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3.1 Method

3.2.4 Benchmark results

Cuando hablamos de estereotipos, nos estamos refiriendo a esta idea preconcebida, errada y llena de prejuicios, el cual es usado mediáticamente para construir la cuestión criminal. Si observamos el universo de delitos que muestran los medios, los más difundidos son: los homicidios y le sigue los delitos comunes (robos y hurtos)

Esta clase de delitos son mostrados, con un discurso e imágenes, que se enfoca principalmente a una clase social menos poderosa y menos ilustrada. Los medios crean un enemigo, un ellos separados del resto de la sociedad; siendo nuestros principales enemigos, los jóvenes de barrios precarios.

Para comprender este tema del estereotipo, es importante señalar, que la sociedad siempre ha necesitado excluir al otro, a quien considera diferente, esto ya lo cuenta Michael Foucault cuando habla de la otredad en su libro Historia de la locura en la época clásica, Hay que remontarnos al siglo XVII, para comprender este fenómeno de exclusión. En la edad media, los leprosos eran excluidos de la sociedad por miedo al contagio, eran los “otros”, luego, en la edad moderna, esta figura paso a ser reemplazado por los locos y por los criminales. Esta exclusión es realizada por la sociedad, porque es una manera de afirmar una identidad social. Foucault, M (1976) Siguiendo con esta comparación de foucaultiana del leproso, vemos que simbólicamente, los medios construyen al otro “delincuente”, como aquel joven de barrio popular con ciertas características, como con una manera de hablar achorado, bermudas anchas, gorras, rasgos andinos, entre otros. La lectura que se le puede dar, es que la sociedad está dividida en dos grupos, un “ellos” representado por los criminales, (la otredad) y otro grupo de personas decentes, que ya no tiene miedo a contagiarse de la lepra, sino, miedo a ser víctima de un delito.

Ahora bien, también es importante hacer hincapié, que el poder punitivo recaía en la edad media y edad moderna, principalmente era a los disidentes, herejes, brujas, las clases populares y menos ilustradas. Sobre esto, Foucault (1998: 281) menciona lo siguiente:

“Sería hipócrita o ingenuo creer que la ley se ha hecho para todo el mundo en nombre de todo el mundo; que es más prudente reconocer que se ha hecho para algunos y que recae sobre otros; que en principio obliga a todos los ciudadanos, pero que se dirige principalmente a las clases más numerosas y menos ilustradas; que a diferencia de lo que ocurre con las leyes políticas o civiles, su aplicación no concierne por igual a todo el mundo”.)

Aquella realidad, tampoco dista de la nuestra, ya que si analizamos el universo de la población carcelaria del Perú, podemos darnos cuenta que la mayoría pertenece a clases populares. El 2%, tiene una profesión, así mismo, aproximadamente la mitad de los reos solo tiene primaría completa. Esto nos puede dar una tendencia hacía donde va direccionada el derecho penal.

La pegunta es ¿y los poderosos? ¿Y las transnacionales que derraman petróleo en los ríos amazónicos? ¿La minera que contamina el medio ambiente? ¿Los Jefes de estado que han realizado crímenes de masas? ¿La gente poderosa que roba las arcas estatales? Es muy difícil ver a alguien que ejerce poder en la cárcel.

Cuando alguien poderoso cae, no es porque necesariamente se haya hecho justicia, sino, es que ya no le es útil a otro poderoso, y así mismo, sirve para justificar que las leyes se han hecho para todos por igual. Se puede observar que las cárceles no están diseñadas para estas personas, porque lo que lo primero que hacen cuando llegan a una, es acondicionarla.

Es por ello que Zaffaroni, en una entrevista, señala que la cárcel está llena de estúpidos, con esto quiere decir, que otro factor por lo que hay un gran número de delincuentes comunes, es que estos delitos son visibles, se pueden observar en el día a día, como el hurto a un transeúnte distraído, o un robo, son hechos que se pueden ver. Sin embargo, los actos de corrupción de altos funcionarios, daños al medio ambiente, trata de personas, entre otros similares, son crímenes invisibles.

Ríos, G (2016) manifiesta que: “el ejercicio selectivo y discriminador del poder punitivo ya no se ejerce exclusivamente por el estado nación, sino por otro estado hegemónico, por un organismo internacional o mundial, de donde resulta mucho más difícil ejercer la oposición responsable por parte de la población. En ese sentido, el poder punitivo se vale del derecho para sancionar a quienes forman parte de poblaciones vulnerables”. En esa misma orden de ideas, los medios también han heredado teorías criminológicas, las cuales ya han sido superadas hace décadas, pero siguen empleándose en sus discursos e imágenes, estamos hablando de la criminología positivista, dichas teorías hablaban sobre que el criminal tenía ciertos rasgos físicos, trastornos mentales, taras biológicas, cromo somáticas, y diversas más, que lo que hacían básicamente, era crear discursos discriminatorios, avalados por la ciencia, y legitimaba al estado y gobierno tomar ciertas medidas de control y represión para las clases sociales más desvalidas.

Estas teorías criminológicas, “llegan desde Europa a Latinoamérica hacia finales del siglo XIX, al ser teorías Europeas, se ofrecía una menor resistencia a sus descubrimiento, y se incorporó con mucha fuerza y aceptación el positivismo criminológico, siendo importantes las figuras de César Lombroso, Enrico Ferri y Rafael Garófalo, los tres Evangelistas, como los denominó Jiménez De Asúa por su similitud a las figuras religiosas; así, tenemos a Lombroso como centro y origen de todas las ideas partiendo del delincuente nato y a sus lados a Ferri y a Garófalo, que vienen a completar el trío criminológico.” Hikal, W (2008)

“En 1919, es difundida en el Perú, por Óscar Miró Quesada, el cual funda la primera cátedra de Criminología en la Universidad de San Marcos” Hikal, W (2008). Teoría que aún se sigue empleando y difundiéndose en los medios, para explicar las causas de la criminalidad.

No obstante, las escuelas sociológicas, nos explicaron que el delito es un fenómeno de estructuras sociales, de relaciones sociales, de brechas, de desigualdades, entre otras razones. Entonces, esa idea preconcebida, que el delincuente tiene ciertos rasgos físicos, biológico, o psicológicos, es netamente discriminatorio, porque la lectura que se da, es que hay personas que por sus características ya sean físicas o biológicas, son inferiores al resto.

5.4. EL PODER PUNITIVO COMO HERENCIA MEDIEVAL Y SU

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