The Practice Chapter 4 Fear, stress, and feather pecking in
4.2. MATERIALS AND METHODS
4.2.3. BEHAVIOURAL PARAMETERS AT WEEK 40 OF AGE
Ya nos hemos referido un par de veces en este libro a lo que Cayce experimentaba al entrar en trance. Cayce acudía a lo que él llama la Galería de los Registros, donde un anciano le proporcionaba la información precisa. Aunque la fuente de su trance no describía el proceso con unas imágenes y personificaciones concretas, sí lo hacia Cayce cuando estaba en estado de vigilia. He aquí una narración literal de la descripción que Cayce, en estado de vigilia, hace de su viaje hipnótico. Para ello partimos de una serie de comentarios realizados por este último en una conferencia:
“Me veo como un puntito diminuto que está fuera de mi cuerpo físico y reposa inerte ante mí. Me encuentro oprimido por la oscuridad y siento una terrible soledad. De repente, tomo conciencia de la presencia de un rayo de luz blanco. En mi condición de puntito diminuto, me muevo hacia arriba, tras la luz, sé que he de seguirla o estaré perdido.
“Según avanzo por esta senda luminosa, voy tomando conciencia de los diversos niveles en que hay movimiento. En los primeros niveles hay unas formas vagas, horribles, unas formas grotescas como las que uno ve cuando tiene pesadillas. Más adelante, empiezan a aparecer a cada lado siluetas de seres humanos deformes, con alguna porción del cuerpo extremadamente grande. Nuevamente se produce un cambio, y paso a percibir ciertas formas con capucha gris que se mueven hacia abajo. Poco a poco, su colorido se va tornando más claro. Luego se produce un cambio de dirección, esas siluetas empiezan a moverse hacia arriba y el color de sus atuendos rápidamente se vuelve más claro. A continuación, empiezan a aparecer a ambos lados
vagos perfile de casas, muros, árboles, etc., pero todo está inmóvil. Según voy pasando, empieza a haber más luz y movimiento en lo que, aparentemente, son unas ciudades normales. Al aumentar el movimiento, empiezo a tomar conciencia de los sonidos. Al principio, se trata de unos sonidos sordos indiferenciados, luego oigo música, risas y cantos de pájaros. Cada vez hay más luz, los colores se tornan más hermosos, y suena una música maravillosa. Las casas quedan atrás, delante sólo hay una mezcla de sonido y color. De repente llego a la galería de los registros. Es una sala sin paredes, sin techo, pero soy consciente de que estoy viendo a un anciano que me entrega un libro grande, un historial del individuo sobre el que estoy buscando información”.
En otras ocasiones, Cayce “sintió que era una burbuja que se desplazaba por el agua para llegar hasta el lugar donde siempre obtenía la información,” según indican los documentos de la biblioteca de la Asociación para la Investigación y la Ilustración. Otra vez, “subió y subió por una gran columna”; pasando junto a toda clase de cosas horribles sin llegar a estar en contacto con ellas, y salió de allí justo donde estaba la casa de los registros. La columna se enrollaba formando una rueda como la que tienen los Rotarios. Se sentía muy seguro viajando de ese modo.
Así experimentó Cayce las imágenes que estuvieron unidas a su trance psíquico. Puede que nos preguntemos, ¿qué sucedería si tales imágenes fueran utilizadas para sugestionar a alguien que está en estado de trance hipnótico? ¿Conducirían a la misma conciencia psíquica, universal, que logró Cayce?
Henry Bolduc, el hipnotizador a quien hice referencia a comienzos de este capítulo, ha realizado ese experimento. En su libro, The Journey Within: Past Life Regression and Channeling (El Viaje Interior: Regresión a la Vida Pasada y Canalización), relata lo que sucedió cuando transformó la descripción que Cayce realiza de su trance en un guión para alcanzar la sugestión hipnótica.
Henry Bolduc llevó a cabo su primer experimento con Daniel Clay, un pastor a quien Henry había enseñado a practicar la autohipnosis, y que sería el primero en seguir las ideas de Cayce.
Una vez que Clay estuvo hipnotizado, Henry empezó por transformar la primera declaración de Cayce en una sugestión: “Te verás a ti mismo como un puntito diminuto de cuerpo físico, que reposa inerte ante ti”. No le costó a Clay ser sugestionado de este modo. A continuación le dijo: “Te encuentras oprimido por la oscuridad y sientes una tremenda soledad”. El rostro de Clay mostró una gran tristeza. Las expresiones faciales de Clay fueron reflejando adecuadamente cada una de las restantes sugestiones. Al final, Henry le dio a Clay el nombre de una persona a fin de que el anciano sacara su historial. Acto seguido, Clay realizó unas cuantas declaraciones sobre la persona en
cuestión. Después, Henry pudo comprobar que algunas de las cosas que Clay había indicado eran correctas. Y decidieron proseguir en esta línea.
Cada vez que repetían el experimento, el cuerpo de Clay parecía adaptarse mejor a esa secuencia de operaciones. Era menor el malestar físico experimentado durante su paso junto a las figuras grotescas, y la información resultaba más clara y precisa. A consecuencia de todo ello, Clay empezó a canalizar lo que parecía ser una conciencia universal denominada “Los Eternos”. Esta fuente decía de sí misma que era un estado de conciencia existente dentro de todos nosotros. Se diferenciaba del hecho de actuar como medium de los espíritus, un canal que Los Eternos ciertamente no recomendaban. Desde entonces, Clay ha llegado a ser famoso por la precisión e inspiración de sus lecturas canalizadas.
Me he encontrado muchas veces con Clay y he interactuado con Los Eternos. Lo que más me ha impresionado es lo diferentes y fascinantes que pueden parecer Los Eternos, y, sin embargo, la gran semejanza que intuyo existe entre las sinceras intenciones y la bondad de Cayce como ser humano, y el efecto que produce presenciar su canalización en trance. Este parecido confirma, a mi modo de ver, la idea de Cayce en el sentido de que canalizar, cuando no es una farsa, es la expresión de un aumento de la conciencia por parte del canal.
Henry describe un segundo experimento realizado con una mujer llamada Eileen Rota. Utilizando ese mismo procedimiento, Eileen finalmente canalizó una fuente llamada “Flor Hermosa,” que se describía a sí misma e impartía sus enseñanzas de un modo muy distinto al empleado por Los Eternos. La obra de Flor Hermosa ha sido publicada en un libro titulado Welcome Home: A Time for Uniting (Bienvenido A Casa: Tiempo de Unión).
Lo que resulta especialmente interesante de la experiencia de Eileen es que Flor Hermosa, al poco tiempo de aparecer, le dijo a Henry que le convenía más a Eileen utilizar sus propias imágenes, en lugar de las de Cayce, y le sugirió una serie de imágenes que encajaban mejor con el estilo de conciencia elevada de Eileen. Cuando Henry pasó a utilizar estas imágenes, su trabajo empezó a ir más deprisa.
El perfeccionamiento de la canalización en trance mediante la utilización de imágenes propias por parte del sujeto tiene mucho en común con la historia del desarrollo de Cayce como vidente en trance. Cuando Cayce se hallaba sumido en un estado hipnótico y le permitían idear la sugestión, en lugar de hacerlo el hipnotizador, realizaba algún progreso.
Henry relata un tercer experimento que parece una llamada de atención. Una mujer quiso aprender a canalizar en trance y Henry le pidió que aprendiera antes los elementos preliminares de la autohipnosis, así como la utilización de la autohipnosis
para su propio perfeccionamiento. Sin embargo, ella sentía una gran impaciencia, y pidió a su marido que la sugestionara siguiendo las imágenes de Cayce. A pesar de que mostraba algunos indicios de haberlo conseguido en parte, empezó a tener la piel irritada por lo que hubo de dejar los experimentos. No es difícil imaginar lo sucedido, probablemente el hecho de que se expusiera a la canalización no hizo sino estimular ciertos problemas emocionales que estaban sin resolver. Su relato sirve de aviso en el sentido de que no debamos ir demasiado deprisa cuando realizamos estos experimentos.