6. Farm health and safety study – Methodology
6.3 Baseline questionnaire design
6.3.2 Benchmarking questions
A principios del siglo XIX, el economista británico David Ricardo ofreció una explicación del comercio a partir de las diferencias internacionales de la productividad del trabajo. Ricardo estudió principalmente las ganancias del comercio y los factores que determinan la dirección o especialización del comercio internacional, es decir, los bienes que exportan e importan los países. (Villarreal, 1979). La anterior es conocida como la Teoría de las Ventajas comparativas.
Los países participan en el comercio internacional básicamente para conseguir y aprovechar economías de escala en la producción; es decir, si cada país produce solo una gama limitada de bienes, puede producir cada uno de esos bienes a una escala mayor y, por tanto, de manera más eficiente que si intentara producir de todo. En resumen, un país tiene ventaja comparativa en la producción de un bien si el coste de oportunidad en la producción de este bien en términos de otros bienes es inferior en este país de lo que lo es en otros países (Krugman, 2012). Teniendo esto en cuenta, el comercio entre dos países puede beneficiar a ambos si cada uno exporta los bienes en los que tiene una ventaja comparativa. Sin embargo, esta es una afirmación acerca de las posibilidades con las que cuenta un país, mas no acerca de lo que ocurre en realidad.
Para entender el papel de la ventaja comparativa en la determinación de los patrones de comercio, conviene suponer, hipotéticamente y para simplificar el análisis, que en una economía solo existe un factor de producción; que además, solo se producen dos bienes (X e Y), y que la tecnología de la economía puede resumirse por la productividad del trabajo en cada industria expresada en términos de requerimientos de trabajo por unidad, es decir, el número de horas de trabajo requeridas para producir una unidad de cada uno de los bienes. Los recursos totales de la economía constituyen la oferta total de trabajo (L).
Ya que un país cuenta con recursos limitados, la producción también se encuentra limitada, por lo que para producir más de un bien la economía debe sacrificar una parte de la producción de otro bien. Esto se demuestra gráficamente con la frontera de posibilidades de producción (línea AB de la Figura No. 1), que muestra la cantidad máxima del bien Y que puede producirse una vez tomada la decisión de producir determinada cantidad del bien X, y viceversa.
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Figura No. 1. Frontera de posibilidades de producción.
Fuente: Krugman, P. R., Economía internacional: teoría y política, 9ª edición, p.199 Donde:
L: oferta total del factor trabajo
: requerimiento de unidades de trabajo para producir el bien X : requerimiento de unidades de trabajo para producir el bien Y
En términos sencillos, la teoría de la Ventaja Comparativa sostiene que el comercio internacional se debe sólo a las diferencias internacionales en la productividad del trabajo (es decir, en los requerimientos relativos de unidades de trabajo necesarias para producir cada uno de los bienes). La predicción básica es que los países tenderán a exportar aquellos productos en los que su productividad del trabajo sea relativamente alta (Carbaugh, 2009).
La afirmación de que los países ganan con el comercio cuando se especializan en la producción de un bien en el que tienen ventaja comparativa se fundamenta en dos explicaciones básicas: en primer lugar, el intercambio puede ser visto como un método de producción indirecto, ya que se intercambia el bien en el que se es eficiente en la producción por el bien en el que se es ineficiente, permitiendo obtener una mayor cantidad de este último bien y resulta una mejor alternativa que la producción directa; en segundo lugar, y como consecuencia de lo anterior, las ganancias mutuas del comercio pueden evidenciarse en el efecto sobre las posibilidades de consumo de cada país, es decir, cuando se permite comerciar, cada economía puede consumir una combinación de bienes diferente de la que produce localmente.
A
B Producción del bien Y
Producción del bien 𝐿
𝑎𝐿𝑌
𝐿 𝑎𝐿𝑋
El valor absoluto de la pendiente es igual al coste de oportunidad del bien X en términos del bien Y
15 Aunque el modelo ricardiano puede resultar demasiado sencillo para constituir un análisis completo de las causas y efectos del comercio internacional, el enfoque de las productividades relativas del trabajo puede ser un instrumento muy útil para reflexionar sobre el comercio internacional. La regla para asignar la producción mundial es la siguiente: los bienes serán producidos siempre donde es más barato fabricarlos. Nuevamente, esta afirmación está más relacionada con posibilidades que con lo que ocurre en la realidad. Sobre la evidencia empírica del modelo ricardiano, Krugman lo explica:
“El modelo ricardiano de comercio internacional es un instrumento extremadamente útil para pensar sobre las razones por las que se produce el comercio y sobre los efectos del comercio internacional sobre el bienestar nacional. Hay claramente un número de aspectos en los que el modelo realiza predicciones erróneas. En primer lugar, el modelo predice un grado de especialización extremo que no se observa en el mundo real. En segundo lugar, el modelo también hace abstracción de amplios efectos del comercio internacional sobre la distribución de la renta dentro de cada país, y por tanto predice que los países en su conjunto siempre ganan con el comercio; en la práctica, el comercio internacional tiene importantes efectos sobre la distribución de la renta. En tercer lugar, el modelo ricardiano no otorga ningún papel a las diferencias de recursos entre países como causa del comercio”. (Krugman, 2012, p. 45).
Con el pasar del tiempo algunos principios de esta teoría fueron replanteados o sustituidos, tales como la incorporación de la teoría de los costos de oportunidad. “La teoría de los costos comparativos del trabajo supone como válida la teoría del valor trabajo; sin embargo, G. Haberler, siguiendo la línea de argumentación de Ricardo, eliminó el supuesto de la teoría del valor trabajo y desarrolló lo que se ha dado en llamar la teoría de los costos de oportunidad comparativos del comercio internacional, donde los precios relativos de los diferentes bienes se determinan por los costos diferenciales de oportunidad, esto es, el costo de un bien está dado por la producción de otro bien que hay sacrificar para producir el bien en cuestión y no se refiere a la cantidad de trabajo requerida para producir el bien” (Villarreal, 1979, p. 14).
Adicionalmente, como una contribución posterior, el economista húngaro Bela Balassa acuñó en 1965 el término Ventaja Comparativa Revelada con el fin de indicar que, las ventajas comparativas entre naciones pueden ser reveladas por el flujo del comercio de mercancías, por cuanto el
16 intercambio real de bienes refleja costos relativos y también diferencias que existen entre los países, por factores no necesariamente de mercado. Esta situación puede cuantificarse mediante un índice, propuesto por Balassa, que se obtiene de la siguiente manera:
(1.2) Donde: X: exportaciones
i: un producto identificado por su código arancelario a: el país sujeto de análisis
t: el total de productos exportador por dicho país
w: un conjunto de países, siendo generalmente utilizado el mundo Por lo tanto:
Xia: las exportaciones de un producto (i) por parte del país (a) Xiw: las exportaciones de un producto (i) por parte del mundo (w) Xta: las exportaciones totales (t) por parte del país (a)
Xtw: las exportaciones totales (t) por parte del mundo (w)
El numerador de la fórmula 1.2 explica la participación del producto del país en el mercado global, mientras que el denominador muestra la participación de las exportaciones totales del país en el comercio mundial; por lo tanto, el IVCR es una relación relativa de participaciones.
Según la estructura de la demanda doméstica e internacional de un país, el IVCR describe, por un lado, la forma en que los productores de un bien específico compiten por los recursos domésticos en comparación con otros bienes producidos y comercializados en el país; y por otro lado muestra la competitividad de las industrias del país para competir en el mercado internacional de esas industrias. El índice se calcula usando datos corrientes de comercio; por lo tanto, incorpora la influencia de factores como ingresos relativos, eficiencias, políticas y estructuras de mercado. La aplicación de este índice también puede extenderse al análisis de las importaciones de un país para determinar aquellos productos con los que se cuenta una desventaja comparativa, siendo estos los recomendables para importar.
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