan el de- sarrollo del mismo: esta es la herencia genética que hace que aparezca en los descendientes de aquellos que lo padecen. No sabemos cómo devolver al cerebro su estructura normal. Sin embargo, lo que sí sabemos es cómo corregir los desequili- brios neuroquímicos que padecen las personas con TDAH, por lo menos de forma temporal: con medicación.
Cuando los niveles de los neurotransmisores dopamina y no- repinefrina no son iguales a los de los adultos «normales», los mensajes que estos agentes químicos se encargan de enviar no llegan tan bien como deberían. Sin su ayuda, el cerebro no responde a los estímulos (acontecimientos, ideas, emociones, etc.) del modo esperado. Tampoco se activa el control de los impulsos. Los recuerdos del pasado y las visiones de futuro no acuden a su mente para orientarle; y cuando lo hacen, no persisten durante mucho tiempo, lo cual le lleva a olvidar qué estaba pensando en hacer. Asimismo, los frenos del control motriz no pueden evitar que esté constantemente moviéndose con desasosiego.
El motivo por el que la medicación funciona es porque incre- menta la comunicación entre las células nerviosas de las regio- nes del cerebro asociadas al TDAH, estimulándolas para que produzcan más cantidad de los neuroquímicos mencionados (aunque algunos medicamentos actúan sobre otros) o impi- diéndoles que refrenen su paso una vez que han sido liberados. Las dos clases principales de medicamentos para los adultos con TDAH aprobados por el Ministerio de Sanidad estadouni- dense, los estimulantes y algunos no estimulantes, incentivan su capacidad mental para responder a cualquier cosa que ocu- rra a su alrededor.
Lo bueno de los medicamentos que conocemos es que no se limitan a en- mascarar o disimular los síntomas del TDAH. No son «tiritas», «farsas», «corsés químicos» o incluso «una ayudita para mamá», como algunos detractores los han llamado en los medios. Cuando están activos en su cuerpo, estos medica- mentos corrigen o compensan el problema biológico que origina el TDAH.
Si ha escuchado que los medicamentos solo «tapan» lo que va mal, quizá ex- perimente cierta reticencia a probarlos. Espero que este capítulo aclare sus du- das. Optar por no medicarse para controlar el TDAH, sea cual sea la razón, sig-
t e r c e r p a s o : i n t r o d u z c a c a m b i o s e n s u c e r e b r o nifica negarse a seguir el tratamiento más
eficaz disponible por el momento. Sería como si un diabético decidiera no ponerse insulina e intentara compensarlo hacien- do más ejercicio y mejorando su dieta y su higiene. Quizá funcione, pero es poco probable, y como resultado experimen- tará un control sobre el trastorno mucho menor que con la medicación. ¿Por qué iba a privarse del equivalente a lo que es la insulina para un diabético?
Que la medicación sea efectiva no significa que sea el único tratamiento disponible. Si sus síntomas son leves, es
posible que obtenga buenos resultados aplicando las es-
trategias y herramientas que le proponemos en los pasos Cuarto y Quinto. Por ejemplo, el entrenamiento (coaching) podría reportarle grandes beneficios y los grupos de apoyo nuevas ideas e inspiración. Sin embargo, si sus síntomas son moderados o graves, los medicamentos pueden aliviar muchas de sus dificulta- des y permitirle aprovechar mucho mejor la ayuda no basada en la medicación que tiene a su alcance.
Además, si el análisis del TDAH reveló otros tras- tornos, podría beneficiarse de los medicamentos que pueden tratar todos sus problemas. Diversos estudios han demostrado que a veces la ansiedad y la depre- sión están causadas por las dificultades de vivir con el TDAH, y que cuando sus síntomas disminuyen gracias a la medicación, la ansiedad y la depresión también remiten.
Como ocurre con todas las enfermedades, ya
sean mentales o físicas, la gravedad de los síntomas puede va-
riar. Por eso, contar con una serie de criterios para el diagnóstico es tan im- portante. Los médicos no quieren tratar a personas innecesariamente. Si tiene algunos síntomas, pero no cumplen con los criterios del DSM, le dirán que pa- dece un TDAH subclínico o no especificado. Usted muestra síntomas, pero no los suficientes para que se le diagnostique el trastorno. En estos casos, no se le recetará medicación, incluso si se le había recetado de niño.
En el apartado de Recursos, se incluyen diversas páginas web que pueden ayudarle a encontrar un entrenador con experiencia en el tratamiento de adultos con TDAH. Compruebe los recursos recogidos en la página 107. Empiece informándose sobre cómo actúan los medicamentos para el TDAH en el cerebro y profundice en el tema para saber cómo afectan al funcionamiento de las células nerviosas. Cada día aprendemos más sobre esto. Los estudios sobre genética molecular también nos ayudan a explicar y predecir las mejoras que usted puede experimentar gracias a la medicación.
1 2 . ¿ p o r q u é t i e n e s e n t i d o p r o b a r l a m e d i c a c i ó n ?
En el libro de 2008 titulado ADHD in Adults: What Science Says, mis coautores y yo comparamos a un grupo de adultos a los que se les había diagnosticado el TDAH cuando eran niños con otro formado por aquellos a los que el diagnóstico les había lle- gado ya de adultos. Para ello, observamos los datos recogidos en nuestro estudio de Milwaukee, que realizaba el seguimien- to de un grupo de niños desde finales de los años 70 hasta el nuevo milenio; así como los que se obtuvieron en un estudio del centro médico de la universidad de Massachusetts, centra- do en un conjunto adultos que habían sido diagnosticados en- tre los años 2000 y 2003.
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• Nos encontramos con notables parecidos entre los dos gru-
pos. Las evidencias mostraban que, como mínimo, la mitad de los niños diagnosticados con TDAH seguían cumpliendo todos los criterios al llegar a adultos.
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• Los diagnosticados a la edad adulta tendían a padecer menos
dificultades.
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• En cambio, eran más propensos a sufrir además otros tras-
tornos, en especial ansiedad y depresión. ¿Por qué? No lo sa- bemos con certeza, pero podría ser que la ansiedad y la de- presión fueran el resultado de haber soportado durante años los síntomas del TDAH sin un tratamiento adecuado.
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• Los que habían sido diagnosticados de niños tenían más
problemas con su rendimiento educativo y profesional; y una importante minoría se comportaba de manera antiso- cial y consumía drogas. Una vez más… ¿por qué? Quizá el trastorno se les diagnosticó a edades tempranas porque sus dificultades saltaban más a la vista, lo cual sugiere que sus síntomas debían de ser más graves.
Lo que esto significa en cuanto a la medicación en adultos con TDAH:
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• Si se le ha diagnosticado recientemente, quizá necesite la me- dicación para tratar la ansiedad y la depresión junto con el TDAH.
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• Si se le diagnosticó de niño, es posible que precise de medica- ción porque sus síntomas son moderados o graves.
t e r c e r p a s o : i n t r o d u z c a c a m b i o s e n s u c e r e b r o
Si su actitud respecto a tomar o no medicamentos tiene que ver con lo que siente o con cómo se ve a sí mismo, podría recurrir a un terapeuta o psicólogo que le ayude a valorar si estos factores deberían influir en su decisión. Mientras tanto, no deje de hacerse esta pregunta esencial:
«¿Merezco llevar una vida más difícil que la de los demás solo porque nací con una predisposición biológica al TDAH?»
No conozco a muchas personas que responderían afirmativamente. Si nunca ha tomado medicación para el TDAH, ¿le asaltan las dudas sobre si empezar a hacerlo?
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• Quizá acabe de recibir su diagnóstico y no haya considera-
do aún las opciones de tratamiento que tiene.
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• Quizá el hecho de que le receten un medicamento haga del
trastorno algo demasiado real para usted y no esté prepa- rado todavía para asumir el TDAH, tal como comentamos en el capítulo 11.
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• ¿Le da miedo «depender» de un medicamento?
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• ¿Opina que no dominar sus síntomas usted solo es un
signo de debilidad?